
Lindo dia en Arraial do Cabo
Arraial do Cabo, Rio de Janeiro, Brasil | 0 comentarios.
|
Luego de un año de trabajo vuelvo a la ruta. Esta ves por 3 meses como mínimo, o al menos eso voy a intentar. Atrás quedo 3er año del instituto de educación física y los 11 finales aprobados, las mas de 100 fiestas realizadas en mas de 5 salones, atrás quedaron otros 4 trabajos, mi Mar del Plata natal, noviazgos, amigos, familia, trabajos, contactos, lo que sea. Solo Damián y yo en esta locura que venimos planeando desde que retorne de mi 1er viaje como mochilero por Brasil, allá por el mes de abril del 07. Compramos los pasajes con un mes de anticipación, nuestro destino, la gran ciudad de San Pablo.
Luego de una dura despedida con los chicos la noche del 8 de enero, y digo dura por lo que fue a nivel alcohol y no llanto, mi viejo me deja en la casa del Peca para salir luego del almuerzo rumbo a Buenos Aires en auto, es decir, hacia Retiro en donde nos tomaríamos el bondi hacia la mencionada monstruosa ciudad. Partimos en un Alfa Romeo modelo 98 color negro con tapizados de cuero y motor V6 junto a Mabel y Fernando, madre y hermano de Damián respectivamente. El día era increíblemente caluroso, como 38 grados, un infierno dentro de ese vehiculo.
El primer problema no se hizo esperar ya que a los 100km el auto recalentó y toda la tecnología murió en la localidad de Las Armas, a unos 350 kilómetros de la capital de nuestro país. Fueron 2 horas de esperar a Ariel en la ruta, otro de los hermanos Barciela, el cual nos llevo a destino solo que, a poco de entrar en Puerto Madero, ya en Buenos Aires, la prefectura nos quiso secuestrar el auto por no tener las patentes originales, una ridiculez teniendo en cuenta que el auto es un Citroen C3 modelo 07 con 3 mil kilómetros y todos los papeles al día.
Lo gracioso de la situación es que para seguir viaje y que no nos saquen el coche debíamos sacar las chapas que este poseía y colocar las originales. Pequeño detalle, dichas patentes estaban remachadas y por eso tuvimos que arrancarlas literalmente dañando la parte trasera del auto, sumando a esto el no tener tornillos para colocar las venditas originales, las cuales pegamos con cinta adhesiva de papel, una cagada pero funciono. Puedo decirles que valió la pena ya que llegamos sanos y salvos hasta la terminal de buses donde a las 20 horas nos tomamos nuestro colectivo. Contratamos los servicios de Crucero del Norte que la verdad fue fantástico; una buena comida a bordo, café, wisky, vino tinto bien argentino, gaseosa, jugo, etc. Luego de 37 horas llegamos a la capital paulista en donde esperamos otras 4 para tomarnos un ómnibus hacia Parati.
En fin, pisamos tierra el día 11 de enero a las 16 horas. Como dije, estuvimos primero en la ciudad histórica de Parati por espacio de 7 días en un departamento que alquilamos por tan solo R$20 la noche, una ganga. Allí visitamos su centro, hicimos un paseo de escuna por la Bahía Parati y conocimos sus 2 playas, Do Pontal y Jabaquara. Nos hicimos muy amigos de una paulista muy loca y divertida llamada Denize que venia viajando en 4x4 desde Manaos hacía 60 días, la cual nos llevo a las cascadas o cachoeiras que se encuentran a unos 15 km de la ciudad.
Ese día fue increíble. Otras de las cosas que hicimos fue ir a Trindade, una pequeña comunidad con playas de ensueño y muy tranquilas. Hay que tener en cuenta que si uno quiere tranquilidad en Brasil debe viajar luego de la época de carnaval ya que todo el país es una locura a causa de ese fantástico fenómeno y del cual hablare unos párrafos mas abajo. Después de esa loca semana en la que también hubo fiestas en la calle con batucadas, bandas de trompetas y flautas, capoeira, mujeres, mujeres y mas mujeres por supuesto, partimos hacia Angra dos Reis.
Es importante saber que si se toman un ómnibus lo van a pagar 20 reales; mejor subirse a una vans que sale 6 y hace la mitad del recorrido, para luego subirse a un circular que les sale $R1.80 y los deja a 15 calles del cais o muelle de Lapa, del cual parte la barca con destino a Ilha Grande. POR FAVOR CUIDADO si llegan de noche a Angra, esa zona esta rodeada de favelas y no es muy seguro caminar por allí, más siendo extranjero. La barca sale todos los días, si mal no recuerdo, a las 15 horas llegando a las 16:30. Tiene un valor de 6 reales. En la isla alquilamos dentro del parque de un morador un techo en donde debajo de este y con el Peca montamos nuestras carpas.
También pagábamos 20 reales por día y teníamos derecho a utilizar la cocina de la casa. Recuerden que lo mas importante para el viajero es tener donde cocinar y sacar agua potable porque para dormir el aventurero no tiene problema; playas, árboles, carpa, calles, baños de estaciones de servicio o puestos de gasolina, donde sea, por eso somos viajeros y nos gusta esta clase de viajes.
