La exótica isla de la diosa Afrodita

Escribe: Rigby
CHIPRE: 10.000 AÑOS DE HISTORIA Y CIVILIZACIÓNEs quizá uno de los países menos conocidos por la mayoría de la gente, sin embargo, esta isla del mediterráneo tiene mucho que ofrecer a sus...

 

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Capítulo 1

La exótica isla de la diosa Afrodita

Ayia Napa, Chipre — miércoles, 22 de junio de 2005

CHIPRE: 10.000 AÑOS DE HISTORIA Y CIVILIZACIÓN


Es quizá uno de los países menos conocidos por la mayoría de la gente, sin embargo, esta isla del mediterráneo tiene mucho que ofrecer a sus visitantes. Además de una rica herencia cultural y arqueológica, las bellezas naturales se asoman inesperadamente -junto a su eterno acompañante el sol- en cualquier lugar, casi tan frecuentemente como la "Línea de Atila", constante recordatorio del conflicto político con Turquía y que mantiene dividida a una isla ansiosa por mostrarse en toda su extensión.

Cuenta la mitología griega que cuando Crono castró a Urano y lanzó sus genitales al mar, en derredor del miembro se formó una espuma (afros en griego) y de allí nació Afrodita, mejor conocida como Venus, la diosa de la belleza y el amor, que luego fue arrastrada por el viento Céfiro a las costas de Chipre, isla considerada desde entonces como su tierra natal.
Este relato es sólo una muestra de que la historia de Chipre está entre las más antiguas del mundo. Las primeras señales de civilización, descubiertas en excavaciones arqueológicas, se remontan a 11.000 años atrás, a la era neolítica.
Su ubicación estratégica en la encrucijada de tres continentes (Europa, Asia y África) y el hallazgo de cobre, piritas, asbesto, yeso, sal, mármol, arcilla y madera (cedro) dentro de su territorio, hizo que todos sus vecinos la desearan, pero fueron los antiguos griegos quienes lograron colonizarla primero entre el siglo XIII y XI AC y establecer tanto el idioma como la cultura helénica en la isla, que predominan hasta hoy a pesar de las constantes ocupaciones foráneas.
Y es que por Chipre pasó prácticamente toda la "crema" de las civilizaciones antiguas aparte de los griegos: asirios, egipcios, persas, romanos y bizantinos (estos dos últimos junto a los griegos dejaron la mayor parte de los monumentos que se conservan hasta hoy). Después la ocuparon: la dinastía del Rey Ricardo Corazón de León de Inglaterra, los francos, los venecianos, los turcos otomanos, y los británicos, a quienes Turquía cedió la isla cuando comenzó su apoyo a Alemania en la Primera Guerra Mundial.
Ya en 1925 Gran Bretaña declara a Chipre como parte de la corona y durante la Segunda Guerra Mundial miles de chipriotas griegos combatieron al lado de los ingleses con la esperanza de que luego estos les dieran la autonomía, pero al culminar la guerra Gran Bretaña se las negó, manteniéndolos bajo su dominio hasta 1960, cuando Chipre logró finalmente con una revuelta convertirse en República Independiente.
Sin duda, el elemento más notorio que dejaron los británicos en 82 años de dominio se observa en las calles y avenidas, en donde la circulación vehicular es zurda y los timones diestros, como en el Reino Unido. Esto hace que más de un turista que no está acostumbrado a ese sistema tenga problemas a la hora de cruzar una calle o abordar un medio de transporte.

