CRETA EN AC (Cap. II)
Voy a dedicar unas líneas a la población de Hania, también llamada Kythonia, Chanea, Canea, Chaniá, Shania o Hanya según la época e idioma que nos refiramos, segunda población en importancia de la Isla, tiene 60.000 habitantes, su puerto es uno de los mas grandes y seguros del este del Mediterráneo, con conexión diaria a El Pireo (Atenas) y un Aeropuerto a 14 Kms. al Este, en la Península de los Monasterios. Curiosamente al volver de uno de ellos, Agia Triada, nos encontramos la carretera temporalmente cortada por una barrera levadiza automática, puesto que en aquellos momentos se acercaba un avión y la carretera atraviesa la pista de aterrizaje.
Si esto les parece asombroso y peligroso, no sé que opinarán de otro Aeropuerto en Lefkada que ni siquiera tiene barrera, sólo una luz roja, medio escondida entre el follaje, junto a un casi (para mi totalmente) ilegible por oxidado letrero y además escrito únicamente en griego, se enciende cuando una aeronave se dispone a tomar tierra y nosotros fuimos testigos de que ésta luz no era respetada por un impaciente e insensato automovilista griego que consideró, a ojo, que le daba tiempo a pasar! Cuesta entender que un País como Grecia que forma parte de la Unión Europea desde mucho antes que España y al que tanto dinero en subvenciones se le ha otorgado y aún contando con una elevada corrupción, por desgracia común en nuestros países meridionales, dé esta manifiesta impresión de abandono.
Mi mujer que sentencia como pocos, lo tiene claro... han conseguido que “Europa les dé por imposibles” Cómo sino, se puede entender que se permita a la Policía que por mal aparcamiento y para garantizar el pago de la multa actúe con un destornillador y se lleve la placa de matrícula. Vimos circulando a vehículos que andaban sin las dos matrículas, la de delante y la de detrás. Y aún más paradójico... pasamos por delante de una tienda de repuestos de automóviles en Atenas que en el exterior y colgadas de una cuerda tenían a la venta matrículas varias a escoger...
Las pocas autopistas que existen son intermitentes. En cuanto se topan con un obstáculo... montaña o río, simplemente desaparecen y a escalar o pasar el antiguo puente por las viejas carreteras. Mal asunto debe ser aquí elegir la carrera de Ingeniero de Caminos y similares! No dudo que un País como Grecia con tantas islas habitadas, deben de precisar unos servicios muy costosos, pero sin autoridad para dar lecciones a nadie, permítanme mostrar mi perplejidad por la falta de puesta al día de mil cosas elementales. Sin embargo, me dio la impresión que el Ciudadano Griego se encuentra muy a gusto con la situación.
Parece que lo único que les preocupa es que Turquía pueda entrar en la Unión Europea. Esto se hace palpable en cualquier conversación que tengas con nativos. Al acercarnos a Turquía optamos por no mencionar nuestro destino, no para no exacerbar sus sentimientos, que también, sino porque simplemente no podían entender qué se nos había perdido en aquél “salvaje” país, además con lo mucho que nos ofrecía Grecia! Y es cierto que Grecia es toda ella un Museo, pero al menos yo, no me hubiera perdonado perderme la deliciosa extensión del viaje por el Sur de Turquía con sus sencillas y agradables gentes. Por lo demás y en lo artístico o curioso, Efessos, Assos, Pergamo, Pamukale, Kekova, Simena o Daiyan entre muchas otras maravillas que visitamos, justifican sobradamente el viaje. Volvamos a Grecia y la mecánica del relato.
