Verano en Europa: Alemania, República Checa, Hungría y Austria ( parte II)
Escribe: miguelon19
Después de estar en Alemania y la República Checa, nos dirigimos a Hungría y Austria...
Alemania
Alemania — lunes, 28 de diciembre de 2009
Al partir de Viena en el transcurso de la mañana por tren a la región Bávara, sur de Alemania, contemplamos los bellos paisajes que se nos presentaban. Los verdes campos y sus extensos bosques, deleitaban la vista, aunado a que prevalecía el agradable sol veraniego, resaltando a lo lejos la fachada típica de las casas tirolesas, muy similar en cierta forma a la campiña suiza.
Al llegar a Múnich, capital de Baviera, inmediatamente nos hospedamos en un hostal por 20 dólares americanos por persona, era el mismo costo que los hostales en Berlín.
El calor que imperaba nos invitaba a tomar unos buenos tarros de cerveza bávara ya que teníamos bastante sed y anhelábamos probarla, dirigiéndonos de inmediato a una cervecería típica muniquesa. Había gran cantidad de gente, que por el ambiente que prevalecía nos incitaba a entrar de inmediato. Nos preguntó la mesera, muy guapa por cierto, cual queríamos y de que grado. No sabia que en esta región la cerveza se media por grados. Pedí la típica de la región, no recuerdo su nombre y la que mas grados tenia, y ah caray, pegaba como tubo! , que por cierto ya empezaba a marearme y a estar un poco “entonado” como decimos en México.
El apetito empezaba a invadirme y pedimos unos hot-dogs alemanes, muy diferentes en su contenido y gran tamaño a los que venden en cualquier puesto de la Ciudad de México.
Ya saciado la sed y el apetito, previniendo sentirme mas mareado nos dispusimos a conocer la ciudad, dirigiéndonos al centro histórico, conociendo el Ayuntamiento con su gran fachada que la hacia ver impresionante, la catedral con su hermosa fachada del siglo XV y la Iglesia de San Pedro, que por cierto preserva su estilo resaltando su arquitectura.
Me pareció que la gente alemana que vive en el sur del país tiene un carácter mas alegre que los que viven en el norte, tal vez sea por el clima o por la gran cantidad de turistas que la visitan, sin embargo la gente alemana en mi parecer y por el trato que tuve fue muy hospitalaria en su totalidad.
Después de conocer parte de Munich, nos trasladamos a Heidelberg para conocer la ciudad y su castillo además su celebre Universidad, ciudad que por cierto se encontraba totalmente atestada de turistas. Sus calles pintorescas, restaurantes y tiendas nos atraían para comprar ciertos recuerdos ya que nos trasladaríamos Frankfurt, última ciudad de nuestro recorrido.
Nos enteramos que por esta región se encontraba el castillo de Fussen o del Rey Loco, lugar que no estaba incluido en nuestro itinerario. Tenia ciertas dudas en visitarlo ya que teníamos que cargar con nuestras mochilas y era un poco incomodo hacerlo de esta manera, pero ante la insistencia de mi hermano Rafael lo hicimos.
Tomamos el tren hacia este sitio y al verlo a los lejos quede boquiabierto por su gran majestuosidad y belleza, contrastando con el gran lago azul que lo bordea y la intensa zona boscosa que lo rodea, teniendo una vista inigualable.
De inmediato nos formamos para adquirir los boletos ya que había una enorme fila, tiempo que aprovechamos para contemplar el castillo por su exquisitez. Ya con los boletos en la mano teníamos que esperar 2 horas para entrar por la gran cantidad de gente que lo visita. Por las mochilas no fue problema, las dejamos en un almacén contiguo sin costo alguno.
Al entrar al castillo se aprecia el enorme lujo de sus detalles en oro y las grandes salas que lo conforman. Esta prohibido tomar fotos en su interior pero el solo contemplarlo lo hace ver como si fuera construido o diseñado para un cuento de hadas, que por cierto su arquitectura fue copiada su fachada por Walt Disney, aquel personaje estadunidense de cine infantil. Es sin duda a mi gusto el castillo más bonito e impresionante que he visto, no arrepintiéndonos para nada el haber cambiado nuestro itinerario.
Ya una vez conocido el castillo del “Rey Locuaz”, nos dirigimos de inmediato a Frankfurt, hospedándonos en el mismo hostal al que habíamos llegado inicialmente. Como lo he relatado esta ciudad es netamente financiera, teniendo solo una plazoleta como centro histórico, siendo únicamente una ciudad de paso.
Ya un poquitín cansados y con las mochilas mas abultadas por las compras que hicimos durante el viaje nos dispusimos a descansar ya que al siguiente día muy temprano, teníamos que ir al aeropuerto para volar a Paris y de ahí a la Ciudad de México.
