Salar de Uyuni, Bolivia

Escribe: fernandasss
tur de 4 días por el Salar de Uyuni en Bolivia

 

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1 Capítulo 3 5

El Salar

Atulcha, Bolivia — viernes, 25 de mayo de 2012

A las 10 de la mañana ya estábamos arriba del Landcruiser, con un americano de 45 años sentado en frente, nosotros dos al lado de un chileno en la corrida del medio y en los asientos traseros una pareja de alemanes de 22.

La primera parada de nuestro y todos los tur fue en el cementerio de trenes. A unos 3 km al suroeste de Uyuni, yace una gran colección de trenes a vapor que más parece un vertedero de chatarra oxidada que un atractivo turístico, nada llamativo en mi opinión, en todo caso es una breve parada para sacar fotos y listo.

Segunda parada es en Colchani, pueblo pequeño ubicado en la entrada al salar, aquí la gente se dedica exclusivamente a la extracción de sal, puedes comprar artesanías, dan tiempo para ir al baño y comprar comida y agua si lo necesitas. Mientras esperaba para usar el baño conocí a unas chicas lugareñas, con sus vestidos altiplánicos, casi no hablaban español, su lengua nativa es el quechua, lengua de los Incas. En Bolivia el 60% de la población se considera indígena, por lo que la lengua materna de muchos es quechua o aymara.

Luego ya entramos al blanco y tranquilo salar, peculiar paisaje, el clima helado y la blancura del lugar te hacen creer que estás en la nieve. Son 12.000 kilómetros cuadrados de sal donde no ves nada que no sea blanco, aquí los lentes de sol son imprescindibles. En la época que fuimos (mayo) habían sectores secos y otros todavía húmedos por la lluvia del verano. Donde está seco parece un desierto blanco, los ojos duelen del brillo y el reflejo de la luz; donde hay agua ves el reflejo del cielo, las nubes y los volcanes alrededor, como el Tunupa, tus ojos te hacen creer que estás viendo un holograma, es realmente increíble.

El origen del salar es un lago salado prehistórico, Minchín, que era tan grande que ocupaba no sólo el lugar donde se encuentra el salar sino que también donde está ubicado el salar de Coipasa, luego de un periodo de sequía se dio lugar a estos 2 salares.  En tu primera bajada dentro del salar puedes  ver decenas de pirámides de sal que está en proceso de secado para luego ser transportada.

Un poco más allá te encuentras con el hotel de sal, sólo se puede ver por fuera, pues ya no funciona por motivos medio ambientales. Avanzas un poco más y estás en la Isla Incahuasi, donde tienes que pagar entrada, 50 bolivianos, para subir, es opcional.  Arriba puedes admirar la inmensidad del lugar y ver enormes cactus de unos 10m de alto. La subida en la isla te recuerda que estas a casi 4000 metros de altura, así que recomiendo andar con calma. Al bajar almorzamos quinoa con bistec de llama, nunca lo había probado, su carne es muy sabrosa y dicen que es muy saludable ya que no tiene colesterol como la carne de vaca.

Unas paradas más para contemplar el paisaje y salimos del salar para llegar a un Hotel de Sal en Atulcha, un pueblito muy pequeño de unas 70 personas, donde la principal actividad es la agricultura y la cría de llamas. El hotel que nos tocó era muy lindo, con murallas hechas de bloques de sal, las mesas, las camas y todo hecho de sal, al llegar nos unimos a otro tur. Nos dieron té y galletas, pollo asado con papas para cenar.


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montículos de sal para el secado

   

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