Diarios de viaje > Egipto, Africa

Egipto: Río Nilo, fuente de vida

Escribe: Nietzsche
Viaje por Egipto a través del río Nilo hasta llegar a la ciudad de El Cairo. El día 16 de Julio de 2009 comenzamos este increíble viaje por tierras Egipcias. Cogimos el avión en el aeropuerto de Madrid-Barajas con destino El-Cairo...

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
< Anterior 1 Capítulo 2 3 4 5 Siguiente >
 

Día 2: Aswan y poblado nubio

Aswan, Egipto — viernes, 17 de julio de 2009

Nos despertaron llamando a la habitación y diciéndonos algo en inglés que apenas entendimos, no se si por el acento árabe o porque simplemente estábamos dormidos. Bajamos a desayunar a la segunda planta del hotel. Se trataba de un buffet libre con tortitas hechas en el momento, té, café, etc... Mi novia se puso un vaso de leche y se echó algo que creía era Cola-Cao o similar, pero resultó ser canela, con lo cual la leche quedó una pasta acanelada infumable. Esto debe ser algo habitual ya que el camarero se dió cuenta y en seguida trajo otro vaso.

Nos encontramos en recepción con las compañeras Argentinas y nos contaron que salieron del aeropuerto al final a las 5 de la madrugada, por lo que apenas habían dormido.Volvimos a cruzar en barca el Nilo (pilotados por un hombre al que por cierto recuerdo que le faltaba un dedo) y de ahí al autobús para dirigirnos a nuestra primera visita de interés: el obelisco inacabado.

En el trayecto en bus empezamos a ser conscientes de dónde estábamos realmente, el estado de las calles nada tenía que ver con una ciudad europea normal, las gentes que por ella paseaban, ataviados con sus chilabas, velos, etc... Pero quizás lo más llamativo era el tráfico, los cruces de calles eran sitios por los que pasaba el que primero llegaba, no había ningún tipo de preferencia, y los semáforos un mero adorno. Recuerdo que nosotros mismos viajando en autobús íbamos saltándonos todos los semáforos o señales que encontrábamos en nuestro camino. En cada esquina se enlazaba una interminable cadena de coches, motos, bicicletas, caballos y peatones. Shayed iba explicándonos algo más sobre Egipto (con alusión al "supuesto" caracter democrático del país incluido) mientras nosotros mirámabos por las ventanas entre asombrados y somnolientos.

Al llegar al obelisco bajamos del autobús y volvimos a notar el calor sofocante. Era como las 13h o 14h de España y allí eran las 9:30 de la mañana!! El guía nos hizo esperar unos minutos mientras compraba la entrada al recinto y seguidamente accedimos a lo que antaño era una cantera en plena montaña de Aswan (desde donde además se veía una bonita panorámica de la ciudad). Shayed nos explicó que aquí era donde tallaban gran parte de las piedras de los templos y que esperaban a que la crecida del Nilo llegase hasta la cantera para entonces subir las piedras a una nave que las transportaría por el río hasta su ubicación final.

En esta cantera quedó un obelisco a medio trabajar, lo que ha sido de gran valor para los arqueólogos e historiadores, que han podido hacerse una idea de cómo trabajaban en aquella época. Han quedado marcas también en el granito. Para quebrar la piedra hacían uso de maderas incandescentes que posteriormente enfriaban de manera brusca, lo que generaba grietas en la piedra, también dicen que utilizaban algún tipo de ácido para grabados o muecas.

Todo el recinto estaba vigilado por gente (¿policías de paisano?) con ametralladoras al hombro. 

Una vez visitado el lugar nos disponíamos a regresar al autobús cuando vimos que la única salida del recinto era por una calle repleta de tiendas, al final de la cual nos esperaba nuestro guia. Serían como 10 tiendas de souvenirs, refrescos, ropa, bisuteria, etc... La mayoría de nosotros no le dimos importancia y caminamos decididos hacia el autobus sin intención de comprar nada, pero este fue el instante en el que se nos mostró una parte muy característica de este país. Apenas llegábamos a la primera tienda ya había unas 5 o 6 personas gritándonos, entre ellos varios niños: "Españoles!", "Bienvenidos!", "Viva Fernando Alonso!", "Amigo!, Barato!", etc... incluso alguno se atrvió con un "Viva Franco!" que causo cierto malestar entre algunos de los compañeros del grupo.

