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Viaje a la tierra de Oz (Australia)
Escribe: Aragonesa
Dorothy en el Mago de Oz, necesitó un tornado para trasladarse de su Kansas natal hasta la Tierra de Oz, para solucionar los problemillas de sus amigos: El León. el hombre de hojalata y el espantapájaros.
Nosotros, cuatro amigos, necesitamos un Airbus 380 para ir de Madrid a Sydney e iniciar nuestro viaje de tres semanas por tierras australianas....
Viaje a la tierra de OZ (Australia)
Australia — miércoles, 15 de abril de 2009
Dorothy, en "El mago de Oz", utilizó un tornado para transportarse desde su Kansas natal hasta la tierra de Oz buscando al mago del mismo nombre que con su magia, solucionara los "problemillas" de sus amigos: El León, el Hombre de hojalata, y el Espantapájaros.
Nosotros, cuatro amigos, utilizamos un súper Airbus 380 de unos 400 pasajeros de la compañía Qantas (el más grande le mundo, dicen), para ir desde Madrid hasta Sydney, sistema algo mas acorde de los tiempos que corren.
Tres semanas iba a durar nuestro recorrido por tierras de canguros y koalas, surfistas y playas, gran barrera de coral y bosques tropicales, parques nacionales y ciudades cosmopolitas pobladas de generaciones muy jóvenes atléticas, deportistas, y de una gran variedad de culturas. Sydney, por ejemplo, alberga 200 nacionalidades distintas. Basta una observación de la "fauna" que circula por el centro de la ciudad para darte cuenta de que, además de los "típicos australianos, vigilantes de la playa" los tienes de rasgos asiáticos, orientales, hindúes, aborígenes los menos, y de variados rasgos sin identificar.
SYDNEY
Decididamente Sydney es una ciudad cosmopolita con sus 400 barrios residenciales, el más alejado a 96 Km. del distrito de negocios o financiero del centro. Sus habitantes se desplazan a su trabajo en autobús, mono raíl o en los trasbordadores que van desde el Circular Quay en la bahía a sus distintos puntos de destino. Es un placer tomar uno de ellos y desde la proa divisar la magnífica panorámica que ofrece el edificio de la Opera House que, como gajos de naranja, ideo su arquitecto, y el puente Harbour brige llamado "La percha" que desde 1932 forma parte de esta ciudad. El que no tenga vértigo puede hacer una excursión guiada que te permite subir al arco de acero del puente a 134 metros sobre el agua, sujeto con un arnés a la barandilla. También buenas vistas tendrás desde la torre de Sydney donde por 25 dólares australianos podrás subir a 302 metros y a través de cristaleras divisar toda la ciudad.
El trasbordador es una buena forma de acceder a las playas de Sydney como la de Manly y Bondi beach. Playas de fuerte oleaje repletas de surfistas y de las típicas señales que en la arena delimitan las zonas aptas para el baño.
Las zonas verdes inundan la ciudad. Pequeños jardines como el de la amistad "Garden chinesse" en el barrio chino, contrastan con las grandes superficies ajardinadas situadas en el centro como el Hyde Park con la catedral St. Mary´s en el centro, su damero publico donde puedes echar una partidita de ajedrez, y donde muchos oficinistas hacen su descanso del día tomando un tentempié. El inmenso jardín botánico abierto al público para pasear, correr y observar las numerosas especies florales es una buena oportunidad para pasear.
Nos llama la atención también las galerías comerciales históricas que tiene la ciudad, como la de Quen Victoria construida en 1898 para albergar el mercado municipal de frutas y verduras que fue restaurado en 1980 con fines comerciales de 200 tiendas súper lujosas, cafés, restaurantes, etc.... Con su gran reloj "El Royal Clock" que pende de una cúpula de cristal. A pesar del lujo no pierdo el tiempo y me doy una vueltecita por si hay alguna oportunidad de quemar un poco la Visa.
Si te da una vuelta por Oxford Street o Taylor Street te darás cuenta enseguida que te recuerdan a Castro, el barrio gay de San Francisco. Escaparates claramente encaminados a atraer la atención masculina de los chicos de la bandera del arco iris. También el barrio rojo de Kings Cross es interesante en este aspecto. Te darás cuenta de lo que se cultiva el culto al cuerpo en algunos sectores de esta ciudad.
Alertados por la guía también nos dirigimos a la calle Liverpool donde los españoles se concentran en un llamado club de España y varios restaurantes, gallegos, asturianos, etc.... que ofrecen todo lo que puedes esperar (papas bravas, paellas, chorizo a la sidra, los clásicos calamares, y por supuesto vino Tío Pepe. Eso sí, todo en inglés, y en el restaurante asturiano donde cenamos (había lleno total de clientes locales), nos sorprendió ver que los cocineros que elaboraban tan suculentos platos de cocina típicamente española, eran absolutamente orientales aunque de nacionalidad australiana, y el dueño asturiano de pro ni siquiera se acercara a saludarnos, vivir para ver! No hizo falta por lo tanto cantar el "Asturias patria querida", qué alivio!
CAIRNS (GRAN BARRERA DE CORAL)
De Sydney nos dirigimos a Cairns. Nuestro objetivo es básicamente la Gran Barrera de Coral máximo orgullo de Australia. Cadena de arrecifes coralinos e islas tropicales, tiene 2.000 Km. de longitud y está considerada una de las 7 maravillas naturales. Formada por más de 2.600 arrecifes distintos constituye una de las mayores formaciones coralinas del mundo.
Cairos es una ciudad tropical que vive para el mar. En la década de 1860 era un campamento de pescadores de pepinos de mar pero los descubrimientos auríferos y de estaño atrajeron a colonos del sur que fundaron la ciudad en 1876. Hasta que llegó el turismo en la década de los 80 fue una ciudad azucarera y de pescadores de pez de aguja.
Hoy te encuentras con un bello paseo marítimo exento de masificación, con un gran estanque artificial con una playita artificial a un lado. Vemos a un grupo de gente hacer ejercicios en el agua dirigidos por una monitora, otros nadar bajo la escultura de unos peces de metal que parecen de papiroflexia. Restaurantes, tiendas, y centros comerciales, junto al puerto donde parten los ferrys para las excursiones hacia la barrera de coral, es el marco marítimo de esta localidad hoy en día muy turística, y sin embargo muy relajante.
En los cinco días que permanecimos en esta zona de Queensland visitamos Kuranda, donde desde el teleférico, a través de 8 Km. divisas el bosque lluvioso que inunda toda esta zona. En algunas de sus paradas, paseas por dentro de este mismo bosque observando la flora y fauna desde cerca, también divisas las cataratas de barrons falls, grandiosas dentro del paisaje. Vimos los primeros canguros y koalas, animales autóctonos de Australia. Un tren escénico de madera, que recuerda al viejo ferrocarril de 1891, te devuelve al final del día a Cairns, permitiéndote al compás de su traqueteo reflexionar sobre la dura vida de estos pioneros que construyeron el ferrocarril para el trabajo en las minas.
También en esta zona, con un coche alquilado recorrimos el Cape Tribulation con su selva tropical y sus bosques lluviosos que constituyen todo un parque nacional donde accedimos tomando un trasbordador que trasporta personas y coches cruzando el río Dantree. Es uno de los rincones más húmedos del planeta donde se combinan prácticamente juntos, el bosque lluvioso y los arrecifes de coral. Estas playas idílicas en apariencia, encierran dos amenazas. Una menor, las medusas, y otra más preocupante, los cocodrilos. Para las primeras, aparte de las advertencias en carteles, existe a disposición de cualquier víctima, un gran bote con vinagre. Para la segunda, lamentablemente, no hay ningún remedio.
La tribu aborigen de los Kulu Yulangi habita en la garganta de Mossman y sus cascadas, donde se puede acceder por un sendero de 3 Km. o con visitas guiadas por los propios guías aborígenes.
