Portugal por la ruta medieval

Escribe: Naveganteinfinito
Portugal fue en la época medieval un territorio de disputas y guerras febriles y constantes. Sus habitantes debían estar siempre preparados para ataques sorpresa y sitiamientos. Felizmente esa época ha quedado atrás, pero de ella mantiene maravillosos castillos y fortificaciones que se consevan magníficamente junto a aldeas de ensueño. Si quieres hacer un viaje al medioevo y hasta disfrutar de festivales de caballería, el reino Lusitano no te defraudará.

 

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Capítulo 1

Portugal por la ruta medieval

Almeida, Portugal — domingo, 8 de enero de 2006

Las tierras portuguesas esconden una parte de la historia europea bajo la forma de increíbles construcciones y castillos. La historia tiene un lado oscuro: las guerras, y estas fortificaciones servían para defender a las personas de ataques extranjeros. De esa época quedan las fortalezas que hoy en día maravillan a los viajeros, y los hacen sentir en plena Edad Media.

Almeida


Sede de Municipio, la villa de Almeida se sitúa en una zona de meseta llamada “planalto das mesas”, a 2,5 Km. de la orilla derecha de río Côa y a aproximadamente 7 Km. de la frontera con España. El municipio de Almeida se constituye por 29 parroquias y presenta una considerable riqueza histórico-patrimonial. Son tres los centros históricos: Las Aldeas Medievales de Castelo Mendo, Castelo Novo y el centro urbano de la villa de Almeida circunscrito por su fortaleza militar de trazado abaluartado. El Municipio es servido por la línea férrea de Beira Alta y por el IP5. Este itinerario tiene dos intersecciones de acceso al Municipio, siendo una a través de la Carretera Nacional 324 y la otra en Vilar Formoso. Vista desde el aire, esta villa fortificada parece una estrella de 12 puntas, tantas como los baluartes que la rodean.

Almeida es hoy una villa tranquila cerca de la frontera entre Portugal y España, rodeada de paisajes bucólicos y llena de encanto, donde se respira el puro aire del altiplano. Pero desde que el rey D. Dinís la tomó por las armas en 1296 y hasta el siglo XIX, esta pacífica aldea histórica fue plaza de guerras que soportó prolongados cercos.

Con sus murallas y baluartes es una de las más interesantes fortalezas del mundo, donde es palpable la técnica del "hexágono" del ingeniero militar de Luis XIV de Francia, Vauban. Cada ángulo del polígono es un baluarte en forma de lanza y entre ellos se yerguen otros más pequeños, los revellines.

 
De acuerdo con las tácticas de guerra de los siglos XVII y XVIII, esta configuración en estrella permitía hacer el cruce de tiro. Desde algunos puntos podrá observar una buena parte de esta estrella irregular de 12 puntas. En 1810, el general francés Massena cercó Almeida, que resistió valerosamente durante 17 días. Sólo capituló porque, debido a la negligencia de un soldado, el depósito de municiones explotó, matando cerca de 500 hombres de la guarnición y destruyendo el primitivo castillo medieval. Los términos de la rendición fueron firmados en la Casa de la Guardia, en las puertas de S. Francisco, donde ahora se encuentra la Oficina de Turismo.

Aunque no sea un especialista en técnicas militares, no se pierda un original paseo por los 2.500 metros de parapetos y baluartes, siguiendo los mismos pasos de los soldados que en otros tiempos los recorrían durante el servicio de ronda.

Castelo Mendo

Aldea histórica edificada en lo alto de un cerro, rodeada de murallas, sus puertas medievales nos introducen a un viaje por los caminos de la Historia. En 1281 el rey D. Dinís concedió Carta de Feria al pueblo, ordenando que esta se realizase 3 veces por año. Había nacido la primera feria que se llevaría a cabo regularmente en el reino de Portugal y el Alpende Ferial nos trae a la imaginación la memoria de voces que compraban y vendían, en una actividad tan antigua como el mundo.