En la isla fuimos a la Feticera, Saco do Ceu, las playas céntricas, Pico do Papagalho, López Méndez, Laguna Azul, Verde, y mucho mas. A la noche no había mucha fiesta y por eso nos íbamos hacia el hostel “Che Lagarto” o bien a “Aquario”, en donde tenías mucha música, cervezas, nacionalidades, mujeres, colores de piel, culturas, distintas lenguas, etc. Dos días de lluvia nos expulsan a Río de Janeiro, ciudad arto conocida por ambos viajeros, que además de grande, es peligrosa y cara. Si quieren conocer la verdadera realidad no visiten solo el Cristo, Copacabana o el Pan de Azúcar; sean viajeros, no turistas, exploren, conozcan la cultura, hablen con la gente de todos los extractos sociales, vean como viven y como mueren en la calle, la desigualdad social, visiten Nilópolis, Nova Iguaço, Tinguá, Campos, Duque de Caxias, Belford Roxo, vean las favelas. Visiten aquello que no es promocionado por nadie. Ese Río de Janeiro que las agencias turísticas muestran es solo el 2% del verdadero, y yo me pregunto, haciendo una critica a la canción, ¿Río de Janeiro esta bonito?
La verdad es que no se, yo creo que mas allá de la belleza que uno pueda encontrar, deja mucho que desear. (El que lea este diario y no este de acuerdo conmigo por favor hágamelo saber, no criticando mi opinión de mala manera sino en forma constructiva jeje). Bien, llegamos a la bombardeada (por mí) capital carioca en una combi que nos trajo de Mangaratiba a la rodoviaria o terminal por tan solo R$15. Desde allí partimos a la tan amada y linda Región de los Lagos. Nuestra primer ciudad fue Arraial do Cabo en donde nos hospedamos en el hostel Marina dos Anjos. Puedo dar fe que esa semana fue una entrada en calor a lo que sería carnaval, ya que hubo mucha fiesta dentro del alojamiento y en donde cada noche el tópico cambiaba, es decir, la primera noche fue fiesta checa en donde un grupo de chicos de aquel “lejano y desconocido” país fue el encargado de preparar el cóctel y banquete nativo de su tierra, como así también la música. La segunda noche fue brasilera, la tercera argentina, la cuarta australiana, y así fue pasando la noche inglesa, francesa y tunecina. El final fue siempre el mismo; todo el mundo ebrio, todo el mundo riendo, todo el mundo bailando y todo el mundo en PAZ.
Es muy loco ver como no solo el alcohol sino también los viajes unen a los pueblos y que no importa lo que hables; español, ingles, francés, árabe, o lo que fuese, todo el mundo logra entenderse perfectamente con un solo gesto, la sonrisa cómplice… Fue en esa ciudad, en la que conocí a mi loco amor, Daniele (si leíste mis otros diarios debes recordarlo y si no lo recordás o no los leíste te estas enterando en este momento) en la que la volví a ver. Fueron unos mágicos 3 días de conversaciones, caminatas, comida, playas y…lo otro no les incumbe. El problema era que ella trabajaba, no es vagabunda como yo jaja, y por ese motivo no podía acompañarme en mis planes originales. Aunque en realidad siempre estoy a la deriva y voy hacia donde las buenas energías me lleven. No tengo un plan original y menos un plan B.
Estoy librado al azar, en donde no hace falta ser un héroe para recorrer un camino (como muchas veces me han dicho). Damián tiene razón en llamarme barrilete. Solo hace falta coraje o al menos, dejar que el corazón y no la razón nos guíe. ¿Cuántas veces nos decimos a nosotros mismos lo que nos gustaría hacer y no lo hacemos? Siempre buscamos excusas estúpidas para no seguir el camino que amaríamos recorrer, aquel que fue trazado para nosotros. No debe de haber nada más triste que escuchar, el día de mañana, a nuestro corazón murmurar, “esto no es lo que quería para mi vida”. Por eso muchachos, dejen esas excusas y cumplan sus sueños, por mas inalcanzables que parezcan. Aquellos que les dicen, como a mí, que están locos, tarados, enfermos o lo que fuese por querer recorrer 15 mil kilómetros en tan pocos meses por ejemplo, son personas que, como no saben vivir sus vidas, nos dicen como debemos vivir las nuestras.
No se casen con las cosas materiales ya que cuando nos morimos no nos llevamos nada. ¿Por qué comprarme un celular de $1000 si el que tenemos y cuesta $50 funciona perfectamente? Lo mismo para los autos, la ropa de marca, o lo que mierda fuese… La cuestión fue que el día 31 de enero me despedí de mi compañero de ruta Damián y partí hacia Cabo Frío, en donde pase el carnaval en la casa de mi tío de consideración Renato junto a mi amiga Raquel y demás personas. Todas las noches fiestas y tríos eléctricos, estos son camiones gigantescos tuniados con parlantes gigantes y bandas de música arriba. La misión imposible a intentar cumplir era seguir por toda la ciudad a dicho camión ebrio jajaja, por cierto muy divertido. En total anduve 9 días por Cabo en donde visite todas sus playas; Peró, Do Forte y Das Conchas. De allí partí hacia Río das Ostras, en donde me hospedé en la casa de Fernanda, una chica que había conocido en Arraial do Cabo y que me ofreció hospedaje.