La posibilidad de hacer snorkell o bucear en la Gran Barrera de coral es la mayor atracción de la zona, así que tuvimos dos jornadas para ello. Una en un catamarán que te lleva desde el puerto de Cairns hasta los arrecifes coralinos. Una vez allí haces las inmersiones en alta mar bien con bombona, para lo cual te dan un pequeño cursillo, o bien con equipo de gafas y aletas. Esto último es el que escogimos. A pesar de alguna experiencia anterior en Indonesia, la variedad y la cantidad de coral que ofrecen estos fondos marinos es única. La otra jornada la hicimos en la isla Fitz Roy, esta vez el buceo lo haríamos desde la orilla donde a escasos metros tienes maravillas al alcance de la mano, azules, violetas, malvas, además de peces de mil colores y tamaños y alguna que ora tortuga. Esta vez alquilamos un traje de neopreno pues había amenaza de medusas y era una manera de protegernos de "pellizcos" inoportunos.
DARWIN Y PARQUE NACIONAL DE KAKADU
De Cairns nos dirigimos en avión a Darwin, ciudad punto de partida para visitar el parque nacional de Kakadu. Forma parte del llamado "Territorio del Norte", que es la Australia mítica, como dos veces España en cuanto a superficie, pero es de los menos poblados del mundo (200.00 hab. aproximadamente). Las dos grandes ciudades de este territorio son Darwin y Alice Springs. El resto de la población se reparte entre comunidades aborígenes, campamentos mineros o explotaciones ganaderas.
Darwin es una ciudad moderna reconstruida casi por completo después del ciclón Tracy que la asoló en el año 1.974, arrasándola con vientos de 200 Km. /hora. Con puerto importante donde amarran gran numero de barcos, sin embargo vive de espaldas al mar. Para acceder a éste, tenemos que bajar por una escalinata desde un paseo situado de forma paralela a él. La playa tampoco es apta para el baño.
Aquí vemos los primeros y casi únicos indigentes, su mayoría son aborígenes. Desde una furgoneta les están dando comida, duermen en el parque. Habíamos oído y leído algo de la situación de los aborígenes en este país, que en su mayoría no están integrados socialmente, sino que de alguna manera, se rompió su ciclo de vida y viven en la desorientación y en la marginación. En buena medida de las subvenciones del gobierno.
Por lo demás, sólo unos cuantos edificios del pasado nos hablan de la época en que esta ciudad creció con la fiebre del oro, con los buscadores de fortuna, cuando su nombre era Palmerston. Posteriormente fue llamada Port Darwin tras el paso del naturalista Charles Darwin en el Beagle en 1.839. Hay también recordatorios de los que aquí cayeron en la 2ª GM. al ser Darwin base clave de los aliados. La ciudad sufrió 64 bombardeos aéreos durante la guerra con 243 muertos. Fue el único punto de Australia con ataques continuados, después la ciudad fue reconstruida hasta que el ciclón la arrasó nuevamente. Hoy es centro administrativo aunque sigue conservando actividades mineras como antaño.
Desde Darwin accedemos con un 4X4, necesario en algunas zonas de más difícil acceso, al parque nacional de Kakadú el más grande de Australia. Su nombre proviene de Gagadju una lengua de los aborígenes locales. Llegamos al final de la época húmeda, la época seca (la de más esplendor del parque en cuanto al avistamiento de animales) empieza en mayo hasta octubre. Sabemos por lo tanto que no vamos a poder acceder a las magnificas cataratas Jim Jim y Twin falls, mala suerte!
El parque es enorme, 200 Km. de norte a sur, y más de 100 Km. de oeste a este. Unos 20.000 Km. cuadrados en total, la mayor parte pertenece a clanes aborígenes. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1.981 y en varios asentamientos podemos ver pinturas de arte rupestre de hace 20.000 años, que recuerdan la asociación del pueblo aborigen con la tierra. Así el asentamiento de Nourlangie es una formación de arenisca de color rojo intenso cubierto de bosque. En estas pinturas se representaba la vida aborigen, destacando pinturas de canguros de gran tamaño, corpulentos, distintos de los actuales más estilizados. Hay pinturas de hombres cazando. Participando en ceremonias donde destacan figuras de distintos espíritus. El paisaje es espectacular, con una gran roca al fondo donde dice la leyenda que se refugió una hermana después de un acto incestuoso con su hermano. También está inmortalizada en estas pinturas rupestres. En una cueva próxima vemos pinturas que escenificaban a las mujeres en el acto de parir, venían hasta aquí desde distintas partes del país.
Un segundo asentamiento, el de Nauguluwur, ofrece pinturas rupestres mas recientes. Vemos claramente un barco, peces, hombre y mujeres, tortugas y muchas manos. Parece que los autores de las pinturas dibujan su mano para atribuirse la firma de las mismas. Es curioso ver algunas manos enguantadas, nos comentan que eran las manos de las monjas (en una época ya más reciente), que llevaban guantes. También aparece la Diosa de la creación que tenía seis dedos.
Un paseo en barco por el Yellow Water, que forma parte de las marismas del río South Alligator, es imprescindible. Nos permite un apacible paseo por esta laguna observando aves, flora y fauna. En la época seca los grandes cocodrilos se dan buenos paseos por el río y es posible avistar al gran saurio.
También destacan en el parque las grandes extensiones de humedales como la zona de Namukala. Aquí hay una plataforma donde es posible contemplar las numerosas aves de la zona. Varios senderos nos llevan a zonas donde puedes bañarte en piscinas naturales cristalinas con una catarata al fondo y refrescarte del sofocante calor húmedo que tuvimos durante toda nuestra estancia en este parque.
EL OUTBACK AUSTRALIANO. ULURU
Tomamos la carretera Stuart Highway que cruza el Outback australiano desde la explanada en Darwin hasta Port Augusta en la Australia meridional. En total 2.735 Km. Toma su nombre del explorador John Mc.Stuart Donall quien realizó la travesía de sur a norte en 1.861.
Durante dos días hacemos kilómetros por esta carretera y esta zona central del país. Vamos viendo vegetación a lo largo de todo el recorrido donde pensábamos era zona desértica, árida. No es así. Hay muy poca circulación pero no faltan los Road Train, camiones de varios cuerpos y gran cabina que impresionan un poco a la hora del adelanto. Al atardecer hay oportunidad de ver a los canguros que cruzan la carretera a esta hora en que el calor es menos agobiante, sin embargo el seguro del coche no cubre posibles accidentes que se den con animales entre el atardecer y el amanecer. Hay que recogerse pues antes de que el sol se oculte y adiós a los canguros!
Las localidades están muy espaciadas, poco pobladas. Repostamos en una de ellas, Daly Waters, que era una escala muy importante en la que repostaban aviadores pioneros como Amy Jonson. En la década de 1930 los aviones de la compañía Quantas paraban aquí y los pasajeros almorzaban en el Daly Waters pub construido en 1.893, el más antiguo del territorio del norte. Aún está en pié y en él podemos ver recuerdos de los primeros tiempos de la aviación. Es un lugar mítico y concurrido, aquí están los locales de la zona. Afuera del Púb. queda el hangar de la 2ª GM restaurado, escala de los aviones aliados en vuelo a Darwin y a las Indias orientales holandesas.
Al día siguiente seguimos ruta hasta Alice Springs. El paisaje no cambia y volvemos a encontrarnos con algunos Road Train que identifican a esta parte de la Australia central y al Ouback.
Un gran impacto nos sorprende, paramos el coche y comprobamos que un águila ha incrustado su cabeza en la rejilla protectora del radiador. El logotipo de Toyota ha saltado por los aires. Tiramos del águila para liberarla pero es imposible. Nos vemos obligados a navaja en mano proceder a degollarla y así proseguir nuestro camino.