El nombre de este pueblo se debe a su primer gobernador D. Mendo Mendes, nombrado por D. Dinís en el siglo XIV. En una de las paredes de la antigua Cárcel se puede distinguir una escultura en piedra, que según la tradición popular, representa a Mendo, y en otra casa cercana la representación de Menda, por lo que se llama Casa de Menda, que sería la esposa de Mendo.

Aldea muy genuina, rodeada por un paisaje de grandes valles, conserva sus casas sencillas en piedra, alineadas en calles estrechas. Se respira allí una paz tan grande, que es difícil imaginar que el castillo y sus murallas medievales

Castelo Novo


Aldea encuadrada en el soberbio anfiteatro que forma la Sierra de Garduña, Castelo Novo sorprende por sus bellos ejemplares de casas señoriales de las familias nobles de la región. A su castillo, edificado en el siglo XII y que sufrió grandes estragos con el terremoto de 1755, se le dio el nombre de "nuevo", porque ya existía otro en las inmediaciones, abandonado al no tener buenas condiciones para la defensa del lugar. Esto es lo que explica que la aldea haya tomado el nombre de Castelo Novo.

En el Largo de Bica el edificio medieval del Ayuntamiento nos ofrece, a simple vista, varios puntos de interés, concretamente un bello chafariz barroco del siglo XVIII adosado a la fachada de granito, coronado por las armas del rey D. João V, lo que introdujo una nota disonante en la sencillez medieval del edificio. A sus espaldas, como centinela protector y atento, la antigua torre de homenaje del castillo, despojada de sus funciones guerreras, indica las horas a las gentes de la aldea. De una vida en común, que el tiempo borró, todavía subsiste la Lagariça, enorme lagar recortado en la roca donde, durante siglos, se pisaba el vino para los habitantes de la aldea.

Rodrigo

Aquí, donde la vista abarca España y el valle del Duero, la historia no fue pacífica. En nuestra memoria queda la belleza del lugar y la emocionante imagen de Santiago Matamoros en la Iglesia del Reclamador.

Fundada por Alfonso IX de León, que la donó al conde Rodrigo González de Girón, quedó con el nombre del donatario. Con el Tratado de Alcañices, firmado en 1297 por D. Dinís de Portugal, rey y poeta, pasó a la corona portuguesa. Castelo Rodrigo conserva las marcas de algunos episodios de disputa territorial. El primero ocurrió durante la crisis dinástica de 1383-1385. D. Beatriz, única hija de D. Fernando de Portugal estaba casada con el rey de Castilla. A la muerte de su padre, y con su subida al trono, Portugal perdería su independencia a favor de Castilla. Castelo Rodrigo tomó partido por D. Beatriz, pero D. João, Mestre de Avis venció a los castellanos en la Batalla de Aljubarrota, en 1385, siendo coronado rey de Portugal con el nombre de D. João I. Como represalia por haber tomado partido por Castilla los señores de Castelo Rodrigo, el nuevo monarca ordenó que el escudo y las armas de Portugal fuesen representados en posición invertida en su blasón.

 En el siglo XVI, cuando Felipe II de España anexó la Corona Portuguesa, el Gobernador Cristóvão de Mora devino defensor de la causa Castellana, sufriendo más tarde la venganza de la población, que le incendió el enorme palacio tras haber llegado la noticia de la Restauración (lo que ocurrió el 1 de diciembre de 1640). De esta antigua historia sólo quedan las ruinas del palacio en lo alto del monte. Lugar de paso de peregrinos de camino a Santiago de Compostela, se cuenta que S. Francisco de Asís pernoctó aquí en su peregrinación a la tumba del Santo.

Monsanto


En un alto peñascal de la región de Beira, donde la geografía y el clima marcan la transición entre el Norte y el Sur, la "aldea más portuguesa de Portugal" conserva intactas las profundas raíces de esa cultura. Se cuenta que la población resistió desde este baluarte, durante 7 años, al cerco impuesto por los romanos en el siglo II a. C., hazaña que marca el origen de la Fiesta de las Cruces, que la aldea conmemora todos los años el 3 de Mayo. En el siglo XII, D. Afonso Henriques donó la población, conquistada a los Moros, a la Orden de los Templarios, y su Maestre en Portugal, Gualdim Pais, ordenó reconstruir el castillo.