También me presento a sus 2 mejores amigas, Carla y Yanina, a su mamá Marilú y a su hermano David. En esa ciudad conocí la Costa Azul, la plaza de la Ballena, la Laguna Coca Cola (llamada así por el color y no el sabor de su agua) y fui a bailar a una discoteca muy divertida cuyo nombre no recuerdo. Pasado ese fin de semana me fui para Sana, previo paso por Casimiro de Abreu. Sana es un lugar magnifico e increíble, posee 15 cuadras, casi no existen autos y es como visitar Hobbiton, sierras con pequeñas casas enclavadas en ellas, caminos de tierra, arroyos, ríos y cascadas de aguas puras y cristalinas. En este asentamiento es donde mi viaje daría un asombroso cambio de rumbo debido a que allí conocí a Ricardo, un paulista que estaba viajando por Brasil y con el que me hice muy buen amigo.
Mi pregunta fue la siguiente, “¿Vamos a Bahía?” “¡Sí!” fue su respuesta. De Sana partimos hacia Buzios ya que mi nuevo compañero de viaje tenía parte de su equipaje allí, en el departamento de una amiga y por este motivo aprovechamos 3 días para disfrutar de las playas buzianas. Nuestro primer destino camino a Bahía fue Campos Grandes en donde nos tomamos un colectivo, luego de nuestras 4 horas fallidas en la ruta intentando hacer dedo, hacia Guaraparí, en el estado de Espirito Santo. En un día nos alcanzó para conocer toda la ciudad y hasta encontramos perdido a un chileno llamado Jorge que se nos unió por esos días a nuestra loca aventura.
El objetivo ahora era encontrar un buen lugar para acampar y esas fueron las denominadas 3 playas, aunque en realidad nos quedamos en la cuarta por unos 6 días. Lo único que hicimos fue comprar 6 botellas de cachaça 51, 3 kilos de arroz, 3 de fideos, 5 de tomate, ajo y cebolla más 20 litros de agua para cocinar y lavarnos los dientes. Luego sacábamos de la madre naturaleza cocos, bananas, jacas, pescados y mejillones al bajar la marea. Como detrás de la playa había un bosque teníamos leña para tener 24hs de fuego que nos ayudaba a cocinar, nos daba luz y lo más importante, ahuyentaba a los mosquitos. Yo creo que fue una de las partes mas lindas de mi viaje.
En esos días el tiempo se detuvo, fue como volver a la prehistoria, no había nada para hacer, solo sobrevivir, nadar, pescar, tomar sol, dormir, comer, buscar leña, cagarnos de risa, meditar solo sentado en una gran piedra con vista a toda la costa, la cual tuvo 3 dueños por una semana, etc. Lamentablemente una gran lluvia convirtió a mi carpa en un hotel 5 estrellas ya que no saben la piscina que tenia dentro de ella, por ese motivo nos vimos obligados a refugiarnos en otra playa que estaba ubicada a 3 kilómetros de allí pero que poseía un bar increíble el cual nos sirvió de abrigo por esa noche. Al otro día temprano decidimos partir hacia Vitoria, la capital del estado capixaba y en donde esta ubicada la fabrica de los famosos bombones Garotos. Nos tomamos un colectivo que nos costo 4 reales bajo la atenta y triste mirada de Jorge el cual no pudo viajar por falta de dinero. El viaje duro unos 40 minutos hasta la 3era ciudad más grande y peligrosa de Brasil. Desde su terminal partimos hacia Sao Matheus y de allí a Gurirí. Al llegar ahí la noche ya había caído y la única opción que teníamos era dormir en la playa.
El inconveniente era que esta era muy distinta a la de Guaraparí debido a que su costa era urbana, es decir, a 3 metros de la arena había una avenida con mucho tráfico de autos. Obviamente no nos importo y armamos la carpa, solo que la varilla del iglú se quebró. En ves de agarrarnos la cabeza nos miramos y comenzamos a reírnos de nuestro infortunio, después de todo todavía teníamos la carpa en pie. Pasaron solo 4 segundos cuando la segunda varilla también se rompió, y nuestra risa ya era una carcajada que aumento 2 minutos después debido al diluvio que se desato en ese momento.
Por eso rápidamente juntamos nuestras cosas y nos fuimos a un café para protegernos del agua, cenar alguna cosita y pensar tranquilos como quitar la nueva piedra que acababa de aparecer en nuestro comino. En ese bar conocimos al dueño que era muy buena onda, el acepto, luego de oír atentamente la historia de nuestro infortunio, guardarnos las mochilas con nuestro dinero y documentos mientras nosotros buscábamos un lugar donde dormir. Lo encontramos luego de caminar 3 calles.