La "Línea de Atila"
Más de 300 años (1571-187 de ocupación turca en Chipre dejaron su huella. En 1960, cuando la isla se independizó de los ingleses, 78.2 % de los habitantes era de origen griego, 18.3% de origen turco y 3.66% de origen armenio y maronita. Pero el conflicto siempre estuvo entre griegos y turcos. A pesar de haber acordado junto a los británicos crear una República Independiente, la lucha entre ellos estalló en 1963 y las fuerzas de paz de la ONU tuvieron que intervenir para restablecer el orden. Los turcos abandonaron cualquier relación con el gobierno de la isla y los griegos continuaron luchando para anexarse a Grecia.
El conflicto llegó a su clímax cuando en julio de 1974 la Guardia Nacional derrocó al presidente Makarios (líder de la comunidad griega) y los chipriotas turcos pidieron la intervención del Reino Unido y de Turquía para evitar la unión con Grecia. Como los británicos se negaron a intervenir, las tropas turcas invadieron la isla y obtuvieron desde entonces el control del 37% del territorio norte (3354 Km2), expulsando de esa área alrededor de 142.000 chipriotas griegos (que constituían 25% de la población de la isla), sin contar la desaparición de unos 1.500 más. El gobierno de la parte turca de la isla nunca ha sido reconocido por los organismos internacionales.
Lo peor de esa situación es, sin duda que la gente fue privada del derecho a volver a sus casas y recuperar sus pertenencias y propiedades. Se convirtieron en refugiados en su mismo país, y hasta hoy muchos siguen separados de sus familiares.
Casi lo mismo ocurrió con los chipriotas turcos, quienes fueron forzados a abandonar sus casas en las áreas libres y trasladarse a vivir únicamente en la zona ocupada.
La división que sufre Chipre es latente por casi todas partes. Si no se ve la barrera física siempre surgirá algo o alguien que lo recuerde. Y es que es muy extraño caminar por pleno centro de la ciudad capital Nicosia y encontrarse con la "Línea Verde" o "Línea de Atila", nombres con los que se conoce a los muros, paredes, sacos o simplemente una larga línea de tubos verde militar que mantienen separadas a la capital (Nicosia para los griegos, Lefkosia para los turcos), a la gente y al país.
No menos extraño pero sobre todo dramático resulta ver - a través de varios miradores que ha instalado el ejército chipriota / griego- las calles del lado turco: abandonadas, con los comercios tal cual quedaron tras la invasión (muchos con toda la mercancía adentro) y edificios que cuando uno sube a la terraza, se da cuenta de que están divididos por la mitad. Un paso adelante podría traer problemas con los soldados turcos, quienes prohíben sacar fotos del lado que custodian y se expresan muy bien en griego, dejando bien claro si se les pregunta por el conflicto que "estamos muy orgullosos de ser turcos".
Por otra parte, el lema de los soldados chipriotas-griegos se ve pintado en casi todas las paredes cercanas a la "Línea": "No olvido y continúo luchando". Muchos, de ambos lados, han muerto en esa lucha, en enfrentamientos nocturnos, cuando las fronteras desaparecen con la oscuridad.
A pesar de que Turquía mantiene a unos 40.000 hombres en el área ocupada de Chipre, la esperanza no muere y el gobierno de la parte griega de la isla, confía en que tras su adhesión a la Unión Europea, en mayo del 2004, Turquía acceda progresivamente a la reunificación de Chipre con el propósito de que las comunidades griegas y turcas salgan igualmente beneficiadas.
Hay un lado positivo del problema político de Chipre: su gente. Todo este conflicto ha hecho que sean muy abiertos y hospitalarios con los visitantes. Basta conversar un poco con cualquier nativo y enseguida se notará el ansia que sienten de difundir su drama para que todo el mundo lo sepa.


