Este diario de viaje incluye la travesía que realizamos dos personas en noviembre de 2007. El viaje incluyó tres trayectos en avión (Medellín-Quito, Lima-Cusco y Santiago-Medellín) y los demás trayectos en bus, jeep, tren o lancha, que nos llevaron por los siguientes destinos: Quito, Guayaquil, Máncora, Lima, Cusco, Ollantaytambo, Machu Picchu, Puno, Islas de los Uros, Copacabana, Isla del Sol, La Paz, Chacaltaya, Uyuni (tour de 3 días), San Pedro de Atacama, La Serena, Coquimbo, Valparaíso, Viña del Mar y Santiago.
Fue una experiencia única en la cual conocimos lugares, paisajes hermosos, variedad de comidas, bebidas, personas y sitios muy particulares de nuestra América Latina. El relato lo haré día por día, narrando las experiencias, lugares visitados y algunos datos de hoteles y costos para aquellos viajeros que les sea de utilidad e interés… allí va…
Día 1 (nov 16 de Medellín a Quito): El tiquete aéreo que compramos en Colombia era por Avianca, escala en Bogotá e incluía: ida Medellín-Quito y retorno Santiago-Medellín (aprox 603 USD). Salimos a las 3:30 am de Medellín para el aeropuerto José María Córdova de Rionegro. Llegamos al aeropuerto El Dorado de Bogotá a las 6:30 am y allí es necesario tomar una busetita que nos lleva hasta inmigración donde nos tocó esperar un rato hasta las 8:45 am que salió nuestro avión para Quito. Finalmente a las 10:30 llegamos… puede apreciarse una vista panorámica muy bonita de la ciudad… resulta que el aeropuerto Mariscal Sucre queda inmerso en el norte de Quito, y al aterrizar puedes observar gran parte de la ciudad, que es bien larga de norte a sur pero no tan ancha. Reclamamos nuestro equipaje y salimos hasta la avenida de La Prensa donde tomamos una buseta que se fue por toda la Av Amazonas (0.25 USD/p) y nos dejó a 2 cuadras del Hostal Alcalá, localizado en el Barrio La Mariscal, sitio de juerga, rumba, muchos mochileros y de un ambiente bastante agradable.
El hotel queda ubicado en Luis Cordero E5-48 y Reina Victoria y la tarifa fue de 26 USD la noche para 2 personas (nos dieron 10% de descuento con la tarjeta ISIC de estudiante… si la tienes, es bueno llevarla, a veces te ahorras unos dolaritos). Después de descargar nuestro equipaje e instalarnos en el hostal, salimos a comer a un restaurante de comida típica ecuatoriana (de la región de la sierra) llamado Mamá Clorinda. Allí me comí un delicioso seco de chivo con una jarra de 4 vasos de chicha de Morocho. Mi compañero saboreó un plato con camarones y menestra (nombre que le dan a una clase de fríjoles pequeñitos). Todo el menú nos costó 15 USD. Cerca al hostal, está la terminal de Panamericana en la cual averiguamos los boletos de bus para la noche siguiente hacia Guayaquil. Después de la llamadas de rigor a la familia y demás en Medellín, salimos de caminada por la ciudad. Tomamos Reina Victoria pasando por el mercado artesanal, parque El Ejido y el parque La Alameda.
Llegamos al centro histórico comenzando con la iglesia de San Blas y subimos hasta la Catedral del Voto Nacional… es bastante bonita, sus cúpulas tiene más de 80 m y la puedes divisar desde casi todo el centro de la ciudad. Es una iglesia que no se ha terminado de construir y puedes subir hasta un tercer piso (entrada: 2USD/p) desde donde se obtienen magníficas vistas del centro de la ciudad; además, existe un pequeño bar o estadero donde puedes comprar tus cervezas Pilsener (1USD) y disfrutar de la panorámica. Bajamos por la calle Galápagos dispuestos a continuar con el “city tour” programado por nosotros: Teatro Sucre, Plaza de la Independencia con su palacio arzobispal (dentro hay bares y cafés bastante cachezudos) y el de Carondelet (donde habita nuestro querido Rafael Correa…), iglesia de la Merced…entre otros. Quito es una ciudad muy bonita, sus edificaciones son casi todas blancas, muy bien preservada y con un ambiente colonial.
La verdad nos sorprendió esta ciudad. Tomamos un taxi hasta el hotel (2.5 USD), ya cansados de caminar. Después de 30 min de descanso y una ducha, salimos a comer. En La Mariscal puedes conseguir comidas bastante económicas (Hamburguesa y gaseosa por 1.99 USD) y la verdad, pasan la prueba. Fuimos luego a uno de los centros de la parranda de la ciudad: la calle Fosh con Reina Victoria… gran cantidad de lounges, bares, mucho karaoke (que pereza) y en uno de tantos nos metimos a tomarnos un canelazo quiteño para ese frío que estaba haciendo… súper bueno la verdad. Luego, atraídos por la decoración externa, ingresamos a un bar llamado La Boca del Lobo… bastante bonito, mucha gente joven y los precios…mmm… moderados.
