Diarios de viaje > Bolivia, América del Sur
Diarios de camioneta (Redefiniendo el concepto de Turismo Aventura)
Escribe: khitto
Realizar el viaje al Machi Picchu surgió alrededor de Julio. La idea era ir por Bolivia a Cuzco, conocer el Machu Picchu, volver por Lima y regresar a Argentina, pasando por Chile. Sobre la marcha, como verán el itinerario se fue modificando.
Etapa 2: Tarija (Bolivia)-Atocha (Bolivia)
Atocha, Bolivia — sábado, 27 de diciembre de 2008
Luego de ducharnos y preparar nuestros bolsos, bajamos a desayunar. Rato después llegaron los de la Land Rover, que se habían hospedado en otro hotel. Al poner en marcha nuestro vehículo, el mismo largó una bocanada de humo blanco, por lo que nos preocupamos, el motor sonaba normal, tanto como lo hace un gasolero, comenzaron entonces las conjeturas, que se había salido de punto, que se había tapado un inyector, que el combustible, etc, recién a nuestro regreso descubrimos la causa, tal como ya le pasaría a algunos integrantes del contingente, se había apunado.
Nos dijeron que conseguiríamos gasolina en alguna estación de servicio de la ruta, por lo tanto partimos, alrededor de las 9,30hs. En una estación en las afueras de la ciudad observamos una cola de vehículos, al acercarnos nos informaron que había en camino un transporte con combustible, que llegaría alrededor del mediodía, por lo tanto nos sumamos a la fila; completamos los tanques y los bidones con diesel, que sí había.
El gringo quería seguir viaje, pues decía que el combustible que tenía en el tanque le alcanzaría, aunque no tenía ni idea de adonde se iba, pensaba que Cuzco quedaba cerca de Brasil. por fin lo persuadimos, y mientras aguardabamos por la nafta, replanteamos nuestra hoja de ruta, algunos querían conocer el Salar de Uyuni y otros no, triunfó la primera opción. Walter no quería comprar un bidón para nafta adicional, pues decía que se le llenaría el auto de olor, por las nuestras volvimos hasta la ciudad, y en el mercado adquirimos un bidón, el cual lo llevaríamos en la camioneta.
Cerca del mediodía, efectivamente, llegó el camión y nuevamente estuvimos con combustible a full, por lo que partimos de nuevo. A los pocos kms. había un desvío y mágicamente se acabó el asfalto, nos encontramos con un puesto de control en el que se registraban los vehículo y se pagaba un peaje, nos preguntamos para qué el registro en un camino de tierra; más tarde caimos en la cuenta, se trataba de un camino de cornisa, muy angosto y muy transitado, por lo que unicamente pasado un lapso de tiempo prudencial, en el puesto de peaje siguiente se darían cuenta de la ausencia de algún vehiculo, que presumiblemente sufrió un accidente y pudo haberse despeñado, y de esta manera salir a rescatarlo
Llegamos a un paraje llamado El Puente, donde nos indicaron que teníamos que doblar hacia la izquierda en el puesto de control, que desdeluego consistía en una casucha. En el lugar reajustamos el itinerario, Marito abriría el paso, lo seguiría Walter y nosotros cerraríamos la marcha; ello se debía a que no sabíamos como estaba la ruta, por lo que debido al escaso despeje del piso del automóvil, .temíamos que hubiesen lugares incómodos para pasar, al mismo tiempo, Carlos decidió pasarse con el gringo (Walter) para hacer de copiloto, ya que no nos daba ninguna garantía el modo de conducir de éste, decisión acertadísima, pues aún con compañía no se cansaba de mandarse macanas, que afortunadamente no pasaron a mayores, ya que en la montaña, mandarse una grossa significa que acabes un centenar de metros abajo.
El paisaje era espectacular, pero el tránsito se hacía sumamente lento, lo que traía aparejado un promedio de velocidad muy bajo. Cada tanto cruzabamos algún caserío, así como gran cantidad de arroyuelos, que con precaución, su vadeo no ocasionaba problemas, ya que en ese momento no traían suficiente cantidad de agua, teniendo en cuenta que estábamos en época de lluvias. En determinado momento nos cruzamos con un grupo de 4X4 turísticas que iban rumbo a Tarija, nos indicaron que la ruta estaba een condiciones, pero como es normal en estos lugares, no nos supieron indicar cuanta distancia faltaba, por aquí todo el mundo se maneja por tiempo, no en kms. Tiempo después, habiendo superado la parte montañosa, nos hallamos en una altiplanicie, allí recuperamos nuestro tripulante.
