(Continuación de: "Venecia, sólo hay una (I parte)")
Chiesa della Madonna dell’Orto o la Virgen del Huerto, dedicada originalmente a San Cristóbal, la bella iglesia recibió posteriormente el nombre de Madonna dell’Orto o Santa Maria Odorífera.
Cuentan que esta iglesia fue bautizada así porque en un huerto próximo se halló la escultura policromada de una madonna, que posteriormente fue robada. Es una de las iglesias más bellas de Venecia, construida por Fray Tiberio da Parma, general de la Orden de los Humillados, en estilo gótico veneciano a mediados del siglo XIV y reconstruida a comienzos del siglo XV por temor a que se derrumbase.
De humildes dimensiones, se destaca por su fachada tripartita de ladrillos rojos, un friso y algunos festones en blanco. Si se presta atención se puede ver las estatuas de los apóstoles dentro de los doce nichos de la fachada. Se trata de una obra del siglo XIV ejecutada por los hermanos pedreros Jacobello y Pietro Paolo delle Masegne, los cuales, junto con Paolo, hijo de Jacobello, fueron autores de ulteriores obras en el Palazzo Ducale, en los Frari y en la Basilica di San Marco. Ahora bien, en el joven Paolo Delle Masegne se inspira la leyenda de “La estatua del apóstol maldito”.
Debido a una convención artística, y si exceptúan las representaciones de la Última Cena, es difícil encontrar los rasgos de Judas en las imágenes pictóricas de los doce apóstoles. Se ha preferido representar en su lugar a San Matías, un apóstol que, por indicación divina, fue elegido por los once para reemplazar al Escariote después de su muerte. En la segunda mitad del siglo XIV, tanto en Europa como en otras partes del mundo conocido, numerosos cismas y doctrinas auspiciaron creencias alternativas, incluida la adoración del Demonio. Ahora bien, sin que su padre y su tío lo supiesen, Paolo Delle Masegne pertenecía a una secta de veneradores del Demonio.
El mal estaba tan profundamente enraizado en su persona que Satanás, aprovechándose de su pericia de escultor, lo había convertido en constructor de su reino terrenal con objeto de combatir el poder temporal y espiritual de la Iglesia. La edificación consagrada a San Cristóbal, debía de tener por función concentrar las energías del mal y ser el lugar de congregación de diablos y espíritus malignos. Por este motivo, el joven cincelador había recibido uno de los treinta dineros ensangrentados con los cuales el apóstol traidor había sido pagado por el beso con el que condenó a Jesús. Paolo Delle Masegne había introducido la moneda, sin que Jacobello o Pietro Paolo lo sospechasen, en una de las doce estatuas, que había hecho asemejar a Judas. Solo faltaba la solemne ceremonia consagratoria para completar el plan maléfico. Ésta tuvo lugar durante la Semana Santa del año 1366. Según la costumbre de la época, la gente podía asistir a las evocaciones vivientes de los episodios evangélicos; tales espectáculos tenían lugar en el exterior de las iglesias y en las calles, y contaban con gran participación popular.
Ese Viernes Santo, en la Madonna dell’Orto, la familia Delle Masegne había acudido a presenciar la representación de la Pasión. Isabella Contarin, una joven noble, encarnaba a una de las mujeres piadosas. La muchacha tenía apenas doce años, y se había hecho famosa en la ciudad por haber sanado sorprendentemente de una fiebre tifoidea. Después de haber estado casi dos semanas en cama inconsciente, no solo se había restablecido sino que había adquirido la facultad de dialogar con el más allá y de leer el futuro de las personas observando su aura. Sus poderes le valieron que el pueblo la considerase una santa. Justo en el medio de la representación, la joven se dirigió repentinamente a Paolo Delle Masegne y le gritó: “Satanás, ¿ni siquiera tienes ya temor de los lugares sagrados del Señor? ¡Pero nada podrás contra la justicia de Dios y la fe de su pueblo!” El desconcierto de la muchedumbre fue total. Paolo Delle Masegne, sabiéndose perdido, se abalanzó sobre la pequeña sensitiva pero no consiguió tocarla. La presencia de ánimo de un joven diácono evitó una tragedia: con un gesto rápido, el religioso lo roció con agua bendita. Paolo Delle Masegne se desplomó.
El cielo se oscureció, ráfagas de viento barrieron el lugar, y el Diablo abandonó su cuerpo. Su turbio propósito había quedado anulado, y todo peligro había sido evitado. El cincelador se levantó aturdido, sin recordar nada de cuanto había ocurrido. La estatua fue dejada en su lugar, pero desde entonces, la noche del Viernes Santo emprende vuelo hacia Jerusalén porque el Haceldama, el Campo de sangre, la tierra adquirida por Judas, reclama la presencia del vil dinero con el cual fue comprado. Acompañan a la estatua en su viaje las estatuas de la Justicia y la Fe, que desde lo alto del techo de la iglesia dominan las figuras de los apóstoles. En el portal la estatua de San Cristóbal entre la estatua de la Virgen y el arcángel Gabriel, diseño del 1460 obra del arquitecto Bartolomeo Bon. En su interior, tres naves separadas por columnas de mármol griego iluminadas por el gran rosetón y ventanales de la fachada. Destacan un sin fin de obras de: Tiziano Vecellio, Jacopo Palma il Vecchio, Daniel Van den Dyck.
En la nave izquierda, encuadrada en un arco triunfal, se abre la sobria Capilla Valier del 1526, interesante ejemplo de arquitectura del Renacimiento proyectada por Andrea Buora con una bellísima “Virgen con el Niño” de Giovanni Bellini. El “San Juan Bautista y otros santos” de 1493-1495 es obra de Giambattista Cima da Conegliano. “El Juicio Final” y la “Adoración del becerro de oro” situados en las paredes del coro, el “Martirio de San Cristóbal” y la “Aparición de la cruz a San Pedro”, situados en el ábside y por último la “Presentación de María en el templo”, encima de la entrada de la Capilla Mauro en el lateral derecho, todas ellas obras de Tintoretto, cuyos restos reposan en la capilla situada a la derecha del coro de esta iglesia junto a su hijo Domenico y una de sus cuatro hijas, Marietta. Sobre el campanile del siglo XV, una cúpula en ladrillo en forma de piña se yergue la estatua del Redentor. Como veis no os podéis perder ni la iglesia ni la Sala del Tesoro. La entrada está incluida en el Chorus Pass. Horario: de lunes a sábado de 10 a 17 h. y domingos y festivos de 13 a 17 h. Visitada en abril del 2004 y posteriormente. Campo Madona del’Orto. Cannaregio 3519.
La iglesia está flanqueada, a un lado, por un elegante claustro del antiguo convento y al otro por la Scuola dei Mercanti. Vista en abril del 2004 y posteriormente, pero nunca visitada. Fondamenta Madona del’Orto. Cannaregio 3519.
Corte del Cavallo, este patio debe su nombre al taller de Andrea del Verrocchio, maestro de Leonardo da Vinci y de Alessandro Leopardi, donde fue fundido el célebre corcel sobre el que cabalga Bartolomeo Colleoni. Visto el 24 de diciembre del 2007.