Finalmente y para celebrar, compramos en una licorera una botella de ron abuelo, con la cual nos dimos una buena borrachera recordando a Colombia, hablando de las pintas de la gente, del hecho que no nos dejaran sentar en la calle a tomar licor como en Colombia y en general, de lo amables que han sido los ecuatorianos con nosotros… Hora de ingreso al hotel: 2:30 am… estado: ebrios…
Día 2 (Quito y de Quito a Guayaquil): Nos levantamos a las 8:45am para alcanzar el desayuno (incluido en el pago del hotel) que es hasta las 9:30 am. Tania nos sirvió papaya insípida con huevos y dejó panes para calentar en una tostadora. Además hicimos un chocolate… rico el desayuno. Después de haber recargado baterías y omitiendo un poco los síntomas de resaca, dejamos guardadas las maletas con Tania (pues el hotel es hasta el mediodía) y fuimos a Panamericana a comprar los boletos para Guayaquil (9 USD/p) para las 10:15pm. Luego abordamos un taxi rumbo a la entada del TelefériQo (3 USD). Subimos hasta los 4100 m desde donde se obtiene una panorámica de la ciudad, hay varios miradores y tiendas para comprar artículos de recuerdo y demás. Al bajar entramos a Vulcano Park, algo así como una “ciudad de hierro” como decimos en Colombia, con juegos mecánicos y zona de comidas justo debajo de la entrada al TelefériQo donde comimos en KFC un combo con papitas por 3 USD.
Una buseta nos llevó nuevamente al centro de la ciudad (1USD) para continuar con lo que faltaba de nuestro recorrido: iglesia de la compañía (bastante ostentosa y bella), plaza de San Francisco (excelente) y convento de Santo Domingo. Abordamos un taxi hasta el cerro del Panecillo (3 USD), recorrimos el mirador, la estatua de la virgen del Panecillo y las ventas de artesanías. De allí tomamos un bus (0.25 USD/p) que nos dejó en un paradero para abordar otro bus que nos llevara hasta el parque de la Carolina. Este es un parque interno de la ciudad con gran extensión donde nos dio por presenciar un partido de voleyball de unos señores y comer lo que el parque nos ofrecía: humitas (tortas de choclo), habas con cueros de marrano (la verdad, no nos gustó), torta de verde (de plátano verde con pedazos de chicharrón… aceptable) y mazorca... ehm, uhm, no nos gustó mucho la verdad. Ya era de noche y caminamos por el parque, av Amazonas, av de la República, Diego de Almagro y finalmente llegamos a Burguer King… nuestro cuerpo necesitaba una ayudita… entramos al baño como si nada y salimos a la media hora sin comer… que descanso. Llegamos finalmente de nuevo a La Mariscal y nos comimos un shawarma por 1USD cada uno con el teterado de Pilsener de 600 ml.
Estaban transmitiendo el partido Paraguay-Ecuador por las eliminatorias al mundial que a propósito ganó Paraguay 4-1… estaban aburridos allá en Quito… jajaja. Hicimos un poco de tiempo para ir a tomar el bus y entramos a un café-internet para hacer llamadas a Colombia y revisar el correo. Salimos para el hotel, le reclamamos las maletas a Tania, le dimos las gracias por tal favor (no nos quiso cobrar nada) y para la terminal de “Pana “ como le dicen ellos…El bus salió a las 10:15pm y paró en el terminal del Cumandá a recoger más pasajeros… allí compramos media de ron Bacardi la cual nos bebimos dentro del bus (la terramoza, bastante fastidiosa nos decía que no se podía beber en el bus… pero igual bebimos y hasta fumamos cigarro por la ventanilla). El bus parecía un circo con gringos, enanas, como 20 negros haciendo bulla y obviamente nosotros… A las 12:15 ya estábamos durmiendo en medio de una maluquísima película de Jackie Chan.
Día 3 (Guayaquil): En la madrugada tuvimos una requisa de la policía después de Santo Domingo de los Colorados, que nos pidieron la tarjeta andina y no teníamos idea de que era eso… yo había dejado mis documentos en la maleta y dicha maleta estaba guardada en el compartimiento del bus… mala cosa… aprendí que siempre debo andar con los papeles. Llegada a Guayaquil después de 8 h de viaje. Tomamos un taxi (3 USD después de regatear un rato) hasta el Hotel Los Andes Inn (L de Garaycoa 1233 y C. Ballén en el centro de la ciudad) que nos costó 15 USD para 2 personas hasta el día siguiente… muy barato. La habitación tiene 2 camas, TV, baño y hasta aire acondicionado… W. Andrés, mi compañero de viaje se quedó durmiendo y yo salí a desayunar.
Entré a la Picantería la Colorada y me comí un “ceviche mixto” con concha, camarón y pulpo, el cual era aguado y tibio con cebolla y los mariscos crudos (que después me cayó bastante mal…). Entre otras “delicias” que vendían allí estaba la guatita, el encebollado entre otros. No pude evitar reírme al escuchar a la gente del lugar decir “mande” cada vez que alguien les dirigía la palabra… jajaja. Me acosté a las 7:30am y las 10:00 nos levantamos y salimos al parque Centenario cerca del hotel… está repleto de iguanas que caminan como perros por todo el parque y la gente es bien tranquila… bastante particular. Caminamos hasta un restaurante donde desayunamos y continuamos el recorrido hacia la catedral de Guayaquil y su parque (¡más iguanas!).