Unas grandes rocas esféricas llamadas Devil´s marbles nos llaman la atención en la ruta. El calor intenso del mediodía y unas pesadísimas moscas famosas en la zona, no impide que las recorramos. Los aborígenes dicen ser huevos de la serpiente del arco iris, y los geólogos restos erosionados de una formación granítica de hace 1.500 millones de años.
Cuando llegamos a Alice Springs después de aproximadamente 1.500 Km. de prácticamente no ver ni poblaciones, ni servicios, ni coches, ni gente, nos encontramos con una ciudad tranquila junto al río Todd, situada en el centro del país y en medio de la nada. Vemos bastantes de sus habitantes de origen aborigen. También los hemos visto a lo largo de la ruta en los Púb. del camino. Siempre desocupados, con una cerveza en la mano, con coches de cuarta o quinta mano, destartalados como nunca antes hemos visto. No sabemos donde viven ni de qué.
En esta ciudad también los vemos, pero nunca regentando ningún negocio ni detrás de ningún mostrador trabajando. Sólo los vemos en el mercadillo del domingo donde echados en el césped nos ofrecen sus pinturas aborígenes. El resto de los productos se ofrecen en mesas, también aquí hay diferencia.
Desde Alice Springs nos dirigimos a Kings Canyon o Watarrka. Este parque nacional tiene la garganta más espectacular de Australia Central. También tiene senderos para ir por el borde del cañón o por la garganta. Si vas por el borde, te sitúas en un precipicio de 95 m y llegas al "Jardín del Edén" lleno de palmeras. Si vas por la garganta llegas hasta una pequeña poza con una cascada al fondo.
Ayers rock será nuestro próximo destino. Para ver el El Uluru como llaman los aborígenes a esta gran roca roja de Australia. Impresiona ya desde lejos. Inmensa en este atardecer de marzo. Con esta luz, las tonalidades marrones de la roca se vuelven anaranjadas y después rojas intensas. Trescientos cincuenta metros de altura y 3,7 Km. de largo permiten dar una vuelta a su alrededor por un sendero "El base walk" de 9,7 Km. Viendo y sintiendo toda la inmensidad de la roca desde su base, recorremos unos 11 Km. durante 3 horas. Observamos las cuevas, orificios, oquedades por el sendero de hierbas casi albinas y árboles milenarios. Los 2/3 de esta gran masa de arenisca de hace más de 600 millones de años, están enterrados todavía debajo de la tierra según los geólogos.
Los aborígenes la consideran un lugar sagrado, la erosión a lo largo de los años la ha desgastado dejando al descubierto su color rojo. En 1.872 un aventurero europeo la descubrió, y al año siguiente otro aventurero le dio el nombre de Ayers rock. Sin embargo en 1.985 les fue devuelta a los aborígenes quienes le dieron su antiguo nombre de Uluru y lo cedieron como parque nacional al Estado. Ellos reciben el veinte por ciento de los ingresos de entrada y una compensación anual. Pero nos sorprende no ver a ningún aborigen ofreciendo sus servicios de guía para transmitir el significado de la roca y sus ancestrales tradiciones.
El ascenso a la roca mediante cordadas es posible en alguna época del año. Nosotros encontramos el acceso cerrado por las elevadas temperaturas que sobrepasan los 36 grados. En la base vemos algunas fuertes advertencias respecto al ascenso (incluso en español), y algunas placas conmemorativas de personas fallecidas en la subida, hasta la fecha hay 35. Inconscientemente nos alegramos del cierre.
MELBOURNE
Melbourne tras tres horas de avión nos ofrece, en primer lugar una temperatura refrescante de 20 grados frente a los 40 del Outback. En segundo lugar, se nos muestra como una gran ciudad de casi cuatro millones de habitantes totalmente multirracial. Griegos, italianos y asiáticos (hindúes, chinos...) constituyen la mayoría de la inmigración hoy ya ciudadanos australianos.
Ciudad cosmopolita donde se mezclan el barrio central de negocios con los edificios victorianos y los rascacielos futuristas, y una gran actividad cultural teatral. Rivaliza claramente con Sydney. Los tranvías van y vienen, tomamos uno circular que de forma gratuita nos lleva por todo el centro de Melbourne. Una primera toma de contacto nos lleva a la estación Flinders Street centro de conexión de autobuses, tranvías y trenes. Es un edificio amarillo, clásico, de estilo eduardino, con una gran cúpula verde construido en 1.907, cuyas escalinatas parecen ser el centro de reunión de lo más variopinto de esta ciudad. "Bajo los relojes" se suele decir, pues bajo la entrada principal de la estación hay una hilera central de relojes que es la referencia. Nos sentamos en ellas y realmente es un espectáculo.
Al lado de la estación esta la catedral neogótica de San Pablo terminada en 1892, es la iglesia anglicana de Melbourne. Enfrente y cerca de la orilla del río Yarra se sitúa un moderno complejo de zinc, cristal y placas de arenisca, que alberga exposiciones de arte rupestre, de fotografía, y de arte contemporáneo.
Callejeamos por las calles y por los barrios griego, italiano, chino, vietnamita...y llegamos al Queen Victoria Market abierto desde la década de 1.870, mercado de abastos que nos sorprende gratamente. Con exquisita presentación exhibe por secciones todo lo que puedas desear: carnes, pescados, delicatessen, y además en un segundo hangar se encuentran souvenir y textiles a la venta. Barrios como el de Fitzroy muestran el aspecto más bohemio de la ciudad con librerías alternativas y cafés undergroung. Cerca están los jardines del mismo nombre con la casa del capitán inglés James Cook en el centro, aquél que es considerado como el "descubridor" de Australia en 1.770. Los jardines botánicos al sur del río Yarra también son un importante espacio verde abierto a todos.
Las mejores panorámicas las tenemos desde la torre Eureka que es el mirador más elevado de todo el hemisferio sur. Tiene 92 pisos, subimos hasta el 88 en 40 segundos, a 300 metros de altura. Increíble! Si no quieres tomar el ascensor, tienes la oportunidad de subir los 3.680 escalones que te llevarán a las alturas. Y si quieres más emoción, puedes ir a la plataforma de observación un cubo de vidrio que se extiende 3 metros al exterior del edificio. El que tenga vértigo deberá abstenerse.
La ciudad está llena de carriles bici. Su uso es continuo, incluso en algunas aceras existen señales que indican que el uso de la misma es tanto para peatones como para bicis. Los semáforos emiten sonidos cuando están en color verde para facilitar el paso a los invidentes. Me da envidia, incluso insana, esta realidad.
Nos alejamos de la ciudad tomando la "Great Ocean Road" o carretera del océano. Esta carretera se empezó a construir en 1.918 en conmemoración de los soldados caídos en la 1ª GM. Trabajaron en ella más de 3.000 veteranos y se terminó en 1932. Tiene mucho tránsito, pasa por poblaciones como Bells, Torquay, y Apollo Bay donde muchos habitantes de Melbourne tienen su segunda residencia. En muchas de estas playas los surfistas practican con la tabla. Para los que simplemente las recorremos son un bello espectáculo para la vista al estar rodeadas de bosques, algunos tropicales, y de acantilados. Hay miradores por toda la costa. Desde ellos vemos los "Doce apóstoles" que en realidad son ahora solo ocho y que forman parte de un parque nacional. Son las formaciones rocosas mas visitadas de esta zona de Victoria. Solitarias columnas de roca que han quedado en medio del océano al erosionarse el cabo al que estaban.
Vemos varios koalas en libertad, abrazados a los árboles se confunden con sus troncos. Es delicioso verlos dormir placidamente, parecen peluches si no fuera por las fuertes garras que poseen para agarrase a los árboles. A lo lejos una manada de canguros van saltando mientras volvemos hacia Melbourne. Al día siguiente volaremos ya hacia Madrid. Tras un día en el aire llegaremos a casa, eso sí sin nuestras maletas, pues es raro ya el viaje que volvemos con ellas a la vez. Pero estoy segura que volveremos a pisar la tierra de Oz, hermoso país para volver!