Fondamenta della Sensa
Iglesia de Sant’Alvise, siglo XIV, de antigua estructura gótica, la fachada concluye con arcos ojivales. El portal decorado con agujas resguarda una estatua de Sant’Alvise del siglo XV, obra de Agostino di Duccio. Su interior de una sola nave, guarda tres famosas pinturas de 1740 de Giambattista Tiépolo. Otros artistas tienen aquí sus obras, entre ellos: Lazzaro Bastiani, Bonifacio de Pitati y Pietro Muttoni. En el techo destaca la representación del cielo, como si estuviese pintado desde un patio grandioso. El campanile se eleva detrás de la iglesia, data del siglo XIV construido en ladrillo con cúspide cónica. Horario: de lunes a sábado de 10 a 16:45 h. Domingo de 13 a 17 h. La entrada está incluida en el Chorus Pass. La primera vez que anduvimos por aquí, estaban haciendo misa y no pudimos entrar. Visitada el 6 de febrero del 2006. Postales a 0.5 €. Calle de le Muneghe. Cannaregio 3282.
En abril del 2004 y posteriormente hemos paseado por la Sacca della Misericordia, una ensenada ganada al mar, donde se pueden obtener magníficas vistas de la Isla de Murano y San Michelle. No debéis perdéroslo, las calles y canales de esta zona son tranquilos por estar fuera de los circuitos turísticos y la vista es preciosa.
Palazzo Contarini dal Zaffo, espléndida muestra de arquitectura renacentista. Residencia aristocrática de finales del siglo XVI, destinado a placenteros encuentros y reuniones literarias que normalmente tenían lugar en sus jardines. Más que por una historia en particular, el palacio es conocido como lugar de congregación nocturna de espíritus inquietos. Larga fachada con frescos en su interior de Giandomenico Tiépolo. Visto en abril del 2004 y posteriormente, pero nunca visitado, actualmente es una institución de caridad. Fondamenta Gasparo Contarini. Cannaregio 3539.
Cerca del palacio se encuentra el llamado Casino degli Spiriti, nombre con el cual durante siglos varias generaciones de barqueros y pescadores designaron el edificio.
Dice la leyenda de “El viejo usurero”, que no se preste la mayor atención al viejecillo encorvado que por la noche camina de un lado a otro por el Campo de l’Abazia tambaleándose bajo el peso de un enorme saco que lleva a hombros y que pide limosna a las almas generosas. Si se apiadaran de él y se le acercaran se transformaría ante vuestros ojos en un esqueleto de fuego. Es el fantasma de Bartolomio Zenni, un viejo usurero de una avaricia tal que la noche del 13 de mayo de 1437, cuando se declaró un incendio en la orilla opuesta del canal, se negó a ayudar a los vecinos a salvar a sus hijos, prefiriendo alejar de las llamas el saco que contenía sus propios bienes. Arrastró el saco hasta un canal cercano, y desapareció en las aguas. Volvió a aparecer unas noches más tarde cargando aún aquel enorme saco.
Respiraba con dificultad y pedía ayuda a la gente. Quienes lo conocían preferían evitarlo, y quien se apiadaba de él debía huir precipitadamente pues había visto en lugar del hombre un esqueleto en llamas que imploraba ayuda. Se dice que el alma de Bartolomio será liberada solo cuando alguien le ayude a llevar el saco desde el Campo de l’Abazia a la vecina iglesia de Santa Fosca. La visión del cuerpo del usurero abrasándose hasta los huesos es verdaderamente sobrecogedora. Visto el campo el 5 de diciembre del 2004 y posteriormente.
En el espléndido, pintoresco y solitario Campo de l’Abazia, con su pavimentación de ladrillos en espiguilla, se encuentra la gótica Iglesia de la Abazia della Misericordia, llamada también Santa Maria Valverde, debido al nombre original de la isla donde fue construida en el siglo X. Destaca en la fachada las estatuas alegóricas, obras de Clemente Moli y el retrato del patricio Gaspare Moro, quien financió la construcción. No recuerdo si entramos. Vista el 5 de diciembre del 2004. Campo de l’Abazia. Cannaregio 3551.
Al lado de la iglesia se levanta la Scuola Vecchia della Misericordia, en la cual la orden religiosa homónima, establecida en 1303, tuvo su sede en la primera mitad del siglo XV, transfiriéndose un siglo más tarde al nuevo y grandioso edificio. La Scuola Vecchia fue reconstruida en estilo gótico en 1451. No hemos podido visitarla. Vista el 5 de diciembre del 2004. Campo de l’Abazia. Cannaregio 3551.
En la Fondamenta San Felice esquina Ramo de la Misericordia, detenerse a mirar un instante el singular Puente Chiodo desprovisto de pretil; es el único que queda de los muchos que había en Venecia en otros tiempos. Visto el 24 de diciembre del 2007.
Scuola di Santa Maria Valverde, llamada también Scuola Nuova de la Misericordia, que es otra de las seis Scuole Grandi de Venecia. Su construcción comenzó en 1532, según un proyecto de Jacopo Sansovino; fue terminada más de cincuenta años después cuando se completó la construcción de su interior, muy a tiempo para recibir con gran pompa al Dux Nicolò Da Ponte, quien la inauguró en compañía de otros nobles de la Serenísima. Visto el 24 de diciembre del 2007 pero no hemos podido visitarla. Fondamenta de la Misericordia. Cannaregio 3599.
La Strada Nova, es una animada calle en el norte de la ciudad, inaugurada en 1871 por los austriacos, llena de tiendas. En Navidad y Carnaval se instalan numerosos puestos y aquí se celebra, parte de la fiesta de Epifanía.También hay también muchas pastelerías y panaderías. Nosotros entramos en: Panificio El Forner de Canton, 6 dulces y 2 bocadillos nos costaron 15.8 €. Strada Nova. Cannaregio 3845.
En la Strada Nova se encuentra La Vedova, una tasca escondida pero muy frecuentada por venecianos y foráneos. Son especialmente buenos sus cape sante (vieiras) y polpetti (especie de albóndigas de carne o arroz).
Iglesia de San Felice, del siglo X, esta iglesia de origen medieval, hoy muestra un plano griego típico gracias al proyecto de reconstrucción de Mauro Codussi de 1531. Aunque el interior fue saqueado y los altares preciosos fueron robados aún se conserva el “San Demetrio y un devoto” obra joven de Jacopo Robusti Il Tintoretto. Una piedra conmemorativa colocada sobre la puerta de la sacristía recuerda el bautismo de Carlo Rezzonico, después papa Clemente XIII, el 29 de marzo de 1693. Visitada el 7 de enero del 2006. Nos falta foto.
Palazzo Giovannelli, con fachada gótica labrada de la primera mitad del siglo XV. No hemos podido visitarlo, actualmente es un estudio de un perito tasador y está cerrado al público. Nos falta foto.