Recorrimos el Malecón 2000 en la dirección que conduce hacia el cerro Santa Ana. Este es un paseo peatonal bastante turístico al borde del río Guayas… muy bonito… pero el calor que hacía realmente era infernal… 40°C y nosotros sin encontrar dónde vendieran una p* cerveza… por fin entramos a un barcito dentro del malecón donde nos vendieron cerveza a 3.65 USD… carísima. Fuimos luego a comprar cerveza fuera del malecón y a intentar cambiar dólares por soles pero era domingo y no estaban abiertas las casas de cambio. Dimos una vuelta por algunos de los edificios emblemáticos como la alcaldía y demás y retornamos al malecón para comernos una “Lambada de arroz marinero” (6.5 USD) deliciosa pero pesada, si a eso le sumamos los efectos de pesadez del cebiche que me comí de desayuno…
Tomamos un bus y fuimos al cementerio general que nos habían dicho que era bastante bonito… lo recorrimos por 2 o más horas pero la verdad no nos pareció tan bonito y está repleto de gatos… salimos y fuimos caminando hasta el malecón 2000 (sala IMAX) en la entrada del bello cerro Santa Ana…comenzamos a subir al atardecer sus 460 escalas a lo largo del barrio Las Peñas… muy bonito de verdad… es un barrio lleno de casitas, bares y restaurantes muy bien cuidados con un ambiente bohemio. Llegamos al faro, en la cima del cerro desde donde se tiene una vista espectacular, de 360° de toda la ciudad… fue un momento bastante bonito que obviamente acompañamos con unas buenas cervezas, y ron… entramos a varios de los bares del barrio Las Peñas (de heavy metal, de música pop, de salsa) a seguir tomando cerveza hasta las 12:00 contentos por lo bello del lugar, la brisa nocturna y los efectos del alcohol…Tomamos un taxi para el hotel (3 USD) y me agarró el dolor de estómago que casi no me deja dormir esa noche… hp cebiche.
Día 4 (De Guayaquil a Máncora): de pié a las 6am con el ánimo de cruzar la frontera con el Perú en pleno día… las referencias que teníamos de ella no eran muy buenas (ni lo son) y la idea no era dejarnos coger de la noche. Tomamos un taxi hasta la terminal de buses (3 USD) y buscamos un bus directo para Tumbes (Perú) pero sólo salía hasta las 10 am. Decidimos comprar los tiquetes para las 8:30am hasta Huaquillas (Ecuador) cerca al puente internacional (4 USD/p) por CIFA.
Desayunamos rápidamente un encebollado de pescado y nos embarcamos rumbo a Huaquillas. Aunque supuestamente el bus era “directo”, paró en todos los pueblos que pudo durante el camino (el 23, Puerto Inca, Naranjal…) qué desespero…además, cada vez que quieres ir al “urinario” (manera particular de ellos decirle a los servicios higiénicos o “baño” que llaman) debes ir a pedirle las llaves al conductor… hicimos amistad con una pareja de ecuatorianos que viajaban hacia Lima por negocios y la verdad, nos ayudaron mucho para pasar exitosamente la frontera sin retrasos, robos o “tumbadas” como decimos en Colombia cuando nos cobran más de lo debido.
Al llegar a migración Ecuador (que no es propiamente en Huaquillas) nos bajamos del bus, sellamos pasaportes y los ecuatorianos nos invitaron a taxi hasta el propio Huaquillas donde almorzamos con agua de costilla (sopa de costilla) chaufa (arroz “chino”) y limonada por 1.5 USD/p. Luego salimos del restaurante y caminamos por Huaquillas hasta el puente de la frontera con Perú… bastante miedoso, se debe tener cuidado con las pertenencias, muy sucio, el río que pasa bajo el puente es en realidad un hilito de agua oliendo a mierda…entramos en el lado peruano llamado Aguas Verdes… aún peor, W. Andrés y yo estuvimos de acuerdo al final del viaje en nombrar este sitio como el más FEO de todos… afortunadamente nuestros acompañantes conocían mucho mejor cómo es la movida y tomamos un taxi inmediatamente que nos llevó a Zarumilla donde sellamos nuestros pasaportes (lugar de la oficina de migración del Perú y que realmente está muy distanciada de la oficina del Ecuador en Huaquillas).
El taxi nos esperó y continuó hasta la terminal de Oltursa en Tumbes. Aunque nuestra compañera ecuatoriana ya había pactado con el taxista en que la tarifa era de 1USD/p, el pendejo este quería cobrarnos 3USD/p… ella discutió largamente con él hasta que finalmente nos tocó de a 1.5 USD/p… se debe tener mucho cuidado con esto, pues en Perú no existen taxímetros y la tarifa se pacta con el conductor después de regatearle el precio que en nuestro caso, lo sacamos de los relatos de viaje consultados para tener el monto a regatear. Una vez en la terminal de Oltursa, aunque nuestro próximo destino eran las playas de Máncora, compramos de una buena vez el tiquete en bus desde Máncora a Lima para el día siguiente en la tarde (110 soles/p)… el cambio nos lo dieron en soles, con lo cual pagamos un mototaxi hasta el centro de Tumbes (1 sol por los dos, después de regatear obviamente). Cerca a la plaza de armas luego de recorrerla y tomarnos las fotos de rigor, encontramos la casa de cambios recomendada (cambios internacionales en calle Bolívar 259, 2.95 soles por cada USD).
