Amigos viajeros (as), atendendo a pedidos yo estoy re-apresentando mi diario sobre la visita al Monte Sant Michel, hablando de un tour que hizo en 20 de junio de 2007 al Monte Saint Michel, entre las regiones de Normandía y Bretaña, en Francia. Visitar el Monte era un sueño que tenia desde cuando yo era un chico. Creo que tenía unos 12 o 13 años cuando miré una foto en una revista (magazine) brasileña. En junio, yo estaba en Paris, y tomé un TGV salindo de la gare Monparnasse a las 7:05 y llegando a Rennes a las 9:08. Yo tenía un pase Eurailpass y tuve que pagar un suplemento de 10 euros.
De Rennes es necesario tomar un bus, al precio de 11 euros, hasta el Monte. El viaje es de una hora y media. El Monte Saint Michel, la “Maravilla del Occidente” por la originalidad de su emplazamiento, la belleza de su arquitectura, es una de las mayores curiosidades monumentales de Francia. Llegando al Monte, yo fue tomar un desayuno (un capucino con uno croissant y mermelada, por la fortuna de 6 euros) en el tradicionalisimo Restaurant “La Mére Poulard” (almuerzo: 35 euros, foto abajo) tradicional casa donde fue criada la omelete. Después yo subo las escaleras hasta la iglesa, para participar de la masa de las 12:15 horas.
La iglesia es uno sitio belisimo, con una iluminación natural, una vece que queda en el topo del monte. Yo visité la abadía, el claustro, el conjunto arquitectonico llamado “La Maravilla” (ingresos: 8 euros) y hizo un tour per el museo, las librerias y los jardines del monte. Después yo tuve un exquisito almuerzo en el Restaurante La Croix Blanche, un 3 estrellas donde pedi el Menu del Pelegrino, con entrada, plato principal, postre (creme brullé) y bebida, por 20 euros. Hizo un tour per las calles, e a las 5:00 yo tomé el bus para Rennes, y de Rennes, el tren para Paris. El Monte Saint Michel es un sitio muy pequeño, pero tiene una oferta de buenos hoteles e restaurantes famosos, dentro de los muros. Aún, há muchos hoteles en una villa proxima, pero yo creo que no es necesario pasar la noche en el monte, es posible salir de Paris y volver en el mismo dia, una vece que el camino es servido per los trenes TGV.
Por lo tanto, es perfectamente posible hacer este tour con un costo de 100 dolares, incluso el almuerzo en uno de los excelentes restaurantes del monte (excepción per el Restaurante Mére Poulard, donde costa 35 euros el plato), como Sandwicherie du MSM, La Siréne, La Cloche, Le Chapeau Rouge, Les Gourmets, La Croix Blanche, todos con menu del pelegrino, al costo de 20 euros.
La Francia, todas (os) viajeros tienen conoscimiento, es una República, desde la Revolucion Francesa (aún que tenga períodos do Imperio, con Napoleon) , es la quinta economia del mundo, horquilla de una civilizacion milenar, de grandes tradiciones en la cultura y ciencias, las artes, musica, literatura etc. El monte forma una torre en el corazón de una bahía inmensa invadida por las mareas más altas de Europa. Este islote rocoso de cerca de un kilómetro de circunferencia se alza a 80 metros de altura y está unido a la bahía por un dique insumergible construido en 1879.
Edificado, según la tradición a continuación de tres sueños que tuve San Aubert, obispo de Arranches, con el Arcángel Miguel “jefe de la milicia celestial”, el primer en el 16 de octubre de 709, que pedía para construir y consagrar a el una pequeña iglesia. En 966 una comunidad de benedictinos colocó en la roca a petición del duque de Normandía y la iglesia en estilo pre-románico fue construida antes del año mil.
En el siglo XI, la iglesia románica de la abadía fue edificada sobre un conjunto de criptas, al nivel de la punta del peñón adonde la roca viene a un ápice, y los primeros edificios del monasterio fueron construidos contra su pared del norte. En el siglo XII, los edificios conventuales románicos del monasterio fueron extendidos al oeste y al sur. En el siglo XIII, una donación del rey de Francia, Felipe Augusto, como consecuencia de la conquista de Normandía, permitió iniciar la construcción del conjunto gótico de la Maravilla: dos edificios de tres pisos coronados por el claustro y el refectorio.