El camino se hizo menos intrincado, lo que trajo en consecuencia un aumento de la velocidad. Ya no era necesario mantener distancia visual, por lo tanto superamos al auto y seguimos. Adelante, en un poblado se habían detenido Mario y compañía a lamorzar, nosotros lo hicimos en el siguiente, compramos una gaseosa al natural, no utilizan freezers ni heladeras, para acompañar a un pan dulce que teníamos a bordo, más tarde apareció el Bora, nuestro próximo destino era Tupiza, lugar al que llegamos entrada la tarde, cargamos combustible, consultamos como llegar a Uyuni, nos dijeron que difícil que lo hiciéramos ese día, por lo cual decidimos continuar hasta Atocha, lugar a mitad de camino.
El plan original de dormir en el salar y visitarlo temprano en la mañana también se había caído. Volvimos atrás hasta un puesto de control caminero en donde consensuamos que los de la Range Rover se adelantaran y se despreocuparan de todo, mientras nosotros nos haríamos cargo del "salvavidas de plomo" del gringo. A poco de reiniciar la marcha el paisaje fue mutando hacia uno de color rojizo, con formaciones de interesantes formas, entre las que se distinguia nitidamente una de connotaciones fálicas, que obviamente fue motivo de bromas diversas.; mientras avanzabamos, tratando de tener contacto con la luces de nuestro salvavidas, llegó la noche.
Luego de cruzar un arroyo, en este caso ya un poco más grande que hacía que se perdieran los bordes de la ruta, esperamos a por nuestros seguidores, aprovechando la ocasión para detener a un camión que venía de sentido contrario, a cuyo conductor consultamos por la cercanía de Atocha, nos contestó de una manera a la que ya nos estábgamos acostumbrados "entre 45 minutos y una hora y media", sin mención de distancias. Mientras aguardábamos la llegada del otro vehículo, nos acercamos al lecho del arroyo que habíamos vadeado momentos antes y que se mimetizaba con la ruta, en eso comenzamos a percibir el pronunciado descenso de la temperatura, rápidamente regresamos a la camioneta a buscar abrigos, ya que vestíamos con bermudas, zapatillas, sandalias y remeras. Yo personalmente no podía embocar la bocamanga de los pantalones debido a la forma en que tiritaba.
El gringo llegó, le indicamos el camino y seguimos; en el camino no había un mísero cartel vial, pasada alrededor de una hora, divisamos entre la cerrada oscuridad que nos rodeaba, un grupo de luces que alternativamente aparecían y desaparecían de acuerdo a los recovecos del camino, tiempo más tarde arribamos a Atocha, eran alrededor de las 9 de la noche, avanzamos por la avenida principal y notamos que en un club se aprestaban para una celebración, un par de cuadras más adelante, al finalizar la avenida nos encontramos con lo que sería la plaza principal, donde a un costado de la misma divisamos la camioneta de Mario frente a un hospedaje, descendimos y nos registramos, el conserje nos dijo que el garage tenía capacidad para un sólo vehículo, por lo cual optamos por guardar nuestra camioneta, ya que no queríamos dejar a la intemperie los bolso, bidones y demás bártulos que traíamos.
Sucede que la única habitación con baño privado, había sido ocupada por nuestros amigos que llegaron primero, por lo cual debimos turnarnos para darnos un reparador baño, luego salimos a cenar, en el hotel nos indicaron el único lugar que estaría aún abierto, distante unos 150 metros, cruzando las vías férreas. Una vez allí pedimos el menú disponible, pollo al spiedo con papas fritas, algunos bebieron cerveza, otros gaseosa, todas al clima, como corresponde. Al culminar la cena volvimos, dispuestos a dormir. Había comenzado la fiesta, se trataba de un casamiento, nuestra habitación daba a la calle así que toda la noche el jolgorio nos acompañó. Final de una jornada sumamente ajetreada y estresante.
|
Publicado el 28/mar/2009, 14.39 |
|
Últimos comentarios
nestorferrari dice:
muy lindo el viaje, lo unico que los viajeros parecen un poco asexuados o afeminados
Publicado el 14/abr/2009, 16.57
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
Etapa 1: Formosa (Argentina)-Tarija (Bolivia)
-
2
Etapa 2: Tarija (Bolivia)-Atocha (Bolivia)
-
3
Etapa 3: Atocha (Bolivia)-Desaguadero (Bolivia)
Desaguadero, Bolivia | 28 de diciembre de 2008
En Atocha...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “Etapa 2: Tarija (Bolivia)-Atocha (Bolivia)” con tus amigos en Facebook?