Era una pescadería que se encontraba cerrada. Era al aire libre con una barra, mesas, sillas y obviamente poseía un techo que evitaba que nos mojemos. Encontramos un recoveco muy cómodo en el cual entrábamos perfecto solo que una vez conciliado el sueño, el techo se quebró dejando caer un manantial de agua en nuestras cabezas. Por suerte no fue mas que un gran susto y un gran baño a lo que le siguió una risotada increíble. Dormitando buscamos otro lugar donde dormir dentro de aquella pescadería pero todo estaba mojado, asique decidimos hacer 2 camas con 3 sillas cada uno y recién ahí pudimos descansar al menos 4 horas debido a que a las 6 de la mañana los primeros clientes iban llegando y nosotros tuvimos que irnos.
Era increíble ver las caras no solo de aquellas personas sino de todo Gurirí y Sao Matheus al contarles que era argentino y que viajaba por Brasil debido a que nunca en su vida habían conocido a un argentino y creo que mucho menos a otros extranjeros. Como contaba, nos levantamos a las 6 de la mañana y fuimos a buscar una panadería para desayunar y luego así tomar nuestras mochilas e ir en busca de más aventuras. Con todo listo partimos hacia Canceicao da Barra en donde en su terminal conocimos a Richard y Claudia, 2 alemanes que viven en Berlín y también viajan por esa zona. Asique los 4 nos fuimos a Dunas de Itaúnas, una ciudad ubicada a uso pocos kilómetros y la que posee unas gigantescas dunas, como su nombre así lo dice, las cuales habían tapado la antigua ciudad hacía unos cuantos años atrás.
Luego de buscar por un largo rato encontramos la posada Girasol, en donde sus dueños Bernardino y Edimara nos hicieron un buen descuento y nos dieron un cuarto con aire acondicionado, ventilador de techo, frigobar, baño privado y 2 excelentes camas, mas unas hamacas paraguayas muy cómodas a tan solo 10 reales la noche. Sinceramente les digo que con 2 días en aquella ciudad basta y sobra para conocerla a la perfección, solo que nos sentimos tan bien tratados y cuidados que nos quedamos 7 días. Allí conocimos también a Jure, un chico de Eslovenia que había pasado unos días en Argentina debido a que su novia es cordobesa y ahora estaba por Brasil. Jure trabaja en una empresa de limpieza de rascacielos. El es aquel que se coloca el arnés y baja ventana por ventana ya sea limpiándolas o pintando las paredes. Con el aprendí mucho ya que es mayor que yo, tiene casi 30 años y viajo por casi todo el mundo; Europa, gran parte de América Latina, norte de África y parte de Asia.
Las noches en Dunas eran muy tranquilas a excepción del fin de semana ya que allá es la capital nacional del forró, un tipo de danza parecida a la lambada. Es por eso que el viernes y sábado nos íbamos a bailar un ratito y conocer mujeres realmente muy lindas. También la hora de la cena era alucinante ya que siempre hacíamos algo rico para comer; pescado, churrasco, pollo, todo esto acompañado claro está de vegetales, cerveza, vino, cachaça, arroz, papas fritas, etc. Los días eran todos de playa o de caminatas por los pantanos próximos al río, también hacíamos junto a nuestros amigos alemanes paseos de kayak y surf en unas muy peligrosas aguas capixaba. Así pasamos esos 7 días; amigos, comidas, playa, deportes, diversión y más diversión. Lamentablemente nuestra estadía en el estado de Espirito Santo llegaba a su fin y por eso retornamos a Conceicao da Barra, luego de despedirnos de todo el mundo en aquella posada, para tomarnos un bus que nos lleve a Teixeira de Freitas, ya en el estado de Bahía.
Solo que allí conocimos a Arbín y Milan. El primero es un armenio criado en Irán debido a su que familia se escapo por el conflicto con el vecino país de Turquía, pero vive desde hace 6 años en Brasil, y el segundo es austriaco también criado en Irán, solo que sus padres se mudaron a esa tierra por causas laborales. Ambos se conocieron en una escuela de Teherán y hasta hoy son mejores amigos. Aquí es donde se produce otro giro inesperado y gigantesco en mi viaje, ya que compartiría los siguientes 22 días juntos a estos 2 nuevos viajeros, compañeros de aventuras, pero lo más importante a estos 2 nuevos amigos. La comunicación era realmente muy divertida ya que yo con Milan hablaba en ingles, solo que cuando el quería explicarme algo que yo no entendía le decía esto en persa a Arbín que me lo traducía en portugués o en ingles de una manera mas sencilla, y yo a su ves se lo enseñaba a los 3 en español debido a que todos querían aprender mi lengua. Imagínense esto por 22 días, realmente muy lindo, nunca nos aburríamos. Nuestro primer destino real fue la ciudad de Porto Seguro, solo que llegamos a la una de la madrugada y no había nadie en la calle.
Estuvimos debatiendo unos 20 minutos nuestro accionar y decidimos pernoctar en un local de la terminal de buses que se encontraba en refacción y era justo para nosotros cuatro. Lo único que hicimos fue estirar nuestras colchonetas y prender muchos sahumerios a causa de la presencia de millones de mosquitos diría yo que atacaban nuestras piernas. Así pasamos nuestra primera noche en Porto, una ciudad bastante más grande que aquellas que conocimos en el estado anterior dejando de lado Vitoria, su capital. Nos hospedamos en una casa que alquilamos a 40 reales el día, es decir, 10 cada uno y en la cual teníamos de todo, hasta un TV de pantalla plana, cocina completa y un gran hidromasaje. Tenía espacio para 9 personas. Cave aclarar que ya era primero de marzo y como les explique antes, cuando acaba el carnaval acaba todo, hasta los precios altos se convierten en cifras ridículas, como las que pagamos por esa casa en la que para carnaval (solo 5 días) piden 4500 reales.