Recomendable es llevar el equipaje justo, ya que cargar la maleta por mucho tiempo puede ser fatigante… sin embargo, no olvidar llevar todos los implementos necesarios. Fuimos a tomar cerca de allí las “combis” (busetitas) para Máncora por 6 soles/p regateadas…
La combi era estrecha, sin embargo, el paisaje era bien bonito al lado del mar. Nos encontramos con una familia Limeña que nos recomendó el Hotel Arena y Mar en Máncora. Después de 2h llegamos a Máncora a las 6:30 pm. Efectivamente nos quedamos en el hotel recomendado, por 20 soles/p.
Salimos a la playa ya de noche y no había movimiento. Salimos a la avenida y entramos a un restaurante llamado La Casa de Betty con el ánimo de probar las delicias de la gastronomía peruana, de especial fama, la comida de Máncora. Yo ordené un majarisco (camarones, calamar, pulpo, verde majado (plátano macerado y en trozos), tomate y cebolla) y W. Andrés un cebiche de langostinos y pescado (con camote, mucha cebolla, cilantro, ají, limón y canchas (maíz grandote tostado)) y obviamente Cristal… la cerveza local… todo por 43 soles… la verdad, deliciosísimo, qué comida tan rica para los que somos amantes de los frutos del mar.
Descargamos las fotos de nuestras cámaras en un “locutorio” como le llaman ellos a los sitios con internet y teléfonos, y fuimos un rato a un bar en la avenida donde nos tomamos unas cervecitas hasta las 12:00 que el frío nos entró… erróneamente salimos en ropa muy ligera pensando que iba a hacer calorcito como en las costas de nuestro caribe o pacífico colombiano, pero allá en la noche enfría bastante… y a dormir.
Día 5 (Máncora y de Máncora a Lima): a las 8 am nos levantamos para tomar el desayuno en el hotel (7 soles/p) e ir a la playa. Es una playa larga y tranquila, sin el común bullicio y gentío de las playas repletas de vendedores, equipos estridentes y basuras como lamentablemente sucede en Cartagena y otras ciudades turísticas del caribe; es un lugar para caminar, descansar y disfrutar del paisaje, las grandes olas y porqué no, hacer surf o tabla hawaiana (no quisimos por ahorrarnos unos $).
Caminamos hasta el muelle de la pescadería y volvimos por la playa. El sol comenzaba a asomarse con fuerza por lo que es recomendable protegerse de él, cosa que no hizo mi compañero de viaje. Al volver al sitio de partida, compramos unas cervezas en la playa (5 soles), nos metimos al mar, que no es tan cálido como el caribe, y tomamos un rato más el sol (aunque yo me escondía de él por ratos, mi compañero W. Andrés estaba feliz bajo el sol). Fuimos a almorzar a un restaurante al lado del mar, yo pedí una langosta por 35 soles… simplemente deliciosa, una de las mejores comidas que he probado…
Nos encontramos con unos viajeros austriacos que llevaban más de 2 meses por el Perú (definitivamente esta gente se toma la vida sin afanes) y charlamos hasta las 4 de la tarde tomando cerveza y conversando. W. Andrés seguía tomando el sol y quemándose como un camarón. Volvimos al hotel para ducharnos, tomar nuestras maletas y salir para la terminal de Oltursa. El bus partió a las 6pm y pude observar el hermoso atardecer por la ventana de mi puesto, en el 2° piso que daba un mejor panorama. W. Andrés ya estaba convertido en un chicharrón humano a causa del exceso de sol y cayó privado en la silla del bus bastante indispuesto, por lo que no vio nada.
Durante el trayecto pasaron algunas películas no muy buenas, y luego de recoger unos pasajeros en Piura, la terramoza anunció la hora del “catering” y nos entregó a cada uno una cajita con carne, arroz, papa y mazamorra (no la colombiana, es una gelatina morada para ellos); estaba buena. Nos pareció particular el servicio, pues en los buses colombianos rara vez se ven este tipo de cosas. Luego de eso, el bebé de la señora gorda del puesto de atrás lloró, pataleó, vomitó y jodió todo el viaje y la verdad, no me dejó dormir muy bien… qué desespero… y el chicharrón de mi compañero se me recostaba dormido por el otro lado… no fue la mejor de las noches pero había que descansar, el viaje tarda 18 h hasta Lima… agotador.
Día 6 (Lima): Me levanté a las 6:30am por la luz del día, paisaje desértico y nublado bordeando la costa del pacífico. Sin embargo, chicharroncito, mi compañero, intentaba dormir aún debido a la insolación y la fiebre que lo acompañaba. A las 8 volvió a pasar la terramoza para servir el desayuno (café y unas galletas). El bebé continúa llorando… avistamos Ancón a las 9:30am, lo que indica que estamos en la entrada norte de la extensa ciudad de Lima. Sólo hasta las 11, luego de pasar por gran parte de ciudad llena de trancones, llegamos a la terminal de Oltursa de San Isidro (Av Aramburu). Uno de los pasajeros del bus era limeño e iba para el distrito de Miraflores como nosotros, por lo que nos llevó ¡gratis! Miraflores es la zona más turística de la ciudad junto con el cercado de Lima donde está la parte antigua y colonial.
