El día domingo nos cobija de tal forma que despertamos tarde, no hay prisa, no hay que correr para cumplir un plazo o una meta, simplemente disfrutamos de ese momento para saborear de nuevo los kilometros andados, los sitios conocidos, las sensaciones sentidas, los paisajes que nos enamoran de este maravilloso país, de disfrutar esos momentos donde la persona a tu lado es parte de tu alma.
El dia corre y empacamos lentamente como tratando de estirar las horas, el carro listo, arrancamos con destino a casa, pasamos nuevamente por Caripe, el clima esta especial e invita a llevarlo en la mente y el corazon,
Paramos un momento para tomar un chocolate caliente, comprar las famosas fresas comn crema y probar una "papa rellena".
Seguimos el camino, más adelante preguntamos por más posadas, ya previendo futuros viajes, compramos verduras que serán nuestra comida al llegar a casa y continuamos el camino a casa , esta vez es al sur, bajando de las montañas a las planicies de Monagas y Anzoategui, mas paisajes, más sitios, más colores y sensaciones.
Definitivamente este viaje llenó mi corazon y mi alma nuevamente, tal vez de forma especial y con energía renovada para retomar la rutina de trabajo y crear las condiciones apropiadas para en algunas semanas retomar la ruta nuevamente, a otro destino en busqueda de la misma sensacion de paz y plenitud.
Ser viajero es más que tener un pasaje, tomar un automóvil, un tren o un barco, es más que acamapar, estar en una posada o un hotel, es más que salir de la ciudad, el país o el continente, ser viajero implica llegar a casa con la mente remodelada y trastocada, con el corazon lleno de amor, tolerancia y emociones inexplicables, es llegar diferente a como se salió de casa y con el firme propósito de hacerlo nuevamente sea como sea!