El Parque Nacional de Ifrane

Escribe: Australs
Rios, lagos, bosques de cedros y pueblos de montaña del Medio Atlas

 

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Los Bosques de Cedros de Azrou y los Macacos de Berbería

Azrou, Marruecos — lunes, 6 de enero de 2014

Los Bosques de Cedros  y los Monos de Azrou

Aunque toda la región está repleta de zonas boscosas mas o menos densas donde el Cedro es el árbol estrella, las rutas turísticas impuestas por la traza de las carreteras, los tiempos de viaje y los intereses de todas las partes implicadas hacen que “la ruta de los bosques de cedros” sea demasiado “turística” con un par de puntos de “obligada visita” (Bosque de Ras El Maa y Cèdre Gouraud), por su localización de fácil acceso sobre la ruta N8 entre Azrou e Ifrane, (lo que permite no perder tiempo en recorridos extra), bien sea para un breve alto en el camino de cualquier etapa que pase por la allí, bien sea en una excursión organizada por la zona.

· El Cèdre Gouraud 

Situado en el corazón de una de las masas boscosas que dominan la región, se halla a 7 km de Azrou y a 16 km de Ifrane; se accede a él desde la N8 por la ruta local P 7217, (cruce señalizado a 3 km de Azrou y 12 km de Ifrane),  una carretera pavimentada en sus 4 primeros km cuyo aglomerado está mas que en precario en según que trozos, hasta llegar a una explanada de tierra donde termina el pavimento, dominada por un parking (que en verano es de pago con los pertinentes vigilantes), un buen montón de casetas que hacen las veces de chiringuitos - tiendas, el famoso Cedro, (que lleva muerto algo mas de 10 años), plantado en medio de la “plaza” y los macacos que hacen las delicias de los turistas … y de los lugareños, quienes han sustituido la atracción del Cedro por la de los simpáticos monitos que, cuando se cabrean o tienen hambre, cuelgan la simpatía en alguna rama de algún árbol.

Bueno, no deja de ser una turistada como otra cualquiera que, una vez, hay que hacer….

Nota de recorrido : La carretera P 7217 continúa a partir del Cèdre Gouraud hasta encontrar y cruzar a la N 13; en todo ese tramo, desde el cedro Gouraud hasta la N13, está sin pavimentar y es una pista solo apta para 4x4.  Los mismo sucede con otras pistas que parten desde ese punto, utilizadas para trekking y mountain bike. 

Precaución : al andar por esta zona, como la densidad de monitos es muy alta y andan por las ramas de los árboles, hay que prestar atención  cuando uno camina por el bosque no vaya a ser que termine con un buen chichón en la cabeza. Hay letreros que avisan acerca de esto …. en francés, pero son meridianamente claros.

· Bosque de Ras El Maa

Este bosque, uno mas de tantos en la región, no tiene nada de especial; la carretera (P 7229) que lo cruza está pavimentada y a lo largo de 5 km realiza un bucle que vuelve a recuperar la N8; es, además, la ruta de acceso al antiguo Cementerio cristiano de Ifrane, olvidado, cerrado a cal y canto y, por supuesto, para nada cuidado; este cementerio se halla a mano izquierda nada mas entrar en la carretera secundaria desde la N8.

La ruta, que nace a la salida de Ifrane en dirección a Azrou por la N8, al lado de la gasolinera y está indicada mediante letrero, no tiene ningún atractivo turístico que merezca ser mencionado ya que, además, para bosques, los hay de mucho mejores que este, como por ejemplo el que se atraviesa al tomar la ruta P7215 desde la N13 hasta Ain Leuh; Ras El Maa es simplemente, un by-pass utilizado por los guías y publicitado por Turismo porque no implica desvío de la ruta ni exceso de km y se recorre fácilmente con cualquier tipo de vehículo.

· Los Macacos de Berbería, (Singes Magot, en francés) 

Constituyen el principal reclamo para el turismo, sobre todo en los lugares habilitados para “visitas turísticas”.

El hábitat preferido de estos macacos son las mesetas boscosas donde excavan sus cuevas para dormir y protegerse de los depredadores. Es un animal de actividad diurna que vive en familia y se alimenta a base de frutas, hierbas, semillas, bulbos, tubérculos, raíces, e, incluso, de escorpiones e insectos, aunque no le hace ascos a un buen bocadillo de jamón, y menos si se lo ponen en bandeja … por descuido o a propósito.

Presentes en todos los bosques de la región, no es nada extraño encontrarse con unos cuantos de ellos cruzando la carretera o por los caminos; aunque fuera de los “puntos turísticos” los monitos suelen ser mucho mas esquivos, cada vez mas se acercan a los humanos en busca de la comida “fácil” a pesar de que hay suficientes avisos que indican claramente que no hay que dar de comer a los monos lo que, evidentemente, muchos no respetan, incluidos “los de allí” que tienen montados sus chiringuitos donde además de recuerdos, fósiles y otras cosas, venden a los turistas los cacahuetes para los monitos. 

Personalmente, nunca les he dado nada de comer, pero si de beber pues en pleno verano, en la zona de Gouraud por ejemplo, mas de uno muere de sed. Nunca dejarán de sorprenderme pues son mas listos de lo que uno pueda imaginar; se acercan, gritan y piden la botella de agua …

Estos monitos, protegidos por un buen montón de Convenios todos ellos suscritos por el Reino de Marruecos, están enfermos, tan enfermos como su propio hábitat puesto que los cada vez mas abundantes rebaños, acompañados por perros agresivos que los atacan por sistema, invaden todos los puntos de agua que hay y arrasan con todos los prados que encuentran a su paso, obligando a los monos a saciar su hambre, sed y necesidad de sales minerales con la corteza, brotes verdes y la savia de los cedros jóvenes siendo entonces acusados de ser los responsables de la mala salud de los cedros ….. una acusación que no es mas que una soberana tontería puesta en boca de aquellos que desearían que la especie desapareciera.

En unos bosques cada vez mas empobrecidos por la sobre explotación agrícola, forestal y ganadera, la contaminación que generamos los humanos y la nula conservación que se hace de los mismos, familias enteras de monos se están convirtiendo en mendigos, dependientes de las personas; y es entonces, cuando dejan de pertenecer a la categoría de “animalitos simpáticos” para pasar a formar parte de la categoría de “animales molestos”.

Los animales no piden que se les ame; solo exigen que se les deje en paz. (Théodore André Monod, 1902-2000).

Convertidos en una atracción turística por obligación y sin ningún tipo de control, poco o nada se les ayuda dándoles de comer, y menos con el tipo de comida que se les suele dar; quien debe resolver el problema no es el viajero que se acerca por allí comprando cuatro cacahuetes al vendedor de turno, sino los Organismos y Autoridades competentes en la materia que en Marruecos se sabe quienes son … y se sabe lo que no hacen.



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