Los días eran, como siempre, de playa, cerveza, espectáculos en la arena de capoeira, axé, o monólogos graciosos de transformistas que además jugaban con la gente. En nuestro paso por Porto Seguro conocimos a mucha gente con la que siempre compartíamos algo, mate con argentinos, cerveza con brasileros o experiencias vividas con latinos y europeos. Decidimos dejar esa ciudad para tomarnos una barca camino a Arraial d´Ajuda. Allí conseguimos una posada barata llamada Tío Otto y la cual estaba ubicada a 2 cuadras del centro. Mas allá de que la ciudad no sea grande era importante estar cerquita de los supermercados o fiestas populares que se celebraban en la calle. La posada tenía de todo; cocina, frigobar, aire acondicionado, ventilador de techo, piscina, y solo pagamos 15 reales cada uno.
Pero creo yo que lo mas importante era la gente que en ella trabajaba, tanto los dueños, Tío Otto y doña Divina, como Gino, el empleado, eran personas muy amables, dadas para conversar y muy buena onda. Con respecto a la ciudad en sí debo decir que es muy pintoresca, con una calle principal llena de comercios y bares, preparada para el turismo claro está y la cual llega hasta la playa Mucugé. Los alrededores son muy tranquilos, no hay mucho movimiento, es una ciudad, para quien gusta de lindas playas, 40 grados de calor todo el año y lugares pequeños, para vivir en ella, no así para amasar una gran fortuna o convertirse en millonario, pero si para llevar una vida digna. Todo depende de la ambición de cada uno; si yo en mi vida buscase la riqueza material no seria profesor, lo que yo busco es estar tranquilo conmigo mismo, conocer ciudades, tener amigos y un trabajo, carrera o profesión en el cual no sufra los días laborales y sí la pase realmente muy bien como hoy en día la paso enseñando a las personas. Porque en definitiva lo que nos llevamos cuando no estamos en esta vida es lo que nuestra cabeza y nuestro corazón pueden cargar…
Como dije, está la playa Mucugé, luego viene Pitinga y después de 3 kilómetro se llega a Laguna Azul. Detrás de las playas hay lagunas y también falecias, que son acantilados de unos 80 metros de altura y en los cuales salte de parapente con mi amigo Alex, oriundo de Belo Horizonte e instructor de parapente tanto en Brasil como en Europa. Estos acantilados me hacen recordar mucho al Cerro de los 7 colores que se encuentra la provincia de Jujuy y poseen muchas tonalidades de rojo, violeta, blancos y grises, realmente digno de ver. No hay nada más lindo que subir a ellos y observar callado y solo toda aquella magnificencia creada por nuestra señora naturaleza, ahí uno se da cuenta de lo pequeño que es.
Lo único que pude atinar a hacer fue mirar al cielo, luego de estar hipnotizado una hora y agradecer, no se a quien, Ala, Dios, Jesús, Mahoma, Jehová, Buda. Agradecer de estar vivo, agradecer por aquel pedazo de naturaleza que estaba observando en ese momento, agradecer el poder viajar, el tener una familia que lo entienda, trabajo para solventarlo y coraje para afrontarlo. Y por fin llegó el 7 de marzo, el día de mi cumpleaños numero 21. Esa noche fuimos a una pizzería y lo lindo fue que yo era e único ser que hablaba en español; en la mesa había 2 chicas de Suecia, una inglesa, una alemana, brasileras y mis 3 inseparables amigos. Como presente recibí un collar hecho con coco el cual uso todos los días y el cual me niego a prestar a quien me lo pide, no porque salga caro, sino por el valor que aquello posee y representa. No hace falta explicarlo creo yo. En Arraial estuvimos unos 7 días y luego partimos a Trancoso, tomándonos un colectivo que sale 4 reales y que tarda 80 minutos en llegar.
Al llegar a Trancoso nos alojamos en el camping Cuba Libre, en donde dormíamos en hamacas paraguayas en un entre techo hecho de madera y con farolas que daban luz de distintos colores (rojo, azul, verde, violeta, amarillo). Parecía una discoteca, sumando que había música soul toda la noche y más que una posada o camping era un spa. Las playas de Trancoso son muy parecidas a las de Arraial debido a que se ubican sobre la misma costa y el paisaje no cambia mucho. También poseen falecias pero sus arenas son mas extensas. Si desean, en 8 horas de caminata por la playa se llega de una ciudad a otra. Lo que respecta a la ciudad goza un lugar llamado “cuadrado” donde se realizan distintos tipos de fiestas, bailes, celebraciones y en el cual hay una iglesia muy antigua. En sus laterales se mantienen casas antiguas como las hay también en Porto Seguro, ciudad histórica. Solo que estas están adaptadas al turismo.
