Península Antártica, el paraíso se vistió de blanco
Escribe: miguelrieu
Estamos transitando Enero de 2004, y despues de varias contramarchas, de descartar algunos destinos, por repetidos, o por caros, la miro a mi mujer en medio de la cena y le digo "y por qué no La Antartida", y ahí quedó sellado nuestro próximo destino, aunque con algunas dudas de parte de ella, que yo me encargué disipar, pusimos proa (y nunca mejor dicho) hacia el continente blanco, que ya se nos había mostrado esquivo hace años, y ahora estábamos a punto de hacerlo realidad.
Rumbo a la Antártida, por el Pasaje Drake
Antártida — sábado, 31 de enero de 2004
Salimos a hacer nuestra ultima recorrida por la ciudad, comemos algo al mediodía, pero ya esta nuestra ansiedad puesta en la partida, así que antes de lo previsto nos vamos al puerto, para hacer las cosas con tiempo. Tenemos que esperar para hacer los tramites de embarque, creo que somos los primeros en llegar, y vamos viendo todo el movimiento alrededor de la embarcación , como cargan la comida y otros elementos necesarios para la travesía, observamos las maniobras preparatorias de la tripulación, hasta que por fin llega el momento de embarcar, y nos vamos juntando en el muelle, junto a otros pasajeros, nos vamos conociendo aunque sea visualmente, y me da la impresión que somos los únicos argentinos, cosa que nos habían anticipado en la agencia, que ahora confirmamos, además de comprobar que la nave sale completa. Nos van asignando los camarotes, (somos sesenta pasajeros, entre los cuales hay dos grupos mayoritarios de israelíes e ingleses, unos diez o doce cada uno, después hay cuatro japoneses, dos mejicanos, y luego hay un sudafricano, un australiano, un puertorriqueño, una filipina, además de franceses ,holandeses y alemanes y un español , como verán es un crisol de razas, ah y también hay otra argentina, que no estaba contabilizada, porque viaja de garrón ( será invitada o amiga del capitán , vaya uno a saber) .
A nosotros nos toca compartir camarote con un matrimonio alemán, (es decir , el baño) , de unos 50 años en promedio, ella es medica y sueña con instalarse en Córdoba para ejercer su profesión, y el es ingeniero de sonido. Ella habla bastante bien el castellano, por lo menos vamos a poder comunicarnos, pero el ni una palabra. El tema de los camarotes es así: hay tres categorías, las suites que están arriba en el segundo piso, los camarotes con vista al exterior y baño privado que están en el primer piso, y los que tienen baño compartido, en la planta baja. Se comparte el baño cada dos camarotes, es decir, el baño esta situado entre los dos compartimientos y tiene dos puertas, que se traban por dentro; cuando uno lo ocupa, traba la puerta del otro lado, además hay lavabos dentro del camarote, con sistema de canillas que al soltarla se cierra sola, para no malgastar el agua, un recurso indispensable en estos viajes, pues no hay donde reponerla.
El habitáculo es pequeño, con dos camas marineras, un ojo de buey en la de arriba, que esta decidido que la ocupe yo, un pequeño placard, un espacio para dejar las maletas, y un escritorio con una silla, todo en dos por dos, por supuesto son los mas económicos. Bueno, ya estamos ubicados, y salimos a reconocer el terreno en que vamos a estar conviviendo casi cien personas, contando a la tripulación, durante diez días.
Primero vamos a cubierta, donde nos dan una copa de bienvenida, y además nos probamos los salvavidas, que vamos a tener que usar en los desembarcos o landing, como les llaman los líderes de grupo. También nos dan una arenga, con las primeras instrucciones para desenvolvernos en el barco, como van a ser los desembarcos, dos por día si el tiempo lo permite, pero primero tenemos dos días de navegación , cruzando “el temible Drake”, durante los cuales nos darán algunas conferencias ,relacionadas al medio ambiente antártico, su flora y fauna , la conducta que hay que mantener en todo momento, dentro y sobre todo fuera del barco, obedeciendo a los lideres y sus ayudantes en las normativas a llevar a cabo , ya sea en los zodiac, o gomones, no alejarse del grupo en solitario, estar a la hora indicada para regresar a bordo, y también , lo que es muy importante, respetar la fauna en tierra, sobre todo pinguinos, focas, lobos marinos, gaviotas y cormoranes, tratar de no interrumpir su paso, si es que vienen caminando, dejarlos pasar primero, no acercárseles demasiado, y menos a sus nidos, no tirar ningún objeto en el piso, ni llevarse nada tampoco a modo de recuerdo(una piedra que otra cosa), en fin , recordar que estamos “en la casa de ellos”, de visita, y hay que tratar de ocasionarles el menor grado de incomodidad.
Luego de esta primera aproximación a la expedición, nos familiarizamos con los zodiac que nos trasladaran en grupos de doce desde el barco hasta tierra firme, nos muestran el lugar donde están las botas para que por turnos nos probemos la talla que nos quede cómodas , para luego poder identificarlas.
