Diarios de viaje > Argentina, América del Sur

Antofagasta de la Sierra, Diario de un Viaje al Principio

Escribe: estelasenlamar
Un año planeamos este viaje antes de que llegara la madrugada que nos viera partir. Junto a dos de mis hermanas, mi hijo y mi sobrino partimos un 27 de enero rumbo a Antofagasta de la Sierra, puna catamarqueña, a bordo de un colectivo similar al que siempre aparece en documentales de países remotos del África o el Caribe, “El Antofagasteño”, menudo tranvía de 4 ruedas que parte de la terminal dos veces por semana. En Antofagasta vivimos con mis padres hace largos y olvidados años,

 

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Desandando....

Antofagasta de la Sierra, Argentina — miércoles, 27 de enero de 2010

Salimos a las 6 de la mañana de la capital y llegamos a Antofagasta a las 21 hs, si, un largo viaje con trasbordo en la ciudad de Belén, después parando cada tanto en poblados ausentes de todos los mapas, cruzamos ríos, montañas y lluvias, avanzamos sobre el mucho paisaje que se desplegaba como si tal cosa, despertándonos del sopor a cada rato…montañas de todos los colores, lagunas, cráteres, animales silvestres, vicuñas, guanacos, llamas, cabras, infinitos y delicados arroyos, vertientes, cascaditas, y para los mal avenidos un mareo constante que crece con la altura, recordemos que hasta aqui alcanzamos los 3.300 metros sobre el nivel del mar, “se apuna el cristiano”, dice la gente y recomienda rapidito tomar mucha agua, masticar coca y si no alcanza, bueno pues, un buen te de Pupusa y vuelve el alma al cuerpo.

Antofagasta es un pueblo antiguo, de adobe y sol esta hecho, de punta a punta, su gente es de curtida piel norteña, de ojos negros intensos, de andar lento y despreocupado.
Un mundo dentro del mundo.

Antofagasta arde los veranos bajo un sol abierto de par en par, y es escarcha los inviernos, las temperaturas en verano son muy extremas de noche y de día, la noche siempre es fría, ese enero hasta nevó en los cordones vecinos…hay que llevar abrigo, además de coca y pupusa.

Apenas acostumbrada a la altura, y apenas juntando el aire necesario para respirar, vi con asombro y admiración un grupo de niños entre 10 y 15 años correr todo un partido de futbol, como nada…gritando sus pasiones como si fuera la final del mundo, la garganta ancha y las piernas flacas, los pulmones se les ensanchaban como alas y eran cóndores escupiendo y puteando como los jugadores de futbol de la televisión…
Las calles de tierra, las casas del color de la tierra, las noches frías en las que la luz eléctrica que dan los generadores se corta de 1 a.m. hasta las 6 am. , a excepción de una de esas noches que pasamos ahí, cuando ocurrió un suceso historico, sucedió que falleció una mujer anciana, y se la veló toda la noche, y fue esa misma noche en que llovió en aquel paraje, después de tres (3) años de recia sequía!!!! Lluvia que envío el alma de la finada, dicen con toda seguridad en Antofagasta, y yo les creo…

Y también creo que fue milagrosa esa alma por que la noche siguiente una luna llena nos espero en los techos bajos y nos beso la frente hasta despertarnos el  dormido ángel del asombro. 

Luego de un par de días y ya mas adaptados a la altura decidimos comenzar la travesía hacia el paraje de Antofalla, había que subir aun mucho mas…Hasta ese dia ya mucha gente se nos habia cercado diciendo “¡ustedes son las hijas de Mabel y Mario?!” Era tanta nuestra sorpresa y nos sentiamos tan honradas, era algo realmente emocionante ver como el pueblo tenia inscriptos los nombres de nuestros padres en la memoria colectiva, “yo fui alumna de su mamá, digale que me case tengo 2 chicos y un negocio”…”a mi me curo su papa fíjese que con los años no me quedo ninguna cicatriz”

En Catamarca Capital existe un lugar llamado La Casa de Antofagasta, donde recogimos alguna información necesaria para el viaje como datos acerca de hospedajes y algunos recorridos de interés, los datos resultaron algo desactualizados pero igualmente sirvieron, sobre todo para llegar y encontrar un techo donde dormir en esa fria noche puneña.

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Últimos comentarios

emmaruelas dice:
amiga muy lindo relato, saludos
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GANDHI13 dice:
Como siempre, tus palabras te llevan a tus vivencias.....
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falca dice:
Que lindo todo Estela! la descripción del picadito me encantó! y que es la pupusa?
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fabi_viajandosehacecamino dice:
Stel, que hermosa la descripción que haces, cuanta hondura como para asir los detalles antes que el tiempo los consuma...a contraluz de tu púpila, eso no sucederá...
gracias amiga por hacerme revivir ese extraño silencio, la tierra tan quieta...

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estelasenlamar dice:
Gracias por pasar por aqui y darse el tiempo de escribir...
Dani, la pupusa es un yuyo de la zona, una hierba muy buena para el mal de altura.
abrazos y nos vemos en el norte!!!

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buvar dice:
Estela no se como se me habia pasado este diario, buscando otro lo encontre y me encanto ya que Antofagasta de la Sierra es uno de los lugares que quiero conocer. Te sigo leyendo.
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buvar dice:
Estela infelizmente no pude abrir el capitulo 3 al intentarlo me lleva a la pagina de inicio.
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Brenda-wantanamera dice:
Estela desde aca feliz por vos, por haber cumplido un sueño...
Hermoso y poetico diario de viaje.
Un gran abrazo que llegue a la altura!!

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