7, 8 Y 9 de Agosto de 2007
Hoy sólo vamos a visitar una “Mansión”. Queremos reservar York para visitarla con nuestro hijo que llega mañana. Newby Hall “promete mucho” y como el sol sigue acompañándonos esperamos disfrutar de sus afamados jardines con fruición. No nos defraudó en absoluto. La Casa es un verdadero Museo con estancias repletas de muebles (algunos Chippendale) y pinturas de gran valor. Lástima que la célebre “Venus de Barberini” del siglo I (copia romana de la Venus de Medicis 150 aC) tuviera que ser vendida en 2002 por los actuales propietarios de Newby Hall, la familia Compton para hacer frente a las ineludibles reparaciones que la Casa precisaba. En pública subasta alcanzó la nada despreciable cifra de 12,8 millones de Euros de un postor anónimo. No voy a cansarles con los orígenes de la Casa, sí que quiero referirme a la última “ampliación y reforma” en la que participó decorando dos salas, el Arquitecto Robert Adam, ocurrió en 1760 y éste Arquitecto aplicó aquí su nueva concepción de “arquitectura en movimiento” inicialmente apuntada por su hermano y colaborador James. Por aquellas fechas, habían surgido unas críticas al omnipresente estilo rígido y clásico “Palladiano”... lo calificaban de “pomposo y desagradable”
Los hermanos y principalmente Robert, consiguió introducir una arquitectura de dramáticos contrastes y diversidad de formas, sin abandonar el clasicismo. Robert concibió estas ideas durante su “Grand Tour” visitando las ruinas de Pompeya y Herculano. Coincidió allí con su gran rival el también Arquitecto Stuart James “Athenían”. Es curioso constatar que Stuart, apoyado por la influyente “Sociedad de los Dilettanti” y a los que construyó varias mansiones, no consiguió superar y perdurar en la medida de Robert Adam cuyo estilo más innovador llegó a Norteamérica e incluso fue adoptado por “Catalina la Grande” en Rusia. Les he hablado del “Grand Tour” y de los “Dilettanti” y ambas cosas están relacionadas. El “Grand Tour” era un viaje cultural que se estilaba entre la aristocracia inglesa. Se trataba de algo así “como un gran viaje fin de carrera” por Paris, Italia, Grecia, Viena y Alemania, que podía durar años y en el que se adquirían los conocimientos imprescindibles para poder “alternar” con la “Clase” erudita e influyente del País. Ahí entra la “Sociedad de los Dilettanti” (la traducción de la palabra italiana “dilettanti” entre varias acepciones, creo como la mas apropiada “amante de las bellas artes”) Fue fundada por Francis Dashwood en 1734 como otras muchas en un Club Restaurante de Londres. Junto a varios Duques y otros influyentes socios, cuidaban de “corregir y purificar” el gusto del público. Todos ellos habían realizado el “Grand Tour”, así que patrocinaron también a jóvenes artistas para que pudieran realizarlo. Los ingresos del Club de los Dilettanti provenían de una “cuota” voluntaria de sus miembros que se habían comprometido a aportar el 4 % de sus “windfall”.
Este concepto de windfall (que podríamos traducir por “traído por el viento”) son los ingresos inesperados o no regulares... tales como una herencia, una dote por Boda, Lotería, etc. El propietario de Newby Hall en 1767, William Weddell miembro del Club de los Dilettanti, hizo el Gran Tour en los años 1765-6 y se trajo nada menos que 19 baúles repletos de esculturas desde Roma, entre ellas la famosa Venus de Barberini (citada arriba). Para dar cobijo a esta descomunal obra museística tuvo que ampliar la casa. No debo olvidar hablarles del Salón de los “Tapices Gobelinos” La Fábrica Francesa de Tapices Gobelinos se distinguió por la calidad de los “cartones” que se encargaron a los más prestigiosos pintores de la época, pero sobre todo adquirió renombre por la especial calidad de los “hilos” con unos colores y tornasoles jamás alcanzados hasta entonces, desgraciadamente el paso del tiempo ha deslucido estas sublimes combinaciones de colores. Si importante “artísticamente” es el contenido de la casa, no lo es menos el exterior... la zona ajardinada de unos 25 acres, tiene un surtido floral embriagador... no menos de 100 fotografías dediqué a sus flores. Es destacable la “Cornus National Collection” rara y casi completa colección de “cornus”. No me veo capaz de describirles los cornus ya que igual pueden ser árboles como arbustos con flores. Si no son entendidos en la materia como yo, lo mejor es acudir a “internet”.