Este viaje mi hermano y yo lo realizamos en el verano del 2001, hace 8 añejos, ¡que rápido se pasa el tiempo! , pero ya con la experiencia de haber visitados parte de Europa.
Al llegar a Múnich, capital de Baviera, inmediatamente nos hospedamos en un hostal por 20 dólares americanos por persona, era el mismo costo que los hostales en Berlín.
El calor que imperaba nos invitaba a tomar unos buenos tarros de cerveza bávara ya que teníamos bastante sed y anhelábamos probarla, dirigiéndonos de inmediato a una cervecería típica muniquesa. Había gran cantidad de gente, que por el ambiente que prevalecía nos incitaba a entrar de inmediato. Nos preguntó la mesera, muy guapa por cierto, cual queríamos y de que grado. No sabia que en esta región la cerveza se media por grados. Pedí la típica de la región, no recuerdo su nombre y la que mas grados tenia, y ah caray, pegaba como tubo! , que por cierto ya empezaba a marearme y a estar un poco “entonado” como decimos en México.
El apetito empezaba a invadirme y pedimos unos hot-dogs alemanes, muy diferentes en su contenido y gran tamaño a los que venden en cualquier puesto de la Ciudad de México.
Ya saciado la sed y el apetito, previniendo sentirme mas mareado nos dispusimos a conocer la ciudad, dirigiéndonos al centro histórico, conociendo el Ayuntamiento con su gran fachada que la hacia ver impresionante, la catedral con su hermosa fachada del siglo XV y la Iglesia de San Pedro, que por cierto preserva su estilo resaltando su arquitectura.
Me pareció que la gente alemana que vive en el sur del país tiene un carácter mas alegre que los que viven en el norte, tal vez sea por el clima o por la gran cantidad de turistas que la visitan, sin embargo la gente alemana en mi parecer y por el trato que tuve fue muy hospitalaria en su totalidad.
Después de conocer parte de Munich, nos trasladamos a Heidelberg para conocer la ciudad y su castillo además su celebre Universidad, ciudad que por cierto se encontraba totalmente atestada de turistas. Sus calles pintorescas, restaurantes y tiendas nos atraían para comprar ciertos recuerdos ya que nos trasladaríamos Frankfurt, última ciudad de nuestro recorrido.
Nos enteramos que por esta región se encontraba el castillo de Fussen o del Rey Loco, lugar que no estaba incluido en nuestro itinerario. Tenia ciertas dudas en visitarlo ya que teníamos que cargar con nuestras mochilas y era un poco incomodo hacerlo de esta manera, pero ante la insistencia de mi hermano Rafael lo hicimos.
Tomamos el tren hacia este sitio y al verlo a los lejos quede boquiabierto por su gran majestuosidad y belleza, contrastando con el gran lago azul que lo bordea y la intensa zona boscosa que lo rodea, teniendo una vista inigualable.
De inmediato nos formamos para adquirir los boletos ya que había una enorme fila, tiempo que aprovechamos para contemplar el castillo por su exquisitez. Ya con los boletos en la mano teníamos que esperar 2 horas para entrar por la gran cantidad de gente que lo visita. Por las mochilas no fue problema, las dejamos en un almacén contiguo sin costo alguno.
Al entrar al castillo se aprecia el enorme lujo de sus detalles en oro y las grandes salas que lo conforman. Esta prohibido tomar fotos en su interior pero el solo contemplarlo lo hace ver como si fuera construido o diseñado para un cuento de hadas, que por cierto su arquitectura fue copiada su fachada por Walt Disney, aquel personaje estadunidense de cine infantil. Es sin duda a mi gusto el castillo más bonito e impresionante que he visto, no arrepintiéndonos para nada el haber cambiado nuestro itinerario.
Ya una vez conocido el castillo del “Rey Locuaz”, nos dirigimos de inmediato a Frankfurt, hospedándonos en el mismo hostal al que habíamos llegado inicialmente. Como lo he relatado esta ciudad es netamente financiera, teniendo solo una plazoleta como centro histórico, siendo únicamente una ciudad de paso.
Ya un poquitín cansados y con las mochilas mas abultadas por las compras que hicimos durante el viaje nos dispusimos a descansar ya que al siguiente día muy temprano, teníamos que ir al aeropuerto para volar a Paris y de ahí a la Ciudad de México.
Este viaje mi hermano y yo lo realizamos en el verano del 2001, hace 8 añejos, ¡que rápido se pasa el tiempo! , pero ya con la experiencia de haber visitados parte de Europa.
Tips:
Es una visita obligatoria al castillo de Fussen, ¡No te arrepentiras!
En Alemania
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Publicado el 28/dic/2009, 03.00 |
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