En Miraflores están los mejores hoteles, hay mucho qué ver, muchos viajeros y turistas, restaurantes, discotecas y bares para todos los precios y gustos. Nos alojamos en el hostal Eurobackpackers (Jirón Manco Cápac 471). Decidimos quedarnos en un dormitorio común para 6 personas por 20 soles/p al día; pero nunca se ocupó la habitación más que por estos dos viajeros colombianos. Salimos a almorzar muertos del hambre en un lugar cerca del hotel (saltado de res con ensalada de papa rusa por 6.5 soles/p… regular). De vuelta en el hotel, chicharrón se quedó dormido debido a las ampollas y la insolación (se le advirtió que no tomara tanto sol en Máncora pero no hizo caso…) y yo decidí salir de compras por la Av Larco, retiré dinero en el BCP y en Scotia Bank, e hice el “Mira-tour” (10 soles) que es un recorrido de 1.5h por todo el distrito de Miraflores en un bus de 2 pisos que parte del parque Kennedy y pasa por la Huaca Pucllana, óvalo Gutiérrez, Hotel Marriott, CC Larcomar bordeando la costa verde (nos acompañó bastante sol en la tarde, raro para esta ciudad tan gris, con pocas horas de sol directo, y con lluvias casi nulas durante el año), parque del reducto y parque de las tradiciones. Muchos parques para ser la 2° ciudad del mundo construida en un desierto… sus sistemas de irrigación para los jardines de sus parques hacen que éstos permanezcan verdes y bellos todo el año pese a la carencia de lluvias. A las 5:15 pm volví al hotel, desperté a W. Andrés y salimos a caminar por la avenida Larco; esta vez en dirección a la costa para visitar el CC Larcomar.
Es un lugar bien bonito, construido al borde del mar y con una vista espectacular. Otra vez nos engañaba el hecho de que Lima estuviera al borde del mar y en una latitud no tan austral… el frío en la noche junto con la helada brisa marina se te mete por los huesos… qué frío… comimos el tradicional “sánguche” peruano por 9 soles en la Sanguchería Pasquale Hnos (debo confesar que cuando veía Laura en América pensaba que esos peruanos no sabían hablar y por eso le decían “sánguche” a lo que en Colombia le decimos “sánduche”, pero no es así… aquí se utiliza esta palabra)… totalmente recomendable… volvimos al hotel para abrigarnos y volver a salir. Fuimos al parque Kennedy donde había una feria artesanal, nos metimos a una tasca-bar llamada Flying Dog… muy buen ambiente y bebidas y luego de 3 cervezas entramos a una disco llamada “Downtown vale todo” que resultó ser gay, con una población muy variada y hasta vedettes vulgares y travestis a bordo… jejeje muy divertido, aunque después nos enteramos que era una de las mejores discos en su género. Después de tomarnos más de una Pilsen Callao 650ml a 15 soles, a las 3:30 am salimos rumbo al hotel a descansar y a comernos los restos de la comida china que W. Andrés había comprado en Larcomar hacía rato… ahora sí a dormir.
Día 7 (Lima): desayunando a las 8:30am con mucho sueño… pero como no vinimos a dormir sino a conocer, compramos el tiquete aéreo a Cusco para la mañana siguiente (76USD/p muuy barato) y tomamos un taxi en la Av Larco que nos llevó hasta el cercado de Lima, en el mismísimo centro, a la calle Capón por 12 soles.
En esta calle tan pintoresca, hay toda clase de restaurantes (chifas) y almacenes chinos, fruto de la gran presencia oriental en el Perú. En una de tantas chifas nos comimos un menú del día con sopa wantán y chaufa con pollo en salsa de ostión o chancho en salsa de tamarindo… económico y bueno. Comenzamos nuestro recorrido por el centro de la ciudad: congreso, museo de la inquisición, iglesia de San Francisco y sus catacumbas (2.5 soles el ingreso), iglesia de Santo Domingo, Plaza de armas con su bella catedral… muy bonitos los balcones de las casas viejas y la arquitectura. Íbamos bastante prevenidos debido a los comentarios acerca de los “bolsiqueros” del centro de Lima, que roban tus pertenencias y ni siquiera te das cuenta… pero a pesar de esto, no nos pasó nada y estuvimos muy atentos para que no nos sucediera algo así.
Seguimos caminando hasta la plaza San Martín al atardecer, muchas fotos… y finalmente caminamos hasta el parque de las tradiciones donde se encuentra el Parque de las Aguas, en cercanías del estadio de fútbol, para ingresar a él en la noche (4 soles/p)… sólo en las horas de la noche se puede apreciar el espectáculo de más de 12 fuentes distintas con luces láser y ambientación musical en unas de ellas… este parque se terminó en agosto de 2007 y es una de las obras importantes del actual alcalde de Lima. Cuenta con una de las fuentes más grandes del mundo, que si no estoy mal, su chorro de agua alcanza más de 80 m de altura. En algunas de las fuentes, la gente entra en ellas para fotografiarse.
Es un parque bien bonito y destino obligado para los que visiten esta ciudad. Después de salir algo empapados del parque y con hambre, tomamos un taxi de vuelta a nuestro hotel en Miraflores (10 soles). Nos cambiamos la ropa y salimos a comernos un cebiche peruano típico (con pescado crudo y mucha cebolla) y una pasta con langostinos… después del banquete el sueño nos venció y a las 11pm ya estábamos dormidos para levantarnos a las 3am y salir para el aeropuerto. Nos quedamos con las ganas de ir a una “peña” o salir a rumbear y carretiar en Barranco, así como de ir a conocer El Callao… falta de tiempo.