Dentro de ellas hay restoranes, tiendas de ropa, artesanías, etc. Antes de partir hacia Caraíba, nos despedimos de nuestros amigos Arbín y Milan con la promesa de volvernos a ver en este viaje o en otro, o bien en esta vida o en otra. Así nos tomamos un colectivo de 5 reales y un pequeño bote a 3 que nos dejo en Caraíba donde conseguimos una casa con todas las comodidades a 30 reales la noche. Lo loco en Caraíba es que no existe la energía eléctrica en sus calles, las cuales son alumbradas por velas o faroles, que al igual que en Cuba Libre, nos daban luces de colores en las esquinas. Otra distinción de esta pequeña ciudad es que no hay calles asfaltadas, todo es arena, y por ende, no existen los vehículos. Allí las cosas son un poquito mas caras debido a que hay que trasladarlas desde Trancoso pero nosotros ya habíamos hecho nuestras compras allí; arroz, fideos, cachaça 51, salchichas para asar en nuestras fogatas playeras y fruta, mucha fruta. Como no había nada de nada a la noche, nos levantábamos al amanecer, aproximadamente a las 4:30 de la mañana y comenzábamos nuestro día con un buen desayuno y posterior ida a la playa, que acababa tipo 18 horas, cuando la luz desaparecía.
Toda dependía de cómo estaba el físico; si todavía existía energía en nuestro cuerpo armábamos un buen fuego en la playa, y si no se tenía esa cuota extra nos íbamos a dormir para recargar pilas. No sé porque sentí que debía volver a Arraial d´Ajuda nuevamente; quizá fue mi corazón quien lo ordeno, mi instinto, o una energía extraña fue la que me hizo retornar a aquella ciudad mágica y a aquella misma posada junto a mi amigo Ricardo, el cual se quedo solo 2 noches antes de volver para el estado de Río de Janeiro.
La rutina era la misma, un buen desayuno, playa y en ella, cuando aparecía la sed, solo tenía que subirme a algún coquero para extraer el tan preciado fruto que abríamos con mucho esfuerzo en algunos casos y mucha facilidad en otros. Esa segunda parte en la mencionada ciudad conocí a varias personas muy divertidas y buenas, como Daniel de Ushuaia, Mónica de Latinoamérica (tiene 46 años y hace 28 que viaja y no “recuerda” de donde es) o Germán, fueguino que hace 2 años que vive en Brasil.
Con ellos era o ir a la playa, o compartir mate, experiencia, cervezas, cenas, desayunos, todo dependía de la hora y el lugar en donde nos encontrábamos. Tengo que decir que Moni fue como mi mamá esos días, siempre que me veía con alguna chica me recordaba que me cuide, hablábamos mucho de cualquier cosa, tanto temas vanales como muy importantes e interesantes. Su objetivo era juntar dinero vendiendo sus artesanías y llegar a Natal, en donde tenía un contacto y una casa para vivir.
En Arraial además conocí a Marcela, una morena hermosa que trabajaba en una tienda de ropa, a Jorgelina, argentina y kinesióloga, a Kamilla, nacida en Goias y masajista aparte de viajera eterna, y a Caro, porteña, contadora pública y con la cual en un futuro compartiría unos días conmigo en su casa de Buenos Aires antes de mi llegada a Mar del Plata. Casi terminando el mes de marzo mi amigo, mi hermano, mi compañero de viajes, trabajo, colegio, facultad, rugby, etc. me envía un email diciéndome que se encontraba en Buzios, Río de Janeiro hacía una semana y quería verme.
Fue ahí cuando le dije adiós a Bahía y a la excelente vida que allí tuve por espacio de un mes para tomarme un bus hacia Campos, luego a Macaé, luego a Cabo Frió y finalmente a Buzios para intentar encontrarme con Ricardo, otro Ricardo sí, pero este bien marplatense y bien conocido por mi. El primer día no lo vi, por eso dormí en la casa de Alexandra, una brasilera que me escucho decirle a un grupo de argentinos que dormiría esa noche en la playa si no encontraba a mi amigo, y la cual me dio abrigo y me invito a cenar unos buenos camarones.
Esa misma noche caminando por la costanera buziana, me encontré con mi otro amigo Ricardo, el brasilero, aquel con el que me había despedido 12 días atrás en Arraial d´Ajuda. El me invito a un departamento que le había prestado por 2 noches. Como aquella era la primera y ya había arreglado con Ale lo dejamos para el otro día. Y fue como bien temprano llegue a la pequeña casa con mi mochila de montaña. Fuimos a praia Azeda y luego a pasear por el centro, cuando de repente me encontré con mi amigo marplatense Ricardo. Presentados ambos Ricardos nos quedamos hasta tarde bebiendo cachaça por la calle y luego cada uno fue a su respectivo alojamiento a dormir. Como mi amigo brasilero tenía que devolver el departamento, nos mudamos hacia el cuarto alquilado por el otro Rica, el marplatense, que vivía a medias con Rodolfo, un porteño que trabajaba allí vendiendo paseos de barco.