A las 19 zarpa el Antarpply , y vemos como va quedando atrás la costa de Ushuaia, para ir adentrándonos en el Beagle, mientras va cayendo la noche. Volvemos a la habitación, nos ponemos un poco más cómodos, y ya es la hora de cenar. El salón comedor esta preparado para dar de comer a todo el pasaje en un solo horario, y allí estamos viéndonos las caras, y cada uno organizándose y sentándose en cualquier parte, no hay lugar preestablecido pero las colectividades tienden a sentarse juntos ya sea que se conocen o por afinidad, sobre todo los israelíes, que forman un grupo totalmente aislado del resto, las mesas son para seis personas, y nos sentamos con nuestros vecinos alemanes, así ya nos vamos poniendo al día y vamos intercambiando información , y aprovechando que nuestra interlocutora maneja bien nuestro idioma, charlamos animadamente, y nos cuenta que vinieron a Sudamérica por seis meses, compraron una camioneta por sistema de leasing, que le era mas económico que alquilarla, estuvieron en Paraguay, Chile, y Ushuaia, y aquí aprovecharon este crucero para dejarla en arreglo, y a la vuelta seguirían recorriendo la argentina (estaban fascinados , sobre todo con la Argentina y con nuestros vinos, que además de exquisitos, les resultaban baratísimos). Ellos son de una zona cercana a Munich, así que le saco información, ya que tenemos intención de ir alguna vez a la Octoberfest, pero si bien alguna referencia nos dan, ellos nunca estuvieron allí (nadie es profeta en su tierra) , de paso intercambiamos nuestros correos, para que si un día vamos , nos contactemos.
Las chicas que atienden el restaurante también son argentinas, y las que nos toco en el sector nuestro es una delicia, muy amable y simpática. Llego la hora de ir a tomar algo caliente al bar. que esta un piso mas arriba, y nos anuncian que estamos ingresando en el Drake, que tengamos cuidado al desplazarnos, que siempre nos sujetemos de las barandas, porque en cualquier movimiento brusco nos podemos caer y golpearnos. Ya se empieza a sentir un leve movimiento, como anunciando donde estábamos situados, ya a la media hora estábamos en el camarote dispuestos a descansar, y yo empiezo a tomar el Dramamine, por las dudas.
Domingo1º de Febrero: Amanece temprano en el Drake, apenas abro los ojos y miro por el ojo de buey, veo que el horizonte aparece y desaparece bruscamente, y el tiempo esta lluvioso, y empiezo a sentir los síntomas de un mareo que va en aumento. No obstante nos cambiamos y vamos a desayunar, subiendo las escaleras con cuidado, por los tironeos constantes.
Al rato la sensación vertiginosa se va acentuando, mientras veo por la ventana del salón comedor como las olas encrespadas golpean contra el costado del buque transmitiendo la oscilación al interior, las tazas y los vasos se mueven cada vez mas , y las sillas también.
Termino la colación y me dirijo al camarote, avisándole a Irma que no me siento muy bien. Apenas llego, los objetos me daban vueltas como si estuviera sobre un carrusel, me acuesto y cierro los ojos, sintiendo un poco de alivio, pero en cuanto me quiero incorporar, nuevamente me acomete la sensación nauseosa, y termino descompuesto, tomo como puedo otro dramamine,(aunque me acorde tarde , tendría que haber empezado a tomarlo dos días antes) tratando de no lanzarlo. Al final lo logro y me quedo quietito en la cama, hasta que al rato llega Irma, que por suerte no le afecta tanto el “baile”, y me comenta que hubo varios pasajeros que se retiraron del comedor, también mareados, y después se cruzo con el medico, y le dijo que había un alto porcentaje de afectados, lo cual no me servia de consuelo. La cuestión que estuve todo el día encerrado en el camarote, no fui a almorzar ni a cenar, ni a la primer conferencia que hubo antes de la cena sobre temas interesantes como el impacto ambiental, la biosfera, el agujero de ozono, y también una charla que dio el Capitán de Hielo sobre este vital elemento .
Les cuento que mi mujer no se perdió ni las comidas ni las charlas, y después me comentaba lo que iba sucediendo, la ausencia de un nutrido grupo de pasajeros en el comedor y en las charlas , producto de la tormenta que estábamos atravesando, de cómo había que comer teniendo las botellas y los vasos para que no se cayeran, en fin , era la extensión de mis ojos por el navío, ya que los míos los tenia que tener cerrados, después me trajo una manzana y un te para que tratara de comer algo, cosa que me había sugerido el medico, que había pasado a verme , pero me resultaba casi imposible ingerir algo sólido, aunque de a poquito lo fui logrando. Y así transcurrió mi primer día a bordo, sufriendo las “consecuencias” del abominable Drake (parecería el nombre de un personaje de catch)
Lunes 2:.Por suerte el tiempo había mejorado, y yo junto con el, así que fuimos a desayunar, y luego al bar. , donde había un amplio salón donde se podía leer, descansar, o simplemente tomar algo, además a través de los ventanales se podía observar el océano, un poco mas calmo.
