Diarios de viaje > Argentina, América del Sur

Patagonia sur

Escribe: nanukxxi
Aquí les contaré la maravilla de recorrer tan diversos paisajes por el sur de mi país, del mar a la cordillera. Mi país es muy extenso, por lo que a veces los viajes no pueden comenzar desde mi Buenos Aires por la carretera. En este caso decidimos tomar un avión hasta Comodoro Rivadavia...

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
< Anterior 1 2 3 Capítulo 4 5 Siguiente >
 

Alto Río Senguer

Alto Río Senguer, Argentina — domingo, 24 de enero de 2010

Partimos de Los antiguos. El lago, que nunca termina, se lleva todas las miradas, tal vez hasta algún sueño o fantasía parece quedarse enredado entre sus olas. El destino es otro: Alto Río Senguer.

      
Llegamos a Perito Moreno, para tomar la ruta 40 rumbo a Río Mayo, donde enlazaremos con la provincial 20, para evitar un poco el ripio.El camino arranca asfaltado, pero enseguida debemos tomar un desvío que bordea lo que será la ruta nueva. El ripio te pone intratable. Tenés ese zumbido permanente en los oídos, que te hace compararte con las frutas dando vueltas en tu licuadora, mientras vos sólo esperás que se conviertan en licuado.¿Cuánto es hasta Senguer?- pregunta Ángel. -Y…150 Km., más o menos- dice Dany y yo comparto. Pero hacemos 150 y todavía no llegamos a Río Mayo. Rita y Ale ya no saben qué más cantar, no les queda una fruta en caramelo por probar, exceptuando el masticable de kiwi-melón que les vendió la Sra. Del kiosco en Los Antiguos que sólo comimos nosotros. Cada tanto Rita hace una introspección (se duerme) hasta que Ale dice: -Miraaaaaaá! (el guanaco, la liebre, el cartel, la piedra, el pasto seco, la nube, la palangana de Ángel!) y Rita se despierta y le dice: -Qué tarada!-  

   
Pero así se nos va pasando el tiempo, mirando mapas y equivocando rutas, volviendo atrás, a la derecha o la izquierda, para retomar seguros de que nos vamos a volver a equivocar. Y entre mate y mate, aparece Río Mayo, detrás de unas montañas, con un aire norteño, con la tierra volando, el sol bien fuerte, y la siesta larga.

       Paramos en la estación de servicio para “carga y descarga” y decidimos almorzar allí. Una señora muy coqueta nos vendió los mejores sándwiches de milanesa del mundo (a juzgar por los $19 que valía cada uno!) y nos fuimos a una plaza a descansar un poco. Al rato retomamos la ruta, esta vez por asfalto, para llegar por fin a destino.Senguer es un pueblito pequeño, al que recién le llega el asfalto, rodeado por el río homónimo, y cabecera de un municipio que disfruta de ser el más grande de Argentina, con 650.000 hectáreas.

   En turismo nos dan algunas indicaciones sobre lugares que ya habíamos planeado visitar, por lo que rápidamente vamos a alojarnos al hotel Bety Jay (“mucha fiesta” en vasco). Allí tomamos una habitación a sólo $60 por persona (unos u$15), ya que hay muy pocas cabañas en la zona y son bastante caras.Nuestra idea aquí es visitar los lagos Fontana y La Plata, pero como están a 85 Km. y por camino de ripio, decidimos dejarlo para el día siguiente y simplemente salir para el río a tomar unos mates. El cansancio, tal vez, nos hizo elegir el peor lugar para los mates, ya que nos sentamos en una barranca de piedra frente al río, donde el viento nos volaba y entonces duró bastante poco la merienda. Los chicos se fueron en la kangoo al hotel y yo decidí caminar… y entonces, apenas a unas cuadras, el río hace un par de zigzagueos y se zambulle en un vallecito de pastos tiernos y manzanillas, donde los caballos se acercan a beber sus aguas. Poco diré de esto a mis amigos, para que no me recuerden mi “alucinante descripción” del embalse Las Pirquitas en Catamarca.