Si San Zanipolo es la mayor construcción religiosa, el Ca’ d’Oro es el principal edificio civil de Venecia, el más impresionante y conservado palacio noble. Es el único palacio veneciano que no tiene el nombre de sus antiguos propietarios. La Casa Dorada, cuyo nombre correcto es Palacio de Santa Sofía, toma su nombre de la decoración que originalmente recubría la fachada que da al Gran Canal. Construido por Bartolomeo Bon, Giovanni Bon y Matteo Raverti, entre 1421 y 1440. Fue encargado por el Patricio Mario Contarini como don para su amada. Es una de las mejores muestras del gótico florido, que seduce al visitante con su exotismo ostentado. Destacan sus ventanas de ojiva elegantemente esculpidas, los pináculos orientales, los elegantes calados de mármol y el bellísimo patio interior. Desde su gótica terraza se puede observar el trajín del Mercado de Rialto y el tráfico del canal, donde se disfruta de buenas vistas.
El Barón Giorgio Franchetti compró la residencia a finales del siglo XIX e inició las obras de reestructuración estructural. Actualmente acoge la Galleria Ca’ d’Oro Franchetti, una impresionante colección de bronces, tapicería y pintura que incluye obras maestras italianas. No podemos dejar de admirar la “Venus” de Tiziano Vecellio, y el “San Sebastián” de Andrea Mantegna, así como obras de Tintoretto, Van Dyck, Vivarini, Lippi, Ghirlandaio, Signorelli, Bellini, Briosco, Antico, Diana y Carpaccio, entre otros.
Horario: laborables de 09:30 a 13 h. domingos de 8:15 a 19:15 h. Entrada: 11 €. Visitado el 9 de abril del 2004. Calle de la Ca’ d’Oro. Cannaregio 3933.
Osteria Ca' d'Oro, es uno de los bares más antiguos de la ciudad con más de cien años. Ramo Ca d’Oro. Calle del Pistor. Cannaregio 3912.
Campiello de la Calcina, en este lugar, como recuerda una placa conmemorativa inserta en un mosaico, vivió el escritor, historiador, crítico de arte y excelente paisajista británico John Ruskin (1819-1900), nacido en Londres e hijo de padres escoceses. Ruskin fue autor del precioso libro “Las piedras de Venecia”, escrito entre 1851 y 1853, que dio a conocer a su autor como uno de los iniciadores del “Renacimiento Gótico”. La descripción de Piazza San Marco, contenida en una página de su diario de noviembre de 1849, dice: “Allí, durante diez siglos, los deseos de los hombres han sufrido las metamorfosis del mar; allí sus mentes se han dado encuentro viniendo del este y del oeste, y las corrientes de cien naciones se han reunido en un apretado torbellino, donde una gloria siempre nueva emerge de la espuma: el severo pisano y el soñador griego y el árabe inquieto, el lánguido otomano y el poderoso teutón; allí, la paciencia de la temprana cristiandad y el entusiasmo de la superstición medieval, y el fuego de los antiguos y el racionalismo de los infieles recientes, todos han encontrado su trabajo, y todos su tiempo.
Allí han sido esculpidos los mármoles de mil montañas, cada una por quienes vivían a los pies de sus laderas, y las ofertas de mil islas se han reunido en una nube de incienso y de esta máscara y danza moruna de reinos y de épocas surgió la salvaje armonía del mar, la más dulce que el alma humana haya podido concebir”.
Iglesia de Santa Sofia, difícil de encontrar esta pequeña iglesia en la línea de casas de Strada Nuova, de hecho no existe fachada y para entrar adentro se tiene que pasar por medio de una puerta común que no parece la entrada de un edificio religioso. Sin embargo, en esta ubicación había habido una iglesia desde el año 866. Fue restaurada en 1836, en su interior guarda dos pinturas de la escuela de Bassano, al lado del presbiterio en el altar principal, el “Battesimo di Cristo” obra de G. Heintzst. El verdadero tesoro de esta iglesia se encuentra en los almacenes de la Accademia y son las puertas del órgano de la sacristía pintadas por Jacopo Palma il Giovane. Destaca su cuadrado campanile. Horario: diariamente de 9 a 12 h. Cerrado domingos, excepto para las misas. No recuerdo si entramos y nos falta foto. Campo Santa Sofia. Calle del Cristo. Cannaregio 4248.
Ai Promessi Sposi, en calle del’Oca, para comer pescado o tapas.
Palazzo Mangili Valmarana, su fachada da al Gran Canal. No hemos podido visitarlo y nos falta foto. Strada Nova. Cannaregio 4392.
En la Calle Larga dei Proverbi, había dos inscripciones, la primera de las cuales decía: “Habla primero de ti, y después de mí”, y la segunda: “Quien siembra espinas, que no ande descalzo”. No hemos podido visitarlo y nos falta foto.
Corte dal Pozzo d’Oro, denominado así al parecer por la calidad de su agua. No hemos podido visitarlo y nos falta foto.
En Campo Santi Apostoli se celebra parte de la fiesta de Epifanía.
Chiesa dei Santi Apostoli, fundada en una de las primeras islas habitadas de Venecia en el siglo IX, acogió a los primeros prófugos que llegaron del continente, el edificio actual es del siglo XVIII. En su interior de una única nave sostenida por dos órdenes de columnas, se conserva “La llegada del maná” de Paolo Caliari Veronese y la “Comunión de santa Lucía” de 1748 de Tiépolo. La Capilla Corner es obra de Mauro Codussi del siglo XV, aquí fue enterrada Caterina Cornaro, reina de Chipre, el monumento es obra de Tullio Lombardo. Destaca el fresco del techo de 1748 de Fabio Canal. Su campanile de 85 m. es uno de los más altos de Venecia y uno de los más bonitos. Tenemos una preciosa foto de su campanile. Cerrado los domingos. Visitada el 7 de enero del 2006.
El 22 de diciembre del 2007 comimos un trozo de pizza por 2.5 € en Lory SAS. Campiello Riccardo Selvatico. Cannaregio 5608.
Ca’ da Mosto, esta mansión es una de las más antiguas de Venecia, data del siglo XIII. En su fachada se pueden observar detalles vénetos bizantinos. Aquí nació en 1432 el célebre navegante Alvise da Mosto, quien, al mando de una carabela, recorrió las costas occidentales de África. Se obtiene una buena vista del palacio desde el Ponte di Rialto ya que su fachada da al Gran Canal. No hemos podido visitarlo, visto en abril del 2004. Campiello del Lion Bianco. Cannaregio 5631.
Palazzo Falier, palacio véneto bizantino del siglo XIII. No hemos podido visitarlo y nos falta foto. Sotoportego Falier. Cannaregio 5643.
Chiesa di San Giovanni Crisostomo, fundada en el siglo XI y reconstruida en estilo renacentista por Mauro Codussi entre 1497 y 1504 utilizando muchos elementos usados antes en las iglesias de San Michele o en San Zaccaria. Bella fachada tripartita con coronamiento curvilíneo. Presenta una planta de cruz griega, dividida en diferentes módulos y mezclando la tradición bizantina y la renacentista con cúpula central. En 1977 le fue concedido el titulo de santuario debido a la Virgen de las Gracias ya que es una imagen muy venerada en Venecia. Destacan todas las pinturas que hacen de esta iglesia uno de los edificios más importantes del Renacimiento veneciano.