Día 8 (de Lima a Cusco-Cusco): Un taxi pedido el día anterior nos recogió a las 3:30am y en media hora estábamos en el aeropuerto Jorge Chávez (12 USD y lleva el monto exacto porque te joden con el cambio). Hicimos el registro en TACA, se paga una tasa aeroportuaria de 6.05 USD y pasamos a la sala de embarque donde tuvimos que esperar pues el vuelo se retrasó desde las 5:50 para salir a las 6:30 por las condiciones climáticas en Cusco. A las 7:30 estábamos en Cusco a 3400 msnm. Tomamos un taxi hasta el centro por 10 soles y por recomendación de Venus, la chica que nos vendió los tiquetes aéreos en Lima, terminamos luego de muchos hoteles mirar y precios comparar, en el Hotel Félix (Teqsecocha 171, 25 soles hab. doble, comparado con 60 o 100 soles en otros hoteles). Uno de nosotros se quedó con las maletas mientras el otro buscó y escogió entre varios hoteles pues caminar a esa altitud con las maletas a cuestas cansa bastante… de verdad que es bien fatigante.
La habitación es muuuy sencilla, no tiene TV y sólo hay agua caliente en las primeras horas de la mañana, pero no necesitamos nada más lujoso. Tomamos por 8.5 soles c/u el desayuno (omelette con pan wano, mate de coca para el soroche y jugo de papaya). A algunas personas les da dificultad acostumbrarse a la altitud de Cusco, pero nosotros no pasamos de un leve desaliento durante las primeras horas que nos llevó a hacer la siesta… Al mediodía salimos a almorzar pizza (muy común por todo Cusco) por 22 soles para 2 personas y aprovechamos para comprar el Boleto Turístico del Cusco en la oficina de turismo, es bastante recomendable pues incluye las entradas a varios museos; a Saccsayhuamán, Quenqo, Puca Pucará, entre otros. Con nuestra tarjeta ISIC nos salió en 35 soles.
Retiramos dinero en el BCP pasando antes por la magnífica plaza de armas con su catedral y la iglesia de la compañía… ¡que bonito! y fuimos caminando por la Av el Sol hasta la oficina de PeruRail a comprar los tiquetes en tren hacia M.Picchu para dos días después… nos costaron 47 USD/p ida-vuelta (deben comprarse con anticipación) y eso que sólo desde Ollantaytambo hasta Aguascalientes (población más cercana a las ruinas), no desde Cusco hasta Aguascalientes. Resulta que PeruRail es una empresa chilena que tiene el monopolio de los trenes, vía de acceso mayoritaria para llegar a M. Picchu, y por tanto venden los tiquetes bastante costosos.
Otra cosa, es que sincronizando lo que se llama el Tour del Valle Sagrado que culmina en Ollantaytambo, puede comprarse el tiquete desde allá para que salga más económico. Ya cansados de caminar, tomamos un taxi (3 soles) hasta el hotel. Luego hicimos un pequeño recorrido por el casco histórico: iglesias de San Cristóbal, Santa Clara, plaza regocijo, plaza e iglesia de San Francisco, iglesia de San Pedro, mercado Wánchaq, iglesia de la Merced, entre otros. Cusco es una ciudad muy bella y bastante turística, sus edificaciones están conservadas en muy buen estado, hay gran afluencia de turistas de todos los rincones del mundo y el ambiente se va tornando rumbero a medida que anochece.
En la iglesia la Merced paramos a tomar un café y comer un sánduche… comenzaba a enfriar…pasamos nuevamente por la plaza de armas y subimos por una de sus callecitas empedradas hasta la parroquia de Jesús nazareno. Allí entramos a un bar recomendadísimo por todos los turistas: Fallen Angel… bastante “play” y exclusivo…vale la pena entrar a conocerlo. Nos tomamos 1 cerveza (10 soles c/u… no tan económica) y salimos de allá hacia el hotel… el cansancio acumulado hacía que quisiéramos dormir. Ingresé 1 h a internet y a las 10:30 ya estábamos durmiendo.
Día 9 (Cusco y tour por sus alrededores): dormimos hasta “tarde”… a las 10am de pié. Fui a la lavandería pues ya nuestro ajuar reclamaba agua a gritos (en estos sitios turísticos por fortuna hay muchas lavanderías donde te cobran por kilos y te entregan tu ropa limpia y seca en 8h o algo así)… llevé 3kg de ropa (3 soles por kilo) mientras que W. Andrés llevó 4 kg (sí, él se exageró un poco en lo que llevó en la maleta, por algo se quejó más sobre todo cuando tenía la espalda llena de ampollas de su insolación en Máncora… hasta me tocó ayudarle a cargarla más de una vez… jeje).
De allí fuimos a una de las más de 1000 agencias de turismo para separar nuestros toures por los alrededores de Cusco (el mismo día) y al valle sagrado (día siguiente). En la agencia Qosqo Místico nos costaron 18 y 25 soles/p respectivamente. Fuimos a almorzar a una chifa esperando la salida del bus del city tour a las 13:30. El tour era guiado, en inglés y español. Iniciamos en el Korikancha, antiguo templo inca semidestruido por los españoles para construir una iglesia (que estupidez y salvajismo el de los conquistadores de turno…). Actualmente es también museo y por ser estudiantes (nuevamente una ventaja) el boleto de ingreso costó 5 soles. El bus continuó rumbo a Saccsayhuamán (sorprendente...), fortaleza y antiguo centro ceremonial en un cerro en cercanías de Cusco.
