
Mi visita a Incahuara
Incahuara- Yungas - La Paz | 0 comentarios.
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Mi visita a Incahuara
Mi nombre es Richard Nogales Quintanilla y quiero compartir las vivencias de un corto viaje a un lugar muy poco poblado de los Yungas de La Paz - Bolivia cuyo nombre es Incahuara, que en la lengua Aymara quiere decir “Estrella Inca”.
Realizamos el viaje desde La Paz, en movilidad privada, con dos magníficos compañeros de viaje que son Juan Carlos Ditmeyer y Gary Prada, amigos desde la infancia y de colegio. Incahuara por lo pronto es un lugar que no cuenta con servicio de buses o transporte y la única forma de llegar es mediante transporte propio o alquilado.
Partimos de La Paz el viernes 3 alrededor de las 5 de la tarde y al cabo de 30 minutos y habiendo recorrido apenas 27 km. por una carretera asfaltada, nos encontramos en la cumbre (4,643m) y rodeados de hermosas montañas nevadas. (Foto 1) La bajada por un serpenteante camino nos conduce a Unduavi (3,123m), donde, por una suerte mágica, la vegetación cambia de las estepas de la montaña por una vegetación semitropical. Este tramo de camino se conecta a una carretera actualmente de ripio que es otro atractivo del viaje pues es una de las carreteras mas caras del mundo por lo difícil del terreno en una constante de curvas y contracurvas, donde en 60 km de recorrido se cruza por 127 puentes y dos túneles, lo curioso es que el descenso desde la cumbre antes mencionada hasta la parte final de este tramo de ripio es de aproximadamente 3,500 metros!.
En el camino y con poca circulación de vehículos nos topamos con un jeep que tenia dificultades, una llanta desinflada/pinchada, al ayudar a salir del apuro nos dimos cuenta que en realidad eran las dos llantas traseras que estaban pinchadas. Después de cambiar una y dejar la otra suspendida. Dejamos a la familia al cuidado del jeep y nos fuimos con el conductor hasta la localidad de Yolosa (1,230m) donde parcharían las llantas, lastimosamente, por la hora (8 de la noche mas o menos) el lugar carecía de transporte para el retorno a su vehículo, así que continuamos juntos hasta la población de Coroico.
Coroico es una población que cuenta con todas las comodidades para el viajero que quiere admirar la naturaleza y al mismo tiempo posee una infrestructura hotelera muy completa y diversa. Cenamos en un lugar llamado la “El Cafetal” de propiedad de Dany Nguyen, una amiga francesa que vive en la región hacen ya 14 años y que prepara una comida exquisita.
Después de cenar asistimos por casualidad a la inauguración de un Pub llamado “Pachamama” donde escuchamos buena música y disfrutamos del increíble paisaje nocturno Coroiqueño a traves de dos inmensas ventanas de vidrio. Adicionalmente también es posible optar por ir en la noche a alguna discoteca del lugar o fiesta popular en locales del pueblo.
Al día siguiente una amanecer impresionante en Coroico (foto2)y muy temprano nos dirigimos hasta Santa Bárbara que se encuentra al borde del Río Coroico y continuamos el viaje por la carretera que lleva a Caranavi, pasamos por varias poblaciones pequeñas y varias cascadas que se aprecian desde el camino.
Llegamos a San Pedro, lugar de desvío hacia Incahuara, nuestro destino final, pero antes de desviar decidimos continuar camino un poco más allá en busca del Río Cajones y puente del mismo nombre. Ya en el lugar nos internamos unos 100 metros por una cañada delgada en medio del río y llegamos a una hermosa cascada en cuya base se ha formado una piscina natural (foto3 y 4).
Después de dos horas de diversión retornamos a San Pedro y después de cruzar un puente de fierro sobre el Río Coroico, enfilamos por un camino vecinal hacia Incahuara. El camino tiene acceso todo el año por el buen mantenimiento que recibe y consecuencia también del poco flujo vehicular. Se llega a una parte alta llamado el "Farallón" desde donde se aprecia el camino principal que comunica Coroico con Caranavi. (foto 5) Nos internamos un poco mas adentro y en 20 minutos (del desvío de San Pedro) nos encontramos con Incahuara.
La primera impresión es la de una población muy dispersa en una hermoso valle (solo cerca de 50 familias) privilegiado por la naturaleza, por el clima que posee, la vegetación exuberante (foto 6) y donde la población es muy amable con los pocos visitantes que llegan por el lugar. Cuentan con una escuela donde en un solo curso pasan clases con un profesor todos los niños del pueblo, desde los mas pequeños hasta los grandes. Existe una sola tienda con los insumos indispensables. Los pobladores tienen sus casas en el pueblo y todos los días se trasladan al campo a trabajar su tierras, que en su mayor parte consiste en terrenos muy diversos, mas que todo con arboles frutales, especialmente naranja, mandarina, lima, limón, plátano. Muchas familias se están comenzando a dedicar al cuidado de gallinas ponedoras de huevos.