Ya mas repuesto y animado salimos a cubierta y fuimos a recorrer el barco, a la sala de maquinas, donde nos sacamos unas fotos “timoneando “el barco, y charlando con el capitán y los tripulantes, con los cuales teníamos mas afinidad por ser compatriotas, a la vez que les sorprendía que estuviéramos a bordo (se darían cuenta de nuestra facha de ratones) , y nos comentaban que en el corto tiempo que este barco hacia estos viajes, fueron muy pocos los argentinos que viajaron. Nos hicimos compinches de algunos de ellos, nos ofrecían mate, nos preguntaban por Buenos Aires, y hasta uno de ellos ,que era uno de los conductores de los zodiac, me comento que a pesar de que hacia mas de 10 años que navegaba en distintos mares del mundo, y había estado en el canal de la mancha , en el mar del norte , dos de los lugares , junto a este , mas bravos cuando el viento arrecia , para navegar, nunca la había pasado tan mal, que hasta estuvo en la enfermería , atendido, porque le costaba recuperarse, y me confeso que el barco tuvo un rolido de mas de 45º (que es cuando la embarcación se tumba de costado, según me comento) y que es peor que cuando el viento sopla de frente.(Menos mal que ocurrió durante la noche, para que nadie entrara en pánico) .
Seguimos recorriendo el barco , ahora que se podía , y para recuperar el tiempo perdido, nos metimos en todos los rincones donde era permitido, igualmente la política de la empresa a cargo del servicio ,tiene una política de puente abierto, como le llaman, y es que los pasajeros pueden moverse libremente a su voluntad, bajo su propia responsabilidad, incluso en cubierta ( para eso te hacen firmar un papel donde ellos no se hacen responsable de cualquier cosa que le pueda pasar al pasajero, si fuera producto de su negligencia o actitud temeraria) .
Estuvimos charlando con los líderes, y sus ayudantes sobre algunos aspectos de los desembarcos, para ir entrando en clima. También estuvimos en la proa, contemplando la inmensidad del mar , memorando aquella escena famosa del Titanic, deseando que el destino no fuera el mismo Y así fue transcurriendo el día, y esta vez fue a Irma que le tocaron las “desgracias” porque en dos oportunidades se pego sendos porrazos, uno tratando de “cabecear” una viga de hierro subiendo al comedor, y el segundo , estando en el salón del bar., se patino por un descuido, en un movimiento brusco a raíz del viento, y como no estaba sujeta , termino desparramada por el suelo, pegándose un golpe en el cuello y la cadera, afortunadamente sin consecuencias , mas allá de los moretones ( para esto ya habíamos visto “aterrizar “ a varios pasajeros por las mismas causas).
Fue transcurriendo la hora hasta que nos convocaron a la última charla antes del primer landing. Para mi fue mas interesante , puesto que no había podido asistir a la anterior, y se tocaron varios temas , siempre en referencia a cuestiones que tienen que ver con las visitas que vamos a realizar, y también recalcando sobre los aspectos relacionados al comportamiento y las normas internacionales fijadas para este tipo de travesías, por ejemplo que no pueden desembarcar dos naves al mismo tiempo, en un mismo lugar, como así tampoco pueden hacerlo mas de cien personas, lo cual es una ventaja la nuestra , puesto que al ser menos de esa cifra, podemos descender todos en cada una de los desembarcos que se efectúen, cosa que en otros cruceros de mayor porte y mayor pasaje, se tienen que turnar para los descensos (alguna ventaja teníamos que tener con respecto a esos monstruos de lujo) , también es de destacar que no en todas las embarcaciones tienen la libertad de movimientos de las que nosotros gozamos, pudiendo relacionarse con el capitán hasta el ultimo tripulante.
Por ultimo en la conferencia nos trataron de inculcar que tomáramos conciencia de donde estábamos y de los lugares que íbamos a conocer, y que en realidad éramos unos “privilegiados” , que no es mucha la gente que se aventura por estas latitudes, y que en todo momento mantuviéramos el respeto que este ecosistema todavía incontaminado se merece. Luego vino la cena, en la cual me despache con doble ración, por el hambre atrasada que tenia, todo gracias a la gentileza de la camarera de este sector (tratábamos de venir temprano para conseguir lugar). Mas tarde un cafecito y a dormir que mañana empieza la aventura .
Tips:
Si van a realizar un crucero hacia la peninsula Antartica, les sugiero llevar Dramamine, o cualquier otro medicamento para el sindrome vertiginoso ( en todo caso consultar a un medico) porque el Pasaje Drake suele deparar "algunas sorpresas" sino se va preparado (y son dos dias de ida y dos de vuelta)
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