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On the road...
Escribe: Gioai
Bitácora de fugas geográficas y experiencias especialmente al interior de mi país... Me gusta escribir lo que voy viendo y viviendo en mis salidas... En noviembre viaje al Perú: Tumbes, Lima, Cuzco, Machu Pichu, Titicaca y subiré poco a poco mi testimonio en Viajeros.com. Me encantaría conocer personas extranjeras que pueda ayudar a conocer mi ciudad, mi país y ahora tambièn el Perù.
El hombre casa
Aguas Calientes, Perú — martes, 24 de noviembre de 2009
...tres horas de tren monte adentro, serpeando junto al Urubamba, estaba el minùsculo pueblito de Aguas Calientes, al pie casi del Machu picchu. De unas pocas calles de largo y otras tantas de ancho, atravesado por un rìo angosto y violento que se abrìa paso entre rocas de todos los tamaños. Ubicado en el fondo del cañòn que formaba el cerco de montes de 300 metros que emergìan como gigantescos icebergs casi delante del observador. No existìa horizonte, la vista chocaba inevitablemente con los muros verticales de los peñascos y montes por donde se mire, que fungìan como torres en ese escenario, cuya ùnica razòn de existir era albergar turistas, que iban a subir al santuario inca. Lleno de hoteles y restaurantes de todas las categorìas, creciendo desordenadamente, sin ninguna planificaciòn posible, en pocas agrestes hectàreas de tierra y rocas. Supongo que la tierra allì serìa muy cara por la limitaciòn forzada que tenìa el pueblo con la base de las montañas, era, entonces, un pueblo que no tenìa por donde crecer.
Uno de sus peculiares habitantes se encontraba en total indigencia: ... yo podìa verlo asì, y èl, a lo mejor el se identificaba con mi visiòn... quiero decir que yo lo veìa como un HOMBRE CASA y èl vivìa, estoy seguro, con la nociòn de serlo. Aguas Calientes era un cacerio en cuya plaza de armas, el individuo se filtrò nadie sabe de donde. No se sabe si llegò a tal pueblo de otro paìs, de cual ciudad, de cual familia, si alguien lo conocìa o lo reconocìa... no se sabìa nada de èl. Su ruta general, sus rutas los ùltimos 5 años.
Hedìa a 20 metros, era tan insoportable su hedor, tan intenso, que habìa que alejarse otros 20 metros, si es que el viento estaba en contra. No reparè en èl hasta que lo olì porque su aparienca no era tan desastrosa aùn, como la suele ser la de los indigentes.
Estaba parado debajo de la alta cornisa de una casona de la plaza, escampando junto a otras personas de una fuerte y larga lluvia. El clima no era para asustarse, si no agradable y temperado, ni frìo ni caluroso, por tanto ropa ligera venìa bien usar y asì vestìa aquèl hombre.
Podìa tener de 25 a 50 años. En algùn punto de su cronologìa habrà perdido los rasgos distintivos de su edad que pasò a resultar incalculable. Tranquilamente podìa frisar los 30 por abajo, pero con el estilo de vida suyo, bien podìa haberse cargado 20 añós encima en su figura y rostro. Era preferible ponerle menos años y de ahì, aumentar unos 10 mas de mala vida. Era que èl era de aquellas especies cuya edad era "incalculable".
Totalmente perdido en sì mismo, parecìa no hacer caso del ambiente, del clima, de la lluvia, de la gente, del movimiento de la plaza. Ocupado en sus minucias y quehaceres "domèsticos". Cargaba una canasta de tiras de plàstico, con quien sabe que haberes en su interior.
Sentado en la vereda, no veìa a nadie, no pedìa nada,... parecìa hallarse surcando un sendero de truculentas ansiedades... era evidente que habìale afectado el consumo de drogas. Lo ùltimo que seguìa ingestàndo era pega de zapatero, ese asqueroso cemento de contacto que saca pedazos de corteza cerebral a sus debotos, que irremediablemente destruye la funciòn cerebral,....
No se podìa saber si era peruano o gringo, turista del interior o del exterior, como fue a dar a los pies del Machupcicchu, si una vez que llegò, ya años hace, no pudo volver a salir de esa ciudadela encañonada entre collados y peñascos alucinantes, como es el pueblito de Aguas Calientes. A lo mejor vino de otro paìs y se extendiò en el consumo y lo abandonaron sus amigos, inofensivo fue e inofensivo siguiò siendo sumido en su delirio. dotado de una resistencia fìsica y mental extraordinaria, que debiò demorar años o quien sabe una dècada, su caida, y todàvìa no estaba del todo acabado. Al mirarlo cualquiera ya no tendrìa esperanza de su recuperaciòn, ademàs que no habìa ningùna voluntad, ningùn voluntario dispuesto a ayudarle a salir de su averno.
¡¡¡Pobrecito!!! -Suspirè yo, despuès de verlo por largos minutos-. Tan solo e ido!!!
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Últimos comentarios
beumains dice:
Me ha gustado tu relato.
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