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Viajando por dentro

Escribe: Bicijote
Este diario, pretende ser un recorrido hacia lo mas basico de la persona, interiorizando pensamientos, ilusiones, realidades y desesperanzas. Lo hare con una bicicleta de 200€, (aqui en España, es lo mas barato que se puede conseguir una bici), llevo un carro tipo remolque donde llevo, tienda de dormir, saco, utiles de cocina y un acordeon pequeño.

 

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Ilusiones y desesperanzas

Asturias, España — domingo, 24 de julio de 2011

Ayer sábado, inicie el viaje y en muy poco tiempo he empezado a tener un duro enfrentamiento entre el pensamiento y la realidad.
 
Antes del viaje pensé, este viaje va a ser diferente. Voy a buscar en mi interior, conversaciones y valoraciones meditadas de todo aquello que me preocupa, voy a mirar a los ojos a todos mis interlocutores, intentare empatizar con todo aquel que desee trasmitirme su punto de vista de las cosas, voy a dejar atrás vergüenzas, el miedo a la opinión de los demás en cuanto a mi persona, voy a hacer y voy a ir en cada momento por donde me parezca mejor en ese momento, voy a intentar ser libre durante unos días, de pensamiento y de hecho.
 
             Para conseguirlo voy a viajar sin una ruta marcada, por tanto sin reservas de ningún tipo, sin comodidades prefijadas.
 
            Voy a llevar aquello que necesite para ser lo más autosuficiente posible, vivir con lo básico, aprender a valorar cada pedalada, cada trozo de pan, cada conversación, la libertad de decir no, pensar, aprender de cada automatismo que hay en muchas de nuestras reacciones más comunes, desgranarlas hasta la esencia, valorar lo que dejo atrás, que es mucho. Y pensar, pensar sin prisas, en todo aquello que me surja y pase por mis poros y neuronas en cada momento.
 
            Esa era la idea, y como la mayoría de las ideas difiere mucho de la realidad. Durante el día ha ido todo muy bien, el café con tostadas y miel, que me he hecho en la ladera del monte, a sido mejor de lo que hubiera podido imaginar, era una estampa perfecta como para una postal, con Sol, caballos sueltos, cabras y un riachuelo de aguas claras. Perfecto. Solo ideas y sensaciones positivas.
 
            Pero a partir de las 16:00h, empiezo a pensar en comer algo de carne, el tiempo pasa, y mi pensamiento esporádico se convierte en obsesión permanente, según el cansancio y el hambre se apoderan de mí. Mis pensamientos giran en torno a las posibilidades que tengo para mitigar esta sensación de hambre, podría comer los frutos secos, o las barritas energéticas que llevo en la alforja, pero se supone que son para una necesidad extrema, y no es plan de sacar del petate a las primeras de cambio este comodín, que me había propuesto llevar para solventar una posible emergencia.
 
            Puedo comer fruta, de los árboles frutales que me encuentre. Eso és, me dije. Si no consigo carne, por lo menos fruta. ¿Fruta? ¿De dónde? Pero si no hay ni árboles, tras unas horas pedaleando, buscando en el horizonte, árboles o animales o lo que sea que se pudiera comer. Se acerca la noche. Estoy cansado y empiezo a comprobar como aquello que me había planteado con ideas moldeadas sin espinas, de una manera romántica y bucólica, no son como me lo había planteado. ¿Quizás pensé, que me iba a quitar el casco, lo iba a poner boca arriba, y se iban a meter los conejos? No lo sé. Sobre algunas cuestiones pienso mucho y sobre otras, nada. Probablemente es que estoy lleno de pajaritos, y desgraciadamente de los que no se comen.
 
            Tengo hambre, y la estampa de viajar y comer sobre la marcha, deja de ser un sueño agradable y se empieza a convertir en una pesadilla.
 
            Estoy cansado y tengo hambre. No logro distraer la mente de este pensamiento. Esto va de mal en peor. Llevo mi arma preparada pero no se hacia dónde dirigirla, se ha echado la noche y mi motivación desciende.
 
            Había pensado en esta situación, y siempre salía victorioso. Esto me hace darle vueltas, a las variantes de cada uno de los pequeños logros que he conseguido en la vida. Nunca nada tan especial, como para presumir de ello. Pero si pequeños logros personales. Pues bien nunca me ha salido nada a la primera, y cuando me ha salido a la primera, no lo he considerado como algo destacable. Independientemente de la opinión de las personas de mi entorno. Es por ello que siento que más pronto que tarde conseguiré llevarme algo a la boca. Y me sentiré satisfecho, si consigo mantenerme en mi objetivo.
 
Mientras ando por un camino pedregoso, con la bicicleta en la mano, pienso en el valor del obstinado, en el valor de lo deseado, en el valor de lo sencillo cuando se deja de tener y en todo aquello que perdemos por no valorar lo que tenemos.
 