VIAJE A LA TIERRA DE OZ (AUSTRALIA)
Dorothy, en "El mago de Oz", utilizó un tornado para transportarse desde su Kansas natal hasta la tierra de Oz buscando al mago del mismo nombre que con su magia, solucionara los "problemillas" de sus amigos: El León, el Hombre de hojalata, y el Espantapájaros.
Nosotros, cuatro amigos, utilizamos un súper Airbus 380 de unos 400 pasajeros de la compañía Qantas (el más grande le mundo, dicen), para ir desde Madrid hasta Sydney, sistema algo mas acorde de los tiempos que corren.
Tres semanas iba a durar nuestro recorrido por tierras de canguros y koalas, surfistas y playas, gran barrera de coral y bosques tropicales, parques nacionales y ciudades cosmopolitas pobladas de generaciones muy jóvenes atléticas, deportistas, y de una gran variedad de culturas. Sydney, por ejemplo, alberga 200 nacionalidades distintas. Basta una observación de la "fauna" que circula por el centro de la ciudad para darte cuenta de que, además de los "típicos australianos, vigilantes de la playa" los tienes de rasgos asiáticos, orientales, hindúes, aborígenes los menos, y de variados rasgos sin identificar.
SYDNEY
Decididamente Sydney es una ciudad cosmopolita con sus 400 barrios residenciales, el más alejado a 96 Km. del distrito de negocios o financiero del centro. Sus habitantes se desplazan a su trabajo en autobús, mono raíl o en los trasbordadores que van desde el Circular Quay en la bahía a sus distintos puntos de destino. Es un placer tomar uno de ellos y desde la proa divisar la magnífica panorámica que ofrece el edificio de la Opera House que, como gajos de naranja, ideo su arquitecto, y el puente Harbour brige llamado "La percha" que desde 1932 forma parte de esta ciudad. El que no tenga vértigo puede hacer una excursión guiada que te permite subir al arco de acero del puente a 134 metros sobre el agua, sujeto con un arnés a la barandilla. También buenas vistas tendrás desde la torre de Sydney donde por 25 dólares australianos podrás subir a 302 metros y a través de cristaleras divisar toda la ciudad.
El trasbordador es una buena forma de acceder a las playas de Sydney como la de Manly y Bondi beach. Playas de fuerte oleaje repletas de surfistas y de las típicas señales que en la arena delimitan las zonas aptas para el baño.
Las zonas verdes inundan la ciudad. Pequeños jardines como el de la amistad "Garden chinesse" en el barrio chino, contrastan con las grandes superficies ajardinadas situadas en el centro como el Hyde Park con la catedral St. Mary´s en el centro, su damero publico donde puedes echar una partidita de ajedrez, y donde muchos oficinistas hacen su descanso del día tomando un tentempié. El inmenso jardín botánico abierto al público para pasear, correr y observar las numerosas especies florales es una buena oportunidad para pasear.
Nos llama la atención también las galerías comerciales históricas que tiene la ciudad, como la de Quen Victoria construida en 1898 para albergar el mercado municipal de frutas y verduras que fue restaurado en 1980 con fines comerciales de 200 tiendas súper lujosas, cafés, restaurantes, etc.... Con su gran reloj "El Royal Clock" que pende de una cúpula de cristal. A pesar del lujo no pierdo el tiempo y me doy una vueltecita por si hay alguna oportunidad de quemar un poco la Visa.
Si te da una vuelta por Oxford Street o Taylor Street te darás cuenta enseguida que te recuerdan a Castro, el barrio gay de San Francisco. Escaparates claramente encaminados a atraer la atención masculina de los chicos de la bandera del arco iris. También el barrio rojo de Kings Cross es interesante en este aspecto. Te darás cuenta de lo que se cultiva el culto al cuerpo en algunos sectores de esta ciudad.
Alertados por la guía también nos dirigimos a la calle Liverpool donde los españoles se concentran en un llamado club de España y varios restaurantes, gallegos, asturianos, etc.... que ofrecen todo lo que puedes esperar (papas bravas, paellas, chorizo a la sidra, los clásicos calamares, y por supuesto vino Tío Pepe. Eso sí, todo en inglés, y en el restaurante asturiano donde cenamos (había lleno total de clientes locales), nos sorprendió ver que los cocineros que elaboraban tan suculentos platos de cocina típicamente española, eran absolutamente orientales aunque de nacionalidad australiana, y el dueño asturiano de pro ni siquiera se acercara a saludarnos, vivir para ver! No hizo falta por lo tanto cantar el "Asturias patria querida", qué alivio!
CAIRNS (GRAN BARRERA DE CORAL)
De Sydney nos dirigimos a Cairns. Nuestro objetivo es básicamente la Gran Barrera de Coral máximo orgullo de Australia. Cadena de arrecifes coralinos e islas tropicales, tiene 2.000 Km. de longitud y está considerada una de las 7 maravillas naturales. Formada por más de 2.600 arrecifes distintos constituye una de las mayores formaciones coralinas del mundo.
Cairos es una ciudad tropical que vive para el mar. En la década de 1860 era un campamento de pescadores de pepinos de mar pero los descubrimientos auríferos y de estaño atrajeron a colonos del sur que fundaron la ciudad en 1876. Hasta que llegó el turismo en la década de los 80 fue una ciudad azucarera y de pescadores de pez de aguja.
Hoy te encuentras con un bello paseo marítimo exento de masificación, con un gran estanque artificial con una playita artificial a un lado. Vemos a un grupo de gente hacer ejercicios en el agua dirigidos por una monitora, otros nadar bajo la escultura de unos peces de metal que parecen de papiroflexia. Restaurantes, tiendas, y centros comerciales, junto al puerto donde parten los ferrys para las excursiones hacia la barrera de coral, es el marco marítimo de esta localidad hoy en día muy turística, y sin embargo muy relajante.
En los cinco días que permanecimos en esta zona de Queensland visitamos Kuranda, donde desde el teleférico, a través de 8 Km. divisas el bosque lluvioso que inunda toda esta zona. En algunas de sus paradas, paseas por dentro de este mismo bosque observando la flora y fauna desde cerca, también divisas las cataratas de barrons falls, grandiosas dentro del paisaje. Vimos los primeros canguros y koalas, animales autóctonos de Australia. Un tren escénico de madera, que recuerda al viejo ferrocarril de 1891, te devuelve al final del día a Cairns, permitiéndote al compás de su traqueteo reflexionar sobre la dura vida de estos pioneros que construyeron el ferrocarril para el trabajo en las minas.
También en esta zona, con un coche alquilado recorrimos el Cape Tribulation con su selva tropical y sus bosques lluviosos que constituyen todo un parque nacional donde accedimos tomando un trasbordador que trasporta personas y coches cruzando el río Dantree. Es uno de los rincones más húmedos del planeta donde se combinan prácticamente juntos, el bosque lluvioso y los arrecifes de coral. Estas playas idílicas en apariencia, encierran dos amenazas. Una menor, las medusas, y otra más preocupante, los cocodrilos. Para las primeras, aparte de las advertencias en carteles, existe a disposición de cualquier víctima, un gran bote con vinagre. Para la segunda, lamentablemente, no hay ningún remedio.
La tribu aborigen de los Kulu Yulangi habita en la garganta de Mossman y sus cascadas, donde se puede acceder por un sendero de 3 Km. o con visitas guiadas por los propios guías aborígenes.
