El día siguiente después de un rico desayuno en el
porche de la cabaña y de hacer nuestro check out en el hotel, decidimos recorrer la isla en bicicleta. Dejamos las cosas encargadas y rentamos unas
bicicletas en
Joe's Bike. Se debe de tener cuidado si se anda en bicicleta o en
carrito de golf, ya que la velocidad límite no se respeta y las calles son muy angostas.
La
isla Bonita sólo tiene 3 calles principales; dos de ellas son las que están pavimentadas. Al final de la isla hay una laguna donde puedes ver los
cocodrilos que los lugareños les arrojan peces o pollos atados a una cuerda para que salgan y los puedas observar a detalle.
El
paseo en bicicleta es cansado y más si un día antes te fuiste de juerga. Sin embargo, muy agradable y entretenido. Las
playas "privadas" de los hoteles de los hoteles de lujo o "
resort" están abiertas y puedes circular la isla por el lado de la playa sin ninguna restricción.
Después de la travesía en bicicleta decidimos cambiar de hotel y nos fuimos a la posada Pedro's Inn que es para uso estrictamente de pasar la noche. Es cómoda, limpia y muy bien atendida, sólo que el agua después de las 10 de la noche es cortada, pero por 23 dólares vale la pena.
Ese día cenamos en el restaurante
Elvi's Kitchen y lo que recomendamos es el pollo o pescado estilo maya con arroz con coco. Simplemente delicioso. Nos fuimos a dormir porque al otro día nos teníamos que levantar muy temprano a las 5:30 de la mañana para el tour a
Blue Hole.