La precisión con la que encajan las gigantescas piedras de formas irregulares que forman las paredes de las terrazas ha sorprendido a todo el que las contempla, además de brindar una bella vista panorámica de la ciudad. Allí nos mojamos un poco con la lluvia. El bus continuó hasta Quenqo, lugar inca dedicado a la trepanación de cráneos (perforación y vertido de metales en heridas craneales)… bastante particular. Finalmente el recorrido del tour finalizó en Puca Pucará (ruinas de rocas rojizas que antes servían de centro de paso y hospedaje para los incas), Tambomachay (baños del inca) y su fuente del agua de la eterna juventud, y a un pequeño mercado de artesanías.
Al llegar en la noche a Cusco reclamamos la ropa en la lavandería y fuimos a un restaurante a comer sopa cusqueña, alpaca a la pimienta y pisco sour como aperitivo (18 soles)… delicioso. Nuestra noche cusqueña finalizó recorriendo varias de las muchas discotecas y bares poblados de extranjeros que se pueden encontrar en Cusco. Entre tanto bares fuimos a Gótica, muy bonito por dentro, música electrónica y población más bien “muy joven”. Mama África, rumba bacana, mucho extranjero, y tomando la cerveza local: cusqueña. Uptown y… otras discos más de las cuales no recuerdo su nombre ahora, probablemente por efectos del alcohol jajaja. Igual, la entrada al hotel fue a las 3 am ya bastante cansados y prendidos.
Día 10 (Tour valle sagrado – Aguascalientes): casi no nos levantamos a las 7:30 am para ir al tour por el valle sagrado que salía a las 8.45am. ¡Qué guayabo! ¡Qué maluquera! Desayuné un paquete de papitas y una inca kola (muy nutritivo el desayuno) y me monté al bus de gafas oscuras y seguramente con mucha cara de trasnocho. W. Andrés no quiso desayunar. Las maletas las dejamos guardadas en el hotel Félix por algunos soles y nos dieron un recibo, pues la idea era llevar sólo una maleta pequeña para este tour y la ida a M. Picchu. En 2 días estaríamos de vuelta en Cusco.
El tour paró inicialmente en el mercado de Corao, sitio económico donde puedes encontrar y comprar artesanías a precios cómodos. Luego fue el mercado de Písac y sus ruinas, las cuales quedan a 2 km de camino desde donde nos deja el bus… no creo que fuera la mejor caminada de nuestras vidas debido al intenso sol y guayabo que teníamos… pero el sitio es bien bonito y hay gran afluencia de buses repletos de turistas. Después de este vía crucis tomamos el bus hasta Urubamba donde había almuerzo tipo buffet por 15 sols/p… cebiche peruano, ricotto relleno, ensaladas y otras cosas… allí comimos bastante (y nos cayó bien mal luego. En Perú la comida es muy rica, pero también nos generó algunas urgencias estomacales de vez en cuando).
El tour finalizó en las ruinas de Ollantaytambo… se suben otro montón de escalas pero la vista, el lugar y todo el ambiente tiene cierta magia… muy bonito. A las 4:45pm terminó el tour para nosotros que nos quedamos en el pueblito de Ollantaytambo tomando cusqueña y esperando que fuera la hora de abordar el tren hacia Aguascalientes… los demás pasajeros del bus seguían con su tour hacia Chincheros y de retorno a Cusco. En la pequeña plaza de armas encontramos dónde descargar nuevamente fotos de la cámara y luego comimos hamburguesa y mate de coca por 11 soles/p. Compramos algunos víveres pues dicen que en Aguascalientes las cosas son más costosas (cosa que es cierta debido a su cercanía con M. Picchu) y nos dirigimos hacia la terminal de trenes de PeruRail para abordar el tren backpacker (el más económico) ya de noche, que tardó 1h 45 para llegar a Aguascalientes, población netamente turística, muchos restaurantes y alojamientos pero sin mayores atractivos. Durante el trayecto conocimos a un argentino y una polaca con los que nos reímos bastante.
Al llegar a Aguascalientes nos abordó una muchacha que nos ofreció un hostal (El Mirador) que después de regatear lo dejó en 23 soles las 2 personas. Nos registramos, pasé por internet media hora y me fui a dormir temprano (11:30 pm)… W. Andrés se quedó dormido en el hotel (no andaba bien del estómago, creo) al día siguiente nos aguardaba uno de los lugares más esperados del viaje: ¡Machu Picchu!
Día 11 (M. Picchu-Aguascalientes): nos levantamos a las 6am para ir al mercado y desayunar algo ligero. Chocolate, pan y huevo por 3 soles… la verdad no muy apetitoso. Mi compañero estaba un poco mal del estómago y sólo desayunó con un jugo y pan. Compramos los boletos de entrada a las ruinas (60 soles/p con tarjeta ISIC… otra vez bastante costosos) y los tiquetes en bus ida y vuelta hasta las ruinas (12 USD… y muy cortos esos trayectos) que tardan 20-30 min. Al llegar se ingresa por unas taquillas y comienzas a subir… de un momento a otro, entre la niebla de la mañana aparece ante nosotros una magnífica vista de la ciudadela inca… Machu Picchu… qué hermoso… nos quedamos por varios minutos para deleitarnos con el paisaje, las ruinas, fumarnos un cigarrillo y tomarnos unas fotos (ojo que no dejan comer nada ni fumar dentro de la ciudadela)… sin comentarios. Las terrazas, templos, la disposición, la organización, en general todo es muy bonito.
