Diarios de viaje > Colombia, América del Sur

El post- encuentro. Por el Camino del Café

Escribe: Magui_arg
El III Encuentro había concluido, pero muchos de nosotros seguimos por la ruta que fue la más votada en la etapa previa. Había varios que deseábamos hacerla. Iniciábamos el recorrido por el Eje Cafetero en el Departamento del Quindío, que también era llamada “La Ruta del Café”. Colombia nos mostraría cuanta belleza había allí.

 

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Desde Bogotá hasta Armenia – Un día en Salento y el Valle de Cocora

Armenia, Colombia — lunes, 15 de febrero de 2010

Esa noche, una vez luego de las despedidas, partimos rumbo a la Terminal de buses de Bogotá; algunos salimos juntos desde el Martinik y el resto se encontró con nosotros en el lugar de partida.  Éramos un lindo grupo de nueve personas, Dorys, Moni, Cris, Lalo, Carmen, Aleleani, Dulce, Camilo y Pablo Paz.Los proyectos que habíamos hecho desde tiempo atrás, las consultas, sugerencias e indicaciones entre mails y llamadas telefónicas habían concluido. Ahora era el tiempo de conocer y disfrutar.

Mochilas, valijas, bolsos amontonados en la galería principal. Camilo y yo regateando, preguntando horarios y mejores condiciones en una y otra empresa. Mientras el resto cuidaba el equipaje y esperaba que consiguiéramos los pasajes. Hasta que nos dijeron que una de las otras chicas, había conseguido ubicaciones con coche cama, que salía en seguida y precio conveniente.
Subimos el equipaje, nos acomodamos y partimos. Me dijeron que el coche iba demasiado rápido; particularmente yo nunca me enteré; ese día había sido demasiado intenso y estaba realmente agotada; me envolví en mi poncho y quedé dormida. Me despertaron cuando habíamos llegado a la Terminal de Armenia, eran las cinco de la mañana, no había movimiento de personas (en realidad creo que éramos los únicos)Allí nos separamos rumbo al lugar donde debíamos alojarnos.

Cris, Lalo, Dorys y yo teníamos reservas en el Hotel Casa Real, ubicado en el sector céntrico de la ciudad.
Una vez en las habitaciones tiré mi mochila y no desempaqué nada, abrí la cama y seguí durmiendo hasta que Dorys me despertó.Desayunamos a pocos metros del hotel y empezamos a caminar para conocer. A la distancia veíamos lo que nos dijeron era la Iglesia Catedral, luego Kike (enriquecuartas) viendo las fotos me avisó que se trataba de la Iglesia San Francisco, tomamos por la calle lateral a la Plaza, conocimos el Municipio, y seguimos andando hasta la calle peatonal; la encontramos a solo tres cuadras hacia arriba. Había mucho movimiento de gente, era el centro comercial y bancario de la ciudad. En la peatonal nos encontramos con una estatua de Juan Valdéz y su burrito muy bonita, donde nos tomamos fotografías, (la mía fue recién en la segunda oportunidad el día  después, porque Dorys que no entendía mi cámara del año 1800 y me cortó la cabeza en ese primer intento); también vimos  esculturas de metal y varias galerías comerciales, llegamos hasta una amplia plaza (después supe que aquí a muchas de lo que nosotros llamamos “plazas” allá toman el nombre de “parque” independientemente de su tamaño).

Decidimos ir en taxi hacia la Terminal y tomar una buseta que nos llevara a Salento.
El día estaba muy bonito, soleado y el paisaje que observábamos a nuestro alrededor desde la ruta era precioso. Las montañas tenían tonos azulinos, y el verdor de los valles estaba salpicado de casas con techos de tejas (en su mayoría) y rodeadas de flores multicolores, pasamos otros poblados todos con construcciones de este estilo o cabañas pintadas de colores vivos, que se veían a uno y otro lado de la ruta bordeando la carretera, hasta que llegamos a Salento.Nos bajamos frente a la Plaza, e iniciamos el paseo caminando; teníamos la idea de ir primeramente al Valle del Cocora y a nuestro regreso recorrer Salento. Nos indicaron que desde uno de los lados de la plaza, salían los vehículos con este destino.

