Hay veces en que uno solamente sale de viaje, sin planificar, ni comprar pasajes; sino que se encuentra una genuina experiencia, a partir de un paseo a un lugar accesible, al que nunca antes fuiste.
Desde hace un tiempo que vivo en Chiloé (6 meses) y es bellísima su naturaleza, la identidad chilota de la arquitectura y la comida, impresionan, para bien, por supuesto. Acá el clima es de esos de la cola del planeta, así que llueve muchísimo y salir no es algo tan casual. Pero el global warming, tragicómicamente, regala fines de semana despejados en épocas indecisas.
Abril, por ejemplo, en la isla Laitec, del Archipiélago de Chiloé, al sur de Quellón, frente al Golfo del Corcovado; despejado y con temperaturas cálidas.
Datos: Total en tiempo de viaje, desde Castro 3-4 horas; hay un amplio margen dado por la variable de los botes locales con viaje disponible a Laiec. De Castro a Quellón es más seguro, ya que las líneas de buses tienen frecuentes viajes (cada media hora, más o menos). Desde le puerto de Quellón navegando en un bote local alrededor de una hora somos recibidos en la isla por unas pingüineras.
La costa de llegada en nuestro caso fue la occidental, pero por lo que escuchado en la costa oriental hay un camping muy bueno, con un fogón (referencia cercana).
Nosotros caímos en el lado de las salmoneras, así que empezamos a caminar para encontrar un mejor escenario natural. 3 horas por la playa a pie, nos dejaron exhaustos y hambrientos, pero justo habíamos llegado a unos pastos en el faldeo de un cerrito, donde vivían dos viejitos ultra amorosos, puros de corazón; quienes nos ofrecieron terreno para acampar, además de convidarnos de su pan, mate, mermeladas caseras, datos, historias y detalles valiosos que siempre recordaré.
Ya instalados alcanzamos a relajarnos y ver el atardecer en una playa muy próxima al sitio: la playa EL PINO. Memorable por sus roqueríos, su posicionadísimo pino, su arena, su luz.
Quedamos aislados 3 días y compartimos con lugareños, recojimos mariscos, nos bañamos y caminamos por esa rivera.
Muy bonito el viaje, para quienes vayan más días es completamente factible dar la vuelta a la isla, pero con buenas indicaciones (eso es un desafío).
Disculpen si cierro muy abrupto el relato, pero están pesándome los párpados... |
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