La posibilidad de hacer snorkell o bucear en la Gran Barrera de coral es la mayor atracción de la zona, así que tuvimos dos jornadas para ello. Una en un catamarán que te lleva desde el puerto de Cairns hasta los arrecifes coralinos. Una vez allí haces las inmersiones en alta mar bien con bombona, para lo cual te dan un pequeño cursillo, o bien con equipo de gafas y aletas. Esto último es el que escogimos. A pesar de alguna experiencia anterior en Indonesia, la variedad y la cantidad de coral que ofrecen estos fondos marinos es única. La otra jornada la hicimos en la isla Fitz Roy, esta vez el buceo lo haríamos desde la orilla donde a escasos metros tienes maravillas al alcance de la mano, azules, violetas, malvas, además de peces de mil colores y tamaños y alguna que ora tortuga. Esta vez alquilamos un traje de neopreno pues había amenaza de medusas y era una manera de protegernos de "pellizcos" inoportunos.
DARWIN Y PARQUE NACIONAL DE KAKADU
De Cairns nos dirigimos en avión a Darwin, ciudad punto de partida para visitar el parque nacional de Kakadu. Forma parte del llamado "Territorio del Norte", que es la Australia mítica, como dos veces España en cuanto a superficie, pero es de los menos poblados del mundo (200.00 hab. aproximadamente). Las dos grandes ciudades de este territorio son Darwin y Alice Springs. El resto de la población se reparte entre comunidades aborígenes, campamentos mineros o explotaciones ganaderas.
Darwin es una ciudad moderna reconstruida casi por completo después del ciclón Tracy que la asoló en el año 1.974, arrasándola con vientos de 200 Km. /hora. Con puerto importante donde amarran gran numero de barcos, sin embargo vive de espaldas al mar. Para acceder a éste, tenemos que bajar por una escalinata desde un paseo situado de forma paralela a él. La playa tampoco es apta para el baño.
Aquí vemos los primeros y casi únicos indigentes, su mayoría son aborígenes. Desde una furgoneta les están dando comida, duermen en el parque. Habíamos oído y leído algo de la situación de los aborígenes en este país, que en su mayoría no están integrados socialmente, sino que de alguna manera, se rompió su ciclo de vida y viven en la desorientación y en la marginación. En buena medida de las subvenciones del gobierno.
Por lo demás, sólo unos cuantos edificios del pasado nos hablan de la época en que esta ciudad creció con la fiebre del oro, con los buscadores de fortuna, cuando su nombre era Palmerston. Posteriormente fue llamada Port Darwin tras el paso del naturalista Charles Darwin en el Beagle en 1.839. Hay también recordatorios de los que aquí cayeron en la 2ª GM. al ser Darwin base clave de los aliados. La ciudad sufrió 64 bombardeos aéreos durante la guerra con 243 muertos. Fue el único punto de Australia con ataques continuados, después la ciudad fue reconstruida hasta que el ciclón la arrasó nuevamente. Hoy es centro administrativo aunque sigue conservando actividades mineras como antaño.
Desde Darwin accedemos con un 4X4, necesario en algunas zonas de más difícil acceso, al parque nacional de Kakadú el más grande de Australia. Su nombre proviene de Gagadju una lengua de los aborígenes locales. Llegamos al final de la época húmeda, la época seca (la de más esplendor del parque en cuanto al avistamiento de animales) empieza en mayo hasta octubre. Sabemos por lo tanto que no vamos a poder acceder a las magnificas cataratas Jim Jim y Twin falls, mala suerte!
El parque es enorme, 200 Km. de norte a sur, y más de 100 Km. de oeste a este. Unos 20.000 Km. cuadrados en total, la mayor parte pertenece a clanes aborígenes. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1.981 y en varios asentamientos podemos ver pinturas de arte rupestre de hace 20.000 años, que recuerdan la asociación del pueblo aborigen con la tierra. Así el asentamiento de Nourlangie es una formación de arenisca de color rojo intenso cubierto de bosque. En estas pinturas se representaba la vida aborigen, destacando pinturas de canguros de gran tamaño, corpulentos, distintos de los actuales más estilizados. Hay pinturas de hombres cazando. Participando en ceremonias donde destacan figuras de distintos espíritus. El paisaje es espectacular, con una gran roca al fondo donde dice la leyenda que se refugió una hermana después de un acto incestuoso con su hermano. También está inmortalizada en estas pinturas rupestres. En una cueva próxima vemos pinturas que escenificaban a las mujeres en el acto de parir, venían hasta aquí desde distintas partes del país.
Un segundo asentamiento, el de Nauguluwur, ofrece pinturas rupestres mas recientes. Vemos claramente un barco, peces, hombre y mujeres, tortugas y muchas manos. Parece que los autores de las pinturas dibujan su mano para atribuirse la firma de las mismas. Es curioso ver algunas manos enguantadas, nos comentan que eran las manos de las monjas (en una época ya más reciente), que llevaban guantes. También aparece la Diosa de la creación que tenía seis dedos.
Un paseo en barco por el Yellow Water, que forma parte de las marismas del río South Alligator, es imprescindible. Nos permite un apacible paseo por esta laguna observando aves, flora y fauna. En la época seca los grandes cocodrilos se dan buenos paseos por el río y es posible avistar al gran saurio.
También destacan en el parque las grandes extensiones de humedales como la zona de Namukala. Aquí hay una plataforma donde es posible contemplar las numerosas aves de la zona. Varios senderos nos llevan a zonas donde puedes bañarte en piscinas naturales cristalinas con una catarata al fondo y refrescarte del sofocante calor húmedo que tuvimos durante toda nuestra estancia en este parque.
EL OUTBACK AUSTRALIANO. ULURU
Tomamos la carretera Stuart Highway que cruza el Outback australiano desde la explanada en Darwin hasta Port Augusta en la Australia meridional. En total 2.735 Km. Toma su nombre del explorador John Mc.Stuart Donall quien realizó la travesía de sur a norte en 1.861.
Durante dos días hacemos kilómetros por esta carretera y esta zona central del país. Vamos viendo vegetación a lo largo de todo el recorrido donde pensábamos era zona desértica, árida. No es así. Hay muy poca circulación pero no faltan los Road Train, camiones de varios cuerpos y gran cabina que impresionan un poco a la hora del adelanto. Al atardecer hay oportunidad de ver a los canguros que cruzan la carretera a esta hora en que el calor es menos agobiante, sin embargo el seguro del coche no cubre posibles accidentes que se den con animales entre el atardecer y el amanecer. Hay que recogerse pues antes de que el sol se oculte y adiós a los canguros!
Las localidades están muy espaciadas, poco pobladas. Repostamos en una de ellas, Daly Waters, que era una escala muy importante en la que repostaban aviadores pioneros como Amy Jonson. En la década de 1930 los aviones de la compañía Quantas paraban aquí y los pasajeros almorzaban en el Daly Waters pub construido en 1.893, el más antiguo del territorio del norte. Aún está en pié y en él podemos ver recuerdos de los primeros tiempos de la aviación. Es un lugar mítico y concurrido, aquí están los locales de la zona. Afuera del Púb. queda el hangar de la 2ª GM restaurado, escala de los aviones aliados en vuelo a Darwin y a las Indias orientales holandesas.
Al día siguiente seguimos ruta hasta Alice Springs. El paisaje no cambia y volvemos a encontrarnos con algunos Road Train que identifican a esta parte de la Australia central y al Ouback.
Un gran impacto nos sorprende, paramos el coche y comprobamos que un águila ha incrustado su cabeza en la rejilla protectora del radiador. El logotipo de Toyota ha saltado por los aires. Tiramos del águila para liberarla pero es imposible. Nos vemos obligados a navaja en mano proceder a degollarla y así proseguir nuestro camino.
Unas grandes rocas esféricas llamadas Devil´s marbles nos llaman la atención en la ruta. El calor intenso del mediodía y unas pesadísimas moscas famosas en la zona, no impide que las recorramos. Los aborígenes dicen ser huevos de la serpiente del arco iris, y los geólogos restos erosionados de una formación granítica de hace 1.500 millones de años.
