La visita a Amsterdam es la excusa ideal para recordar los horrores de la segunda guerra mundial, y en especial detalles de la ocupación nazi. La casa museo de Ana Frank es un lugar perfecto para ello.
El barrio de Prinsengracht, en el distrito centro, apenas parece haber cambiado en estos 50 años, caminando por los mismos escenarios que vivieron aquellos momentos patrullas nazis, donde los judíos eran deportados a los campos de concentración, el racionamiento y el contrabando eran moneda de cambio diaria, y la resistencia luchaba contra la ocupación.
El recorrido por el interior de "la casa de atrás" pone escenario a los relatos del mítico "Diario de Ana Frank", acercándote aun mas a aquellos años de penuria, con detalles bien interesantes.
Es acojonante saber que esta misma situación se está dando actualmente, de forma parecida, en otros lugares y gentes de este mundo, lejos de la atención de los medios, y las preocupaciones de la gente.