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Y si continuara contando con ciertos detalles este relato podría hacerse demasiado largo.
Añadiré que me dejaba llevar por toda la belleza que encontraba a mi paso, mucha y muy variada, casas, calles y callejas, museos, tiendas y zocos, avenidas, pasadizos estrechos, recovecos y revueltas, laberintos y plazas repletas de mercaderias multicolores, niños y viejos que me asediaban con sus peticiones, mujeres bellas que apenas mostraban el rostro, mozos aguerridos y simpáticos, jóvenes y maduros, terrazas, comercios suntuosos, parques y jardines increiblemente hermosos, fontanas, palacios y mansiones, etc...
Cada noche acudia a Jemma F´naa solo para contemplar el bullicio, las fiestas habituales o la hermosura de algunos jóvenes, como aquel muchacho que me atendió en un puesto de comidas con el que me limité a conversar y contemplar sus asombrosamente bellos rasgos o aquel otro del puesto de caracoles de ojos inmensos y negros y boca carnosa que siempre me observaba a hurtadillas. Varias veces me dejé acompañar durante el dia por niños que me guiaban, a cambio de unas monedas, por las excitantes callejuelas en busca de agradables sorpresas, la mas agradable de las cuales era precisamente la compañia inocente y tierna de aquellos pequeños afanados en mostrarme las curiosidades del lugar.
Varias veces tambien conversé con gente que me hablaba de sus problemas o alegrias o desdichas o trabajos u origenes. Conoci a otros muchachos que me hicieron compañia en la villa, entre ellos al bellisimo Hammed, un joven de piel negra y rasgos blancos que encontre danzando en uno de los corros de Jemma F´naa. Llamé a algunos de la lista de Pierre, que resultaron en ciertos aspectos conmovedores. Todos desaban salir del pais en busca de libertad y una vida decente. Pero no pude complacer a ninguno. Conoci y traté igualmente a compañeros de la villa, franceses en general cuyas vidas transcurrian entre placeres y obligaciones, gente amable que añadieron algo a mi vida por unos dias felices. Fueron dias repletos de multiples actividades y asombros. Como dije no habia sido mi intencion ir alli solo para hacer turismo sexual, no es mi estilo, pero ya que me habia visto envuelto en aquella especie de torbellino de placeres me lancé sin dudarlo a gozar de cuanto me hiciera feliz, aunque fuese solo por un breve tiempo y con caracter mas bien ilusorio.¿Y porque no? Mañana tal vez estaré muerto, pero antes habré sabido que nada es tan precioso como gozar del mundo. |
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