
Por la travesia en el yate
Bahia de San Carlos Sonora | 0 comentarios.
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Y llegué a Sonora...lugar de los días y las noches eternas...bueno, así me pareció porque salí de Monterrey a las 8,20 am y el avión aterrizó a esa misma hora en Hermosillo en donde a las 14 hs la temperatura está a 47 grados centígrados a la sombra.
Renté un carro y después de 120 km de camino semidesértico llegué a Bahía San Carlos con una agradable temperatura de 29 grados centigrados; lugar mágico en donde es posible disfrutar de los más bellos atardeceres del mundo, antes de llegar a la zona de hoteles está el mirador escénico con profundos acantilados y desde ahí se contempla esplendorosamente el Mar de Cortez y sus azules aguas. Por el camino se puede observar el cerro Tetakawi , símbolo de Bahía de San Carlos en donde algún tiempo habitaron los Yakis, también la marina con sus yates, el cielo azul, la temperatura es agradable y el viento fresco. La entrada al hotel era un camino lleno de sahuaros, cactus típico de ese lugar.
Entre el trabajo y el descanso tuve la oportunidad de contemplar la espectacular puesta del sol desde un yate turístico y de recoger conchas y caracoles de la Playa Algodones; su nombre se debe a las dunas de arena blanca como el algodón. La ciudad de Guaymas está a 20 km de Bahía y cuenta con la primera granja de perlas en Latinoamérica, la más barata costaba 150 dls así que... Decía el guía (socio de la empresa) que al no poder competir con Hawai y otras partes del mundo en cantidad, entonces lo hace en calidad, de manera que son pocas las que cosechan pero perfectas y los colores del nácar son poco comunes.
El histórico puerto y la plaza en donde se encuentra expuesta la letra de una conocida pieza “La barca de Guaymas”. En el pueblo hay restaurantes para todos los gustos y todos los precios, uno de ellos está situado sobre un acantilado y desde ahí puedes contemplar el mar y las gaviotas buscando comida y en otro preparan un pescado frito simplemente delicioso. En el hotel ofrecen paseos a caballo por la playa o por el desierto, masajes a la luz de la luna por profesionales en esa área y bodas a la orilla del mar. En fin, es un lugar en donde se respira paz , es otro tipo de naturaleza en donde contrastan el desierto y el mar , es un lugar para los que gustan de kayak vela, buceo y snorkel y de disfrutar amaneceres mientras se observa la luna tras el cerro Tetakawi.
Hay otros destinos que me llamaron la atención y cercanos donde se pueden encontrar aves, delfines y lobos marinos, también ballenas cuando es el tiempo, pero en tan pocos días no fue posible visitarlos. Sin embargo, dentro del marco del congreso al que asistí, se presentó el baile del venado con todos sus componentes y por personas nativas del lugar de las etnias Yakis y Seris, cuya tradición marca que al personaje del venado lo preparan físicamente, con cierta alimentación desde niño y es un honor para el que lo interpreta. De regreso compre unas deliciosas “coyotas” (pan de trigo relleno de piloncillo o jamoncillo) y busqué hasta encontrar el “Bacanora”, aguardiente destilado de los agaves de Sonora, aunque está más caro que el wisky y el cognac.
Llegué a Hermosillo con 50 grados centígrados a la sombra , pero tuve tiempo de ir a contemplar los murales del palacio de gobierno y la catedral ¡Que maravilloso y mágico es México y sus contrastes! ¿verdad?. Finalmente y después de pernoctar de manera “forzada” en el Fiesta Americana de Hermosillo porque el vuelo se suspendió por fallas mecánicas, regresé al día siguiente a Monterrey, no sin antes pasar por México D.F. porque no hubo otra opción... |
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