Misiones. Argentina. 2005.
A pesar de que toda mi vida viví en la capital de la provincia de Misiones, Argentina, sabiendo que los atractivos turísticos estaban al alcance de la mano, nunca había disfrutado de ellos. Así que cuando me decidí a mochilear empecé por casa. Inexperta total, sin elementos de acampe, mujer y sin mucho dinero… bueno, la experiencia fue tan espectacular que desde ahí no viajo de otra manera. Salir de esta manera no es solo viajar a conocer lugares, las experiencias que vivís te cambian la vida. Así que a los que aún lo están pensando les digo, armen mochilas y salgan que la vida los espera en el camino.
Martes 8 de enero: Salgo de la Terminal de Posadas en el colectivo de las 10:15 y llego a la entrada del Parque Provincial Salto Encantado a las 13:30, de allí hasta el acceso hay 3 km mas pero ningún transporte. Hago dedo y afortunadamente se detiene Fabián, un comerciante que lleva mercadería y me acerca al lugar. Se paga un mínima entrada y por el lugar de acampe. El lugar es precioso, tiene quinchos, baños, iluminación nocturna y una pequeña cantina (cara, diría) senderos para recorrer y una gran zona de vegetación nativa, pero la principal atracción del lugar es un salto de agua de unos 60 metros y lo mas interesante es que también tiene una escalinata que conduce al lecho inferior del arroyo, así que se puede llegar hasta la pileta natural que se forma por la caída de agua. El agua es notablemente fría, lo cual en Misiones con temperaturas de 40º C es una bendición.
Miércoles 9 de enero: después del mate de rigor voy al circuito inferior nuevamente, hay enormes piedras donde puede uno acostarse y maravillarse con la vista del salto y los sonidos del monte. Vuelvo a almorzar e inmediatamente inicio el recorrido del circuito superior, debo hacerlo así ya que no quiero que el atardecer me alcance al regreso, al monte no ingresa mucha luz aún de día. Un sendero de 1,7 km conduce al Salto Picaflor y otra bifurcación a la Olla, otra pileta natural formada por un salto mas pequeño. Disfruto mucho la caminata por la vista, los sonidos, las mariposas que se arremolinan a mi alrededor, los lagartos y picaflores que se me cruzan. Camino por el lecho rocoso del arroyo hasta llegar a la cascada y descender a la olla. Sin embargo, como buena inexperta solo después de meter el pie en un hoyo me doy cuenta de que todo el recorrido esta lleno de huecos de diversos tamaños hechos por el agua.
Si me resbalo, me doblo un pié o me muerde alguna araña o serpiente nadie me encontrará hasta dentro de unas horas, así que tomo una mayor precaución. Me meto a La olla y dejo que el agua de la cascada me caiga en la espalda. El agua es clara y se ven peces, el fondo es de arena y es un placer estar allí. Luego me quedo en una gran piedra para secarme una poco. Estoy completamente sola unas 2 horas, hasta que empiezan a llegar otros acampantes, recién entonces pido que me tomen una foto. A eso de las 17 hs emprendo el regreso.
Jueves 10 de enero: me despierta muy temprano una bandada de tucanes que está en el árbol sobre mi carpa. Son muy ruidosos así que me levanto y preparo mi mate y me instalo en el quincho comunitario. A medida que otros acampantes se van levantando vamos haciendo amistad y charlamos animadamente. Se ofrecen acercarme a la ruta a mediodía, a lo que obviamente accedo. Como no tengo idea de los horarios de los colectivos me siento a esperar, pero a los 10 minutos para un Scania de un tamaño impresionante y el camionero ofrece llevarme. Nunca me había subido a un camión de ese tamaño, en realidad nunca subí en autos de desconocidos, pero acepto. Se llama Oscar, es de Bs As y hace este recorrido una vez por semana. Dice que paró porque estaba aburrido y un poco de charla no le vendría mal. Me deja en la entrada de Aristóbulo, donde hay una casilla de información turística. Allí me informan que la Terminal queda a 1 km al menos, pero el colectivo que va a Jardín América va por la Ruta 7 y estoy cerca. A la media hora pasa por allí y subo, el pasaje es barato.
Bajo en la Terminal y debo esperar otro que sale a las 15:30. Media hora después bajo en la Terminal de Capioví. Hay una casilla de información, pero con muy mala atención. Cruzando la ruta está el acceso al balneario Salto Capioví. Pago la entrada y me doy cuenta que no hay mucho por recorrer. Encima está todo muy descuidado y el único baño está en el buffet, el cual acorde con lo demás tampoco está en buenas condiciones. Hay indicios de tormenta así que voy a la carpa a leer. En el área de acampe no hay un alma. La Sra. a cargo del buffet me invita a dormir en el salón, así que ese único gesto compensó las dificultades y sinsabores que pasé allí.
Viernes 11 de enero: me levanto temprano, desarmo y acomodo todo. Recorro el lugar; ecosistema muy alterado, descuidado, sucio… lo único bueno es que estoy muy cerca de la Terminal de buses, así que allí voy y saco pasaje para El Alcázar a las 9:30 y llego en una hora. Cerca de esa parada, sobre la ruta se encuentra el Camping Paranay. Almuerzo y voy a la pileta, recién después armo la carpa. Hermoso lugar y buenas instalaciones , EXCEPTO el baño. Los senderos están clausurados por la gran cantidad de víboras. No hay dormis disponibles ni señales de radio. Todo esto me lleva a un acceso de tristeza, ya que vengo de varios días de bajón así que me quedo solo hasta el día siguiente.