Bien podría denominarse el “Jardín de los cinco continentes” con zonas reservadas a ejemplares acuáticos, tropicales, desérticos, etc. etc. Se dio el caso que durante nuestra visita se estaba “rodando” en los jardines un capítulo de una serie de “cocina” de la televisión. Es tanta la confianza en la educación de la gente que no habían acordonado nada y la gente paseaba tranquilamente por detrás y delante del presentador y “cocinero” al igual que hicimos nosotros.
Sin embargo, tengo grabado en la memoria como algo muy preciado “un pedazo de la conversación que me esforcé en oír, entre la que indudablemente debía ser la Encargada del jardín y su ayudante, ella con su cuaderno de notas iba contrastando sus ideas con el joven y lo que para mí y a simple vista me pareció un jardín inglés muy bonito pero de un desorden total, descubrí que la colocación de cada planta había sido planificada al mas mínimo detalle... fecha de plantación, fecha de floración, duración de la misma, contraste de colores con las colindantes, balance de extensión, alturas y distancias, coincidencia de floración, específico abono, saturación del color en el entorno, zona idónea del jardín por la acción del viento y luz solar... y siguieron y siguieron... dudo que el desembarco de Normandía se planificara tan bien... se lo aseguro, me quedé alucinado. Cuando llegué a mi casa mis “tristes y casi amortajados geranios” sin regar durante largo tiempo, me miraron como diciendo... ¿te has enterado capullo?
La meticulosidad de los Ingleses se me mostró de nuevo, cuando al leer en el folleto las peculiaridades del tren miniatura que debe reservarse a la entrada y que en un recorrido de 15 minutos se pasea por la propiedad, llega a distinguir que la locomotora de vapor “Flying Scotsman” sólo funciona los fines de semana. Los demás días diesel reproducciones (la de este día se llamaba “Countess de Grey”) se encargan de arrastrar los felices “turistas”... vean sino mis fotografías. Otra agradable sorpresa en Newby Hall fue que adyacente a la acogedora cafetería-restaurante se había desplegado una exposición de objetos de arte modernos. Figuras en metal, grandes y pequeñas, otras de cristal extremadamente vistosas con múltiples facetas. Además, al fondo, bajo un elegante parasol-tienda de lona, trabajaban incansablemente dos sonrientes artistas africanos modelando diversas calidades de piedra y mármoles. Eran asombrosas sus creaciones desbordantes de imaginación y sentido artístico. De haber contado con los “fondos” que dispuso William Weddell, busco los 19 baúles y hago acopio de toda la colección... extrañas figuras semejantes a Tótem, ibis, tortugas, elefantes, flamencos, etc. etc. y tengan por seguro que la mujer en posición fetal, no la vendo, mal se hunda mi casa. De nuevo, les remito a mis fotografías.
Salimos avanzada la tarde, con la sensación de haber acabado de entrar... cuántos deliciosos recuerdos debemos a Newby Hall. Buscando un Camping cercano al Aeropuerto Robin Hood, nombre que sin duda le debieron adjudicar para evitar un enfrentamiento entre Doncaster y Sheffield ciudades equidistantes, llegamos a un muy aceptable Camping Municipal de Hatfield, casi vacío. Sólo un grupo de deportistas amantes de la navegación a remo nos hicieron compañía. ( 11,50 L ) Por la mañana del día 8 me acerqué al Centro del Pueblo andando y descubrí que carecía de interés... sólo me llamó la atención un Pup, una Iglesia y una Tienda de vestidos de novios que estaban de rebajas... la crisis nupcial también había llegado a la “costumbrista” Inglaterra.
