Luce un magnífico Sol en Arinsal, tras pasar unos días bastante asquerosos, meteorológicamente escribiendo.
Por suerte nevaba, pero ya había ganas de ver el astro rey, que han sido siete
jornadas muy húmedas. Hemos aprovechado para abrir la furgoneta, pues la
condensación ha hecho mella en la moqueta y en el material aislante, ¡a la furgi le ha salido el sarampión! Ya venía tocada de las cuatro semanas ininterrumpidas de lluvia que sufrimos en Cantabria y las condiciones andorranas no han favorecido la extinción de unas manchitas de humedad, que nos tienen un poco fastidiados, y a lo que tendremos que poner remedio tan buen punto volvamos a Barcelona.
Es bastante temprano cuando se escriben estas palabras, teniendo en cuenta que ayer se celebró la despedida del 2008 y la bienvenida al presente 2009. Año que terminó, del cual no haremos balance, todavía. Lo dejamos para otra ocasión.
Es un placer poder compartir los pensamientos, poder escribir estas palabras, desde el refugio de cuatro paredes de piedra, la casita de Dani C. y su compañera Tamara. Nos han alojado desde el 30 hasta el día 2, que le llega más gente. Ahora estarán trabajando y desde aquí se les desea una jornada lo más agradable posible.
Bueno, esto es todo por el momento, pues hay que ponerse a trabajar en otras tareas y organizarse un poquito las horas que nos quedan por delante.
Hasta la próxima, en la cual deseamos poder daros una agradable sorpresita.