Aqaba, situada en el golfo del mismo nombre en el mar Rojo, es una pequeña ciudad de pescadores situada en la ribera del río Jordán. Su puerto de aguas profundas es anterior, incluso, al tiempo de los romanos y ya entonces, como ahora, era un centro de descanso debido a sus agradables temperaturas.
Es un lugar de fuerte contraste con el resto del territorio jordano ya que sus fondos marinos están considerados entre los más espectaculares del mundo. Sus arrecifes están adornados con una gran variedad de corales y peces. Los numerosos clubes de submarinismo de la zona organizan inmersiones tanto de día como de noche, lo que permite a los aficionados a esta actividad disfrutar del mar en todo momento. En sus aguas se pueden admirar algunas de las especies coralinas más extraordinarias y variedades de peces tales como el pez payaso, el pez loro o los curiosos peces trompeta. Los menos deportistas no tiene por qué perderse este espectáculo ya que pueden admirar las profundidades marinas en barcos con fondo de cristal. Sin duda todo un lujo que se puede disfrutar nueves meses al año gracias a la suave climatología del lugar.