Fuimos, consultamos precio, pero dijeron que debíamos esperar hasta que completáramos un total de ocho personas. Nos sentamos en los canteros de la Plaza, hasta que llegó una pareja de turistas, ya éramos seis o sea que faltaban solo dos para cubrir el cupo; pero vinieron cuatro personas y sin preguntar nada, se sentaron en el transporte, luego subió la pareja. Ahí nos enteramos que al ser diez, dos iríamos parados, discusiones, bronca acumulada, porque por haber sido cautelosos y educados, nos habían tratado como tontos. Ya molestos por la actitud, decidimos no viajar momentáneamente y esperar otro que saliera más tarde. Yo pensaba, donde querían meter a tantas personas, ya que los vehículos 
eran Jeep del tipo “Willy”  (con capota) al que se le había sacado el asiento posterior y colocado dos angostos asientos en forma transversal arriba de cada rueda.

Los que irían parados se debían asir a un hierro colocado en la parte posterior, a la altura del techo, pisando en una especie de plataforma soldada encima del paragolpes posterior, pero me quedé en silencio y  animé a mis compañeras de viaje a aprovechar el tiempo recorriendo primero Salento. Nos sugirieron contratar el servicio del motocarro autorizado por el municipio para excursiones por Salerno y sus alrededores, y así lo hicimos. Al tener capacidad para dos personas, Dorys y yo fuimos las primeras en hacer el recorrido, en tanto Cris y Lalo visitaban los comercios que ofrecían artesanías muy bonitas a precios razonables.Nuestro guía, un muchacho cortés y educado, había previsto, con buen criterio, un sistema de audio, para poder explicarnos todo, mientras realizábamos el paseo, sin perder palabras de los comentarios que realizaba y la historia del poblado.Partimos por la calle principal, rumbo al Mirador de Salento.

Desde el pueblo, podíamos observar una escalinata angosta y de pendiente bastante pronunciada que era para que pudiesen acceder, quienes desearan ir caminando. El paisaje que nos rodeaba era atractivo, de un verde intenso, tenía muchas flores. Era un cuadro digno de admirar. Llegamos al Mirador, muy bien arreglado, con una galería y barandas de contención, cubierto de techo de tejas. Era una construcción nueva, para darle mayor confort al turista. Desde ese lugar podíamos ver todo el Valle, cubierto de sembradíos y cafetales, casitas, estancias y el río que serpenteaba a la distancia. Quedé atrapada por la belleza del lugar. El viento, era fresco y se respiraba el aroma de la hierba húmeda. Creo que cuando se nos permite admirar la naturaleza en todo su esplendor, es cuando comprendemos que nada sería posible sin el toque de la mano de un ser Superior que nos brinda la posibilidad de disfrutar de ese regalo.

Había pocas personas en el Mirador, entre ellos un músico que tocaba melodías acompañado de su guitarra y un instrumento de viento que nosotros conocemos como “sikus”, me acerqué porque reconocí un tema de mi tierra y lo acompañé a cantar algunas estrofas; me emocionaba escuchar música de mi país en ese lugar tan distante. Dorys compró un bonito colgante artesanal para su cuello, y continuamos el viaje.
Nos fuimos por senderos vecinales y el paisaje repetía su esplendor hacia donde mirábamos; luego de un recorrido de pocos minutos, llegamos a la Aldea de los Artesanos. Era un complejo construido, con varios bloques de viviendas de dos plantas. Nos explicaron que en la parte superior vivían los artesanos con sus familias y en la planta baja, estaban los locales donde vendían los productos que ellos mismos hacían.El lugar estaba habitado por veintiséis familias de artesanos, y las construcciones se ubicaban rodeando una Plaza Central, desde donde se podía ver un poco hacia abajo, a la distancia, el pueblo de Salento recostado en otra colina.

Nos recibieron cordialmente, admiramos diferentes artesanías, que comprendían desde artículos para la decoración de las casas, hasta túnicas, pendientes y colgantes. Todos los productos se destacaban por el buen gusto y ser realizados con maestría; por otra parte, los precios eran sumamente accesibles. Seguimos nuestro paseo hasta otro lugar 
en las cercanías del estadio de fútbol, allí  estaba ubicado un barrio de viviendas “de interés social”, eran construcciones muy bien realizadas para las personas de escasos recursos, pero bien cuidadas, confortables; lo que era una forma de dignificar a sus habitantes, desde allí se podían observar las montañas y otro valle pues se encontraba en el lado opuesto del que habíamos visto desde el Mirador Principal. Luego seguimos hasta una cuesta con un mirador más pequeño, llamado “El alto del Coronel” lugar donde descansó Simón Bolívar en su paso por Salento. Y comenzamos el regreso; entramos por la calle que desembocaba en la Iglesia y desde lo alto su cúpula destellaba con el sol.

