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Hacia las ocho y media de la tarde llegamos al piso de los amigos de José. Uno de ellos, de unos treinta y pocos años y llamado Pierre, era maitre de restaurant en Paris; parecia muy simpatico y alegre, aunque no era muy agraciado: El otro, mas recatado o timido, era un notario jubilado de Nanterre y se llamaba René; tenia sesenta años. Ambos compartian aquel piso, moderno y acogedor,que habian logrado a traves de otro conocido. Segun me dijeron no era facil encontrar un lugar tan nuevo, bonito y relativamente barato si no tenias algunas buenas relaciones de amistad. El piso era, como dije, moderno y de colores claros y calidos. José sostenia que era preferible estar en un lugar como le Citron Bleu, donde el dueño y sus servidores pordian echarte una mano en caso de necesidad que arriesgarse en un piso sin mas compañia que uno mismo."Nosotros siempre quitamos de la vista cualquier objeto valioso cuando recibimos la visita de chicos, por ejemplo, la camara fotografica, las carteras, los moviles, etc...", dijo Pierre mientras me tendia un vaso con Martini y hielo."¿Siempre hay riesgos?", pregunté. "Bueno, nunca se sabe; hay ocasiones en que pueden ocurrir cosas desagradables", insistió."¿Quereis quedaros a cenar?". Aceptamos Jose y yo, y charlamos animadamente un buen rato mientras el maitre preparaba unas chuletas de cordero y un mejunje extraño a base de frutos secos y yogur. "Tienes que darme toda la informacion que puedas", le dije a Pierre, que entrando en su habitacion enseguida volvio al poco con una lista en la mano. En dicha lista estaban los nombres de algunos muchachos arabes y los distintos precios."Nunca les pagues mas de lo aqui estipulado", me dijo con tono tajante. Yo no salia de mi asombro, aunque todo aquello me resultaba bastante divertido. Me contó sobre las diferentes cualidades de cada muchacho de la lista y como debia comportarme con ellos. "Tengo una gran experiencia; vengo a Marrakech varias veces al año". .."Yo prefiero a los muchachos negros", dijo el notario, que se mantenia por lo general callado. Jose me miraba divertido, asi que trate de comportarme con la mayor naturalidad. Cenamos mientras ellos comentaban diversos casos de abusos y tambien de compañias inolvidables. Yo me sentia en un ambiente algo extraño, pero disfrutaba de aquellas para mi novedades. No suelo frecuentar prostitutos ni ninguna clase de lugares especializados, pero lo estaba pasando bien. Aquella gente me estaba resultando encantadora, por su hospitalidad, su solicitud y su agradable camaraderia. Al terminar la cena alguien llamó al timbre. "Eso es para mi", dijo el notario. Cuando abrió la puerta un joven negro, alto y agraciado, entró. Rapidamente se dirigieron al dormitorio, despues de los saludos correspondientes, y José empoezó a despedirse tambien diciendonos que tenia una nueva cita en la villa. Pierre y yo nos quedamos solos. Fue entonces cuando me dijo muy amistosamente: "te voy a enseñar donde se liga mejor en esta ciudad"... "termina tu bebida y salgamos a la calle"..... Casi fascinado pòr la desenvoltura de mi nuevo amigo y excitado por las perspectivas le segui al ascensor, que nos condujo al hall del edificio y de alli a pequeña rue y a la avenida cercana.
(continuará) |
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