Sin quererlo ni provocarlo, he pensado en algo que considero que puedo moldear para después expresar los pensamientos que tengo de una manera diferente. Antes de que se me valla de mi cabeza, saca la grabadora, y lo recito:
 
Para disfrutar del calor del día, tendrás que sufrir el frió de la noche.
Para disfrutar del blanco, tendrás que vivir el negro.
Para disfrutar del amor, tendrás que sentir la soledad.
Para disfrutar de la juventud, tendrás que ser consciente, de lo que puedes hacer hoy, del valor de tus brazos, de tus piernas, de tus besos, del valor de cada nuevo día.
 
Mi estómago ruge, mis piernas flaquean y el camino se vuelve duro. Estoy en lo alto de una loma, dejo la bici unos metros atrás y me subo a unas piedras, desde ahí, no veo más que noche, y no la del enamorado, cuando abraza a su amor bajo un cielo estrellado, más bien la del que a la mañana siguiente, se sabe ahorcado. Triste y desesperado, por no ver un claro de luz que ahuyente sus miedos y le haga creer que puede haber otro fin a su pena.
 
¿Por qué habiendo tantos caminos, yo he elegido este? Es posible que estuviera ya marcado para mí. ¿Existe el destino? ¿Porque, es tan poco habitual realizar una locura semejante a la que estoy viviendo? Quizás por la misma razón que eligen otros otras opciones, que yo no haría. El problema no está en esta locura en particular, el problema está en afrontar la realidad del pensamiento, llevarlo a cabo y enfrentarte a ti, y a tu entorno, asimilarlo y de esta manera ser consecuente con uno mismo. Quizás éste sea el principio de la felicidad, no lo sé. Pero es probable que cuando menos sea la base de la estabilidad emocional.
 
¡Mierda¡ mucha filosofía y poco pan. Ahora me viene a la mente un refrán que dice, el hambre agudiza el ingenio. Siempre había pensado que era cierto, pero en mi caso el ingenio parece que me viene torcido, y solo me hace pensar en cábalas filosóficas. Lo que quiero es comer, no frases bonitas.
 
Habiendo dedicado tanto tiempo a pensar que armas y que modos iba a utilizar, para proveerme de alimentos, deje a la improvisación como localizarlos. Pensé que no iba a tener problemas en este sentido.
 
Las decisiones por descartes suelen ser más fáciles y generalmente más prácticas, pero no las más puras.
 
Un joven de 20 años puede estar muy enamorado de una chica, pero si esta no le hace caso, y viene otra le sonríe, le muestra sus encantos y la llave de la habitación del hotel, es probable que por descarte se quede con la opción que nunca pensó. A eso le llamo una decisión por descarte. Es probable que de ahí venga el refrán, cuando no hay pan, buenas son tortas.
 
Decidir que usar en este viaje, para proveerme de alimentos, a sido por descartes. Lo que me apetecía, lo que ha sido para mí el modo más elegante en lo que se refiere a la caza, siempre ha sido el arco y la flecha. Hay eres tú, tu entorno, tu habilidad, tu ingenio. No necesitas de nada, ni de nadie, si vamos a la esencia, hasta hubiera podido hacerme el arco y las flechas, otros lo han hecho, porque yo no. Aunque no debe ser fácil, cazar con un arco, con entrenamiento y perseverancia, lo hubiera podido conseguir. Estoy seguro. Pero tuve que poner el idealismo en un lado y la eficiencia y las horas de esfuerzo necesarias para tomar las habilidades de la caza, en el otro lado de la balanza. Decidí descartar esta opción, además estaba el problema del transporte. Un arco y sus flechas pesan mucho, además de ser demasiado voluminoso, para transportar en una bici.
 
Los ideales no se deben olvidar ante el primer contratiempo, pero es el viaje el principal objetivo, y el modo de vivirlo interiorizando pensamientos, olvidando ciertas comodidades, dejando a la improvisación el camino, viviendo en el presente opciones del pasado, de una manera ecológica…pero quizás para vivir sensaciones intemporales no es necesario, regresar a la época del paleolítico.
 
¿Y una cerbatana? eso pesa poco, es manejable. No, no me imagino subido a un árbol disparando flechitas por un tubo a una lagartija, porque para cazar algo grande o la flecha a de estar envenenada, y es probable que me estuviera metiendo en demasiados problemas, eso si no me enveneno en el caso de que consiguiera acertar a algún bicho o bien la flecha es grande, en cuyo caso supongo habrá que soplar muy fuerte, además ¿dónde vas a aprender a tirar con cerbatana? Me imagino andando con la bici por el monte, veo un animal asequible, y corro tras de él soplando flechitas, intentando acertarle al culo. No sé, no me imagino, descartado.
 
