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Sudeste asiático

Escribe: leanyviajen
¿Renuncio al trabajo y hago el viaje que siempre quería hacer, o me quedo trabajando para siempre en esta empresa que poco a poco hace que me vaya olvidando de lo que sueño despierto? la respuesta es bien clara, partí hacia el gran sudeste asiático!!!!

 

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Masajes, futbol, fiesta, monjes y un poco de todo lo que siempre pedimos

Bangkok, Tailandia — lunes, 15 de febrero de 2010

Primero;Me hice un masaje tailandés. La verdad que muy bueno.  Esa chica balanceando su cuerpo sobre los músculos de cada centímetro de mi era una sensación sencillamente muy agradable. Aveces se zarpaba con su fuerza, pero re bien... las venas de sus manos parecían dedicar toda su fuerza a la satisfacción de mi alma.

Después;Conocí una austríaca en Sukotai, y ella en su perfecto inglés me dijo que había estado hablando con un mono como por 20 minutos en el medio de un bosque con ruinas. Como mínimo pensé que esa mina estaba re loca, hasta que después de 10 minutos de charla caí en la cuenta que no era que había hablado con un mono (monky) como suponía, sino que había hablado con un monje (monk), esos peladitos graciosos vestidos de naranja en medio de un mundo budista.

Llegó la hora de la fiesta!;
Como si fuera una continuación de un sueño después de unos hongos alucinógenos, esta fiesta fosforescente al lado del mar no tenía nada que envidiarle a unos dibujitos animados de los teletubies. Todos siempre de la cabeza y tomando alcohol, vinchitas de colores, cuerpos pintados, risas en todos los idiomas, parejas en más idiomas todavía, y algunos que ni tampoco se entendían. Todo el mar servía como si fuera un sofá en los reservados de las discos.

Santa Maradona dame futbol!;
Estar dos meses sin futbol no es muy fácil de concebir. Por eso cuando los 10 argentinos y chilenos que nos pusimos a jugar en la arena empezamos a sentir nuevamente la adrenalina de la pelota rodando, no hubo forma de que pudiéramos parar hasta el último segundo. Jugámos  con la misma intensidad que se juega una final de un mundial, y menos mal que nuestro equipo ganó con el último gol, porque sino no hubiera podido dormir hasta volver a jugar nuevamente…
Apnea y el azul profundo;
La primera sensación es fascinante… es mirar para abajo y ver una luz azul intensa debajo de todo, y rayos de sol azules que confluyen todos en un mismo punto, ahí donde apunta el sol.  La próxima sensación  es sentir que tu nariz, tus oídos, tus ojos, todo explota por la presión de la profundidad, hasta que te enseñan a ecualizar, y el miedo de a poco se va. Al siguiente intento ya te sentís parte del agua y te resulta casi innecesario respirar , sos un ser más dentro del agua, querés festejar el encuentro entre el mar y vos. Al festejo se unen peces de todos los colores, amarillos, azules, blancos, rojos, negros, estaban todos… casi que vi a nemo y todo…
Un poco de lo único que pido en la vida;
Yoga (se viene la lluvia), nadar (se escuchan los ruidos), correr (el cielo se pone violeta), pad thai (el paisaje se llena de colores nuevos), banana shake (Haide hace artesanías y termina su libro), atardece sobre el mar (Vili camina), largas caminatas pensando en todo (Amanda se fuma su enésimo porro y descansa plácidamente), el poco viento que hay no es suficiente para el calor y las moscas ( Euge se sienta al lado mio), fried rice (franccesco se acerca con unas cervezas).  Hay un viejo en muletas que podría tranquilamente ser la inspiración del libro “El viejo y el mar”, pasaba 6 meses en un bungalow de ahí en Tailandia y los otro meses en Irlanda, su país.

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Últimos comentarios

martincbsas dice:
Jirones de un viaje... están muy bien estos textos.
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