La ciudad la visitamos temprano por la mañana, conseguimos aparcar un poco lejos del Centro al final de una calle semi-carretera donde los comercios ya escaseaban. Nos atrevimos a preguntar en inglés a una elegante señora, si íbamos en la correcta dirección al Puerto Veneciano, no hablaba inglés pero curiosamente si algo de italiano, inmediatamente se detuvo otra señora que en inglés nos confirmó lo que ya habíamos perfectamente entendido a la primera, otras dos señoras se unieron a curiosear. No se puede decir que en Hania no haya ganas de ayudar! En cualquier caso íbamos derechitos al Puerto. Al final de la calle estaba el Mercado Municipal construido en 1913 y unos bellos jardines que formaban el Centro Neurálgico de la Población. Hania en un tiempo se apodó “la de los jardines”.
Siguiendo las indicaciones de las señoras atravesamos el Mercado, del que hay poco que relatar, entrando por una puerta y saliendo por la otra para al poco encontrarnos con las bellas casas de estilo veneciano y turco que rodean el Puerto.
Resultaba muy agradable pasear por el puerto al lado del mar, bares y restaurantes, cuando de pronto nos encontramos una multitud congregada para ver la grabación de un programa de televisión. No lo creerán ustedes pero estaban grabando o transmitiendo las mismas danzas populares que el día anterior habíamos visto en el barco y que tanto emocionaron a los jóvenes pasajeros.
Para filmar un poco de sus bailes me subí a una especie de terraza con mejor vista, en que estaban expuestos cientos de horribles cacharros de barro para la venta a los Turistas, inmediatamente apareció el dueño que en un perfecto inglés me invitó a que comprara o dejara el lugar para otros.
La verdad es que le disculpo su mal humor ya que éramos una multitud y sin embargo, el pobre hombre no vendía “una escoba” Mas tarde, nos esforzamos en encontrar un faro veneciano que según las Guías se construyó en el Siglo XVI y fue posteriormente restaurado por los Egipcios (si ha leído bien... los egipcios, ¿qué se les perdió a los Egipcios en Creta después del Siglo XVI? Puede que algún día lo averigüe. El caso es que el Faro aunque pequeño, es bellísimo, también estaba siendo restaurado cuando nosotros visitamos la Ciudad, lo que hacia que su silueta con el andamiaje no nos pareciera familiar y nos costara de identificar.
Continuamos el paseo y ya de regreso, siguiendo unas indicaciones llegamos a la antigua Iglesia Veneciana Agios Franciskos hoy Museo Arqueológico. Venía muy recomendado y la verdad es que no nos defraudó en absoluto, tanto por el continente como por el contenido.
Unos sarcófagos y unas estatuillas de barro con unas mujeres llorando, arrancándose los cabellos y las vestiduras en desesperación, imagino por la pérdida de sus maridos eran el foco de atención de los escasos visitantes. También una olla con los huesecillos de un bebé atraía la atención. El aspecto general de la Sala era refrescante en aquél día de calor y su tono terrizo relajante.
Al salir, nos acercamos a la parte de atrás del Museo dónde está la Catedral Católica, sencilla pero agradable. Justo a la salida vimos el modesto Museo Etnológico. Entramos y daba la impresión que éramos los primeros visitantes en los últimos días, la única empleada estaba ocupada creando un precioso bordado.
El museo está situado en una pequeña casa típica, pero yo diría de un cierto nivel, y es curioso ver el dormitorio con una cama ricamente adornada de cortinajes y otras estancias de uso cotidiano que no se diferencian mucho de otras que hemos visto en el ámbito mediterráneo, incluso un álbum de fotografías allí expuesto podría perfectamente confundirse con no muy lejanos antepasados propios de España o Italia.
Los trabajos manuales, puntillas y bordados eran muy vistosos.
Retomamos la carretera para desplazarnos a Rethimo, creo recordar que el asfalto había mejorado bastante, no así la señalización, pasada la Ciudad vimos un anuncio de un Camping y esperando el signo de salida nos pasamos unos buenos kilómetros, finalmente observamos que los locales simplemente y en dónde les parecía se pasaban a una vía paralela a la carretera sin asfaltar y desde ahí, en nuestro caso pasando por un angosto pasadizo por debajo de la carretera llegar hasta el mar. Obligados a deshacer lo andado de más, encaramos Rethimo y nos cruzamos con varios Autobuses Urbanos lo que nos aseguraba el transporte a la Ciudad si conseguíamos encontrar el Camping.