Cuando llegamos a Alice Springs después de aproximadamente 1.500 Km. de prácticamente no ver ni poblaciones, ni servicios, ni coches, ni gente, nos encontramos con una ciudad tranquila junto al río Todd, situada en el centro del país y en medio de la nada. Vemos bastantes de sus habitantes de origen aborigen. También los hemos visto a lo largo de la ruta en los Púb. del camino. Siempre desocupados, con una cerveza en la mano, con coches de cuarta o quinta mano, destartalados como nunca antes hemos visto. No sabemos donde viven ni de qué.
En esta ciudad también los vemos, pero nunca regentando ningún negocio ni detrás de ningún mostrador trabajando. Sólo los vemos en el mercadillo del domingo donde echados en el césped nos ofrecen sus pinturas aborígenes. El resto de los productos se ofrecen en mesas, también aquí hay diferencia.
Desde Alice Springs nos dirigimos a Kings Canyon o Watarrka. Este parque nacional tiene la garganta más espectacular de Australia Central. También tiene senderos para ir por el borde del cañón o por la garganta. Si vas por el borde, te sitúas en un precipicio de 95 m y llegas al "Jardín del Edén" lleno de palmeras. Si vas por la garganta llegas hasta una pequeña poza con una cascada al fondo.
Ayers rock será nuestro próximo destino. Para ver el El Uluru como llaman los aborígenes a esta gran roca roja de Australia. Impresiona ya desde lejos. Inmensa en este atardecer de marzo. Con esta luz, las tonalidades marrones de la roca se vuelven anaranjadas y después rojas intensas. Trescientos cincuenta metros de altura y 3,7 Km. de largo permiten dar una vuelta a su alrededor por un sendero "El base walk" de 9,7 Km. Viendo y sintiendo toda la inmensidad de la roca desde su base, recorremos unos 11 Km. durante 3 horas. Observamos las cuevas, orificios, oquedades por el sendero de hierbas casi albinas y árboles milenarios. Los 2/3 de esta gran masa de arenisca de hace más de 600 millones de años, están enterrados todavía debajo de la tierra según los geólogos.
Los aborígenes la consideran un lugar sagrado, la erosión a lo largo de los años la ha desgastado dejando al descubierto su color rojo. En 1.872 un aventurero europeo la descubrió, y al año siguiente otro aventurero le dio el nombre de Ayers rock. Sin embargo en 1.985 les fue devuelta a los aborígenes quienes le dieron su antiguo nombre de Uluru y lo cedieron como parque nacional al Estado. Ellos reciben el veinte por ciento de los ingresos de entrada y una compensación anual. Pero nos sorprende no ver a ningún aborigen ofreciendo sus servicios de guía para transmitir el significado de la roca y sus ancestrales tradiciones.
El ascenso a la roca mediante cordadas es posible en alguna época del año. Nosotros encontramos el acceso cerrado por las elevadas temperaturas que sobrepasan los 36 grados. En la base vemos algunas fuertes advertencias respecto al ascenso (incluso en español), y algunas placas conmemorativas de personas fallecidas en la subida, hasta la fecha hay 35. Inconscientemente nos alegramos del cierre.
MELBOURNE
Melbourne tras tres horas de avión nos ofrece, en primer lugar una temperatura refrescante de 20 grados frente a los 40 del Outback. En segundo lugar, se nos muestra como una gran ciudad de casi cuatro millones de habitantes totalmente multirracial. Griegos, italianos y asiáticos (hindúes, chinos...) constituyen la mayoría de la inmigración hoy ya ciudadanos australianos.
Ciudad cosmopolita donde se mezclan el barrio central de negocios con los edificios victorianos y los rascacielos futuristas, y una gran actividad cultural teatral. Rivaliza claramente con Sydney. Los tranvías van y vienen, tomamos uno circular que de forma gratuita nos lleva por todo el centro de Melbourne. Una primera toma de contacto nos lleva a la estación Flinders Street centro de conexión de autobuses, tranvías y trenes. Es un edificio amarillo, clásico, de estilo eduardino, con una gran cúpula verde construido en 1.907, cuyas escalinatas parecen ser el centro de reunión de lo más variopinto de esta ciudad. "Bajo los relojes" se suele decir, pues bajo la entrada principal de la estación hay una hilera central de relojes que es la referencia. Nos sentimos en ellas y realmente es un espectáculo.
Al lado de la estación esta la catedral neogótica de San Pablo terminada en 1892, es la iglesia anglicana de Melbourne. Enfrente y cerca de la orilla del río Yarra se sitúa un moderno complejo de zinc, cristal y placas de arenisca, que alberga exposiciones de arte rupestre, de fotografía, y de arte contemporáneo.
Callejeamos por las calles y por los barrios griego, italiano, chino, vietnamita...y llegamos al Queen Victoria Market abierto desde la década de 1.870, mercado de abastos que nos sorprende gratamente. Con exquisita presentación exhibe por secciones todo lo que puedas desear: carnes, pescados, delicatessen, y además en un segundo hangar se encuentran souvenir y textiles a la venta. Barrios como el de Fitzroy muestran el aspecto más bohemio de la ciudad con librerías alternativas y cafés undergroung. Cerca están los jardines del mismo nombre con la casa del capitán inglés James Cook en el centro, aquél que es considerado como el "descubridor" de Australia en 1.770. Los jardines botánicos al sur del río Yarra también son un importante espacio verde abierto a todos.
Las mejores panorámicas las tenemos desde la torre Eureka que es el mirador más elevado de todo el hemisferio sur. Tiene 92 pisos, subimos hasta el 88 en 40 segundos, a 300 metros de altura. Increíble! Si no quieres tomar el ascensor, tienes la oportunidad de subir los 3.680 escalones que te llevarán a las alturas. Y si quieres más emoción, puedes ir a la plataforma de observación un cubo de vidrio que se extiende 3 metros al exterior del edificio. El que tenga vértigo deberá abstenerse.
La ciudad está llena de carriles bici. Su uso es continuo, incluso en algunas aceras existen señales que indican que el uso de la misma es tanto para peatones como para bicis. Los semáforos emiten sonidos cuando están en color verde para facilitar el paso a los invidentes. Me da envidia, incluso insana, esta realidad.
Nos alejamos de la ciudad tomando la "Great Ocean Road" o carretera del océano. Esta carretera se empezó a construir en 1.918 en conmemoración de los soldados caídos en la 1ª GM. Trabajaron en ella más de 3.000 veteranos y se terminó en 1932. Tiene mucho tránsito, pasa por poblaciones como Bells, Torquay, y Apollo Bay donde muchos habitantes de Melbourne tienen su segunda residencia. En muchas de estas playas los surfistas practican con la tabla. Para los que simplemente las recorremos son un bello espectáculo para la vista al estar rodeadas de bosques, algunos tropicales, y de acantilados. Hay miradores por toda la costa. Desde ellos vemos los "Doce apóstoles" que en realidad son ahora solo ocho y que forman parte de un parque nacional. Son las formaciones rocosas mas visitadas de esta zona de Victoria. Solitarias columnas de roca que han quedado en medio del océano al erosionarse el cabo al que estaban.
Vemos varios koalas en libertad, abrazados a los árboles se confunden con sus troncos. Es delicioso verlos dormir placidamente, parecen peluches si no fuera por las fuertes garras que poseen para agarrase a los árboles. A lo lejos una manada de canguros van saltando mientras volvemos hacia Melbourne. Al día siguiente volaremos ya hacia Madrid. Tras un día en el aire llegaremos a casa, eso sí sin nuestras maletas, pues es raro ya el viaje que volvemos con ellas a la vez. Pero estoy segura que volveremos a pisar la tierra de Oz, hermoso país para volver!