Un paseo cultural inevitable
Chipre es la tercera isla más grande del mediterráneo después de Sicilia y Cerdeña, y la más caliente de todas. Nicosia es la ciudad capital más calurosa de Europa, con un promedio diario de temperatura en julio y agosto de 36°. Además, la isla disfruta durante el año de más de 300 días de sol. Casi nunca llueve, por eso hay problemas con el agua dulce y la resequedad del terreno, el cual está siendo reforestado después de años de destrucción de los bosques por el comercio de la madera.
El área libre de Chipre (la única que puede ser visitada) cuenta con 5867 Km2 llenos de sitios de interés turístico, en donde se pueden conseguir desde los lugares arqueológicos más antiguos, hasta una montaña con picos nevados y por supuesto playas paradisíacas. Todo con el respaldo de una infraestructura de servicios muy bien desarrollada.
Con más de 200 lugares para hospedarse, entre hoteles (de hasta 6 estrellas como el Four Seasons y el Golden Tulip), villas vacacionales y posadas es muy fácil pasarla bien. Quizás las únicas limitaciones sean el idioma -aunque en los predios turísticos todos hablan inglés- y el dinero. La lira chipriota es más cara que el dólar, una lira equivale a 1.58 dólares aproximadamente, lo que hace que los productos y servicios sean un poco más costosos que en otros sitios, algo que no parece importarles a más de 2 millones y medio de personas que visitan la isla anualmente. Por algo será...
Una buena forma de empezar el paseo es con un poco de historia. En Nicosia, que por cierto es la última capital dividida del mundo, se puede hacer a través de los museos (alrededor de 30 en toda la isla). Uno de los más completos es el Museo Municipal Lebentio, que presenta la evolución histórica y social de la ciudad desde el período calcolítico (3900 AC) hasta el día de hoy, con una colección de objetos distribuida en diferentes salas y de acuerdo a las eras atravesadas por la isla. Allí se puede ver material fotográfico y de video gracias a unas pantallas interactivas y comprar réplicas de los objetos que se exhiben, sobre todo joyas de plata, que son muy solicitadas.
Las iglesias y monasterios abundan, sorprenden por su belleza y son parte importante de la herencia cultural del país. Los hay de todos tipo: griegos, bizantinos, más modernos y también de las comunidades musulmanas y otras minorías (la religión de la mayoría de los habitantes es la ortodoxa griega).
Pero eso no es todo, la visita cultural no es completa si no se camina por las ruinas de las antiguas ciudades griegas y romanas. En Lemesos o Limassol, la segunda ciudad más grande de Chipre después de la capital, se encuentra Koúrio, uno de los lugares arqueológicos más sorprendentes de la isla. Se trata de un majestuoso teatro greco-romano construido en el siglo II AC y que actualmente sigue utilizándose para presentar espectáculos como en su época de esplendor. Desde lo más alto del teatro se ve el mar y no hace falta mucha imaginación para sentirse transportado en el tiempo.
Una vez que se ha visto un sitio como este, sobran ganas para seguir indagando otros. Y no se encuentran muy lejos. A menos de una hora de Lemesos está Lárnaca, una región cercana al mar en donde estaba la antigua ciudad-reino Kitíon, edificada en el siglo XIII AC y sede del cristianismo desde sus primeros años. Una buena alternativa aquí es llegarse hasta la oficina de turismo y unirse a los guías locales, que ofrecen caminatas gratis por la ciudad y sus costumbres.
Si lo que se busca es un poco de aventura, hay que acercarse al bosque d Troodos, también conocido como "el corazón de Chipre", un Parque Nacional de 110 km2 ubicado al suroeste de la isla, entre Lemesos y Nicosia. Su clima seco es ideal para explorar y en las caminerías hay sitios especiales en donde se pueden hacer parrilladas. Eso sí, las normas son estrictas y nadie osa ensuciar el lugar.
Troodos da para todo. En invierno la nieve se posa sobre su cima máxima: el monte Olimpo (1951 m) y llega hasta a dos metros de altura, por lo que va mucha gente a esquiar. El verano es ideal para los excursionistas o la gente que le gusta contemplar la naturaleza. Hay instalaciones para jugar tenis y sitios para pescar. A este bosque muchos vienen por los manantiales como el de Kalopanagiotis, conocido por sus aguas terapéuticas, también para caminar entre árboles de hasta mil años de antigüedad y terminar visitando los numerosos pueblitos que se extienden en los alrededores con calles pintorescas y llenas de tradición.