Preguntamos en una Gasolinera y siguiendo sus indicaciones nos adentramos en un camino polvoriento que después de varias vacilaciones nos dejó en el Camping.
No les he mencionado que no pudimos usar el GPS en toda Grecia, porque no funciona. Es tan caótico su sistema viario que no creo que lleguen jamás a rotularlo y ello permita pasarlo al navegador, por otro lado las poblaciones tienen varios nombres y aumenta la confusión. En el Camping de Atenas encontré a unos Españoles de una población cercana a Madrid. El marido me confesó que había estudiado griego dos años antes de atreverse a éste viaje. Visto esto, nosotros tampoco lo hicimos tan mal... calculo que no pasamos de cuatro o cinco errores o despistes al día...
El Camping (aceptable) estaba bastante lleno, pero pudimos acomodarnos no lejos del mar. Las playas del litoral (lado europeo) de Creta son bastante malas, comparadas con las idílicas de fina arena y cristalino mar de la Isla de Elaphonissos, estas nos parecían de tercera categoría. Pedruscos y guijarros obligaban aquí a llevar calzado adecuado.
Al día siguiente tomamos el Autobús hacia Rethimo. Retuvimos bien la referencia de la parada gracias a una vistosa iglesia ortodoxa, de otro modo, los comercios, bares y algún Hotel que pasamos formaban una imagen tan “plana” y repetida tantas veces en nuestro viaje, que resultaban inútiles como referencia. En contraste, el tema religioso en Grecia es omnipresente ya sea a través de sus pequeñas capillitas que a miles adornan los márgenes de las carreteras o como en el caso que les acabo de mencionar, gran cantidad de Iglesias ortodoxas, algunas de muy reciente creación lo que demuestra un marcado renacer del sentido religioso en la población.
A nuestro juicio, Rethimo es la más bella de las poblaciones de Creta. Un entrelazado de estrechas callejuelas peatonales, muchas con tiendas y restaurantes con las mercancías y mesas ocupando la calle, desembocan en un acogedor puerto plagado también de bares y restaurantes. Son abundantes los vestigios otomanos como un minarete y Mezquita, actualmente ocupada como Sala de Conciertos. Es destacable también un Fuerte que corona desde un alto la Ciudad, pero que lamentablemente, cuando llegamos ya estaban cerrando.
Al día siguiente nos desplazamos a la actual Capital de la Isla, Iraklio, llamada Candía cuando nació aquí el pintor El Greco. Ciudad con más de 120.000 habitantes y 5ª en población de Grecia. Principal nudo de conexión Marítimo y Aéreo con diversos Países, la Capital de la Nación y otras islas. Es posible realizar desde aquí, excursiones marítimas de un día a Santorini. Permítanme unas pinceladas sobre su historia.
Después de varias dominaciones en 1462 y estando entonces la isla dominada por los Venecianos, éstos temiendo el ataque Turco, obligaron a la población a reconstruir y fortificar los muros antiguos. Para ello emplearon durante una semana al año y a lo largo de 100 años alternativamente a toda la población de Creta comprendida entre los 14 y 60 años. Los trabajos, de unos 4,5 kilómetros y en algunos tramos con un espesor de 60 metros, sirvieron para contener a los Turcos durante un posterior asedio de 22 años en los que sucumbieron 30.000 cristianos y 120.000 turcos, para finalmente caer bajo el poderío Otomano.. La dominación Turca de la isla siguió hasta 1897 en que se independizó, para finalmente volver a Grecia en 1913.
