El templo de Abu Simbel fue construido por Ramses II, un faraón dedicado a la guerra en sus primeros años de reinado, con pocos éxitos que supo ensalzar, y lo mismo hizo con la religión de su pueblo, puesto que se autoproclamó hijo de un dios, elevándose al nivel de AmonRa, y por no atreverse a hacerlo público en las ciudades de Egipto, construyó este templo bien lejos, a cientos de kms al sur, donde nadie pudiera ver las estatuas de igual tamaño de los dioses y de él mismo.
El templo se encontraba junto al río, pero para no quedar sumergido bajo el embalse, fue transportado piedra a piedra sobre le nivel del lago.
Los arquitectos de la época del faraón hicieron la proeza de que el sol entrara por la puerta del templo 2 días al año e iluminara la figura del faraón: el día de su nacimiento y el de su coronación. Desgraciadamente ahora hay un error de un día por un descuido de los arquitectos del siglo XX, al desplazar el templo.
Es impresionante este templo, con las estatuas de la entrada y las pinturas del interior. No hay nada más en los alrededores, puesto que es una zona despoblada.
El viaje se realiza en avión (hay aeropuerto en las cercanías) o carretera (autobuses en convoy acompañado por el ejército).