La aldea ofrece uno de los paisajes humanos más interesantes que se puedan encontrar en Portugal. El aglomerado de casas se extiende cuesta arriba, aprovechando pedruscos de granito para sus paredes y, en algunos casos, un único bloque de piedra forma el tejado, razón por la que aquí se dice que las casas son de "una sola teja".
 
Algunas casas solariegas blasonadas, portales manuelinos, la casa donde vivió y ejerció clínica el médico y escritor Fernando Namora, que aquí se inspiró para su novela "Retalhos da Vida de um Médico", añaden interés al paseo por las callejuelas inclinadas. Entre las casas sobresale la Torre de Lucano (siglo XIV) rematada por un gallo de plata, trofeo atribuido a Monsanto en un concurso celebrado en 1938, en el que fue distinguida como la aldea más portuguesa de Portugal. La difícil subida hasta el castillo se ve compensada por uno de los más espectaculares miradores de la región. En este baluarte de guerra se sepultaban, en rocas excavadas, los valerosos caballeros en tiempos de la Reconquista Cristiana.

Castillo de Guarda


Situado en la ciudad más alta de Portugal, este castillo se encuentra a 1056 metros de altitud. Castillo del tipo Románico-Gótico, ha visto sus murallas iniciar a ser construidas a finales del S. XII. De esa misma época datan también la construcción del primer torreón así como la torre de Menagem. Tras sucesivas etapas de construcción a lo largo del tiempo tuvo su conclusión ya en el siglo XV. A este fenómeno se deben sus características peculiares.
 
Sus murallas, envolviendo todo el núcleo poblacional medieval, presentan una configuración irregular, notándose también alteraciones a lo largo de los tiempos y según las necesidades, en la configuración de la Torre de Menagem (planta pentagonal irregular) y en la Torre dos Ferreiros (planta cuadrada) que integra una puerta doble. Son todavía bien visibles: La Porta da Erva (o Estrela) y la Porta dos Ferreiros Este, la Porta d 'El Rei y la Porta falsa a Norte.

Castillo de Belmonte

Uno de los más emblemáticos Castillos portugueses, el Castillo de Belmonte se tiene como la cuna de Pedro Álvares Cabral. Puesto de vigía de valle del Zêzere, debe su edificación a D. Sancho I en 1199, fecha del Foral del la Villa.

Habiendo sufrido algunas transiciones motivadas, entre otras razones, por el Tratado de Alcanizes en 1297, el Castillo de Belmonte es tutelado por varios señores entre 1392 y 1466, fecha en que Villa y Castillo son donados a Fernão Cabral (padre del Navegador) por Afonso V. Situado en un cerro fortificado a 615 metros de altitud, su Torre de Menagem está adosada a la muralla, datando la construcción del edificio en el interior del Castillo de los siglos XVII y XVIII.

Castillo de Sabugal

 De arquitectura militar Gótica, de perímetro con trazado ovalado irregular y ciudadela con doble cinturón amurallada, con barbacana y cubos cilíndricos, este Castillo tiene afinidades con los de Estremoz, Montalegre y Beja. La particularidad del cinturón interior tener cinco Torres lo distingue de los restantes Castillos de la región. Perteneció hasta 1190 al reino de León. En 1296, con la Carta de Foral de Dinis y el consecuente Tratado de Alcanizes pasa a integrarse en el territorio portugués volviéndose en una pieza fundamental en la movilización geoestratégica en la defensa del Territorio. En 1811 este Castillo es la base de apoyo a las milicias Luso-Britânicas combatientes a la tercera Invasión Francesa, protagonizada por el General Massena.