El pasar por delante de aquellas tiendas con nuestra cara de guiris occidentales fue más dificil de lo que parecía, más que nada por la necesidad te tener que ir diciendo constantemente: "No, gracias, no quiero nada, no, no, no...." o como algunos habíamos aprendido antes de salir (advertidos por amigos que habían visitado el país): "La shukram". Pues bien, yo personalmente pude zafarme de todos los vendedores excepto de un niño que me siguió hasta la misma puerta del autobús con bastante cara de pena intentando venderme unos marcapáginas de papiro en los cuales yo no tenía ningun interés; como vió que era inútil pero que en el fondo le prestaba atención, lo que hizo fue pedirme el anillo que llevaba y con mucho gusto se lo dí (era un anillo que no valía ni 50 céntimos y que no tenía ningún valor para mí). A cambio me dió un marcapáginas de esos, aunque luego mi novia aprovechó para conseguir alguno más por el mismo anillo.... Ya subiendo al bus otro niño me pidió las gafas de sol pero a eso ya no accedí.

Total que llegué al autobús después de mi primer contacto con la "realidad comercial" de este país y ya iba sin el anillo con el que había venido. Llegamos de los primeros al autobús y pudimos ver al resto de compañeros esquivando a los vendedores, fue realmente divertido. La mayoría subían resoplando aliviados al bus, aunque alguno que otro venía diciendo "Mira que pulsera más bonita he comprado, y por sólo un euro!".

Nuestro siguiente destino era la presa de Aswan. Al llegar a la presa Shayed nos explicó la importancia de su construcción para dar suministro eléctrico a una gran parte de Egipto, así como para controlar el caudal del Nilo. También nos comentó que a un lado de la presa había cocodrilos, mientras que al otro ya no, pues se les impedía el paso mediante un sistema ideado para ello. Por otra parte también nos habló de que murieron miles de personas durante la construcción de la presa y que se tardó muchos años en terminarla. Sin duda una buena obra de ingeniería, aunque nada que ver con lo que veríamos los días posteriores....

Llegado ya prácticamente el medio día y de vuelta de la presa el autobús nos llevó a una gran tienda de perfumes allí en Aswan. En el trayecto nuestro guia Shayed nos reconoció tener comisiones de venta en los productos que allí comprásemos. El sitio era realmente bonito, eran varios pisos de una casa muy grande donde todas las habitaciones estaban llenas de vidrieras con frascos de perfume. Los frasquitos los fabricaban allí mismo. Nos hicieron una demostración de cómo lo hacían: moldeándolos con fuego y soplando para darle forma al vidrio. La demostración incluyó susto y todo cuando el artesano explotó una burbuja de cristal para crear un orificio en el recipiente que estaba moldeando. Más tarde nos subiero a otra planta, nos sentaron y nos prepararon un té. Tras tomarnos la bebida escuchando la explicación del proceso de fabricación de perfumes nos dieron a oler práctiamente todas las variedades de perfume que tenían, y según decían, eran las mismas esencias usadas por las grandes marcasa de perfume occidentales: Hugo Boss, Channel, etc... Finalmente salimos del recinto (creo que nadie compró nada para desgracia de Shayed) y volvimos al autobús, en ese cortísimo trayecto (el bus estaba aparcado justo en la puerta) nos asaltaron vendedores ambulantes de marcapáginas de papiro, vendiéndolos a 1 euro cada uno. Subimos al autobus y desde abajo comenzaban a mejorar la oferta, ahora eran 5 por 1 euro. Cuando ya estábamos todos arriba Shayed habó con uno de los vendedores y nos dijo a todos si alguien queria comprar 10 por 1 euros, varios de los compañeros de viaje compramos entonces los mini papiros.

Tras esto fuimos directamente a lo que sería nuestra nave para el crucero por el Nilo, se trataba del "Nile Supreme". Nos dejaron las maletas en las habitaciones y repartieron las llaves. Tras visitar las habitaciones bajamos a comer nuestra primera comida en Egipto. Comimos arroz, falafel, patatas... siempre llevando cuidado con no comer nada crudo aunque nos dijeron que la comida del barco era fiable para nuestros estómagos occidentales... También tuvimos la ocasión de tomarnos nuestra primera cerveza en el país (al ser un país musulmán en sitios no turísticos no venden cerveza), se trataba de una STELLA de medio litro.

Tras la comida y una merecida siesta, sobre las 4 de la tarde nos esperaba una excursión en faluca por el Nilo y los que lo hubiésemos contratado teníamos también la visita al poblado nubio. La raza nubia poblaba el sur de Egipto desde antes de los faraones, son de piel más oscura que el resto de Egipcios y tienen unas tradiciones y modo de vida propios muy enraizados. Nuestro guía nos dijo que el poblado que íbamos a ver no era turístico, que era la vida de los nubios tal cual... realmente era una atracción de feria, con encanto pero totalmente adaprado y acostumbrado al turismo diario.

Subimos a la pequeña embarcación y surcamos el increible y anchísimo rio Nilo con un calor asfixiante mientras Shayed nos contaba cosas sobre las costumbres nubias, como por ejemplo la de cubrir los brazos de las mujeres con pulseras de oro según el poder adquisitivo y como medio de inversión para futuras necesidades. A mitad de camino, los dos chavales que había en la Faluca tuvieron un "espontáneo" arranque y comenzaron a cantarnos una canción típica nubia mientras tocaban sus instrumentos de percusión. Todos nos levantamos y bailamos aquella melodía. Obviamente aquello no era un acto desinteresado. Tras terminar la actuación montaron en la propia barca un pequeño puestecillo de souvenirs y bisuteria.