Llegamos a la plaza, ahora debían hacer el mismo paseo Cris y Lalo, mientras nosotras nos dedicaríamos a recorrer el pueblo.Las viviendas eran muy bonitas y coloridas, con balcones hacia la calle aquellas que tenían más de una planta, las construcciones, algunas de ladrillo revocado, con molduras y detalles de estuco, otras en madera, todas con detalles de terminaciones en molduras destacadas con los diferentes tonos de la pintura, se abrían sobre calles angostas, tranquilas, con la gente conversando en sus veredas y los niños jugando en la calle. Las casas permanecían con puertas y ventanas abiertas, dando la posibilidad de espiar hacia el interior y compartir la visión de habitaciones y patios interiores cubiertos de plantas y sillones de estilo antiguo. Los bares, las casas de artesanía, y todos los comercios, se habían mixturado, conformando parte del paisaje, en franca convivencia con las casas particulares.Volvimos hacia la Plaza, y nos sentamos en una mesa en la vereda de bar muy típico, a disfrutar de unos sandwichs de pan de avena con fiambre y jugo de maracuyá bien frío, pues se nos había pasado la hora de almorzar, hasta que llegaron nuestros compañeros de su paseo.

Era hora de ir a esperar un transporte que nos llevara hasta el Valle del Cocora.
Preguntamos, había que esperar; pero este Jeep, (que por suerte era de caja larga) tenía horario de partida, con los pasajeros que estuviesen y finalmente arrancamos. En la parte delantera, junto al conductor iban Cris y Lalo; Dorys y yo atrás, junto a una chica joven con un niño en brazos y otro pasajero más. Hicimos la mitad del camino por ruta pavimentada y continuamos por un camino de tierra, pero bien consolidado. Aprovechamos para ir sacando fotografías, pues el barral (para servir de sostén, a los pasajeros que pudiesen ir de pie) me servía de contención. Con la espalda apoyada en él, podía captar algunas fotografías de los paisajes que se iban abriendo ante nuestros ojos, aunque el movimiento y la velocidad me hicieron perder muchas otras.Teníamos poco tiempo, la tarde avanzaba y este era el último transporte, debíamos estar menos de una hora, y tendríamos que regresar.Lamentándonos por este hecho, pues el lugar era un espectáculo de vegetación, canto de pájaros y paz; había muchas personas paseando a caballo, o internándose en los pequeños senderos que llevaban hacia el río, muchos metros más abajo, Caminamos durante un rato, obtuvimos algunas fotos y emprendimos el regreso.

Creo que el valle del Cócora hubiese merecido al menos permanecer todo un día allí, pero la tarde estaba cayendo y el último transporte hacia Salento debía salir.
Nos acomodamos, y ante nuestra sorpresa, siguieron subiendo pasajeros; no solo iban personas paradas en el estribo trasero; sino que dos extranjeros con sus respectivas mochilas, se sentaron cómodamente en el techo entre risas de todo el resto.Ya era de noche cuando llegamos a la Plaza de Salento, caminamos solo treinta metros y subimos en la buseta que nos llevaría de vuelta hasta Armenia, habíamos pasado una jornada maravillosa, llenándonos los ojos y el corazón con bellas imágenes.Al día siguiente conoceríamos algo más de Armenia y viajaríamos de paseo a Pereira.

Tips:

Si se dispone de poco tiempo para visitar Salento, se sugiere contratar el servicio de motocarro autorizado por el Municipio, realmente vale la pena. es económico y el guía tiene buena información para brindar. El paseo dura alrededor de una hora.