Castillo de Sortelha

Castillo Románico y Gótico, con intervención Manuelina, su perímetro urbano es de trazado ovalado irregular. Posee cuatro puertas, teniendo todas ellas pormenores de interés arquitectónico. El Castillo se sitúa en un cerro granítico, siendo inaccesible por la vertiente Sur. Teniendo como fecha probable de edificación, 1228, Sortelha talvez debido a su Castillo fue elevada a cabeza de Condado durante el reinado de D. João III. Sortelha es Aldea Histórica. En gran parte lo debe a su Castillo.

Castillo de Celorico da Beira

Situado a 550 metros de altitud sobre o valle del Mondego, se puede avistar desde ahí los Castillos de Trancoso y de Guarda.
Conquistado a los Árabes por D. Afonso Henriques, teniendo el mismo legado Foral, las obras decurrentes en el Castillo son atribuidas a los Templarios. Habiendo servido de cuartel general a las tropas Luso–Británicas durante las Invasiones Francesas, es un Castillo Románico–Gótico con muralla de trazado circular irregular.

Castillo de Trancoso

Engloba el centro histórico de la villa. Situado en zona de meseta, la Ciudadela está aislada a Nordeste, siendo antecedida por una pequeña plaza con Crucero. 1159 es la fecha comprobada de la fundación del Castillo. Dos veces ofrecida como regalo de Reyes y Princesas, Trancoso y su Castillo fueron dote de boda de D. Teresa, madre del rey fundador y más tarde de la boda de D. Dinis con la Reina Santa. Es de estilo Románico–Gótico.

Linhares da Beira

Situada en la vertiente occidental de la Sierra da Estrela, desde lejos se distinguen las imponentes torres de su sólido castillo. Con sus verdes pastos, abundancia de agua y encuadrado en la montaña protectora, no sorprende que los Lusitanos, tribu ibérica de quienes descienden los Portugueses, escogieran este lugar para vivir.

Visigodos y más tarde Musulmanes tomaron posesión del lugar. Sabían que desde aquí podían vigilar todo el horizonte alrededor. Linhares pasó a ser portuguesa en tiempos de D. Afonso Henriques, que le otorgó su primer foral en 1169. Sin embargo, en una noche de luna nueva del año 1189, tropas de León y Castilla invadieron la región, preparándose para asaltar el castillo de Celorico. Linhares acudió en su defensa y el ejército enemigo, viéndose cercado por la retaguardia, se dio a la fuga. Al pasear por la aldea descubrirá grabadas en las armas de la población un creciente lunar y cinco estrellas, que recuerdan esa lejana noche de luna nueva. Se encuentra en una pequeña tribuna de piedra, único ejemplar del forum medieval donde se anunciaban al pueblo las decisiones comunitarias.

No deje de entrar en la iglesia matriz, de raíz románica. Dentro hay tres valiosas tablas atribuidas al gran Maestro portugués Vasco Fernandes (Gran Vasco). Relieve y clima reúnen las condiciones excelentes que hacen de esta aldea histórica el lugar ideal para que se celebre aquí, todos los años en Agosto, el importante Open de Parapente.

Marialva

Marialva se sitúa en la parte meridional del Municipio de Mêda en zona montañosa y granítica de topografía algo difícil e irregular, desciendo hasta la orilla izquierda de la ribera de Marialva. Constituida por tres aglomerados, la Ciudadela, el arrabal y la Devesa; posee actualmente amplia comunicación con el exterior a través del trozo recién construido de la Carretera Nacional 324 que conecta a Marialva a su Sede de Municipio, así como a la Carretera Nacional 102. Es por esta carretera que, cruzando el Municipio de Norte a Sur, se hace conexión con el Nordeste de Tras-os-Montes y la meseta de la Beira.Existe una fácil accesibilidad a Marialva por vía ferroviaria a través de las estaciones de Celorico da Beira y Vila Franca das Naves. La construcción anunciada del IP 2 traerá grandes mejorías a la accesibilidad a Marialva.


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