Placeres mediterráneos
Un país con tanto sol no puede sino tener hermosas playas para refrescarse. Las regiones más populares entre los temporadistas son Agia Napa, Lemesos (Limassol) y Páfos, ésta última incluída además en el catálogo de la UNESCO como Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad, no en vano en sus costas emergió Afrodita (Venus), la diosa de la belleza y el amor. Páfos era el centro de su adoración y por ende hay muchos templos antiguos en su honor.
Al divisar la paralía (playa en griego) destaca el brillo de las arenas doradas, que en contraste con el sol y el profundo azul que caracteriza las costas mediterráneas, no se puede sino pensar que se está en tierras divinas. En verano el sol cae después de las nueve de la noche, por lo que los bañistas se ven por doquier hasta la madrugada, eso sí está prohibido montar carpas por ahí.
Lo ideal es irse a donde la diversión dura hasta el amanecer, como en Agia Napa, famosa por sus clubes nocturnos. Aunque hay discotecas y bares con música moderna, los sitios perfectos para conocer la vida nocturna autóctona son las tabernas, en donde todas las noches hay música tradicional en vivo y bailarines nativos espontáneos que ejecutan las danzas típicas y dejan a los turistas con ganas de unírseles a pesar de que no es tan fácil como parece.
Cuando la gente se relaja y vuelve a sus mesas, recibe la visita de un señor con cara alegre que anda con una botellita congelada en sus manos para ofrecer un líquido transparente a quien quiera probar. Hay que aceptar. El señor se lo servirá en unos vasitos de vidrio pequeños y uno entenderá por qué está tan fría la bebida apenas se la tome y la garganta quede encendida por un buen rato. El nombre del poderoso líquido: Zivania, según ellos es una especie de whisky chipriota hecho con los sobrantes de las uvas fermentadas y con 51° de alcohol. Otro licor parecido pero menos fuerte aparentemente es el Ouzo (netamente griego), que también se toma en vasitos pequeños, como para querer repetir.
A la hora de comer la oferta es muy variada, y no puede ser de otra manera considerando que la gastronomía de Chipre es una mezcla entre griegos, turcos, armenios, libaneses, sirios, italianos y franceses. Eso sí, hay que sentarse a la mesa bien dispuestos porque los platos llegan uno tras otro. Primero la ensalada típica griega: con aceitunas negras, queso feta, tomate, cebolla, orégano, mucho aceite de oliva y sal; luego llegan los dips o aderezos como el tahíni (pasta de sésamo), la skordaliá (ajo mezclado con pan rallado, queso feta, aceite, limón y pimienta) y el talatouri (tahíni con limón, sal y ajo) que se pueden comer con pan o como salsas para las comidas que vendrán.
Ya entrando en los platos fuertes predominan los productos del mar. Aparece el pescado asado en parrillas de leña y aderezado con limón o el oktapódi krasato, que es pulpo cocinado con vino. Vendrán después croquetas de cangrejo, langostinos, calamares, pastelitos de hojaldre con queso (bourekia), pourgouri (trigo cascado) y si caben: los postres, que son generalmente rollos de hojaldre rellenos de almendras y otros frutos secos exquisitos empapados en sirop.
Los vinos nunca faltan en la mesa. Chipre tiene 4000 años de tradición vinícola. El más conocido comercialmente es el Comandaría, rojo y muy dulce, que data del año 1191. Entre los vinos blancos destacan el Amathus, el Arsinoe y el Kolossi. Llevarse una botella de vino chipriota es, sin duda, un buen souvenir, como también los son los quesos: Halloumi, Kefalotiri o Kaskavadi (ideal para sandwiches) y el Anari (similar al queso ricota).
Los objetos típicos de la isla: manteles bordados a mano, platería, pulseras, cerámica, cestas hechas con caña, tejidos de seda y lana, etc., no sólo se consiguen en los centros de las ciudades sino también en Cyprus Handicraft Service, una cadena de tiendas de artesanías con sucursales en Nicosia, Limassol y Lárnaca.
Indudablemente, vale la pena conocer un lugar tan exótico como Chipre, mezcla de diferentes culturas, característica que ha contribuido a que sea un destino diferente y excitante para el viajero.


La ciudad fantasma
Una intensa calma se siente en el ambiente, interrumpida sólo por algunos jeeps de las Naciones Unidas que cruzan la vía. Estamos a unos pocos kilómetros de Famagusta (también conocida como Ammohostos), en una especie de parada turística que cuenta con una terraza que sirve de mirador. Al entrar, todos los presentes recibimos unos buenos binoculares, ¿la razón? Poder observar de cerca una ciudad costera sin habitantes. Una verdadera ciudad, con edificios, casas, iglesias, comercios y sobre todo muchos hoteles y hermosas playas.
Famagusta era una gran ciudad vacacional antes de la invasión turca de 1974 y en ella se encontraba 85% de las instalaciones turísticas de Chipre. La ocupación turca afectó enormemente la economía del país, cuya principal fuente de ingreso es el turismo. El ejército turco desalojó a toda la población de origen griego (que era mayoría) y aún hoy la ciudad permanece muerta sin que nadie pueda atravesar la "Línea de Atila" por ningún motivo.
Muchos lugares arqueológicos, iglesias bizantinas, castillos medievales, entre otras antigüedades, se encuentran en la zona ocupada, desprotegidos y desgastándose por el tiempo.
Mientras vemos la ciudad a través de los binoculares, se oyen exclamaciones de asombro de todos los presentes: "¡Qué triste"!


Cómo llegar
Para arribar a Chipre no es suficiente saber que queda frente a las costas de Siria y Turquía, en lo más este del mar mediterráneo. Si la vía escogida es a través de Europa, las aerolíneas más conocidas que van hasta allá son British Airways, Lufthansa y Alitalia. Pero también una vez en Europa o Asia se puede tomar la conexión con la aerolínea griega Olympic Airways o mejor con las chipriotas Cyprus Airways o Eurocypria. Las aerolíneas de Chipre despegan desde 46 ciudades europeas.
La duración del viaje depende del lugar de despegue. Por ejemplo desde Londres son unas 5 horas, desde Ámsterdam: 4 horas y media, desde Atenas un poco más de una hora. Todos los vuelos llegan al Aeropuerto Internacional de Lárnaca y desde allí es muy fácil conseguir taxis para cualquier parte de la isla.


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