Llegué a Holanda en tren, como casi todo el mundo. Y luego de unos dias de aventura por
la gran Paris, arribé a esta capital europea llamada Amsterdam, con expectativas de situarme en un lugar de menor exposición. Aunque claro, la fama de esta ciudad me hacía estar alerta en cuanto a la libertad en el consumo de drogas.
No es que temiera que me dieran droga sin que yo lo supiera, sino que me viera tentado a probar algo de lo cual pudiera arrepentirme luego. La experiencia de Amsterdam estando solo es bien diferente a la de ir en grupo o en pareja, el margen de riesgo aumenta muchísimo si uno se aventura a una experiencia psicotrópica sin compañía de confianza y con poca experiencia .Hay que ser muy cuidadoso con el dinero sobre todo, pues alli, a una persona en estado alterado es muy probable que se pueda meter en problemas o ser víctima de un robo. El clima de las calles céntricas es de mucha alegría, aunque en un estado tangencial. El clima de festividad está descentrado de las personas que por alli transitan, hay como un "fuera de eje" que se respira por las calles de esa ciudad. No hay escenas raras, ni gente tambaleándose, ni risas exageradas, ni personas vomitando, es todo muy civilizado y ordenado. Lo mas que pude ver fue un par de caras con sonrisas de mas. Nada mas grave que eso. Pero esa sensación de descentrado fue para mi muy clara, como con el balance de los parlantes muy inclinado hacia uno de los dos lados.
Los famosos bares para fumar, no son tantos, solo pude ver uno y estaba llenísimo de gente. No se podía entrar. Era de un clima muy sugerente y en su mayoría los que alli había eran hombres.
Lo mas gracioso para mi fue que el hotel en el que paré solo una noche, pues no tenían mas que eso y era tarde para andar recorriendo, mi habitación estaba en un segundo piso y era por escalera, una escalera tan angosta y vertical como nunca vi antes. Especialísima para morir luego de intentar subirla con un poco de alcohol encima. Todavía no se como logre subir con el equipaje, que pesaba media tonelada.
Estuve en un bar que parecía para gente de mucho dinero. Un bar estilo de los que se va a beber de pie o en unas pocas mesas, con amigos y se conversa con cualquiera. Lo increíble fue que alli me encontré con personas mas altas que yo...enormes. Y eran todos muy que se yo, muy high society of Holland or Germany, I don´t know. Igual me tome una cerveza. La mayoría eran rubios, y había igual cantidad de mujeres que de hombres. Me sentía "mal vestido", un poco sucio y un poco desprolijo. Mi ropa parecía ser inadecuada, para aquel lugar, cosa que jamas me sucedió en muchos años. Aquello de verdad fue una sorpresa para mi y me queda como una escepción de todos los lugares a los que voy y no siento nunca nada asi.