Por la tarde, con tiempo sobrado nos desplazamos al Aeropuerto ya citado de nueva construcción, pequeño y coqueto pero con una malintencionada falta absoluta de asientos dónde esperar. Para nosotros, que no somos amantes del té y que no soportamos el “aguachirri” (I beg your pardon, Sir) del café inglés, la única opción de la Cafetería no nos pareció interesante, así es que como otras personas tuvimos que sentarnos en el escalón del pié de las cristaleras.
Esto nos permitió contemplar con todo detalle unas escenas propias de una película... digamos de Fellini. Verán, para el regreso del avión (Aerolínea de bajo costo) en que debía llegar nuestro hijo desde Girona, ya estaban efectuando la recepción de equipajes. Los últimos de una larga fila de familias era una británica compuesta por los padres, una hija de unos diez años y otros dos niños más pequeños. Habían apretujado, imagino que con dificultades sus pertenencias en dos grandes maletas. Al llegar al pesaje con el tiempo de embarque casi vencido, pudimos ver la cara de espanto del padre de familia cuándo la empleada le pidió una cifra desorbitada por exceso de peso. La muchacha le explicó que si bien cada individúo podía transportar gratis diez kilos, éstos forzosamente debían ser en contenedores separados. Ahí empezó el baile. Primero solicitaron la ayuda de unos amigos que paralelamente estaban facturando en el mostrador de al lado.
En una de sus maletas consiguieron meter una bolsa de la señora. Pensando que estaba solucionado el problema los amigos entraron al embarque. Pero en realidad, la Fiesta solo había empezado. Aún sin la bolsa, el peso seguía siendo excesivo... carreras hacia un mostrador de alquiler de coches al otro extremo del aeropuerto para abrir las maletas, en cuanto soltaron los cierres... como en un “matasuegras” empezaron a saltar como repentinamente vueltos a la vida, toda clase de cachivaches... principalmente una colección de perchas metálicas... además una pelotita, unas raquetas de no sé qué, redecillas para pescar de los niños, patito para la bañera, soldados de plástico, muñeco de Superman, un monstruoso animal inidentificable para mí, pañales, gorras, medicinas, zapatillas, osito de peluche, secador de pelo, etc. etc. además, claro está de la ropa habitual de una familia de cinco.
La madre estaba llamando desesperadamente al miembro de la familia que les había acompañado al Aeropuerto para que diera media vuelta y les proveyera de otra maleta que por lo visto estaba en el coche. El padre con ayuda de la hija mayor, iba colocando en unas bolsas que les dieron los del alquiler de coches, algunas cosas para poderlas llevar en las manos. Finalmente llegó la maleta adicional y empezó el “juego de la balanza” carrera a la báscula... maldición hay que restar no sé cuantas libras... niña trae los zapatos... veamos cuánto pesan... Mami puedes pasarte sin éste Jersey... Tommy para que diablos quieres en la playa un autobús de dos pisos...
Llenaron dos bolsas de cosas prescindibles, mientras consternados ven como la grúa está cargando el coche del familiar, mal aparcado. Carreras de la madre y el familiar, para conseguir que no se lo lleve. Vuelta al mostrador, una de las maletas ya está en el peso reglamentario pero ahora no consiguen cerrar las otras... corren con ellas abiertas para pesarlas... rayos y truenos, sobrepasan en unas onzas el peso permitido... vuelta al mostrador... Aquí los que se lo pasaban en grande eran los pequeños que sentados en el suelo y con innata parsimonia británica observaban divertidos las carreras de los mayores. Nosotros y otros espectadores, nos sentíamos entre incómodos y divertidos (no lo podíamos evitar). La jefa de la compañía aérea apareció y abroncó a la empleada por no haber cerrado todavía el vuelo, ganándose la enemistad de todos los espectadores. Finalmente, apareció alguien con una caja de cartón y unas cuerdas. Allí apretujaron los objetos sobrantes y terminaron de facturar...
Este acto final fue realmente angustioso y cuando la cinta engulló los cuatro bultos un suspiro general recorrió la sala. Los sudorosos protagonistas estaban tan abochornados que ni se atrevieron a mirarnos, salieron al exterior y se fumaron un cigarrillo. Buff... hoy en día, verdaderamente se gana el cielo... volando!