Esta etapa de Iraklio, la tengo algo confusa, dado que a mi esposa le dio por una de sus “huelgas de cronista” y durante un par de días no escribió nada. Esto no significa que la Ciudad no dejara huella en mi memoria, sólo que pequeños detalles que ella acostumbra a anotar encarrilan más fácilmente mi relato. Así ocurre, que no puedo recordar el Camping en que pernoctamos, pero sí tengo muy presente la Ciudad. En muchas de sus calles “abusando” de su extraordinario buen clima los Bares y Restaurantes se han adueñado de las vías de paseo, incluso instalando grandes butacones y prácticamente el andar por allí obliga a sortear sus mesas.
Gran cantidad de gente de todas las edades abarrota estos establecimientos formando grandes tertulias en un conjunto agradable y cosmopolita. Voy a forzar mis recuerdos e intentar hacer un retrato y también adivinando, cierro los ojos y veo... Un anciano con sombrero, flor en el ojal y bastón leyendo el periódico, unos amigos suyos jugando al ajedrez, unas elegantes señoras tomando su “frapee” de Nescafé, (disculpen que insista con la marca, pero según los Griegos sólo éste fabricante ha conseguido dar con el punto necesario... para satisfacerles) Unas alegres muchachitas comentando por lo bajo los “trapitos” de una conocida. Algún “descolgado” turista como nosotros, comiendo un plato combinado, unas gambas, calamares o una “pizza”. Niños haciendo de mensajeros... “mamá dice que subas a comer”.
Un matrimonio elegantemente vestido pendientes de que en la terraza de enfrente quede una mesa libre... su categoría puede quedar mermada si permanecen mucho tiempo dónde nosotros, mayormente dedicado a las comidas y manejado con destreza por su campechano propietario. Se hace evidente que el otro bar con sus serias camareras con elegante vestidito y delantal negro, es el de mayor categoría de la Ciudad. Finalmente, los chicos vestidos de “marca” con sus combinados en largos vasos, como si no, pero sin perder ojo a las muchachitas...
He dejado aparte, la visita a Knossos para dedicarle, como merece, un buen párrafo. Como introducción sólo diré y probablemente ya lo saben, que Knossos fue la Capital de la Isla en la época Minoica, allí el Rey Minos construyó entre los años 1800 y 1600 antes de Cristo, cuyos restos visitamos, un espléndido palacio (o conjunto residencial) de 20.000 m2 con más de 1.100 aposentos y en algunas partes hasta cinco plantas habitables. Sin embargo, hay constancia de que el lugar había sido ininterrumpidamente habitado desde 7000 años antes de Cristo.
Para llegar a Knossos desde el Camping nos trasladamos a primera hora en Autobús hasta la Terminal de Iraklio, abajo en el puerto, desde allí en otro autobús Urbano llegamos a Knossos que dista 4 kilómetros de la Capital en el interior. Volviendo al soberbio palacio, es curioso señalar el grado de confort que alcanzaron, proveyendo el palacio con tres canalizaciones de agua separadas. Una de agua fresca, que llegaba desde fuentes en Archanes distantes 10 kilómetros, otra de drenaje y una tercera para el agua usada.
El conjunto fue descubierto en 1878 por Minos Kalokairinos, un mercader y anticuario Cretense, pero no fue hasta 1900 en que el Arqueólogo Británico Sir Arthur Evans, fue capaz de comprar el lugar y con sus propios medios iniciar los trabajos de excavación. Actualmente, algunas pequeñas muestras reconstruidas del antiguo aspecto del palacio se pueden contemplar in situ, así como reproducciones de varios preciosos frescos cuyos originales se pueden admirar en el Museo de Iraklio. Aplaudo estos “montajes” siempre que no traten de confundir al visitante.
Aquí si que los turistas eran numerosos y variopintos. Unos Japoneses eran instruidos ante el reconstruido y repintado Salón del Trono. Unas Rusas en lo que fue el Teatro. Unos Americanos ante las ermitas tan difíciles de imaginar y dónde se encontraron unas figuritas votivas. Unos nórdicos asombrados ante unos “Cuernos” enormes, símbolo de la Leyenda del Laberinto del Minotauro.