En el altar mayor, un retablo de Sebastiano del Piombo, “San Juan Crisóstomo con otros santos” pintado entre 1509 y 1511, poco antes que el artista saliera de Venecia para ir a Roma. La pintura de la primera capilla a mano derecha “San Cristoforo, San Girolamo y Sant’Agostino de Tolouse” que data de 1513, es de Giovanni Bellini. Destaca también un retablo de mármol realizado por Tullio Lombardo que muestra la “Coronación de María y apóstoles” del año 1500 y que se encuentra en el altar de una capilla ubicada en el brazo izquierdo del crucero. Bello campanile realizado sobre el de 1532 destruido para ampliar la calle. Visitada el 7 de enero del 2006. Nos falta foto.
Cerca de aquí se encuentra el Restaurante Antico Dolo
Desde el Campo San Giovanni Crisostomo a través de la Calle della Stua, pasados 100 metros, se llega a Campiello del Remer, en el Canal Grande, casi delante de la Erberia di Rialto, el mercado de frutas y verduras. Pocas personas saben que por los alrededores de este espléndido lugar, famoso en la historia del cine y retratado en innumerables filmes, han merodeado durante siglos presencias siniestras. Una de las más inquietantes es sin lugar a dudas “El ahogado que transportaba la cabeza de su mujer”. No se asomen demasiado por encima del margen del canal porque podrían ser testigos de una escena aterradora que se ha repetido a lo largo de los siglos; el afloramiento del cuerpo de Fosco Loredan, el cual sostiene entre sus manos la cabeza de su mujer.
Fosco Loredan era un joven noble de temperamento impetuoso, sumamente celoso de Elena, la más bella y femenina de las hijas de Pietro Grimani, hermano del Dux Marino. Una tarde, en el año 1598, mientras paseaba por este barrio, el dux escuchó gritos de miedo y vio a una mujer que huía hacia el Campiello del Remer perseguida por un caballero que blandía una espada. Sin dilación, corrió detrás de ambos y les dio alcance justo a tiempo para obstaculizar los gestos del hombre. El dux constató que se trataba de Fosco, y que la mujer era Elena, su sobrina. “¿Cómo te permites interponerte entre mi mujer y yo? –le gritó el joven que aún no había reconocido a su interlocutor-: yo he de matarla, pues es mi derecho hacerlo.” “No la matarás, al menos hasta que me digas de qué es culpable.” “¡Dux, si eres tú!” –exclamó Fosco reconociéndolo finalmente-. “Esta mujer, tu sobrina, me ha traicionado. Me ha sido infiel, y me corresponde matarla.” “Eso no es verdad –rebatió la dama-; él es un hombre excesivamente celoso. Sufre ataques de celos y no se libra de ellos ni cuando come o duerme, y en todo ve vileza. Tengo un primo muy joven, un Mocenigo, que podría casi parecer mi hijo; mi marido tiene celos incluso de ese chico, y se imagina las cosas más obscenas.
Salvadme, tío, os lo ruego, porque este hombre no tiene piedad.” “Te protegeré”, le respondió Grimani. Fosco, mostrándose sumiso, añadió: “Señor mío, acataré vuestra voluntad, y haré lo que vos decidáis.” “Sed cauto, ¡Oh dux!, que yo bien lo conozco y él no es de fiar”, exclamó la bella Elena. “No temas, estás bajo mi protección y no podrá hacerte algún daño. Y ahora, prosigamos.” Mientras el dux envainaba la espada, Loredan de pronto le gritó: “¡Atento! ¡Hombres armados os acometen por la espalda!” El dux tuvo apenas tiempo de volver la cabeza que Loredan se abalanzó sobre la mujer y le cortó la cabeza; luego se agachó y escupió sobre el cuerpo decapitado imprecando. Entonces el Dux Grimani, hombre habitualmente frío y ponderado, fue subyugado por la ira, desenvainó la espada y la violencia desfiguró su rostro. El marido se dio cuenta repentinamente de su infame acción, y no teniendo el coraje de levantar su arma contra el dux, se arrojó a sus pies. “Levántate, cobarde, y afronta tu muerte virilmente”, dijo el dux furioso. “¡No, os lo suplico... invoco vuestra piedad...!
En nombre de vuestro noble rango, suplico que os mostréis misericordioso.” Grimaldi, trastornado por su propia ira y asqueado por la cobardía de aquel individuo, se apoyó contra la pared, y temblando de horror observó la cabeza ensangrentada y amancillada de la dama que yacía sobre la acera: la expresión de aquel rostro era dulce. “Decidme cuál será mi castigo –suplicó aun Loredan-; haré cualquier cosa, pero perdonadme la vida” Al escuchar estas palabras, Grimani respondió gélidamente: “Te lo diré: cargarás a hombros este cadáver y transportarás entre tus manos sucias la cabeza cortada; y sin abandonarlos ni de día ni de noche irás a Roma y te presentarás ante el papa para mostrarle lo que has hecho. Será él quien decida cuál ha de ser tu destino.” “Lo prometo, a fe mía.” “¿A fe tuya? ¡Hora de vergüenza fue aquella en que naciste! ¡Has de obedecer, porque de lo contrario te cortaré en trozos! ¡Ahora, recoge tu fardo y desaparece!” El dux observó al hombre alejarse caminando penosamente bajo el peso del cadáver que se balanceaba y le abrazaba los hombros.
Fosco Loredan vagó durante meses con el cadáver de su mujer a hombros y cuando finalmente llegó a Roma donde el pontífice, éste no quiso recibirlo siquiera; no le impartió la absolución y le dijo, estremecido, que se alejara. El desgraciado regresó a Venecia, y ese día por la noche se lanzó al Canal Grande en el lugar mismo donde había asesinado a la bella Elena. Desde entonces, algunas veces, su cadáver emerge cerca de la orilla sosteniendo aún entre sus manos la cabeza de la joven mujer. Este lugar es una verdadera maravilla, ideal para tomar preciosas fotos del Ponte di Rialto. Visto el 26 de diciembre del 2007.
Al final de unas escaleras en el Campiello del Remer se ubica el Palazzo Morosini a San Giovanni Crisostomo, del siglo XIV. La fachada que da al canal tiene algunas cruces de piedra de época bizantina, los arcos son góticos. Visto el 26 de diciembre del 2007, no hemos podido visitarlo, actualmente una parte es una residencia privada y otra parte es un hotel. Corte Amadi. Cannaregio 5829.
Corte Prima del Milion o del Forno, dejando atrás otra calle y otro sotoportego, encontramos la Corte Seconda del Milion, en una casa destruida en un incendio en 1596, en este pequeño patio se cree que vivió Marco Polo hasta su muerte, en enero de 1324. Es cierto lo que dicen; vale la pena detenerse unos instantes a admirar las bellas páteras, pilastras y arcos vénetos bizantinos del siglo XI, de las paredes de las casas. Esta zona es denominada “del Milion” ya que toma su nombre del libro homónimo con el cual el veneciano Marco Polo (1259-1323) documentó los viajes que realizara entre 1271 y 1295 por Extremo Oriente. Marco Polo fue por muchos años huésped de la corte del Emperador de China, Kubilai Kan. Como se sabe, Marco Polo dictó sus famosos relatos a Rustichello da Pisa, su compañero de celda, cuando ambos eran prisioneros de los genoveses después de la batalla de las Curzolari en 1298. Visto el 26 de diciembre del 2007.
