Guatemala nos recibió con su mejor historia. Cuando llegamos al aeropuerto de Guatemala, La Aurora, era de noche, 11.30 creo, del avión pasamos a un corredor con una luz amarillenta y fotos de paisajes de todo el país. Llegabamos cansados pero con mucha ilusión. Bien bajito se sentía una música de marimba, instrumento típico de Guatemala, muy tranquila pero muy alegre a la vez. Todos amables y sonrientes, parecía que nos estaban esperando. Cuatro meses nos quedaban por delante...
El clima cálido, riquísimo!!! Lugares modernos y lugares muy pobres. Esa noche, a cuatro cuadras del aeropuerto, me llamó la atención el paisaje tan desigual. Me acuerdo que pensé \\\\\\\"con razón hubo guerrilla tantos años\\\\\\\". Podría decirse que Guatemala es un país de contrastes: privilegiados y olvidados, violencia y amabilidad, tristeza y alegría, pero también paisajes de todo tipo.
Siempre se está bajo la mirada de los volcanes, que a veces dan miedo pero que otras veces, la mayoría, nos regalan las mejores sensaciones de paz y de furia. Los volcanes configuran parte de la vida de los guatemaltecos, están presentes en su cotidinidad y en su historia. Cada volcán, además de tener su nombre, tiene su mística y en cada uno de ellos las personas tienen depositada su parte de afecto y de orgullo. A mí el que más me gusta, quizás porque es con el que establecí una relación más estrecha, es el volcán de agua. Sobre su falda se encuentra La Antigua (no puedo dejar de emocionarme al mencionar a La Antigua, pero eso será otro capítulo). Además me parecía curioso que hubiese un volcán de agua, cuentan que dentro de su cráter hay un lago. Una noche sentimos que había comenzado a temblar, es una de las sensaciones más espantosas que había tenido en mi vida, pero si tuviera que pasar nuevamente por ella con tal de estar en Guate lo haría. Puede ser que eso sea una de las cosas más fascinantes de Guatemala, ese sentimiento de que para estar allí tienes que poner en juego algo de tu vida, pues, Guatemala te pide mucho más que una visita turística, te reclama, te seduce y entonces se te mete en el alma.
Es verdad que es peligroso, hay mucha violencia, todo el mundo está armado, ves mucha gente con guardaespaldas, las personas son desconfiadas al principio. Si andas con cuidado y si no sos millonario, no hay peligro. Una de las mejores cosas de Guatemala son los girasoles. En muchas esquinas hay puestos de flores. También las santa ritas, de todos los colores que puedas imaginarte. Es una ciudad más bien amplia, con mucho verde. Cuando vas en auto, en las esquinas hay vendedores de muchas cosas, desde lentes, llaveros, tarjetas para celulares, hasta frutas, bananas y frutillas son las que más ví.
Nos encantaba ir a tomar un café o un té por las tardes con todo tipo de manjares dulces. Sobre todo los panqueques de chocolate!! Al mediodía puedes almorzar en Tre Fratelli, en La Estancia, en Tacontento o en Los Cebollines si quieres comida Mexicana, entre otros muchos lugares más. Las sopas de entrada son costumbre y son típicos los nachos, riquísimos con queso.
La ciudad de Guatemala está dividida por zonas. Hay zonas que son más riesgosas, estas son en las que hay más maras. Las maras son las pandillas las cuales estan muy estigmatizadas. Si tienes un tatuaje muy a la vista puede que te confundan con un marero. Y donde hay un graffiti es porque hay o hubo una mara. Los graffitis tienen esta connotación más bien negativa, no se ven por ejemplo graffitis políticos.
La zona Viva es la el lugar en donde está la movida, tanto la nocturna como la diurna. En el día puedes desayunar, almorzar o tamar el té. Está lleno de lugares para esto. En la noche puedes ir a un boliche o pub o a un bar a tomarte unos tragos. Generalmente se sale temprano, creo que hay una ley seca que comienza a las 03.00 AM, hora a partir de la cual ya no te pueden vender alcohol, algunos lugares cierran. También, en la zona 4, está una movida llamada cuatro grados norte. Son un par de calles peatonales a lo largo de las cuales también hay muchos boliches y lugares para tomar algo, cenar o bailar. En 4º Norte el ambiente es más juvenil y más bohemio que en la zona viva. Por sus peatonales te encontrás con personas amigas y es común ir de sitio en sitio. Allí el ambiente es más distendido, no sientes esa caballerosidad ambigua de los hombres, por ejemplo y hasta puedes encontrarte con algún poeta.
La Avenida de La Reforma es muy hermosa y cruza toda o casi toda la ciudad. Por las calles ves indígenas con sus trajes étnicos muy coloridos. La sociedad está muy dividida, los indígenas, que son la mayoría, por un lado y el resto por el otro. En las casas de las personas de sectores socioeconómicos más altos no ves, generalmente, nada indígena. En este sentido, existe mucha exclusión. Generalmente los puestos de servicio están ocupados por los indígenas. Y también generalmente las conversaciones más interesantes las tengas con los indígenas. Ellos son los que aportan la mayor riqueza a este país, y hay unos pocos privilegiados infames que creen ser los ricos. Pero tal como presagió esa noche de llegada en el aeropuerto, en el fondo de todas las calles, de toda la ciudad y de toda Guatemala, se escucha la música de de la marimba, se escucha la voz de los dueños de la tierra, la voz de los Mayas. (continuará). |
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