El resto del trayecto lo pasamos contemplando el paisaje, el majestuoso desierto se extendía desde unos metros de la orilla del río hasta donde alcanzaba la vista. De vez en cuando pasábamos cerca de alguna construcción antigua: tumbas, templos, etc... Y de tanto en tanto algún niño atrevido se acercaba a nuestra faluca subido en un corcho o un plástico y remando con sus propios brazos para pedirnos un euro mientras nos cantaba la macarena....

Según nuestra embarcación se iba aproximando a la orilla para desembarcar avistábamos una nube de camellos esperándonos. Así como varias personas que intentarían vendernos collares en tal que pusiéramos pie en tierra. Tras subir cada uno a un camello (estaba incluido en el precio de la visita al poblado aunque era opcional) dimos un paseo por la orilla desértica del rio de unos 25 minutos hasta llegar al núcleo del poblado nubio donde unos niños nos ayudaron a bajar del animal pidiéndonos luego propina por ello (y enfadándose por no recibir lo suficiente en todos los casos).

Entramos a una casa en la que vivía gente y donde nos "invitaron" a un té, un poco de pan con diferentes salsas (quesos, miel, pasta de cacao....) y también a fumar shisha. Tras esto una señora se ofrecía a realizarnos un tatuaje de henna y después se nos daba libertad para pasear por la vivienda y realizar fotografías. Había animales disecados por toda la casa, que según su tradición alejaban a los espíritus, también tuvimos la ocasión de ver como criaban cocodrilos e incluso de coger con nuestras manos a uno pequeño.

Al salir de la casa nos estaban esperando niños para pedirnos dinero de nuevo y algunas ancianas que vendian unos muñequitos de madera. Aqui fueron especialmente insistentes, dejándonos los muñecos en las manos aunque no los quisiéramos y pidiéndonos el dinero de forma desesperada. Aproveché para darles unos caramelos a unas niñas, aunque no se si fue buena idea ya que luego se pelearon por ellos.

Paseamos por el poblado siguiendo a Shayed hasta llegar a un mercadillo en el cual nos dejó y nos dijo que nos esperaba al otro lado del mismo en media hora para regresar al barco. Nosotroa atravesamos el mercado esquivando de nuevo a los insistentes vendedores. Yo intenté comprar tabaco ya que se me había terminado. El Marlboro estaba a 1 euro el paquete, sin embargo a mi me apetecía probar tabaco de allí, por lo que le pedí al vendedor ambulante que me diese un paquete de Cleopatra. El hombre logró hacerme el lío hablandome primero el Libras Egipcias, luego en Euros, luego ofreciéndome un 2x1, luego no... total que al final acabé comprando el paquete de Cleopatra por 1 Euro (lo que valía el Marlboro) además al pagarle me dijo que no tenía cambio y en lugar de devolverme me dio otro paquete de tabaco.... en fin. Creía haber hecho buen negocio hasta que llegue al barco y lo pensé y me dije: "coño, me la ha colado!". Son unos grandes mercaderes los Egipcios. Llevan toda la vida siéndolo.

Llegamos a la faluca donde nos esperaba el guia, el cual se sorprendió (y seguramente molestó ya que llevaba comisión) de ver que habíamos llegado tan pronto y no en media hora como nos había dicho. Subimos a la barca y zarpamos de regreso a nuestra nave. Al dejar atrás el poblado se podía ver a dos niños jugando con la arena. Foto obligada y escenario quizás preparado. De vuelta la mayoría subimos al techo de la faluca a aprovechar la brisa que el Nilo nos brindaba al atardecer, ya con mucho menos calor. Una sensación muy placentera.

Arrivamos a nuestro Barco-Hotel donde pudimos descansar y tomar la cena compuesta de pollo, arroz y unos dulces exquisitos de postre. Había que descansar mucho ya que a las 4 de la madrugada saliamos hacia Abu Simbel!!! (los que lo habíamos contratado, porque no era nada barato).

Publicado
Modificado el
Leído 2427 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

< Anterior 1 Capítulo 2 3 4 5 Siguiente >
 
 


Últimos comentarios

dorisgonza dice:
Visitar cada sitio ha sido estar sorteando a cada paso a los vendedores... lo que demuestra que todo lo maravilloso que tiene en riqueza cultural en la vida cotidiana falta...
Publicado

Nietzsche dice:
Si, asi es.
Es una experiencia agotadora desde el primer momento que llegas al país.

Publicado

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

 

Saliendo del Hotel

   

Capítulos de este diario