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¡Buen Camino!

Escribe: ctorralba
Mil veces había oído decir que hay que hacer el Camino al menos una vez en la vida. Me alegro de haberlo hecho, y a buen seguro repetiré. No sé si otra ruta, no sé si en bicicleta... pero lo haré de nuevo porque es una de experiencia única. He viajado a lugares te todo tipo, conozco muchos países, he estado en pensiones, en hotelazos, en baretos cutres y restaurantes renombrados... me he acercado a otras culturas... pero hacer el camino no se parece a nada.

 

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De Melide a Arzúa

Arzúa, España — jueves, 4 de marzo de 2010

Salimos de Melide para tomar el camino y llegamos al Carballal cruzando el río Lázaro.
Hoy nos espera una etapa tranquila, así que nos lo tomamos con calma. Son unos 14 kilómetros, y se supone que sin excesivas pendientes... así que, como la noche anterior habíamos ido a tomar unas copas, nos levantamos un poco más tarde.

Nos quedan sólo tres etapas para llegar a Santiago, y la sensación es increíble y se nota también en el ánimo de otros peregrinos que nos vamos encontrando. Además, hoy parece que no llueve y la ruta se hace muy llevadera. Además, el camino ayuda, porque es tal y como contaban las webs que consultamos: sin muchas cuestas "rompepiernas".
Mejor.
Pasamos por  Boente  y después por el Carballal. Nada más cruzar los límites del ayuntamiento de Arzúa atravesamos un puente sobre el río Iso... y llegamos a "Ribadiso" (cuyo nombre significa algo así como "Encima del Iso").
Nos encantó el albergue, del que ya habíamos leído que es uno de los más bonitos. Efectivamente, no defrauda: está formado por varias casas de piedra rehabilitadas, incluso con una "lareira" (la chimenea típica de Galicia) en el interior del comedor, con bancos y zonas ajardinadas... y está muy cuidado.  Descansamos  un rato en Ribadiso y aprovechamos para comernos unas barritas antes de ponernos en marcha de nuevo.
La sensación de la proximidad de la meta es genial. Todos los peregrinos que nos vamos encontrando están de un humor excelente, y casi diría que con nostalgia. En este tramo, llegando a Arzúa, notamos que la vegetación es diferente. Hay muchos menos castaños y robles y me fijo en que aparecen otros árboles menos autóctonos como el eucalipto. Ésta es una especie de la que se plantaron enormes superficies por su rapidez de crecimiento... pero que tremendamente polémico (sus detractores aseguran que arrasa con el resto de las especies porque tiene en la tierra efectos desmineralizadores y esterilizadores del terreno).

Arzúa es un pueblo, pueblo. A mí me sonaba del queso... que me encanta... y resultó una población ya más grande que, aunque está muy marcada por el Camino, se nota que "depende" menos de él. Aprovechamos para acercarnos a un supermercado y comprar unos quesos... Por un momento pienso en llevar varios, para regalar a mi regreso... pero mis compañeros de fatigas me recuerdan que aún queda otro tramo para llegar a Compostela, y que la mochila sigue pesando lo suyo. Al final, me contengo, y compro un par...  El pulpo de Ezequiel me ha dejado con el gusanillo... En el supermercado nos encontramos a unas peregrinas que conocimos en Palas y las convencemos de que nos acompañen a comer unas raciones "á feira". El pan gallego es excelente y no dejamos ni una gota de aceite sin rebañar en el plato de madera. Aunque llevo los quesos en la mochila ¡no perdono en el postre un buen trozo con membrillo!  ... Ahí empecé a ser consciente de que, en vez de adelgazar, iba a ganar unos kilos con este camino tan "sui generis" que hicimos, pero ¿quién puede resistirse a la gastronomía gallega?

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Últimos comentarios

calibanda dice:
Comer es un gran placer. Y habiendo consumido las calorías... se tienen que recuperar con una sensación inenarrable. Que bien se come con ganas. Yo hice el Camino con una chica que era especial para eso, cada vez que comía... era el conejito de duracell. Se le iluminaban los cachetes y estaba llena de energía.
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