Diarios de viaje > América del Sur

Ida y vuelta a Chile por la Cordillera – esta vez en auto!

Escribe: nutrimari
Crónica de un viaje improvisado por ahisito nomás a Chile con mis viejis (Luigi y Lucy); a la ida por el Paso de San Francisco y a la vuelta por Jama.

 

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Tramo 3: El medio de la nada misma (de Copiapó –por Puerto Caldera- a Antofagasta)

Antofagasta, Chile — jueves, 17 de febrero de 2011

Día 6 (jueves 17/2):
nos levantamos a las 9, desayunamos y nos fuimos a la oficina de turismo.
Copiapó no es una ciudad muy turística que digamos, así que seguimos viaje
hasta Puerto Caldera (a 80km), sobre la costa del Pacífico.
 
Puerto Caldera es uno de los balnearios más importantes de la región. Son 3 bahías de aguas cálidas (para lo que es el Pacífico, no?), conectadas entre sí por caminos pavimentados, y un puerto con actividad todo el año. Es un pueblo simpático, con muelle, playa y mucho sol! Nos quedamos largo rato viendo como los pescadores limpiaban sus redes y tiraban los restos al mar, donde los lobos marinos y los pelícanos esperaban el festín.

Almorzamos mariscos en un restaurant sobre la playa y después hicimos 6km al sur hasta Bahía Inglesa que es donde están las playas más lindas. Es lindo y había bastante gente, pero dimos una vuelta y seguimos viaje porque nuestro destino hoy era Antofagasta (y estábamos a 500km)!

A 200km hacia el norte está la ciudad de Chañaral y después se entra en la segunda región de Chile. Es un TREMENDO TRAMO cruzando por el medio del Desierto de Atacama, que es el más árido del mundo… y es verdad!!!
 
En el tramo entre Chañaral y Antofagasta (300km) hay una sola estación de servicio, en un paraje que se llama Aguas Verdes (que es más bien una expresión de fantasía, ya que además de los surtidores hay un barcito de mala muerte y nada, pero nada más). Aquí MAS VALE cargar combustible, porque después sigue de nuevo LA NADA MISMA todo el camino. Pero nada, eh? Ni agua, ni plantas, ni pueblos, salvo unas cuantas entradas a minas que se pierden en el medio del desierto (la minería es la gran riqueza de este lugar). Ojo: los paisajes son impactantes, el desierto tiene un relieve y unos colores increíbles… a mí me encantó, pero después de 500km de ver dunas, cerros pelados y desierto, uno se alegra un poquito al llegar a Antofagasta y ver algo de civilización!

Lo lindo fue ver salir la luna llena sobre el desierto de Atacama…!

Llegamos a Antofagasta cerca de las 9pm y de nuevo a conseguir hotel. No exagero: conseguimos a las 10:15pm, después de haber preguntado y recorrido toda la ciudad!!
Nuestros hermanos chilenos son muy, pero muy amables, pero… ejeje creo que estaban un poco desorientados!

-Un hotel? Ya, ya, a 3 cuadras luego subes 2 y tomas a la derecha, y…


Después de 3 minutos de explicación, seguíamos las indicaciones al pie de la letra y…

-Por acá?? Un hotel…?
No… ustedes están bien perdidos, ehh?? Pero si toman la avenida y hacen 10 cuadras, y luego…


Uffff!!! Hasta que finalmente conseguimos!!

En Chile (al menos donde estuvimos nosotros) fue difícil encontrar un hotel ‘promedio’: eran hotelazos carísimos o residenciales muy simples… Sin embargo conseguimos un apart-hotel (Plaza Hotel, sobre la calle Baquedano 470 a 2 cuadras de la plaza principal). Muy lindo, 2 dormitorios y todas las comodidades, con desayuno por 60.000 pesos chilenos. Bien! Y a dormir.


Día 7 (viernes 18/2): arriba a las 9 y después del desayuno buscamos información turística y nos fuimos para el sur de la ciudad. Antofagasta es capital de la II región de Chile y es una de sus más lindas ciudades. Se extiende por una amplia franja costera, donde coinciden desierto, cordillera y mar; y el resultado es muy bonito.

La costanera es muy linda y bastante extensa. Pasamos por el puerto -uno de los más importantes de Chile, de aquí sale el cobre proveniente de las minas- y 10km al sur llegamos a Caleta Coloso. Luego volvimos hasta el muelle, donde bandadas de gaviotas y pelícanos revolotean por los barcos y se ven bastantes lobos marinos también (saben lo que les conviene jeje). Al lado del muelle está el mercado de los pescadores (donde podés conseguir todo tipo de bicharracos marinos). Ahí almorzamos en un restaurante simple pero rico y después nos fuimos a conocer ‘La Portada’ que es la postal característica de Antofagasta. En medio del mar, una piedra blanca perforada en el centro, producto de la
erosión… es muy linda! Hay un mirador y también un sendero que baja por los acantilados hasta la playa (no pudimos acceder porque el sendero estaba cerrado por peligro de derrumbes… ok)!

De ahí cruzamos el trópico de Capricornio y nos fuimos hasta Mejillones (a 40km), que es un balneario con lindas playas de aguas turquesas… Así que nos cambiamos, listos para el chapuzón pero… el agua estaba helada!! Yo no pasé más allá de los tobillos, jeje!

Dimos una vuelta por el pueblo y después nos volvimos hasta Antofagasta.

Moraleja: con el sol no se jode. Después de estar 30’ al sol de la playa y sin bronceador, esa noche Luigi hizo una reacción importante. Después nos avisaron que esa zona queda justo debajo del agujero de ozono… Avisaaaa!! Así que, gentes: no se olviden del protector solar.

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