En Armenia, Colombia

Opiniones:

Mi calificación promedio:
  •  
Servicio    
Ubicación    
Limpieza    
Precio/calidad    

Hotel Casa Real Armenia

Alojamiento: Hotel en Armenia, Colombia

Cómodo, limpio, buena atención, ubicado en zona céntrica


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Últimos comentarios

carmenparis dice:
que hermosos lugares los que nos cuentas , realmente este lugar hay que conocerlo, muy agradable tu diario, un abrazo !!
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JOAIN dice:
Hola! qué experiencia!!!!tu viaje a Colombia! che no me avisaste así me iba contigo!me encnató esto: Quedé atrapada por la belleza del lugar. El viento, era fresco y se respiraba el aroma de la hierba húmeda. Creo que cuando se nos permite admirar la naturaleza en todo su esplendor, es cuando comprendemos que nada sería posible sin el toque de la mano de un ser Superior que nos brinda la posibilidad de disfrutar de ese regalo.
Qué belleza de sitios naturales visitaste!se te ve muy feliz ,qué lindo saludos desde el Paraguay.

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CHARLYPOA dice:
Muy buen diario muy detallado, no habia leido nada de esa región, gracias
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Her_2004 dice:
Muy interesante diario de viajes. Felicitaciones!. Saludos.
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buvar dice:
Buen relato Magui como me hubiera gustado formar parte de un grupo tan lindo!!!
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derozo dice:
Magui, que gusto que hayas conocido más de nuestro país despues de compartir en el encuentro. Excelente diario y me encantan las fotos del Valle de Cocora.
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negrita33 dice:
Excelente diario Magui, tu sí que supiste aprovechar esos días en nuestro país, se ve que te la gozasteis y la pasaste súper!! Un gran abrazo!
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amo-viajar dice:
Hola Magui, te debia leer diario de viaje de Colombia. Sigo viajando a traves de tu relato.
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ivan2901 dice:
"porque Dorys que no entendía mi cámara del año 1800 y me cortó la cabeza en ese primer intento"
JAJAJAJAJAJJJAJAA

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viajeramalaga dice:
Buen relato, en la próxima visita nos quedamos más días, a mi me quedó pendiente esa zona.
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natalialara dice:
Gracias por compartirlo amiga, muy buenas descripciones, te mando beso!!!!!
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Magui_arg dice:
Gracias a todos por sus comentarios! Iván porque te ríes? fue tal cual! jajajaja!!! Recién al día siguiente Dorys me pudo sacar la foto correctamente, (después de hacer un curso especial para cámaras digitales de la prehistoria, bue... en realidad no taaaanto, pero es una de las primeras digitales que salió) jajajaja!
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1000ciades dice:
buenas fotos urbanas, gracias por mostrarlas y tu diario nos sirve de mucho
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AERM dice:
Este nuevo diario creado, esta demasiado interesante y con muy rica información importante para muchos, la gran cantidad de fotos aportada, están super lindas, las montañas, el pueblo y sus calles ... etc, felicidades por tan lindo trabajo que realizaste, se nota que le pusiste amor ... ¡ Merece los 5*
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Aleleani dice:
Magui , me acuerdo los regateos y discusiones que hacían vos ,Dorys y Kamilin , y me da risa! Nosotros las observábamos tranquilamente tomando café, rodeadas del equipaje.
Y el viaje fue a velocidad excesiva!Yo casi no dormí.
Realmente lugares hermosos Armenia, Salento y el Cocora.
Un fuerte abrazo!

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Magui_arg dice:
Es cierto AERM, estoy poniendo amor en lo que escribo, aunque realmente es solo un poquito de lo mucho que recibí de todos mis amigos!
para Aleleani: ¿Respecto al viaje? jajajaja! Poco a poco podrás leer todas las anécdotas bonitas que sucedieron! Quizás vos no hayas dormido Ale, pero yo? siempre digo, "Dadme un punto de apoyo y no moveré el mundo, pero seguro, me quedaré dormida!" jajaja!
Besossss!!!!

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laparoja dice:
Saludos, Magui.
Cuánta intensidad en el viaje, me ha encantado el relato, siempre he querido conocer Colombia. Adelante con la felicidad. judi

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gerardo63 dice:
buen diario amiga y gracias por los tips.... pero lo lo que mas me gusto son tus fotoooo van mis 5*
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maelvy dice:
Un diario impecable....muy detallado, minuto a minuto de lo acontecido.Saludos
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elisabethcarreraspaz dice:
Hermoso diario, hermosas fotos.
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callovelasquez dice:
Un gran diario, saludos
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