Domingo 06 de Enero de 2002 Día 1 Ituzaingo Puerto punta Mercedes (Corrientes) 30 Km. aprox. El 5 de enero por la tarde llegamos a unas cabañas de alquiler en Ituzaingo.
Después de un viaje de 1800 kilómetros en una F 100 siendo cuatro personas en una sola cabina se hace realmente asombroso. Estábamos hechos mierda y a otro día a las seis de la mañana arrancábamos.
El desafío era una locura, teníamos todas las de perder, pero valía y valió realmente la pena. Por un lado Martin y yo. Por otro Juan y Dani. 1800 kilómetros por recorrer de vuelta en una excepcional carrera entre carretera y rio Los medios. Juan y Dani una Ford F100 del 99 turbo diesel 150 caballos. Por el otro, Martin y yo con un bote de 4,70 de fibra que con pasar de los días se bautizo como “ El Racing Blue Sky”, y un Tohatsu de 5 caballos como motor auxiliar, ya que el medio principal motoro que contábamos era de dos caballos de fuerza, Martin y Yo.. A la hora de la partida le habiamos improvisado un techo de lona con una estructura de tubos de agua de 1 pulgada. Ni bien salir a las 15 o 20 metros de la orilla Martin me dice, -Prepárate unos mates que remo algo mas agarramos la corriente y descansamos un poquito-. Yo todavía estaba mareado y aun le calculábamos 32 o 33 días más, hasta llegar a la Provincia de Buenos Aires..
Se puso de entrada bastante fácil, así que entre mate y mate sacamos los riles preparamos las cañas, las carnadas y a pescar!!!! El día estaba espectacular, sol, un poco de viento a favor, agua verde transparente y un rio muy grande por delante. Se dejaban ver algunos botes y lanchas que pasaban con gente que demostraba su afición a la pesca. Al poco rato estuvimos listos para darle batalla a los Dorados, Surubíes y todas las mojarritas que pescamos con el pasar de los días. Pero NARANJA!!! Dijo el destino refiriéndose a la pesca, en nuestras primeras horas de navegación.
Los mapas del rio abarcaban 3 tomos de unos 20 por 40 cm. La escala era bastante grande, en el se veía todo el trayecto del rio Paraná desde Misiones hasta el Delta del Paraná donde más delante se confluía con el Rio de la Plata. Todabia nos quedaba adivinar hasta donde nos darían los cojones para acabar el viaje, pero por lo pronto empezábamos a ver como se veía la región que atravesábamos en ese momento. Para encontrarnos en el mapa llevábamos un G.P.S. que indicaba la latitud en coordenadas de grados. Tanto pal oeste, tanto pal sur… y después hacer magia y calcular a ojo ya que en los mapas no había muchas de estas rayitas con números de grados y toda esas cosas de Marinería avanzada. Asi nos pareció que quizás Punta Añorao sea buen sitio para reparar la lona pero se nos hacia muy próximo y decidimos aguantar un poco mas. Atamos y reatamos como íbamos pudiendo, todavía daba pa pegarle a los remos.
A lo lejos ya se empezaban a perder aquella lanchas y botes que en algún momento parecían acompañarnos a ocupar aquella franja en medio de la tierra tan abundante de agua. El parante parecía tener un mal día al no ponerse de acuerdo con la lona y la soga. Empezó a vencerse dejando lugar a una leve caída sobre la parte delantera derecha y entre remiendo y remiendo se escaparon algunas horas. Martín saco un par de mojarras para encarnar y así seguimos dejándonos llevar por la corriente hasta punta Mercedes más o menos donde buscamos un lugar para acampar.
Sin más nos acercamos a una isla que nos quedaba bien a mano, pero al llegar nos encontramos con que no era un sitio muy apropiado ya que los pastos estaban muy altos y no se encontraba tampoco tierra firme y seca, era más bien tipo lodo. Se nos caía la tarde encima, también el techo, y si bien el objetivo de no encender el motor a menos que…. Esta vez encontramos la escusa perfecta, eso si, sabíamos que solo teníamos menos de 6 litros de Gasofa.. así que por hoy ya estaba bien….
Arranco en Tohatsu y apuntamos enfrente donde se veía algo de arena. Cuando ya empezamos a ver un paisaje un poco más acogedor, apagamos el motor y finalizamos con los remos. A lo lejos vimos un muchacho con un tráiler para lancha y aparentemente una casa. En la otra punta veíamos gente con una lancha, una familia, y ahí dirigimos las ultimas remadas. Al llegar preguntábamos en que parte estábamos y les contamos en que andábamos, no pareció tener mucha trascendencia el tema del viaje para ellos, asi que con algunos pocos datos volvi al bote a terminar de relajar la tarde.
Un rato después este hombre volvió preguntando si habíamos visto por ahí una chanchleta que había perdido su niña y ahí entonamos una conversación un tanto mas amena nos dijo que esa parte de la costa era de él y de sus hermanos o familia. Luego nos pidió Un poco de nafta y a cambio nos dio un par de mojarras porque ya nos habíamos quedado sin carnada. Nos salió medio caro ya que sobre la costa no teníamos ilusiones de encontrar una gasolinera pero daba igual. Un rato después armamos la carpa buscamos madera para el fuego y nos preparamos un arroz primavera con atún. Teníamos claro que si no pescábamos y podíamos comer lo mejor de lo mejor lo íbamos a preparar. Poco a poco empezó a caer la nochecita y junto con ella unos asombrosos mosquitos.
Por lo cual anticipamos la acción de ir para la carpa lo más rápido posible llevando la buena intención de dormir y descansar lo mas que se pueda. Pasaron pocos minutos hasta que abrimos una crema contra las picaduras ya que estos cabrones tenían la increíble agilidad del contorcionismo, pienso yo, ya que traspasaban esa tela hiperfina preparada para que no ocurran cosas asi. Fue una de las noches que mas recuerdo de no poder dormir y no poder hacer absolutamente nada mas que llenarnos el cuerpo de esa cremita que solo aguantaba hasta el momento de empezar a quedarse dormido, sin contar que después de algunas horas daba practicamete igual que nos picaran o no ya que ambos teníamos los cuerpos llenos de ronchas que lógicamente nos picaban.
Con el pasar de los días los conocimos como polvorines.
Ojo con ellos. |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|