Si se sigue recto nos encontramos con un pórtico desde el cual se entrevé el Puente del Teatro o de Marco Polo. Desde lo alto del puente, una placa fijada en la fachada de un alto edificio, ubicada en la parte trasera de lo que es hoy el Teatro Malibran, recuerda que aquí residía en otros tiempos la familia Polo. Se cree que los ornamentos de la Corte Seconda del Milion pertenecían a la casa del célebre viajero. En estas calles que recuerdan aquel antiguo nombre concluyó dramáticamente una historia que había comenzado en Extremo Oriente; la historia no ha quedado consignada en las crónicas oficiales pero los venecianos la han transmitido a lo largo de los siglos, y es la de “La princesa sin imperio”. De los poco menos de veinticinco años que duró el viaje de Marco Polo por el Oriente, diecisiete los pasó trabajando para el Emperador, que lo nombró su enviado personal para diversas misiones a través del Imperio. Transcurrió, junto con su padre y su tío, tantos años fuera de su país natal que a su regreso sus parientes no lo reconocieron y fue menester que Marco Polo cortarse el forro de su traje oriental e hiciera caer docenas de piedras preciosas que en su interior conservaba: tal es, se diría, el poder del amor parental. Pero esta es una historia aparte.
En los primeros meses de su larga permanencia en la corte, el joven veneciano se enamoró de Hao Dong, una de las hijas más jóvenes y hermosas de Kubilai Kan, y pidió a éste la mano de la muchacha: el pedido fue satisfecho con agrado. Marco Polo había quedado seducido al escucharla cantar una noche en el extremo de los jardines imperiales: la voz de la joven era perfecta y su canto penetró en el corazón del extranjero. Bastó a Marco Polo ver a la muchacha para decidir compartir su existencia con ella. Hao Dong, era dulce y reservada, y durante largos años prodigó a Marco Polo su afecto y lo esperó pacientemente de regreso de sus aventuras, hasta que llegó la época en que la China dejó de ser un país seguro para los tres venecianos.
Cuando Marco Polo resolvió retornar a la República, su mujer no dudó en seguirlo. Pero en Venecia la vida de Hao Dong fue juzgada vergonzosa para la ciudad, y por ese motivo las crónicas no recuerdan su presencia de buen grado. Los demás parientes de Marco Polo se mostraron envidiosos y ávidos; y cuando Hao Dong, que de aspecto era tan diferente, salía a la calle, el populacho la señalaba para el público escarnio. A pesar de que su belleza se mantenía inalterada, la princesa sin imperio optó por quedarse encerrada en casa para no crearse problemas a ella misma o a su marido, el cual se había granjeado ya el recelo de la Iglesia debido a su unión “irregular” con una mujer no cristiana. La sola distracción de Hao Dong en los largos días de su voluntaria reclusión fue el canto. No era infrecuente que la gente se agrupase sobre el puente durante las tardes cálidas para escuchar con fascinación aquel canto de conmovedora belleza, mediante el cual Hao Dong recordaba los tiempos en que era honorada por el Imperio y vivía feliz con su marido en las lejanas tierras de Catay. Esta situación duró algunos meses hasta que llegó a casa de Polo la noticia de que Marco había sido hecho prisionero de los genoveses. Una de las hermanas de Marco subió entonces a los aposentos de la cuñada para informarla del hecho.
Sin embargo, con objeto de herirla más profundamente, en lugar de decirle la verdad, le anunció que su marido había muerto. Hao Dong se mantuvo silenciosa, pero esa misma noche prendió fuego a sus vestidos y desde una de las altas ventanas del palacio se arrojó al canal que está abajo. Puso fin así, semejando en su caída a una estrella luminosa fugaz, a su breve y desdichada estancia en Venecia. Desde entonces se suele escuchar desde el puente, en las hermosas tardes estivales cuando el sol tarda en esconderse, un canto tenue e indefinido; no es posible saber de dónde provenga ni quedar indiferente ante su dulzura. Hao Dong, canta su amor por Marco, y sabe que éste le corresponde. Algunas noches, pero ya no a menudo, se vislumbra una figura etérea que se deja caer suavemente desde las altas ventanas y queda flotando entre las casas que dan al canal. Sus manos resguardan una menuda llama azul.
Por las noches la princesa emprende viaje y se reúne con su familia en el otro extremo del mundo. Durante las recientes obras de restauro del teatro y de los antiguos cimientos de la casa de Polo fueron encontrados los restos humanos de una mujer de rasgos asiáticos que había sido sepultada con algunos objetos de aspecto oriental. Entre éstos había una preciosa diadema imperial con un símbolo inconfundible: el blasón de Kubilai Kan. Visto el 26 de diciembre del 2007.
Teatro Malibran, fue construido por la familia Grimiani en 1677 e inaugurado al año siguiente con el nombre de: Teatro San Giovanni Crisostomo. Esta pequeña joya del 1.700 fue el teatro más grande y suntuoso de los teatros líricos venecianos de la época. Al principio del siglo XIX se le dio el nombre de Malibran, en homenaje a la cantante española, su protectora. Aquí se celebra la temporada de música de cámara de Venecia. No hemos podido visitarlo, pero Gustavo hizo una preciosa foto nocturna en enero del 2006. Está construido, en parte, donde se encontraba la casa de Marco Polo, en el número 5864 de la Calle della Chiesa.
El 9 de abril del 2004 paramos en Enoteca Boldrin, un clásico bar de vinos con buenos aperitivos. Picoteamos un plato de pasta por 8 € y probamos vino por 1.8 € el vaso. Salizzada S. Canciano 5550.
Palazzo Boldù, destaca en la fachada gótica una hornacina de mármol con una estatua de Saturno o del Tiempo; un anciano barbudo que sostiene entre sus manos el disco solar. No hemos podido visitarlo, visto el 5 de diciembre del 2004. Calle Boldù. Cannaregio 3685.
Chiesa di Santa Maria dei Miracoli, joya renacentista de Pietro Lombardo construida entre 1481 y 1489, de mármol de distintos colores, tanto en el interior como en el exterior. Una verdadera y espléndida joya del Renacimiento, o más bien por su aspecto deberíamos decir que es el joyero de Venecia. Su fachada está completamente recubierta de mármoles policromos. Su finalidad fue dar una colocación digna a la imagen de la Virgen venerada en este lugar desde 1408.