Puntualmente llegó nuestro hijo mayor, que acostumbrado a éstos vuelos de bajo costo no había tenido dificultades con el equipaje. Y así llegó el momento de conocer York, después de pasar la noche en un “raro” Camping en el que “uno” de los Campistas se arrogó el dudoso derecho de cobrarnos la estancia en ausencia del propietario. Buen provecho.
Este Jueves, la ciudad de York estaba abarrotada de gente en la calle, aunque pocos turistas extranjeros. Empezamos por la Catedral. Entrada obligatoria: 5,50 L. En ésta ocasión, con unas ganas locas de mostrar a nuestro hijo una de estas maravillas británicas, fue como si empezáramos de nuevo y viéramos estos techos sostenidos con finos nervios por primera vez, además aquí para que no fuera necesario levantar la cabeza, habían habilitado una mesa con ruedas cuya bandeja era un espejo y se podía contemplar con detalle y comodidad las filigranas del techo. A pesar de existir una sola mesa y tanto que ver, la cortesía británica apareció de nuevo y sin apremiar, la gente se entretenía observando otras cosas hasta que la mesa quedaba libre.
En la octogonal Sala Capitular, llamaba poderosamente la atención una gran colección de cabezas, todas distintas y entre las cuales sorprendían algunas de animales... recuerdo un cerdo y también otras grotescas como la que el protagonista se está arrancando los cabellos con una mano mientras con la otra abre forzadamente su boca, en un gesto de locura o burla al espectador. También es de resaltar su techumbre de madera y que gracias a un diseño innovador les permitió evitar una columna central, sostenida únicamente por los contrafuertes.
Esta Catedral es la segunda mayor de Europa en estilo gótico, después de la de Colonia (Alemania) En Inglaterra, también es la segunda en importancia litúrgicamente después de Canterbury. A destacar las grandes cristaleras (detrás del Altar Mayor se sitúa la mayor ventana acristalada del mundo), otra cristalera, la llamada de las cinco hermanas la forman cinco descomunales ventanas que alcanzan la altura de 16 metros, finalmente resalto un maravilloso Rosetón (pero no agoto los que se pueden admirar allí, siendo la Catedral de Inglaterra que cuenta con más cristaleras “originales”) Bueno venia diciendo, que dan una especial luminosidad y colorido al interior confiriéndole una belleza que para nuestro regocijo dejaron a nuestro hijo con la “boca abierta” Estaba convencido que los incendios en las Catedrales solo ocurrían en otros siglos, sin embargo la parte sur de ésta Catedral se incendió en 1984 y ha tenido que ser reconstruida.
Entre los variados temas incluidos en la tarjeta de Heritage que para nuestro desconsuelo acababa su validez éste día ¡qué rápidos nos han pasado estos 30 días! Cedí mi derecho a mi hijo en la visita a la Treasure´s House, mientras sentado en un Banco conseguí unas “curiosas” fotografías de la vida cotidiana de la ciudad. Una hermosa mujer aligerándose de alguna de las bolsas con cosas acabadas de comprar en tiendas de modas, cargándoselas a su asombrado padre, incapaz de articular una coherente reprimenda. Otras varias de la debilidad de los Ingleses... comer helados.
Salieron mis “parientes” encantados de la visita a esta casa medieval, admiraron su especial decoración, muebles de las distintas épocas de la casa y pinturas. Pero claro, mi Esposa feliz de estar acompañada de nuestro hijo, cualquier cosa le hubiera parecido una maravilla y mi hijo “fresco de emociones” también. Así que sus opiniones en esta ocasión las pongo en cuarentena. Además ignoraban y por tanto, no hicieron las invocaciones pertinentes para que “aparecieran” los personajes que en la Bodega de esta Casa tienen la Peregrina costumbre de hacer sus “prácticas”... nada menos que toda una Legión de Romanos, según descubrí posteriormente en un folleto de casas “encantadas y con fantasmas” ¡que pena... con lo que le gustan a mi hijo las “historias” de romanos! Sólo una duda me asalta ¿cómo es posible que en una casa de la era medieval, aparezcan “fantasmas romanos”
De haber ocurrido estas apariciones en la siguiente visita, la Fairfax House (que durante un tiempo se usó como Sala de Cine, hubiera podido achacarlo a romanos de celuloide “caídos” desde una película) Pero finalmente, mis pesquisas han tenido éxito y acabo de encontrar en un libro que esta casa se construyó encima de una antigua vía romana. Todo tiene su explicación... bueno, todo, todo... no sé.