En el siglo XIV, con la guerra de Cien Años se planteó la necesidad de proteger la abadía mediante un conjunto de construcciones militares por detrás, que le permitió resistir a un sítio que duraba 30 años. En el siglo XIV, el coro gótico flamígero reemplazó el coro románico de la iglesia abacial. Por fin, hasta el siglo XVIII, seguió la edificación de las vivendas abaciales que componen la fachada sur de la abadía. Con Roma y Santiago de Compostela, este gran centro espiritual e intelectual, era uno de los lugares más importantes del peregrinaje para el occidente medieval.
Por casi mil años, hombres, mujeres y niños fueron allí por los caminos llamados las “caminos al paraíso”, esperaban la garantía de la eternidad, dado por el Arcángel en el juicio. La abadía tornase una prisión durante los días de la Revolución Francesa y del Imperio, y necesitaba de una restauración antes del final del siglo XIX.
En 1874 fue traspasada a los servicios de los Monumentos Históricos y está abierta al público a lo largo del año.Con la celebración del milésimo aniversario monástico, en el año 1966 una comunidad religiosa volvió para el espacio que era usado como viviendas de la abadía, manteniendo la vocación original de este lugar, como espacios de oración y buenas venidas. Los religiosos y las hermanas de “Las Fraternidades Monásticas de Jerusalén” han estado asegurando una presencia espiritual desde el año 2001. Al mismo tiempo que la abadía era construida una aldea creció durante la Edad Media, que prosperó en el lado suroriental de la roca rodeada por las paredes construidas durante la guerra de cien años. Esta aldea tiene siempre una vocación comercial.
La UNESCO ha clasificado el Monte San Miguel como patrimonio de la humanidad en 1979 y esta meca del turismo da la bienvenida a más de tres millones de visitantes al año. La abadía, los museos, la iglesia de la parroquia: Situado en el medio de una bahía, el Monte Saint Michel da la bienvenida a casi tres y medio millones de personas de cada año esto incluyen a visitantes, a peregrinos y a turistas.
En la entrada de esta ciudad medieval ahora, donde estaba la antigua Cuerpo de Guardia de los Burgueses, está la oficina de turismo. Después de pasar a través de la puerta del Pasadillo y la puerta del Rey, encontrarás la Gran Calle, la calle principal con sus museos, tiendas y casas fechadas a partir de los siglos XV e XVI. La iglesia de la parroquia consagrada a San Pedro, el santo patrón de pescadores es un edificio pequeño de los siglos XV e XVI. Finalmente alcanzamos el Grande Degrado o la Grande Escalera cuya majestad es un preludio a la “maravilla”.
Después de admirar la iglesia de la abadía, puedes gozar de la visión hermosa e incomparable sobre la bahía. La abadía: El monte consagrado a Saint Michel en 708 era uno de los primeros lugares del culto para el Arcángel Miguel. La abadía presenta un grande panorama de la arquitectura medieval del siglo XI a XVI. Se puede descubrir la abadía haciendo una visita libre, con un guía o bien con un conferenciante de los Monumentos Históricos. Erigida en torno al monte rocoso, permite un mayor conocimiento de de la vida religiosa a través de 1000 años de arquitectura.
Algunos edificios quedan reservados alas Fraternidades Monacales de Jerusalén que atienden al servicio de oraciones. La abadía es abierta todos los días, excepto el 1 de enero, la 1ra de puede y el 25 de diciembre. Ofrece tours guiados de una hora. Tarifas: adulto: 8 euros; de 18 a 25 años: 5 euros; menos de 18 años: gratuitamente. MISAS: La MISA es diaria, celebrada excepto lunes en 12.15. Durante la semana, a las 7 y 18:30, sábado y domingo, a las 8 horas.
Los museos: Museo de la Historia: viejas colecciones (armas, pinturas, esculturas, relojes) y prisiones, el periscopio del siglo XIV que revela la bahía. Arqueoscópio: una demostración para descubrir la construcción de este monumento fabuloso y de su historia sagrada. Museo Marítimo: para descubrir las mareas, la bahía y el sitio de construcciones para restaurar el carácter marítimo del lugar. Personalmente, la visita fue la realización de un sueño, y yo no creído que estaba vivendo ese momento, conoscendo un lugar de tan grande espiritualidade, yo me senti tocado emocionalmente, y agradesco a Dios por ese regallo de compleaños y tornar posible ese viaje.
MONTE SAINT MICHEL: VALE UNA VISITA. |
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