La iglesia se convirtió en uno de los mejores ejemplos del Renacimiento Veneciano: mármoles en tonos rosa suave, gris plateado y blanco, columnas falsas en las paredes, parte alta de la fachada semicircular, etc. El interior tiene una única nave rectangular con una bóveda de cañón y es dominado por una escalera que llega al altar principal que está totalmente adornado con las estatuas de Tullio Lombardo, Alessandro Vittoria y Nicolò di Pietro, mientras que la bóveda se divide en cincuenta artesonados decorados con cincuenta paneles que representan las caras de los profetas y patriarcas, obra del hermano de Gerolamo Pennacchi, Vincenzo dalle Destre y por el Lattanzio da Rimini. Bajorrelieves que representan sirenas, tritones, pequeños animales, flores y personajes se disponen a lo largo de las pilastras y del rodapié de la iglesia. Imprescindible su visita, es una maravilla tanto por fuera como por dentro.
El pequeño campanile, por su irregularidad, resulta el elemento menos clásico del conjunto. La entrada está incluida en el Chorus Pass. Horario: de lunes a sábado de 10 a 17 h. y domingos y festivos de 13 a 17 h. No pudimos visitarla en abril del 2004 pero sí en diciembre del 2004. Cannaregio.
Nos falta 1 foto vertical de algún detalle de la Iglesia de Santa Maria dei Miracoli.
Cercano a la iglesia se encuentra el Café Miracoli, “el club de los amantes de la Música Clásica”.
Fondamenta delle Erbe
Palazzo Soranzo Venier Sanudo Van Axel Barozzi, obra de 1473-79 de Nicolò Soranzo. Después de habitarlo la familia Soranzo, sus propietarios fueron la familia Venier y después la familia Sanudo. En 1628 unos mercaderes belgas de Malinas, los Van Axel, adquirieron el palacio y en 1665, fueron nombrados patricios venecianos. Destaca la puerta de este magnífico palacio gótico en la que incluso el batiente de madera, provisto de una mirilla y de una aldaba, es auténtico. En su interior hay dos de los más bellos patios de la ciudad, en gótico veneciano. Es una de las residencias preferidas de Corto Maltés. No hemos podido visitarlo visto el 5 de diciembre del 2004, actualmente es una residencia privada. Fondamenta Sanudo. Cannaregio 6099.
Iglesia de San Canciano, del siglo IX, iglesia de fundación antigua dedicada a tres mártires Canziano, Canzio y Canzinilla, tres hermanos romanos matados en 304 por los romanos. Durante los siglos la iglesia fue reformada muchas veces, la última vez en el siglo XVIII, pero el interior mantiene las soluciones arquitectónicas originales del Renacimiento Toscano. La iglesia guarda pinturas interesantes de los siglos XVI y XVII, entrando a mano derecha, es posible ver la inscripción dedicada al pintor veneciano Tiberio Tinelli, muerto en 1638 y recientemente revalorizado gracias a los estudios de Francesca Bottacin. Destaca la Capilla Widmann construida por Longhena y decorada por Clemente Moli en un suntuoso estilo barroco. No recuerdo si entramos y nos falta foto. Campo San Canciano. Cannaregio 5532.
Pizzería Trattoria La Perla, en Barba Fruttariol 4615, tiene más de cien variedades de pizza.
En el Campo dei Gesuiti, donde se puede observar en las fachadas de las casas inscripciones y letreros de antiguas corporaciones de los sartori o sastres, tessitori o tejedores de la lana y botteri o toneleros.
Oratorio dei Crociferi, fundado como hospital para los cruzados, posee una importante obra pictórica de Jacopo Palma il Giovane (1583-1591), representando episodios de la historia de la orden, disuelta más adelante por flagrante mala conducta. La página Web de Città di Venezia ofrece una visita guiada para ver el ciclo pictórico de Palma el Joven hasta el 31 de diciembre del 2007. Horario: julio y agosto viernes y sábados de 15:30 a 18:30 h. Abril, mayo, junio, septiembre y octubre abierto viernes y sábados de 15 a 18 h. Entrada 3 €. No recuerdo si entramos y nos falta foto. Campo dei Gesuiti. Calle de le Candele. Cannaregio 4905.
Iglesia de I Gesuiti o Santa Maria Assunta, dicen que está en perpetua restauración, pero su imponente fachada barroca con columnata corintia de 1715 bien merece la pena. Los jesuitas encargaron la edificación de esta iglesia a Domenico Rossi, gracias a la financiación de la familia Manin, fue terminada en 1729. La fachada erigida en colaboración con el arquitecto Giambattista Fattoretto, presenta una rica decoración plástica, en el orden inferior gigantes columnas corintias con las estatuas de los doce apóstoles. El portal está adornado con figuras marmóreas. En el centro del orden superior se abre un gran ventanal coronado por un tímpano triangular con un grupo de ángeles. Su grandioso interior de nave única conserva; “La Asunción de la Virgen” de 1555 de Tintoretto, en el crucero “El Martirio de San Lorenzo” de 1559 de Tiziano y en la sacristía numerosas telas de Palma el Joven. Destaca también un baldaquino que se asienta sobre diez columnas retorcidas de mármol verde y blanco donde se halla un colosal altar barroco, cuyo tabernáculo está taraceado de lapislázuli.
Las columnas parecen recubiertas de una seda blanca y verde, igual que el púlpito de la pared norte, pero en realidad es todo mármol, es única en su género. Un elaborado diseño geométrico continúa en el pavimento. Un colosal monumento funerario del siglo XVI de Priamo da Lezze con columnas de mármol rosa ocupa la contrafachada y es un resto de la antigua Chiesa dei Crociferi. No pudimos entrar la primera vez que estuvimos en Venecia pero nos gustó tanto la fachada que fuimos a visitarla en nuestro segundo viaje y el interior es igualmente bello. El modesto campanile mantiene la estructura original. Horario: diariamente de 10 a 12 h. y de 16 a 18 h.
Casa de Tiziano, en el número 5182 una placa indica el antiguo emplazamiento de la casa donde el maestro veneciano vivió y murió, en 1576. No hemos podido visitarla y nos falta foto.
Fondamenta Nuove, aquí dicen que se pueden observar talleres de marmolistas trabajando, nosotros no vimos ni uno. Aquí se puede tomar el barco para Burano, Murano, Torcello o la isla de San Michele.
En esta zona, donde se encuentra en la actualidad el Teatro Fondamenta Nuove, tuvieron lugar, después de la Segunda Guerra Mundial, algunos tráficos turbios y hechos de sangre. Entre éstos, los venecianos más viejos recuerdan la historia de “Las sepias con ojos de mujer”. La crónica oficial, y también la popular, refieren que en abril de 1947, Linda Cimetta, una mujer de baja estatura muy atractiva, propietaria con su marido de un bar en Belluno, solía venir a pernoctar en casa de una amiga para aprovisionarse de cigarrillos de contrabando. La mujer viajaba a menudo a Venecia para traficar y no era, a decir verdad, muy estimada. Había padecido las penurias de la guerra y pasado por experiencias personales que la habían endurecido; no solía dejarse ganar por la compasión y ni siquiera mostraba cordialidad. El hecho es que, en esos días del año 1947, se dejó repentinamente de saber de ella. Se formularon varias conjeturas: que habría huido con un soldado norteamericano; que habría cometido una estafa de proporciones tales que había conseguido con qué vivir durante muchos años, y que se había trasladado a una ciudad donde no la conocían...