Seguimos y nos encaminamos a la Fairfax House, Casa Georgiana con bellísimos estucados repleta de interesantes muebles y relojes. Esta sí que fue durante un largo período Sala de Cine y Salón de Baile. Es encomiable el esfuerzo realizado para restaurarla. Excelente para visitar con la Tarjeta Heritage, pero semi-prescindible, si no se tiene un marcado interés en la época Georgiana.
La siguiente visita fue mas sorprendente. Se trataba del Merchant Adventurers´Hall Edificio con 650 años de antigüedad. En estos años ha sido Sede del Gremio de Sastres, Teatro en los Siglos XVII y XVIII además también en el XVIII fue Hospital. Contiene una interesante colección de pinturas y mobiliario, pero especialmente llama la atención los grandes salones con techos de vigas de madera y unas enormes balanzas, me barrunto que estas balanzas o se deben a algún otro menester no rescatado de la historia o también aquí hay fantasmas. Yo, como soy un raro, me encantó un muñeco de madera pintarrajeada y representando a Napoleón a tamaño natural (vamos, quiero decir bajito... esto me encanta resaltarlo... dada mi propia estatura) se representaba disfrutando de su pasatiempo favorito, según la Dama que lo ha prestado a éste Museo... es decir, esnifando rapé... y yo que creía que su pasatiempo “favorito” era Josefina! Esta “figura” lleva 177 años en Inglaterra, la mayor parte de los cuales en el exterior de una Tienda de Rapé y Tabaco de York y ha sobrevivido y no se ahogó, después de que unos soldados celebrando el fin de la guerra lo echaran al río y de que una noche en que a los propietarios de la tienda se les olvidara en la calle, fue recogido y multado por la Policía, teniendo que “dormir” confinado en el calabozo. A los otros dos ejemplares idénticos que llegaron a Inglaterra en la misma expedición y que fueron consignados a Londres y Leeds se les ha perdido el rastro...
La casa exteriormente, también es interesante, hecha de ladrillo rojo y de “media madera” rodeada en su parte posterior de unos pequeños jardines y una glorieta, constituye un lugar favorito por los lugareños para consumir su bocadillo del mediodía. Mientras yo descansaba (opinaba que para subir allá arriba en vez de cobrar deberían pagar...) los “incansables” tuvieron fuerzas para subir los empinados escalones de la Torre de Clifford´s, una pequeña fortaleza que según la Guía es cuadrangular y yo digo que redonda, si bien, admitiría que en forma de ocho, bueno, lo que no admite duda es que es de piedra y esta situada en plena Ciudad y sobre un raro montículo. Visita de Heritage prescindible, vacía por dentro, solo eran interesantes las vistas sobre la villa, vistas que finalmente yo también admiré, pues subí con ánimo de “superarme” según mi sincera creencia, pero a tenor de las declaraciones de mi hijo, que me vigilaba desde las almenas, subí... hipnotizado por unas embriagadoras “ondulaciones” femeninas... no le crean, es que ha salido a mí!
Recorrimos una parte de las murallas con varias de las antiguas puertas bien conservadas y unos preciosos jardines públicos, próximos al río, abarrotados de desenfadada gente tomando el sol (mas bien escaso aquella tarde) Luego, retomamos el Bus de Park & Drive que nos devolvió a la AC y desde allí al Allerton Park Camping ( 17,50 L ) que estaba dentro de un Bosque, los únicos visitantes nosotros, los demás de larga estancia. Siendo los días tan largos (habíamos llegado sobre las 17.30) nos permitió hacer un largo paseo por los alrededores bordeando las cercas de una de estas inmensas Mansiones, pero que sólo se podía visitar con cita previa. Admiramos exteriormente una pequeña Iglesia y Cementerio Rural y disfrutamos con las cabriolas de unas desvergonzadas ardillas.
Una animada charla con el nuevo elemento en el viaje, endulzó la suave llegada de la oscuridad, esto no antes de las 12 de la noche... ¡hasta mañana! |
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