Apenas amaneciendo iniciamos este viaje prometido a una de mis sobrinas más pequeñas. Salimos con rumbo a San Rafael, pcia. de Mendoza, el 26 de diciembre. El viaje se desarrollaba con todo el rigor de lo planificado hasta pasar la ciudad de San Luis. A partir de allí la ruta se desplaza por una sona muy poco poblada y donde no se encuentran estaciones de servicio. Esto a nosotros no nos preocupaba ya que teníamos combustible suficiente! Apenas pasada la frontera entre San Luis y Mendoza el auto comenzo a fallar y perder potencia... Faltaban aún 174 km.! Por suerte en esa siesta de un calor insoportable y sin siquiera un arbol para descansar a su sombra, vimos que se acercaba una pick up que se detuvo a auxiliarnos. Como eramos muchos (5 en total) no podíanllevarnos a todos pero me acercaron a la estación de Servicios Y.P.F. de Monte Comán. Allí podría pedir auxilio a través del seguro ya que en la ruta se perdía la señal de los celulares. No puedo expresar con palabras mi gratitud para con los viajeros de la pick up, el despachante de la Y.P.F., un Sr. que haciendo la ruta inversa llevó agua fresca a mi familia, a Emiliano, el chico que telefónicamente me asistía desde el seguro llamándome en reiteradas oportunidades. A partir de allí y solucionado el pequeño inconveniente, por una ruta bordeada de viñedos, árboles frutales y plátanos, iingresamos a la ciudad de San Rafael. Nos alojamos en el hotel Viñas, ubicado en Mitre 445, ($140 la noche en habitación doble y triple con desayuno). Salimos a recorrer la ciudad y a cenar (diente libre $ 10 por persona a 2 cuadras del hotel). Al día siguiente nos dirigimos hacia el Cañón del Atuel, luego de pasar por la zona de bodegas (lindas para conocer y caras para comprar) llegamos a Valle Grande con hermosísimas cabañas al lado del río y mucho turismo internacional. Luego de visitar el oratorio, realizamos un paseo sobre la represa de Valle Hemoso y nos dirigimos a uno de los numerosos puestos que realizan rafting por el Atuel, río de grado 2. Una vez preparados, el bote comenzó a desplazarse por los rápidos del río verde con espumas blancas en sus crestas entre montañas super coloridas ($ 25 el recorrido de 9 km). Seguimos, entre paisajes hermosos, hacia el Nihuil una hermos villa donde se encuentra otra gran represa que forma un lago impresionante. Desde allí continuamos nuestro camino hacia Malargüe, pasando por Las Salinas, que semejan ser una gran laguna blanca, El Sosneado, un oasis de verdes y rodeados de pozos petroleros con sus grillos en pleno funcionamiento, para llegar ya entrada la tarde a Malargüe, ciudad pequeña y tranquila muy próxima a las atracciones turísticas que nos interesaba visitar y que se los contaré en un próximo diario (porque mi marido me pide la compu!!!!)