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Al encuentro de Chiloé
Escribe: noritacecilia
Todo viaje nos cambia, nos renueva. Y Chiloé (esa tierra mítica...), es un ámbito que lleva a la reflexión y la meditación, los paisajes te llenan y te llegan hasta el alma...
Este diario trata de los días hermosos que pasé en Chiloé y en los alrededores del Lago Llanquihue, de los lugares que visité y las personas que encontré en el camino.
La ruta de las iglesias
Achao, Chile — jueves, 14 de enero de 2010
Dalcahue a las 9 y cuarto de la mañana estaba muy tranquilo, casi desierto. Aproveché de comprar provisiones para un posible almuerzo de camino (pan, queso y esos menesteres para hacerse sándwiches) y caminé por las calles, prestando atención a los frentes de tejuela de madera de las casas. En Puerto Varas eran diseños sencillos; en Chiloé tomaban formas verdaderamente muy originales. Luego me fui a la costanera, al puerto, al paseo artesanal, donde los vendedores comenzaban a armar sus puestos. Pude mirar tranquila, aprovechando que no había mucha afluencia de turistas.
Y me senté en la plaza un ratito, esperando que abrieran la iglesia para visitarla. De afuera tiene bien el estilo chilota, y adentro es sumamente sencilla... en parte yo pensé que iba a encontrar algo parecido a la iglesia de Castro. Tenía un pequeño museo, y lo visité antes de tomarme un minibús a Achao, donde está la que es considerada la iglesia más valiosa del conjunto.
Achao está en la la isla de Quinchao, así que el micro tuvo que subirse a un transbordador y cruzar un canal para seguir viaje. Pese a ser más pequeños que los que cruzan a Chacao (algo obvio por las dimensiones también más pequeñas del estrecho), los transbordadores son igual de potentes y sorprendentes: donde yo iba, cargó el minibús, dos camiones, una camioneta grua y un auto.
El micro me dejó en Achao, frente a la iglesia de madera que parecía despintada, vieja... pero ya en su pórtico las molduras de madera anticipaban lo que era su interior. Sigo prefiriendo la de Castro (¿será que fue la primera impresión?), pero hay que reconocer que es deslumbrante el templo de Achao. De estilo barroco, totalmente ornamentado, está construída sin un solo clavo: se usaron sólo tarugos de madera y encastres. Lo que más me sorprendió fue el trabajo que tenía en el techo de la nave central. Es la iglesia más vieja de Chiloé, data de principios siglo XVIII, aunque su torre fue reconstruída a principios del siglo XX. Se sabe que efectivamente fue construída por los jesuitas cuando hacían sus misiones circulares: establecían las iglesias como centro de reunión, y hacían un circuito en canoas visitándolas periódicamente a todas. Por eso están mayormente en las costas y dispersas entre las islas, a veces con un acceso bastante dificultoso.
Me apenó un poco el día tan nublado, porque cuando me acerqué a la costanera descubrí que el paisaje debía ser espectacular un día de sol. Había demasiada niebla que hacía borrosos los contornos de las islas inmediatamente enfrente. Así que di la vuelta por la feria de artesanos, donde finalmente conseguí una panera hecha según la cestería tradicional de Chiloé, y me pegué la vuelta.
Mi idea era volver a Castro y cruzar a la isla de Lemuy, donde está la iglesia de Puqueldón. Además, según me informaron en la oficina de turismo, tenía un parque muy lindo, hasta con una cascada. Bueno, finalmente no llegué por el tema de los horarios de los micros, se me fue por 15 minutos... así que eso es un factor del que hay que estar muy pendiente.
Entonces me fui a Chonchi, que era la última parada de mi itinerario a la vuelta de la isla Lemuy. No me animé a hacer dedo a Puqueldón. Conseguí dónde comer almuerzo y visité la iglesia, que está muy bien mantenida. Ya por fuera se ve muy alegre, y adentro han hecho obras estructurales que le dieron fortaleza, además de restaurarla en su totalidad. Se distingue por tener el techo pintado simulando el cielo nocturno estrellado, y tenía las columnas pintadas imitando los mármoles de Carrara.
Al rato estaba de nuevo Castro, y pese a lo espectacular del viaje, empezaba a sentir el cansancio en las piernas. Me tenté de ir al puerto, el sol estaba brillante como para volver tan temprano... pensé también pasar a ver si Stephanie estaba en su hospedaje, después de todo ese era su último día. Pero Castro era también tal mundo de gente que finalmente no aguanté: di una vuelta corta y me fui a refugiar a mi mate y mi gente en Ancud.
Cuando le comenté esto a Don Dago, me dijo: "niña, no son los días que dure el viaje, es tienes que empezar a mirar tu carnet", y se río.
Tips:
Desde el terminal rural de Castro salen micros para todas estas localidades; a Dalcahue, Curaco de Vélez y Achao sale cada 20 minutos aproximadamente. De Dalcahue a Achao el pasaje sale $1300 y de Castro a Achao, $1600. A Chonchi los micros salen cada 10 minutos y el pasaje desde Castro sale $700. A la isla de Lemuy salen micros que pasan por Chonchi, tienen horarios seguidos hasta las 14, y luego hay uno a las 17.30 que no tiene regreso en el día.
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Publicado el 1/feb/2010, 00.53 |
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