Al cuarto día nos dedicamos a pasear en el Morro, allí te cuetan la historia de la Guerra del Pacífico y a veces es bastante objetiva. Hay un museo militar que exhibe trajes del s. XIX, pero lo más bello es la vista que hay de la ciudad y el mar.
Se arecia desde la altura la isla de los alacranes, la cual se acompaña generalemte de una leyenda que cuenta de un pueblo que vivió en el lugar hace muuuuuuchos años, cierto o no, el sector es atractivo.
La figura del Cristo se impone desde que comienzas a subir al Morro, es tremenda y contiene una reseña que indica su propósito.
Al lugar se puede llegar caminando, pero solo para aquellos que disfruten de una caminata larga, de lo contrario, contrate un taxi o tour.
Las cuevas de Anzota quedan en la Playa Corazones, puedes caminar por la orilla hasta llegar a un camino de tierra que te lleva hacia ese lugar. Hay unas grandes y otras pequeñas, en algunas podrán entrar en otras no. Lo único desagradable es que hay un penetrante olor a estiercol de ave y un cerro pintado con este material, pero para aventureros vale la pena la experiencia.