Es la madrugada del Lunes 3 de Agosto y estoy en mi cama. Deberia estar durmiendo pero venimos de una fiesta de una boda donde tome harta Coca Cola y no tengo sueño.
En Alejandria visitamos Kom El-Shuqafa, que quiere decir algo como “cerro de platos” o bueno, una pila de platos, un monton de platos amontonados, pero rotos.
Es una tumba, de un pata noble que fue usado como refugio por los cristianos en algun momento. Es bien bien chevere, es todo subterraneo y fue descubierta por los franceses cuando intentaban encontrar la tumba de Alejandro Magno. En realidad la encontro de casuela un burro que se tropezo justo una semana antes de que se rindieran y se quiten. En serio! Incluso hay cuadros que lo muestran.
La gracia con Alejandria es que hay un sincretismo religioso realmente fascinante. O sea, que se mezcla harto de las costumbres del antiguo Egipto con las de los Romanos, que en esa epoca tomaron Egipto. (En realidad era una influencia Greco-Romana.)
La tumba era GENIAL. Las esculturas eran bravazas, habian un monton de nichos tambien, aparte de la tumba central. Habian un monton de huesos de caballos porque parece que enterraban a los jinetes con todos sus caballos.
Aparte de la tumba visitamos el recientemente encontrado coliseo, la columna (que solo es una columna) y la biblioteca. Obviamente teniamos que visitar la biblioteca. Ah! La isla donde antes estaba el faro, pero es restringido el acceso. De ahí regresamos para tomar el tren hacia Assuan.
Siento que no le hago justicia a Alejandria. Es que en realidad, fue una ciudad de alto valor cultural, politico, economico, social (aquí Marco Antonio y Cleopatra tuvieron sus encontrones) pero no te ofrece eso. O sea, la ciudad como ciudad es preciosa y esta junto al Mediterraneo; su biblioteca es realmente asombrosa, pero no es como el resto de Egipto que te ofrece las cosas por las que fue importante y por las que ahora es famosa, entiendase el faro y la antigua biblioteca.