VIAJE A LA TIERRA DE OZ (AUSTRALIA)
Dorothy, en "El mago de Oz", utilizó un tornado para transportarse desde su Kansas natal hasta la tierra de Oz buscando al mago del mismo nombre que con su magia, solucionara los "problemillas" de sus amigos: El León, el Hombre de hojalata, y el Espantapájaros.
Nosotros, cuatro amigos, utilizamos un súper Airbus 380 de unos 400 pasajeros de la compañía Qantas (el más grande le mundo, dicen), para ir desde Madrid hasta Sydney, sistema algo mas acorde de los tiempos que corren.
Tres semanas iba a durar nuestro recorrido por tierras de canguros y koalas, surfistas y playas, gran barrera de coral y bosques tropicales, parques nacionales y ciudades cosmopolitas pobladas de generaciones muy jóvenes atléticas, deportistas, y de una gran variedad de culturas. Sydney, por ejemplo, alberga 200 nacionalidades distintas. Basta una observación de la "fauna" que circula por el centro de la ciudad para darte cuenta de que, además de los "típicos australianos, vigilantes de la playa" los tienes de rasgos asiáticos, orientales, hindúes, aborígenes los menos, y de variados rasgos sin identificar.
SYDNEY
Decididamente Sydney es una ciudad cosmopolita con sus 400 barrios residenciales, el más alejado a 96 Km. del distrito de negocios o financiero del centro. Sus habitantes se desplazan a su trabajo en autobús, mono raíl o en los trasbordadores que van desde el Circular Quay en la bahía a sus distintos puntos de destino. Es un placer tomar uno de ellos y desde la proa divisar la magnífica panorámica que ofrece el edificio de la Opera House que, como gajos de naranja, ideo su arquitecto, y el puente Harbour brige llamado "La percha" que desde 1932 forma parte de esta ciudad. El que no tenga vértigo puede hacer una excursión guiada que te permite subir al arco de acero del puente a 134 metros sobre el agua, sujeto con un arnés a la barandilla. También buenas vistas tendrás desde la torre de Sydney donde por 25 dólares australianos podrás subir a 302 metros y a través de cristaleras divisar toda la ciudad.
El trasbordador es una buena forma de acceder a las playas de Sydney como la de Manly y Bondi beach. Playas de fuerte oleaje repletas de surfistas y de las típicas señales que en la arena delimitan las zonas aptas para el baño.
Las zonas verdes inundan la ciudad. Pequeños jardines como el de la amistad "Garden chinesse" en el barrio chino, contrastan con las grandes superficies ajardinadas situadas en el centro como el Hyde Park con la catedral St. Mary´s en el centro, su damero publico donde puedes echar una partidita de ajedrez, y donde muchos oficinistas hacen su descanso del día tomando un tentempié. El inmenso jardín botánico abierto al público para pasear, correr y observar las numerosas especies florales es una buena oportunidad para pasear.
Nos llama la atención también las galerías comerciales históricas que tiene la ciudad, como la de Quen Victoria construida en 1898 para albergar el mercado municipal de frutas y verduras que fue restaurado en 1980 con fines comerciales de 200 tiendas súper lujosas, cafés, restaurantes, etc.... Con su gran reloj "El Royal Clock" que pende de una cúpula de cristal. A pesar del lujo no pierdo el tiempo y me doy una vueltecita por si hay alguna oportunidad de quemar un poco la Visa.
Si te da una vuelta por Oxford Street o Taylor Street te darás cuenta enseguida que te recuerdan a Castro, el barrio gay de San Francisco. Escaparates claramente encaminados a atraer la atención masculina de los chicos de la bandera del arco iris. También el barrio rojo de Kings Cross es interesante en este aspecto. Te darás cuenta de lo que se cultiva el culto al cuerpo en algunos sectores de esta ciudad.
Alertados por la guía también nos dirigimos a la calle Liverpool donde los españoles se concentran en un llamado club de España y varios restaurantes, gallegos, asturianos, etc.... que ofrecen todo lo que puedes esperar (papas bravas, paellas, chorizo a la sidra, los clásicos calamares, y por supuesto vino Tío Pepe. Eso sí, todo en inglés, y en el restaurante asturiano donde cenamos (había lleno total de clientes locales), nos sorprendió ver que los cocineros que elaboraban tan suculentos platos de cocina típicamente española, eran absolutamente orientales aunque de nacionalidad australiana, y el dueño asturiano de pro ni siquiera se acercara a saludarnos, vivir para ver! No hizo falta por lo tanto cantar el "Asturias patria querida", qué alivio!
CAIRNS (GRAN BARRERA DE CORAL)
De Sydney nos dirigimos a Cairns. Nuestro objetivo es básicamente la Gran Barrera de Coral máximo orgullo de Australia. Cadena de arrecifes coralinos e islas tropicales, tiene 2.000 Km. de longitud y está considerada una de las 7 maravillas naturales. Formada por más de 2.600 arrecifes distintos constituye una de las mayores formaciones coralinas del mundo.
Cairos es una ciudad tropical que vive para el mar. En la década de 1860 era un campamento de pescadores de pepinos de mar pero los descubrimientos auríferos y de estaño atrajeron a colonos del sur que fundaron la ciudad en 1876. Hasta que llegó el turismo en la década de los 80 fue una ciudad azucarera y de pescadores de pez de aguja.
Hoy te encuentras con un bello paseo marítimo exento de masificación, con un gran estanque artificial con una playita artificial a un lado. Vemos a un grupo de gente hacer ejercicios en el agua dirigidos por una monitora, otros nadar bajo la escultura de unos peces de metal que parecen de papiroflexia. Restaurantes, tiendas, y centros comerciales, junto al puerto donde parten los ferrys para las excursiones hacia la barrera de coral, es el marco marítimo de esta localidad hoy en día muy turística, y sin embargo muy relajante.
En los cinco días que permanecimos en esta zona de Queensland visitamos Kuranda, donde desde el teleférico, a través de 8 Km. divisas el bosque lluvioso que inunda toda esta zona. En algunas de sus paradas, paseas por dentro de este mismo bosque observando la flora y fauna desde cerca, también divisas las cataratas de barrons falls, grandiosas dentro del paisaje. Vimos los primeros canguros y koalas, animales autóctonos de Australia. Un tren escénico de madera, que recuerda al viejo ferrocarril de 1891, te devuelve al final del día a Cairns, permitiéndote al compás de su traqueteo reflexionar sobre la dura vida de estos pioneros que construyeron el ferrocarril para el trabajo en las minas.
También en esta zona, con un coche alquilado recorrimos el Cape Tribulation con su selva tropical y sus bosques lluviosos que constituyen todo un parque nacional donde accedimos tomando un trasbordador que trasporta personas y coches cruzando el río Dantree. Es uno de los rincones más húmedos del planeta donde se combinan prácticamente juntos, el bosque lluvioso y los arrecifes de coral. Estas playas idílicas en apariencia, encierran dos amenazas. Una menor, las medusas, y otra más preocupante, los cocodrilos. Para las primeras, aparte de las advertencias en carteles, existe a disposición de cualquier víctima, un gran bote con vinagre. Para la segunda, lamentablemente, no hay ningún remedio.
La tribu aborigen de los Kulu Yulangi habita en la garganta de Mossman y sus cascadas, donde se puede acceder por un sendero de 3 Km. o con visitas guiadas por los propios guías aborígenes.
La posibilidad de hacer snorkell o bucear en la Gran Barrera de coral es la mayor atracción de la zona, así que tuvimos dos jornadas para ello. Una en un catamarán que te lleva desde el puerto de Cairns hasta los arrecifes coralinos. Una vez allí haces las inmersiones en alta mar bien con bombona, para lo cual te dan un pequeño cursillo, o bien con equipo de gafas y aletas. Esto último es el que escogimos. A pesar de alguna experiencia anterior en Indonesia, la variedad y la cantidad de coral que ofrecen estos fondos marinos es única. La otra jornada la hicimos en la isla Fitz Roy, esta vez el buceo lo haríamos desde la orilla donde a escasos metros tienes maravillas al alcance de la mano, azules, violetas, malvas, además de peces de mil colores y tamaños y alguna que ora tortuga. Esta vez alquilamos un traje de neopreno pues había amenaza de medusas y era una manera de protegernos de "pellizcos" inoportunos.