Venga, pensemos en otras opciones, me dije al plantearme este momento vital, como es la necesidad de alimentos para vivir.
 
Una escopeta, vale está ahí, es una opción, pero no me agrada, aunque he de reconocer que es práctica, a ver que bicho se resiste a un par de tiros bien dados, tendría que sacar licencia, que no es problema, pero…Creo que el problema lo tendría a la hora de dar explicaciones, un tipo con una bicicleta, tienda de campaña, saco de dormir, utensilios de cocina, un acordeón y una escopeta, no sé, no me cuadra, y eso que soy yo el que lo plantea. Haber, un tipo con una bici por el monte, con un carro que en su interior lleva un montón de cosas y  un acordeón, es un tipo raro. Pero con esto y una escopeta, la definición pasaría a ser aun sin quererlo, de loco peligroso. No me convence, prefiero la etiqueta de raro. Descartado.
 
¿Y la opción de poner trampas? Bueno esta opción no es agresiva, el problema es que no me vale estar esperando en un mismo lugar a que caigan lo bichos, tampoco ponerlas y volver al día siguiente, mi ruta es lineal. Descartado.
 
Recapitulemos, necesito algo que pese poco, que sea eficaz, que no sea demasiado difícil de usar, puesto que dispongo de poco tiempo libre para aprender a manejar cosas raras. Tampoco debiera ser peligroso para mí, andar con venenos, descartado. Con armas de fuego, descartado, no las he usado nunca, y es probable que vuelva con un tiro en la pierna y cojo. No recuerdo las horas que invertí en resolver este dilema, pero mi conclusión fue por descarte. ¡Ya lo tengo! me dije. Prepare todo lo necesario, la utilice para hacer prácticas antes de este viaje y ahora que la necesito no tengo ocasión de utilizarla. ¿Dónde?  ¿Hacia dónde apunto?
 
Mientras estaba con estas y otras ideas, algunas de las cuales tenían mucho que ver con barritas energéticas, me encontré junto a una mierda de árbol, y lo digo con desgana y si quieres con algo de desprecio, pues pensé que podía ser un manzano, y me hubiera solucionado la cena, aunque me hubiera que tenido que comer 2 kilos de manzanas, ostia que tenía un hambre del copón, es lo que tienen ser un urbanita, todos los árboles parecen iguales, y con el hambre que tenía, solo me imagine manzanas, pero tranquilamente me hubiera podido imaginar melones. Pues eso, que me encontré, 3 setas, solo 3, tenía ganas de llorar, no sabía qué hacer, no me fío de las setas, sé que algunas son venenosas, y no tengo ni puta idea de cuáles. Así que de manzanas nada, y para colmo tenía un nuevo dilema, me como las setas, o no, de tanto mirarlas me parecían champiñones, pero no me fiaba. Ahora decido que sí, ahora pienso que no, y mientras tanto paseando a punto de montar la tienda en cualquier lado, comerme las barritas y abdicar el primer día.
 
¿Si no tuviera barritas en qué pensaría?, me decía. Alguna vez he oído, en forma de musiquilla, como la mayoría de las veces que escucho el telediario, en tal o cual sitio han muerto por beber agua en mal estado. Es curioso no me había dado por pensarlo antes, pero así es, la primera respuesta a esta información es: eso se ve, ¿por que beben agua en mal estado, si saben que se pueden morir? Hoy lo tengo claro,  la respuesta es que les queda a desmano el Carrefour, igual que a mi hoy aquí.
 
Cuando hay hambre eres capaz, de jugarte la vida por un trozo de pan, pero también por un trozo de mierda, si te quita el hambre. No es justo la miseria que ahí en algunas partes del mundo, y como esta sociedad supuestamente tan avanzada, no es capaz de poner freno, a los millones de muertes, por desnutrición, intoxicación, y por otras barbaries como la guerra. Estoy convencido que todo es un negocio, alguien gana dinero en algún lugar mientras haya muertos de hambre a millones, y guerras. No sé cómo, pero no debiéramos seguir permitiendo esta situación. ¡Hay que moverse!, de nuevo no se hacia dónde, pero sí que hay que moverse, no debiéramos ser cómplices por mirar hacia otro lado.
 
Pues yo hoy voy a vivir una experiencia nueva, voy a comerme las setas que he cogido antes, y con ello vivir la incertidumbre de una posible reacción adversa, me dije. Aun en el supuesto de que sean venenosas, aportaran calorías. Lo que voy hacer, es no comérmelas todas a la vez, me como una observo como me reacciona, y si eso luego las otras dos. Las lave, guarde dos y a la otra, cruda, la fui dando mordisquitos pequeños.
 
Hoy me siento ya cansado de escribir, permitirme que os siga contando mañana.

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