Hay quien juraba haberla visto entrar en un convento para hacerse monja. Sin embargo, la policía no tardó en llegar a la conclusión que Linda Cimetta había sido asesinada, y, al cano de pocas horas, detuvo a Bartolomeo Toma y Luigi Sardi, presuntos culpables considerados la mente y el brazo del delito, y los entregó a la justicia. Linda había sido muerta de un hachazo en el cuello después de que sus asesinos le tendieran una trampa para robarle, prometiéndole quizá una abundante partida de cigarrillos. Los músculos y los tendones de la mujer habían sido aserruchados, y el cuerpo fue metido en un baúl. Sardi, que trabajaba como gondolero, se declaró siempre inocente y aseguró que con Toma habían tirado a la laguna un baúl que, según creían, contenía el botín. La investigación duró varios días, sin arrojar resultados, y el clamor que en un primer momento despertó el delito fue acallado enseguida por los problemas del hambre y de la reconstrucción de la posguerra.
Pero poco tiempo después, algunos muchachos al zambullirse y nadar en las aguas del extremo de la fondamenta hicieron emerger un gran baúl cerrado. Tras ser llevado a la orilla y abierto, el baúl resultó estar lleno de sepias y cangrejos. Los muchachos sorprendidos se abalanzaron sobre la pesca y corrieron a casa con las manos llenas. En esos días, el hambre era más fuerte que la razón. Un cuerpo de mujer no tardó en aparecer en el fondo del baúl; eran los restos de Linda Cimetta. No se sabe si la gente restituyó la pesca, pero lo cierto es que la mayor parte fue arrojada al mar. Desde entonces, los viejos pescadores evitan pescar sepias en esa parte de la laguna, pues aseguran que tienen ojos de mujer.
Cuando la noche es particularmente ventosa, es posible escuchar un leve y suave lamento que se añade a la respiración del mar. Linda Cimetta ha perdido su dureza, pero es una lástima que su vida y su atractivo hayan acabado por dinero. Sus asesinos no tuvieron mejor fin. Bartolomeo Toma trató de fugarse en un bote de la cárcel de Ventotene, pero desapareció en el mar Tirreno una noche de tempestad; su cadáver nunca fue encontrado. Luigi Sardi murió en 1983. Diez años antes había salido de un manicomio para criminales y vendía dulces en la calle. En el invierno de 1980 asesinó sin motivo a un policía golpeándolo en la nuca. Cuando lo detuvieron repetía obsesivamente estas palabras: “Yo soy inocente”. Visto en diciembre del 2007.
El cementerio de Venecia está compuesto por dos islas unidas: primero fue la Isla de San Michele y después la de San Cristoforo della Pace, anexionada desde un decreto napoleónico de 1807, que imponía por razones de higiene, que tanto en Venecia como en otras partes del Imperio, los muertos debían ser enterrados lejos de los lugares habitados. El arquitecto Antonio Selva fue el encargado del proyecto cuya realización fue terminada en 1870. El Cementerio de San Michele, se encuentra oculto tras unas murallas rosas, los difuntos llegan en carrozas fúnebres flotantes. Aquí se pueden visitar dos iglesias y un monasterio construidos entre 1469 y 1535: San Cristoforo y en la entrada del cementerio la iglesia San Michele in Isola. La obra, comenzada en 1469, sería la primera obra del arquitecto bergamasco Mauro Codussi. Es la primera y una de las más bellas edificaciones religiosas del Renacimiento veneciano.
La iglesia se destaca por la sobriedad de sus piedras claras de Istria, la armonía de sus proporciones y la economía de sus decoraciones. Ante el pórtico se halla la lápida de Fray Paolo Sarpi, cuyas cenizas fueron trasladadas en 1828 a la iglesia de Santa Maria dei Servi. Se cree que en el siglo X se levantaba en la isla la pequeña iglesia de San Michele Arcangelo, en la que, según la tradición, habría vivido San Romualdo, amigo del Dux Pietro Orseolo I, que en 1012 fundó la Orden de los monjes Camaldulenses, a la cual fueron concedidos dos siglos más tarde, en 1212, la iglesia y el convento. A partir de 1829, tras la suspensión de la Orden, el convento volvió a ser el lugar de vivienda de la comunidad religiosa. Durante casi treinta años las celdas del convento fueron utilizadas como cárceles, y en 1822 albergaron a los patriotas Silvio Pellico y Pietro Maroncelli, antes de que éstos fuesen encerrados en el Spielberg, la tristemente célebre prisión de los Habsburgo que se encuentra en Moravia meridional, cerca de Brno, como castigo por haber participado en la sublevación contra Austria.
Destaca el pequeño claustro gótico del siglo XV. Aquí yacen enterrados, conforme a su expresa voluntad, extranjeros célebres como: los compositores Carl Filtsch e Ígor Stravinski que en Venecia completó su “Cuarta Sinfonía”, el poeta Eszra Loomis Pound, quien publicó en Venecia su primera antología poética “A lume spento”, el escritor ruso Joseph Brodsky, Premio Nobel de literatura de 1987, que dedicó a la ciudad en 1989 uno de los libros más conmovedores jamás escritos “Marca de agua” y Sergéi Diaghilev. Visitado el 24 de diciembre del 2007. Falta visitar la Iglesia de San Michele in Isola, cerrada por obras cuando estuvimos.
Capilla Emiliana, construida por Guglielmo Bergamasco, esta capilla blanca y redonda, esculpida con conchas, está decorada con cabujones de mármol rosa y verde y presenta una insólita cúpula completamente cubierta de piedras blancas.
Sestiere Castello (excursión de 1 día. Viernes)
El sestiere de Castello es el más extenso y poblado de la ciudad, ocupa toda la zona norte. Una historia popular cuenta que, durante su vida, la madre de San Pedro fue una mujer mala, egoísta y envidiosa, y que cuando murió no pudo sino irse al Infierno. El día en que San Pedro ascendió al Paraíso, y no pudiendo encontrarla allí, comenzó a buscarla por doquier. Peinó inútilmente el Paraíso y el Purgatorio sin resignarse a creer que su madre pudiese estar en el Infierno; no obstante, tuvo que rendirse ante la evidencia. San Pedro corrió entonces donde el Señor y con lágrimas en los ojos le rogó que salvase a su madre y la sacase del Infierno. “Mucho lo siento –respondió el Padre Eterno-, pero bien sabes que no es posible. Abre tú el libro de las almas, y comprueba si entre las muchas maldades que tu madre cometió hay al menos una buena acción.” El Santo tomó el libro y lo examinó, pero solo encontró fechorías.
Estaba por abandonar las esperanzas cuando vio una menuda nota de pie de página que decía: “Dio por limosna una hoja de chicoria.” Era poco, pero Pedro, contento, corrió donde el Señor para mostrarle la buena acción. El Señor, que era misericordioso, compartió la felicidad del apóstol y le dijo: “Coge pues una hoja de chicoria, encuentra a tu madre y hazla subir por ella al Paraíso.” San Pedro se sintió aliviado y se dirigió a los Infiernos para llevar a cabo lo que le había sido encomendado. Cuando la madre hubo sido extraída casi del Infierno, el Santo se dio cuenta de que a ella se habían aferrado otras muchas almas de Judas que esperaban ser salvadas. Iracunda, la mujer comenzó a despotricar y a gritar, agitándose para que las almas se le desprendieran del cuerpo y así poder salvarse ella sola. A causa de la agitación, la hoja se rompió, y la madre de San Pedro volvió a caer definitivamente dentro del Infierno.