Como complemento a esta visita, vendían un tipo de entrada que permitía además la visita del Museo Arqueológico situado en Iraklio y que contiene prácticamente todo lo encontrado en Knossos destacando unas tablillas de barro con dos escrituras la A y la B, la B ha podido ser descifrada. Pero lo más sobresaliente del Museo son los frescos, en especial uno de unos delfines que junto a la figurita de la Diosa de las Serpientes se ha convertido en signo identificativo de Creta. Si bien para mi gusto este honor se lo adjudicaría a las “mujeres plañideras” del Museo de Hania. El Museo cierra al mediodía lo que nosotros aprovechamos para almorzar en la Terraza que he descrito arriba.
Adelantaré un poco el ritmo del viaje ya que en la visita a Agios Nikolaos, aparte del insólito lago de agua salada en el centro de la Ciudad, no consiguió despertar en nosotros mucho entusiasmo.
Y ahora viene mi gran decepción del viaje.
Bueno, primero les doy por si no los conocen unos pequeños datos. La Garganta de Samaria (Parque Nacional) de 18 kilómetros cuyas paredes en algunos puntos sobrepasan los 500 metros de altura y el ancho se estrecha hasta solo 3 metros, discurre por el cauce del río Omalos desde la población de Xyloskalo (a 2 horas en Bus de Hania) hasta Agia Roumeli en la Costa, dónde los esforzados caminantes se embarcan hasta Khora Sfakion, para de nuevo en autobús regresar a Hania.
Guardábamos para el resto de nuestra estancia este Paseo por la Garganta de Samaria y la costa sur. Sabíamos que la distancia a caminar (unas 6 horas) podía ser excesiva para nuestras fuerzas y que una vez iniciado el camino no hay escape posible, así que habíamos decidido abordarla desde el mar, cuesta arriba y cuando nuestra curiosidad estuviera satisfecha retroceder.
Pues nada señores, que se desató un persistente viento casi huracanado en todo el Sur de la Isla que no permitía a las naves salir a la mar y nuestro proyecto se vio frustrado. Llegamos hasta el Camping de Plakias y la arena levantada por el viento a ratos ni nos permitía mirar, incluso amenazaba con tumbarnos. Conocemos vientos fuertes como nuestra “tramontana” pero éste “siroco” venía de Africa y era cálido.
Nos refugiamos en el Camping, esperando que al día siguiente fuésemos más afortunados... en el Camping sólo nosotros y otra Autocaravana de unos Ingleses que llevaban dos días esperando. Al día siguiente lo mismo o peor, así que después de un breve recorrido por la costa que nos convenció de que con buen tiempo sus playas eran magníficas, nos resignamos y regresamos a Hania para conseguir sin contratiempos el pasaje de regreso. Sin embargo quiero mencionarles que la carretera desde Plakias también pasa por una estrecha e imponente garganta que da una idea de lo que nos habríamos encontrado en Samaria.
Recalamos de nuevo en el Camping de la ida pero, debíamos de haberlo supuesto, con tantos días de viento y que cuando sopla, abarca toda la isla, no había pescado fresco. El viaje de vuelta lo hicimos en el mismo barco de la ida y esta vez sólo se detuvo en Kithira. En conjunto, la visita a la isla de Creta, pensamos que no podemos valorarla en sus justos términos por el tremendo viento que nos deslució toda la parte sur y que en cuanto a paisajes es la más bella, salvaje y auténtica. Por lo demás, aparte de Knossos, las poblaciones que recorrimos no superaron algunas otras visitadas o que luego visitaríamos en el continente griego. Nos esperábamos algo más. Acostumbra a ocurrir cuando se magnifican tanto las expectativas! |
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