       Después de una rica cena servida en el hotel (aquí le permitimos descansar a nuestro chef Daniel!), nos fuimos a descansar para salir temprano en la mañana. Esta vez era más sencillo, sólo tomar el camino norte hasta el lago Fontana. En seguida aparecen los álamos, las lagunas y la vegetación, también las montañas. Es increíble cómo difiere el paisaje cuando hay un brote de agua. Seguimos todas las indicaciones hasta la cabaña del guardaparques, encantados ya por la vista impactante del lago, los bosquecitos y alguna construcción abandonada. Consultamos al guardaparque sobre los lugares a visitar, y nos indicó con amabilidad, pero pasados 100 metros ninguno de los cinco recordaba lo que nos dijo: si la cascada era antes o después del camping, si a la izquierda o la  derecha, atravesando o pasando el aserradero…en fin, para variar volvimos al esquema “ensayo-error” para descubrir el paisaje.

Entonces primero dimos con el Lago Fontana y el río Unión (que lo une con el La Plata), la construcción de pueblo Brondo u hostería Huente –có (como se la rebautizó hace poco), unas cabañas y restaurante muy bonitos en la costa del lago. Sacamos algunas fotos y seguimos hacia el lago La Plata, que se ubica muy cerca de la cordillera de los Andes, y el clima nos lo hace notar. Sus aguas bravas y de color plateado arrastraron troncos a sus orillas, tal vez aquellos caídos tras un pavoroso incendio que se desató en la zona algunos años atrás.

     
Volvimos hacia atrás un poco, para buscar un buen lugar para el almuerzo, en el camping municipal frente al lago Fontana, que, a pesar de ser plena temporada de verano, estaba totalmente vacío, a excepción de una familia que ya parecía dueña del lugar. Almorzamos nuestro menú fijo de excursión, y luego cada uno buscó su rinconcito frente a este lago esmeralda. La calma de sus aguas, la brisa fresca y el sol que ilumina, brindaban un escenario difícil de olvidar. Allí pasamos largo rato acumulando esa buena energía para recargar el alma.Aún nos quedaba por conocer la cascada de la virgen, así es que juntamos las cosas y salimos a la búsqueda del camino, porque, obviamente, nadie registró la indicación. A suerte de aventureros dimos con él, pero la kangoo no podría atravesar el vado por el que bajaba un arroyo cristalino, y entonces nos largamos a la caminata por un cerrado bosque de selva valdiviana, que logra desarrollarse aquí tal vez porque las montañas no son tan altas y permiten pasar las nubes del pacífico, y con ellas, la lluvia.

Lo cierto es que luego de media hora de caminata, bordeando siempre el arroyo que nos servía de referencia, dimos con un hermoso salto de agua, motivo fantástico para variadas fotos.Regresamos al auto, y varios kilómetros después, elegimos un nuevo lugar frente al lago para seguir “mateando”, es que el paisaje era tan hermoso, que no podíamos despedirnos nunca. Tal vez, cuando la ruta esté terminada, los pueblos crezcan y el turismo llegue masivamente, sea más fácil volver, pero, tal vez, para esa fecha y con esos cambios, no nos interese tanto hacerlo.

      
La noche caía en el Bety Jay. Repetimos el helado de anoche y jugamos con Pocho y Beethoven (dos cachorros labradores preciosos), antes de irnos a descansar y preparar las mochilas, porque se acercaba el último destino del viaje.

Tips:

En Alto Río Senguer no hay restaurantes, sólo brindan comida los hoteles, que son tres, o de lo contrario deberá hospedarse en las hosterías que están en los lagos, pero son muy costosas.

En Alto Río Senguer, Argentina


Publicado el 8/feb/2010, 19.55
Modificado el 10/feb/2010, 21.04
Leído 1130 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

< Anterior 1 2 3 Capítulo 4 5 Siguiente >
 
 


Últimos comentarios

maritecheva dice:
Hola
Pienso ir a Alto Rìo Senguer en enero 2011. Tambièn tengo una Kangoo. Alguna recomendaciòn especial respecto al vehìculo?

Publicado el 16/dic/2010, 07.12 

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

 

Capítulos de este diario