Pero el Señor, en su infinita clemencia y para consolar al Santo, concedió a éste una gracia: que la mujer pudiese una vez al año, durante quince días, salir del Infierno: siete días antes y siete después de la fiesta del Apóstol. La desdichada mujer, siempre llena de rencor, trae consigo todos los años en esos días viento, temporales y tempestad. Ya nadie se apiada de ella, y la gente no ve la hora de que regrese al lugar de donde había venido.
Hacia la derecha de Fondamenta Felzi, subiendo un par de peldaños se puede ver la Corte Botera, que en el mundo de Corto Maltés se conoce como patio secreto del Arcano, el patio que Hugo Pratt contemplaba de niño y sobre el que construyó su Fábula de Venecia. Este mágico lugar recordaba a Pratt la Venecia eterna, inalterada por la masiva presencia turística. Aquí su abuela le iniciaba en los escritos talmúdicos y jugaba con otros niños en un entorno mágico que dio vida a muchas de las fantasías del joven dibujante en cuya cabeza se hacia cada vez más patente la presencia de Corto Maltés, su más importante creación. Estuvimos el 24 de diciembre del 2007 pero no pudimos verla ya que estaba cerrada al paso con una puerta de hierro.
En la calle ubicada detrás de la iglesia de San Zanipolo, la Calle de la Cavallerizza se encontraba en los siglos XVII y XVIII la Cavallerizza dei nobili, el picadero del que proviene el nombre de la calle, y que podía contener, para deleite de los caballeros patricios, más de setenta caballos. Aquí cuenta la leyenda, deambula cada noche el cuerpo acéfalo del Dux Faliero. Visto el 24 de diciembre del 2007.
Sigamos hasta el Campo San Zanipolo o Campo dei Santi Giovanni e Paolo, esta plaza enfrente de la iglesia fue llamada con orgullo por los venecianos, hasta el siglo XIX, Campo delle Maravegge, plaza de las maravillas, según unos por los prodigios que aquí se daban y, según otros, por sus suntuosos monumentos.
Cerca de aquí en “Arte Veneta”, hemos comprado una máscara de adorno por 8 €. Salizada San Zanipolo. Castello 6365.
En el centro de la plaza, pavimentada en 1592 por los hermanos dominicos se levanta la mejor obra de Andrea del Verrocchio, el Monumento a Bartolomeo Colleoni, fue un condottiere o caballero noble bergamasco, una de las figuras más notables de la vida política y social italiana del siglo XV, servidor del Gobierno de San Marco. El “timado” Colleoni dejó su abundante y enorme herencia a la República con la condición de que se le erigiera este monumento conmemorativo, con la condición de que la instalaran “en San Marco”. Obviamente, se refería a la Piazza San Marco. Pero una vez terminada, el gobierno veneciano, que no tenía intención de poner ninguna estatua en la plaza, aceptó el legado e instaló el monumento aquí, frente a la Scuola Grande di San Marco.
El monumento ecuestre es una obra maestra de la escultura renacentista, realizado en bronce sobre pedestal de mármol del año 1488. Se dice que es la estatua ecuestre más cara del mundo. Originalmente sobredorado, el monumento es un impresionante retrato, tal vez idealizado, del condotiero Colleoni. Aunque parezca mentira, no conocíamos el aspecto de esta famosa estatua ya que ha estado totalmente tapada por un andamio mientras realizaban tareas de restauración, un cartel anunciaba que el final de la restauración estaba prevista para el 31 de diciembre del 2005, pero pudimos comprobar posteriormente a esta fecha que nuestro amigo seguía oculto tras su escondite. Finalmente pudimos ver el monumento el 24 de diciembre del 2007.
Basilica dei Santi Giovanni e Paolo, conocida también como San Zanipolo, ejemplo grandioso de arquitectura gótica veneciana, construida entre los años 1246 y 1430, es el Panteón de Venecia. En la inacabada fachada tripartita de ladrillo, destaca la hermosa portada renacentista de mármol realizada después de 1459 por Bartolomeo Bon. En la parte inferior profundos nichos acogen urnas góticas y paleocristianas, las dos esculturas de la Virgen y el Ángel Anunciador son bizantinas del siglo XIII. Su imponente nave central con vuelta en crucero con columnas gigantescas y su largo transepto convergen en su severo interior de planta de cruz latina a tres naves. se pueden ver los sepulcros de los personajes históricos más famosos de la ciudad, entre ellos varios duques, condotieros, nobles y hasta dux, veinticinco en total. El monumento al Dux Pascual Mocenigo, obra de Pietro Lombardo, exalta laicamente al difunto, el mismo Mocenigo está retratado en piedra sobre el sarcófago. En una urna se conserva la piel de Marco Antonio Bragadino que en 1571 se dejó despellejar vivo en lugar de colaborar con los turcos. También hay pinturas y esculturas de calidad: “La limosna de San Antonio” de 1542 de Lorenzo Lotto, el “Políptico de San Vicente Ferrer” de 1465 de Giovanni Bellini.
Destaca el fresco de 1725 la “Gloria de Santo Domingo” de Giovanni Battista Piazzetta, pintor barroco italiano de la escuela veneciana. Su estilo se caracteriza por el contraste cromático y el dibujo de formas estilizadas. Otras obras destacables son las de Vivarini y Tintoretto. En la Capilla del Rosario, obra de Alessandro Vittoria fue abierta en 1575, algunas de las paredes revestidas en madera son obra de Piazzetta donde resaltan varios lienzos de Paolo Caliari Veronese. Es también notable el altar mayor de Longhena que data de 1638. Visita imprescindible. Horario: diariamente de 9 a 12:30 h y de 15:30 a 19 h. Entrada 2.5 € por persona. Visitada el 10 de abril del 2004 y vista posteriormente. Castello.
A su lado, tenue, pero suficientemente iluminada, la preciosa fachada renacentista de la Scuola Grande di San Marco, es hoy un hospital civil. Es una de las seis históricas Scuole Grandi de Venecia, fue construida en 1260 con propósitos religiosos y humanitarios; en 1485 fue incendiada y resultó casi destruida. Varias han sido las manos expertas que han trabajado en este edificio, empezando por Pietro Lombardo en 1489 y acabando en 1495 bajo la dirección de Mauro Codussi. Las dos primeras veces que vimos esta magnífica fachada, estaba tapada en parte, por andamios, pero en enero del 2006 ya vimos el resultado de las obras, realmente vale la pena acercarse hasta aquí para ver esta maravillade es de impresión. Nunca un hospital en el mundo tuvo una entrada tan sugerente y realmente funciona como hospital, en el canal de al lado veréis las ambulancias paradas, lanchas con una cruz roja bien vistosa.
Continuará en: "Venecia, sólo hay una (III parte)" |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|