En la región de Yungas muchas poblaciones siembran la coca pues tiene un excelente precio y un gran mercado, pero Incahuara muy valientemente decidió dejar esos cultivos y dedicarse a la agricultura y tratar de tener en el futuro una cualidad turística. Incahuara tiene el orgullo de estar certificada como lugar con Cero Coca. A pesar de todas estas cualidades positivas, tampoco cuenta con agua potable, electricidad, ni comunicación de ningún tipo.
Las casas no tienen cercos y las puertas apenas si son cerradas pues la confianza entre todos es total, disfrutan mucho de la vida privilegiada que llevan en el campo, a pesar de no tener un gran movimiento económico.
Una vez llegados e instalados en una pequeña casa de mi amigo Juan Carlos nos vamos hacia el río Incahuara al cual se puede llegar caminando en unos 40 minutos. Una vez que uno se interna en el monte tiene que abrirse camino con machete pues la vegetación crece tan rápido y el poco tránsito de personas hace que las sendas se vayan perdiendo.
La recompensa es llegar a un arroyo que a lo largo de su recorrido forma todo tipo de hermosos lugares, (foto 7 y 8) donde uno puede deleitarse de la tranquilidad de las aguas totalmente cristalinas, nadar en libertad, poder observar en forma directa a los pequeños peces que recién comienzan su desarrollo y gozar de una naturaleza casi virgen, pues muy pocas personas han tenido la oportunidad de tener acceso a estos increíbles lugares.
De retorno al pueblo y ya haciéndose de noche tenemos oportunidad de saborear un plato típico de la zona que es cocido envuelto con las hojas del plátano y de un sabor exquisito (foto 9).
Con un clima también privilegiado que varia desde los 15 grados en la noche y en el día sube hasta 25 grs. o mas (según la época) el valle cuenta con la protección de las corrientes de viento por lo que impresionantemente se puede cenar al aire libre a la luz de una vela, la misma que solo se apagará cuando la vela se termine.
Tuvimos la suerte de tener una noche completamente despejada al calor de una hermosa fogata compartimos cantando diversas canciones tanto de Bolivia como del folklore latinoamericano (foto 10), una velada maravillosamente perfecta, lejos del bullicio de la ciudad, sin radio, sin televisión, ni siquiera teléfono, con la sola luz de las estrellas, de las velas y la fogata, no podía haber sido mejor. Durante toda la noche nos acompaño “Rambo” un perro muy especial y querido por todos, pues hace un tiempo atrás se vió enfrentado a un puma y habiendo salido victorioso fue aclamado por todos los pobladores. También tiene la fama de Don Juan pues algunas noches de fin de semana recorre 11 km solamente para ir a enamorar a las perritas de San Pedro, en la madrugada o en la mañana se lo ve retornando muy temprano para después dormir todo el día.
Al día siguiente conocimos algunos lotes rurales donde la gente se sacrifica cuidando de sus cultivos y arboles frutales, otra gente se esfuerza tratando de armar algún mecanismo que les permita comercializar los huevos que pronto entrarán en producción en la crianza de gallinas ponedoras.
Al medio día entramos nuevamente al rió pero por un lugar diferente al año anterior y nos topamos con que cada recodo este hermoso río te brinda la oportunidad de conocer en un espacio muy reducido varias facetas de su cauce. (foto 11) Extrañamente y coincidentemente me entere que este es el mismo río que visité hace mas de un año (cuando hacía una excursión de rafting), el cual tiene tres caídas hermosas antes de desembocar en el Río Coroico.
La gente del lugar que camina bastante nos cuenta que existe una mina que habría sido trabajada por los Incas y de la que aun quedan algunos restos, además de sendas y caminos muy bien trabajados para su transporte, todo esto a 1 día de caminata desde el lugar.
Volvemos al pueblo y hacemos rápidamente una parrilla de riquísimas carnes y chorizos traídos desde Coroico como despedida a un corto pero exquisito viaje en un lugar muy poco frecuentado por la gente. Después de esto, emprendemos el retorno, no sin antes despedirnos y agradecer las atenciones de la hermosa gente lugareña. En el camino nos cruzamos con varias personas que hacen este tramo de Incahuara hasta San Pedro a pie y tratamos de ahorrarles las 6 horas de caminata que normalmente tarda este recorrido.
Para cualquier información adicional no duden en comunicarse conmigo. Si en algún momento alguien se animara a realizar un paseo por este hermoso lugar con gusto trataría de colaborarlo, lastimosamente Incahuara no cuenta con transporte, ni infraestructura hotelera hasta el momento, pero con antelación se puede conseguir alojamiento en alguna de las casas del pueblo o acampar en la cancha del lugar, una vez allá estoy seguro que contarán con la colaboración y protección de toda la población.
Richard Nogales
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