La casa o departamento estaba ubicada frente a la plaza de artesanos, el único problema que ella tenia es que era una mierda. En todo sentido, no solo por su aspecto sino también por su olor, no éramos nosotros, pasa que la ciudad de Buzios no posee agua potable y todo el desagote va a parar a las playas, y se ve que había algún problema con las cañerías en esa zona. También era imposible bañarse en ese lugar debido a que el agua salía de la canilla o ducha con olor a mierda, sabor a esta y aspecto también. No era ni un departamento, ni una casa y menos una posada era mas bien una pocilga jajaja, aunque nosotros ahí estábamos muy cómodos.
Con un techo para dormir nos bastaba, aparte muchachos, estábamos a un paso de absolutamente todo. En buzios estuvimos unos 9 o 10 días, ya no recuerdo, íbamos siempre a la playa y a la noche a un bar sobre la costa llamado “Anexo” en el cual trabajaba Ricardo el brasilero y en el cual teníamos todo gratis, entrada, bebida y a veces comida. Entonces, podemos decir que en Buzios, la ciudad mas cara quizá de Latinoamérica, estuvimos sin dinero y a la ves teníamos cualquier cosa sin depender de el. Luego de llevar a Rika un día por Arraial do Cabo para que conozca, nos fuimos nuevamente para Sana, ambos Ricardos y yo.
Les repito, ese lugar tiene una energía única que nunca experimente en mi vida, la paz que allí se respira es inexplicable. Nos quedamos unos 3 días en un camping y nos dedicamos a hacer lo que mejor habíamos aprendido a hacer en esos 3 meses, nada. En realidad, nada con respecto al trabajo o estudio y si hicimos mucho en lo que respecta a caminar, nadar, cagarnos de risa, pasarla bien, bañarnos en las cascadas, subir morros, entre muchas cosas más. Ya en nuestro interior sabíamos que el viaje estaba llegando a su fin, no solo por la falta de dinero del trío dinámico sino también porque cada uno debía volver a sus obligaciones, el tema es que nadie lo decía.
Era como pronunciar una mala palabra, un insulto, una blasfemia, algo sin perdón de nadie, ni siquiera de nuestras madres. De Sana nos fuimos un buen día al mediodía a Casimiro de Abreu para luego tomar un colectivo hacia Río de Janeiro y de allí otro a Porto Iguaço. Luego de un día de viaje, llegamos a la primera ciudad argentina en donde dormimos en Hostel Park Iguazú, el más barato que encontramos a 20 pesos (6 dólares, 38 reales) la noche. Como solo había 2 camas en todo el lugar y estaban ubicadas en cuartos diferentes a mi me toco compartir la habitación con 3 chicos de Suiza y Rika durmió con a 3 israelitas. Ese mismo día fuimos a recorrer la ciudad, que por cierto no es muy grande, y al otro nos fuimos para las Cataratas del Iguazú.
Si de algo estoy seguro en esta vida es que no hay palabras o frases que expliquen lo que uno siente al estar frente a semejante lugar. No me salían las palabras, tenía un nudo en la garganta y solo me dedique a contemplar la gran obra que nuestra madre naturaleza nos había obsequiado. La Garganta del Diablo no tiene comparación con nada y es por eso que lo primero que hice al llegar y verla fue marcar el celular de mi mamá, luego de 3 meses de no hablar ni una palabra con ella, y hacerle escuchar la caída de sus aguas. Así fuimos pasando todos los saltos, cada uno con algo especial, pero nosotros teníamos sed de aventura, sed de adrenalina, sed de dejar nuestra marca en cada lugar que pisábamos y cataratas no iba a ser la excepción, es por eso que nos arriesgamos a ser expulsados del hermoso parque nacional al ingresar, luego de leer un cartel enorme en español e ingles que impedía el baño, al salto 2 hermanas.
Posee una gran piscina natural con 2 grandes caídas de agua de unos 20 metros cada una y la cual, la más próxima a la salida casi me arranca literalmente la cabeza cuando la coloque debajo. Me pueden llamar loco, idiota, infractor de leyes, no me interesa nada, ¿saben por que? Porque cuando tenga 80 años voy a poder contarle a mis hijos y nietos que yo me metí en las Cataratas del Iguazú bañándome en sus aguas. Como el dinero escaseaba, decidimos irnos caminando desde Puerto Iguazú a Posadas, unos 350 kilómetros aproximadamente. Comenzamos bien temprano caminando en dirección a las cataratas y doblamos a la derecha en el cruce que nos lleva hacia la capital de la provincia de Misiones hasta que un muchazo que pasaba con su auto nos levanto luego de ver nuestras señales. Habíamos llagado a las minas de Wanda.
Desde allí caminamos varios kilómetros hasta que la noche llego y tuvimos que hacer un campamento al lado del asfalto. Conseguimos un lugar muy bueno ya que encontramos árboles que nos resguardaron del frío viento que justo cayó esa noche y mucha leña que nos permitieron hacer una buena fogata para abrigarnos. Cabe resaltar gente que veníamos de estar 3 meses en Brasil, donde nos la pasamos todo el tiempo en sunga y hojotas y por ende, no teníamos ropa de frió. No saben la HELADA que nos cubrió, ni siquiera durmiendo a medio metro del fuego estábamos calientes, la verdad es que sufrimos bastante. Todo se calmo con la salida del sol y nuevamente 30 grados.