Sábado 12 de enero: la dueña del establecimiento me informa que 9:30 pasa un colectivo hacia Iguazú que me puede dejar en Montecarlo y amablemente me lleva hasta el cruce. Bajo en la Terminal, si es que a ese almacén con techo extendido se le puede llamar así. Allí tomo otro colectivo para llegar al camping Itá Porá, ubicado sobre la ruta. Lugar muy tranquilo, pero un poco descuidado y con baños regulares…para variar. Armo carpa, tomo sol y disfruto de la pileta. A la tarde analizo opciones de cómo seguir viaje. Decido conocer al día siguiente el Zoobalpark.
Domingo 13 de enero: levanto campamento y salgo a esperar colectivo… me espera un día con sorpresas…lo planeado se cumple en parte pero la mayoría de las cosas sale improvisadamente, pero de eso se trata , no?... me decido a llegar sola, así que camino 2km, con mochila y carpa hasta el zoobalpark. Un zoológico con balneario que recomiendo visitar. Salgo nuevamente a la ruta y se me acerca Juan, un ex camionero que ahora vive allí. Charlamos animadamente y me cuenta numerosas anécdotas, por lo que el tiempo pasa volando. Tomamos el bus y bajo en la Terminal. Como no hay casilla de información la Sra. me da un planito de la ciudad y me indica donde hay cajero y comedor, además me guarda los bolsos, ya estoy muerta de cansancio. Me encuentro con cajero fuera de servicio y comedor cerrado, así que regreso a buscar mis bolsos y me dirijo al Parque Vortisch, que contiene también un laberinto vegetal. Son las 13, tengo que caminar un buen trecho, hace un calor impresionante, casi no tengo efectivo y aún no almorcé, pero sin desanimarme, llego al parque y entro al laberinto.
Con algo de ayuda logro salir. A continuación salgo a la avenida esperar un colectivo urbano que me lleve al Club de Pesca de Montecarlo. Me siento en la vereda y se me acerca un vecino y me pregunta si necesito ayuda, le digo que no y se queda charlando un rato, incluso me ofrece que me quede a almorzar con su familia en su casa. Le agradezco pero sigo mi camino ya que a la noche debo estar en Jardín América. Finalmente llego al Club de Pesca, que es un lugar bellísimo, con una vista al río espectacular. Allí almuerzo muy bien…la primera comida caliente desde que salí de casa. Bajo del restaurante a la playa, a tomar sol y descansar. Mas tarde la gente del lugar me llama un taxi para ir a la Terminal (muy barato). A las 18:30 tomo colectivo a Jardín América, allí me espera un amigo con el que había hablado por teléfono. Me lleva hasta el camping llamado El Paraíso, me presenta al guardaparques encargado del lugar, llamado José, un pibe muy atento y del que aprendo mucho de la selva misionera y las costumbres lugareñas. Al fin puedo bañarme y José rescata algo de lo que quedó en la cocina ya que está todo cerrado y yo no llevo nada de comida. Afortunadamente ellos me arman la carpa ya que estoy agotada. Después voy a dormir y no siento nada hasta el día siguiente.
Lunes 14 de enero: José pasa temprano y me invita a tomar mate. Después voy a la pileta, descanso, almuerzo y tomo sol. Cuando la música se hace repetitiva, me cambio y salgo a la ruta a tomar un colectivo que me deje en el centro. Recorro un poco, hago mis compras y regreso. José me esperaba con un riquísimo mate, mas tarde cenamos y entonces se nos une un señor muy amable de unos 40 años, quien hace de sereno y Delia, la cobradora de carpas del lugar. Charlamos animadamente hasta altas horas de la noche.
Martes 15 de enero: tomamos mate con José y me guarda las cosas para no tener que pagar otro día de carpa, aunque debo reconocer que no pago ni la mitad de lo que debería. Voy a la pileta y me presentan a Ariel, el guardavidas, quien se prende rebién al grupo, estoy muy cómoda con todas estas personas. A la siesta José me lleva a andar en bote, así que paso una tarde muy divertida. A la tarde hacemos un mini tour por Pto Leoni y después vamos juntos hasta Jardín. Allí le invito una cerveza mientras cada uno espera su colectivo, él hacia Ruiz de Montoya, yo de regreso a mi ciudad. Como la charla está muy entretenida tomamos los últimos colectivos del día y quedamos en encontrarnos en Posadas hacia fines de febrero.
Llego a Posadas a las 22:30 hs…agotada pero feliz. ***sepan disculpar la falta de fotos pero en ese momento no contaba con cámara digital…después aprendí así que mis próximos diarios serán mas completos…
¿QUÉ ME QUEDA DE LA EXPERIENCIA?...MUCHISIMO… sé que tengo el valor de valerme por mí misma y la facultad de sortear dificultades… aprendí que después de algún período malo o triste siempre hay días buenos y eventos interesantes y aún de lo malo se aprende… descubrí que en el camino siempre aparece una mano amiga y desconocida que te brinda ayuda, puede ser comida, transporte, algún elemento o simplemente una palabra alentadora… en fin como persona en estos pocos días se me amplió la visión que tenía de mi entorno y le puso sal a mi vida ….
Fueron excelentes vacaciones!!! |
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