DARWIN Y PARQUE NACIONAL DE KAKADU
De Cairns nos dirigimos en avión a Darwin, ciudad punto de partida para visitar el parque nacional de Kakadu. Forma parte del llamado "Territorio del Norte", que es la Australia mítica, como dos veces España en cuanto a superficie, pero es de los menos poblados del mundo (200.00 hab. aproximadamente). Las dos grandes ciudades de este territorio son Darwin y Alice Springs. El resto de la población se reparte entre comunidades aborígenes, campamentos mineros o explotaciones ganaderas.
Darwin es una ciudad moderna reconstruida casi por completo después del ciclón Tracy que la asoló en el año 1.974, arrasándola con vientos de 200 Km. /hora. Con puerto importante donde amarran gran numero de barcos, sin embargo vive de espaldas al mar. Para acceder a éste, tenemos que bajar por una escalinata desde un paseo situado de forma paralela a él. La playa tampoco es apta para el baño.
Aquí vemos los primeros y casi únicos indigentes, su mayoría son aborígenes. Desde una furgoneta les están dando comida, duermen en el parque. Habíamos oído y leído algo de la situación de los aborígenes en este país, que en su mayoría no están integrados socialmente, sino que de alguna manera, se rompió su ciclo de vida y viven en la desorientación y en la marginación. En buena medida de las subvenciones del gobierno.
Por lo demás, sólo unos cuantos edificios del pasado nos hablan de la época en que esta ciudad creció con la fiebre del oro, con los buscadores de fortuna, cuando su nombre era Palmerston. Posteriormente fue llamada Port Darwin tras el paso del naturalista Charles Darwin en el Beagle en 1.839. Hay también recordatorios de los que aquí cayeron en la 2ª GM. al ser Darwin base clave de los aliados. La ciudad sufrió 64 bombardeos aéreos durante la guerra con 243 muertos. Fue el único punto de Australia con ataques continuados, después la ciudad fue reconstruida hasta que el ciclón la arrasó nuevamente. Hoy es centro administrativo aunque sigue conservando actividades mineras como antaño.
Desde Darwin accedemos con un 4X4, necesario en algunas zonas de más difícil acceso, al parque nacional de Kakadú el más grande de Australia. Su nombre proviene de Gagadju una lengua de los aborígenes locales. Llegamos al final de la época húmeda, la época seca (la de más esplendor del parque en cuanto al avistamiento de animales) empieza en mayo hasta octubre. Sabemos por lo tanto que no vamos a poder acceder a las magnificas cataratas Jim Jim y Twin falls, mala suerte!
El parque es enorme, 200 Km. de norte a sur, y más de 100 Km. de oeste a este. Unos 20.000 Km. cuadrados en total, la mayor parte pertenece a clanes aborígenes. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1.981 y en varios asentamientos podemos ver pinturas de arte rupestre de hace 20.000 años, que recuerdan la asociación del pueblo aborigen con la tierra. Así el asentamiento de Nourlangie es una formación de arenisca de color rojo intenso cubierto de bosque. En estas pinturas se representaba la vida aborigen, destacando pinturas de canguros de gran tamaño, corpulentos, distintos de los actuales más estilizados. Hay pinturas de hombres cazando. Participando en ceremonias donde destacan figuras de distintos espíritus. El paisaje es espectacular, con una gran roca al fondo donde dice la leyenda que se refugió una hermana después de un acto incestuoso con su hermano. También está inmortalizada en estas pinturas rupestres. En una cueva próxima vemos pinturas que escenificaban a las mujeres en el acto de parir, venían hasta aquí desde distintas partes del país.
Un segundo asentamiento, el de Nauguluwur, ofrece pinturas rupestres mas recientes. Vemos claramente un barco, peces, hombre y mujeres, tortugas y muchas manos. Parece que los autores de las pinturas dibujan su mano para atribuirse la firma de las mismas. Es curioso ver algunas manos enguantadas, nos comentan que eran las manos de las monjas (en una época ya más reciente), que llevaban guantes. También aparece la Diosa de la creación que tenía seis dedos.
Un paseo en barco por el Yellow Water, que forma parte de las marismas del río South Alligator, es imprescindible. Nos permite un apacible paseo por esta laguna observando aves, flora y fauna. En la época seca los grandes cocodrilos se dan buenos paseos por el río y es posible avistar al gran saurio.
También destacan en el parque las grandes extensiones de humedales como la zona de Namukala. Aquí hay una plataforma donde es posible contemplar las numerosas aves de la zona. Varios senderos nos llevan a zonas donde puedes bañarte en piscinas naturales cristalinas con una catarata al fondo y refrescarte del sofocante calor húmedo que tuvimos durante toda nuestra estancia en este parque.
EL OUTBACK AUSTRALIANO. ULURU
Tomamos la carretera Stuart Highway que cruza el Outback australiano desde la explanada en Darwin hasta Port Augusta en la Australia meridional. En total 2.735 Km. Toma su nombre del explorador John Mc.Stuart Donall quien realizó la travesía de sur a norte en 1.861.
Durante dos días hacemos kilómetros por esta carretera y esta zona central del país. Vamos viendo vegetación a lo largo de todo el recorrido donde pensábamos era zona desértica, árida. No es así. Hay muy poca circulación pero no faltan los Road Train, camiones de varios cuerpos y gran cabina que impresionan un poco a la hora del adelanto. Al atardecer hay oportunidad de ver a los canguros que cruzan la carretera a esta hora en que el calor es menos agobiante, sin embargo el seguro del coche no cubre posibles accidentes que se den con animales entre el atardecer y el amanecer. Hay que recogerse pues antes de que el sol se oculte y adiós a los canguros!
Las localidades están muy espaciadas, poco pobladas. Repostamos en una de ellas, Daly Waters, que era una escala muy importante en la que repostaban aviadores pioneros como Amy Jonson. En la década de 1930 los aviones de la compañía Quantas paraban aquí y los pasajeros almorzaban en el Daly Waters pub construido en 1.893, el más antiguo del territorio del norte. Aún está en pié y en él podemos ver recuerdos de los primeros tiempos de la aviación. Es un lugar mítico y concurrido, aquí están los locales de la zona. Afuera del Púb. queda el hangar de la 2ª GM restaurado, escala de los aviones aliados en vuelo a Darwin y a las Indias orientales holandesas.
Al día siguiente seguimos ruta hasta Alice Springs. El paisaje no cambia y volvemos a encontrarnos con algunos Road Train que identifican a esta parte de la Australia central y al Ouback.
Un gran impacto nos sorprende, paramos el coche y comprobamos que un águila ha incrustado su cabeza en la rejilla protectora del radiador. El logotipo de Toyota ha saltado por los aires. Tiramos del águila para liberarla pero es imposible. Nos vemos obligados a navaja en mano proceder a degollarla y así proseguir nuestro camino.
Unas grandes rocas esféricas llamadas Devil´s marbles nos llaman la atención en la ruta. El calor intenso del mediodía y unas pesadísimas moscas famosas en la zona, no impide que las recorramos. Los aborígenes dicen ser huevos de la serpiente del arco iris, y los geólogos restos erosionados de una formación granítica de hace 1.500 millones de años.
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Publicado el 15/abr/2009, 17.19 |
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Últimos comentarios
gorkaegana dice:
Estoy deseando ir.Gracias por tu relato.
Publicado el 10/ago/2009, 06.22
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1
Viaje a la tierra de OZ (Australia)
Australia | 15 de abril de 2009
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