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Turquía: vestigios de la historia a cada paso

Escribe: Artemiss
País de gran diversidad y amplias extensiones, Turquía perteneció a muchas civilizaciones y culturas diferentes a través de la historia. Esta diversidad ha dejado sus huellas en las construcciones y maravillas naturales únicas en el mundo. Conoce aquí los lugares imprescindibles y espectaculares que este país ofrece.

 

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Ankara

Ankara, Turquía — viernes, 29 de enero de 2010

`El Castillo de Algodón´ (Pamukkale) es una de las zonas naturales más increíbles del mundo. Se encuentra, junto al yacimiento de Hierápolis a una media hora de Denizli. Dado que la zona sigue activa tectónicamente hablando, la ciudad de Hierápolis, una de las más antiguas del país, ha sufrido numerosos terremotos por lo que su estado actual dista enormemente de lo que tuvo que ser durante la antigüedad.

Ascendiendo desde el litoral mediterráneo de Estambul, atravesando la cadena de los montes Phrygia se llega a la meseta de Anatolia: paisajes de ensueño, con bosques de pino, son reemplazados por el escenario ocre de la altiplanicie, que le otorga a casi toda la superficie de Turquía un relieve tortuoso y una geografía montañosa y accidentada.

A manera de obra de arte geológico, se encuentran a pocos kilómetros al norte de Denizli los piletones de Pamukkale y Hierápolis. Son formaciones muy conocidas desde tiempos antiguos por las propiedades terapéuticas de sus aguas. Pero no son termas muy convencionales porque las aguas cargadas de carbonatos y otros minerales van derramándose por la ladera de una colina y en su caída milenaria forman increíbles piletas semicirculares de paredes blancas, como en escalera una debajo de otra y otra y otra.

Este maravilloso lugar ya era conocido desde épocas muy remotas, y los romanos levantaron un anfiteatro y otras construcciones para deleitarse con sus baños.

Pamukkale es conocido internacionalmente por sus fuentes termales. Desde época antigua, millares de personas han peregrinado hasta estas fuentes, de una belleza increíble, en busca de remedios para sus enfermedades. Al atardecer, las piscinas naturales que forman distintos niveles, demuestran que, una vez más, la naturaleza supera la mano del hombre.

Pamukkale es un sitio que merece varios días, no solamente para recorrer sus alrededores y palpar en toda su dimensión la belleza y la historia del lugar, sino también para reponer suficientes energías para el resto del viaje.

Publicado el 29/ene/2010, 13.50
Modificado el 9/feb/2010, 07.39
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