El cuerpo entro rápido en clima lo que nos permitió caminar unas 3 horitas mas hasta llegar a una casa en donde Ramón y sus hermanitos, al ver que éramos viajeros y no teníamos ni agua ni comida, mataron un pollo y nos lo hicieron en un guiso. Nunca en mi vida me imagine que alguien iba a tener ese gesto conmigo y menos alguien que no conocía. Fue muy lindo, no saben como se nos lleno el alma. Fue lo primero que conté cuando me preguntaron de mi viaje, tanto mis amigos como mi familia.
Luego de tomar unos buenos tereres, comer fruta, pollo, mate y mantener una buena conversación seguimos camino hacia Posadas. No hicimos 5 minutos de caminata que una camioneta freno y nos llevo hasta el puesto de gendarmería, dejándonos tan solo a 5 kilómetros de la localidad de el Dorado. Fue a aquella ciudad que llegamos a las 18 horas y decidimos tomarnos un colectivo hacia la capital misionera ya que otra noche como la anterior en la ruta no queríamos pasar, además, con Rika teníamos una amiga en común que vive allí y podía darnos alojamiento en su casa. La cuestión fue que llegamos a las 22 horas a Posadas, sí, tardamos 4 horas en hacer 100 kilómetros y a las 24 llegó nuestra amiga Ornella, la que lamentablemente no nos pudo dar lugar en su casa.
Tampoco nos quisieron dejar dormir en una iglesia evangelista, aunque en realidad nos echaron porque nos vieron caras de delincuentes, nos dieron la siguiente excusa: ¡Nooooo chicos no pueden dormir acá porque la semana pasada nos robaron! a lo que yo respondí: ¡Bueno, pensamos que como en una iglesia donde se habla tanto de Dios, de la solidaridad, del amor al prójimo, etc., etc., etc, etc nos iban a dar abrigo por una noche! Pregunto, que mierda de valores se les da a la gente si después ellos mismos no los ponen en practica. Por estos actos el mundo esta como esta, si la mierda de las religiones o bien, mejor dicho, las instituciones y los putos curas, rabinos o pastores no existiesen, saben que, el mundo sería mas calmo, mas tranquilo, nadie pelearía por este o aquel Dios, si Mahoma o Jesús o quien mierda fuese dijo tal o cual cosa.
Es por estos ejemplos, que YO viví en carne propia que no tengo ninguna religión y no asisto a ninguna misa o celebración. Yo creo en el amor y el ayudar al otro sin esperar nada a cambio; no me importa si es judío, cristiano, blanco, rubio, indio o negro, somos todos iguales y todos deben recibir y dar el mismo respeto. Terminamos durmiendo en la terminal de buses, en la sala de espera que este tiene en un segundo piso gracias a la buena intención del policía que vigilaba el lugar y nos dijo que estemos tranquilos que el nos dejaba quedarnos toda la noche allí y además cuidaba nuestras mochilas.
Al otro día fuimos a recorrer Posadas y a las 19 horas nos tomamos un tren hacia Buenos Aires que tardo 40 horas, 3 horas mas que el camino en bus de Buenos Aires a San Pablo. El viaje estuvo buenísimo porque conocimos mucha gente y se hizo muy llevadero; unos ofrecían mate, otros, galletitas, otros sanguchitos y así todo el mundo compartía alguna cosa. Llegamos por fin a la capital de nuestro país pero todavía nos quedaban por lo menos 6 días mas de aventuras ya que la prima de Rika, Iris, vive en la capital nos hospedo en su casa, además de comprarnos comidas y bebidas. Vivimos como reyes. En Buenos aires fuimos a pasear por el obelisco, Puerto Madero, el cementerio de la Chacarita, las calles Florida y Corrientes, y además yo me quede una noche en la casa de Carolina, aquella contadora que conocí en Arraial d´Ajuda.
Me presento a sus padres, a su hermano y me invito a comer en San Telmo. Muy caro, una cerveza de litro 18 pesos (6 dólares) y la comida no recuerdo pero fue muy caro también. Pasados esos 6 días nos tomamos un colectivo hasta Mar del Plata, llegando el día 12 de abril a las 16 horas, luego de 3 meses de aventura. Siempre acostumbro a cerrar mis diarios con una frase o alguna reflexión, sinceramente hay muchas veces que no se que decir, como en este momento. Solo puedo repetir lo que yo me repito todos los días de mi vida; luchen por las cosas que aman, sus sueños, cumplan todo lo que se proponen así sean cosas sin sentido. Sigan su camino, aquel que fue trazado para ustedes.No dejen que los demás les digan como vivir sus vidas, porque aquel que hace eso es porque no sabe vivir la propia. Nada en esta vida, ni en las que le siguen, es imposible, nunca nadie me regalo nada y siempre tuve luchar desde muy abajo para conseguir lo que tengo; un titulo, viajes, trabajos, por eso nunca bajen los brazos y sean gente de bien, porque la vida es una rueda, todo lo que yo hago se repite a favor o en contra mío, según el accionar que tuve en el pasado. |
Publicar en
|
¿Qué te pareció este diario? |
|
|