En medio de tanta belleza, mi compañero W. Andrés sintió ruidos molestos en su estómago y sobrevino nada más y nada menos que la diarrea… jaja… ahora es gracioso recordarlo, pero más aún eran las peripecias que nos tocaba hacer para que él pudiera “descargar” detrás de las piedras y yo avisándole para que nadie lo viera… lo peor fue que no fue una sino como 3 veces que le tocó la misma labor, una de ellas subiendo al Huayna Picchu… afortunadamente a esas horas de la mañana no habían llegado muchos turistas. El ascenso al Huayna Picchu, cerro sagrado de los incas desde donde se puede apreciar la magnitud de esta ciudadela, la comenzamos a las 10:15 am después de que mi compañero se recostara un momento para sentirse mejor. A pesar de la indisposición, él decidió subir (y lo apoyé… a M.Picchu no se llega muchas veces en la vida). La vedad que son bastantes escalones y en algunas partes, bastante altos y empinados, de allí que el ascenso no sea tan trivial.
En nuestro camino nos encontramos con el chico argentino del tren quién nos brindó hojas de coca para mascar… antigua costumbre inca para mitigar el cansancio y caminar por largas horas. En la cumbre hay más ruinas incas y una vista poco menos que espectacular… de verdad que vale la pena el esfuercito. Lástima que una vez más a W. Andrés le tocó vomitar y recostarse un rato… pero al menos ya en la cima… después de disfrutar de la vista y tomarme muchas fotos me pregunté ¿cómo haré para que W. Andrés baje de este morro tan alto? Hablando con los guardas me di cuenta que había que ayudarlo a bajar hasta cierta parte para que luego, en una camilla, otros guardas colaboraran para bajarlo… terrible… después de mucha insistencia y mucho agua… el hombre decidió que quería iniciar el descenso, con tan buena suerte que lo pudo terminar después de una que otra “descarga” adicional y un despacioso descenso. Llegamos a M.Picchu a las 2 pm.
Dimos una vuelta más por las ruinas y aunque no habíamos almorzado yo no me quería ir… de verdad que sentía que me quería quedar en ese sitio un rato más, pero mi amigo de verdad que necesitaba descansar y tomarse algo. Tomamos el bus de vuelta a Aguascalientes y a las 3pm entramos a almorzar una pizza con todo por 22 soles (la comida nos es tan económica como en otras partes del Perú). Luego de llegar al hotel y dejar que W. Andrés descansara, decidí subir a los termales solo y me quedé un rato en sus piscinas tomándome unas cervecitas, relajándome y conversando con el chico argentino y la chica polaca que me había encontrado antes en el tren y en M.Picchu.
El costo de la entrada es 10 soles/p. En la noche volví al hotel y desperté a W. Andrés. Fuimos a comer hamburguesa y jugo por 15 soles/p. De allí a descansar… fue un día agotador y hay que madrugar a tomar el tren de regreso a Ollantaytambo. A las 10:30 pm ya estábamos dormidos.
Día 12 (Aguascalientes-Cusco y Cusco-Puno): salimos a las 5:30 am para tomar el tren hacia Ollantaytambo a las 5:45 am. A las 8 en Ollanta tomamos un bus para Cusco que llegó a las 9:45 am, este bus llega a una Terminal en el norte de la ciudad por lo que tomamos un taxi por 2 soles hasta la Terminal de Wánchaq en el sur para comprar el tiquete a Puno por la empresa Power para las 10:00pm (25 soles/p). Salimos de la Terminal y desayunamos por 3 soles/p en cercanías del monumento de Manco Cápac, el cual visitamos luego con nuestro boleto turístico. Con la idea de ingresar a algunos de los sitios que incluía nuestro boleto, fuimos también al museo del sitio del Koriqancha en la Av el Sol.
Caminamos luego hasta la plaza regocijo donde almorzamos; yo pedí una sopa que se llama chupe de trucha (18 soles) bastante rica. En la misma plaza regocijo entramos al museo casa Gracilaso a ver muchas pinturas de la antigua escuela cusqueña. Al otro lado está el palacio de gobierno donde entramos también para ver su museo de arte contemporáneo (todo esto incluido en el boleto turístico). Bajamos hasta la plaza de armas y entramos al museo de arte religioso de Santa Catalina y al museo de arte popular. Subimos nuevamente a la plaza de armas para pasar por la calle Hatún Rumiyoc y ver la tal piedra de los 12 ángulos que no es nada extraordinario por cierto. Subimos por la cuesta de San Blas para comernos un pastel de manzana con café en una pequeña cafetería y llegamos hasta la iglesia de San Blas.
Por esta zona también hay muchos hoteles económicos. Ya en la noche, tomamos un taxi (2 soles) hasta el centro cultural Qosqo donde esperamos 45 min para que empezara un show de danzas típicas y música de la región (incluido en el boleto), el espectáculo estuvo bien para los amantes de la danza, música y los trajes típicos. Volvimos al hostal para recoger maletas, organizarnos un poco, tomar una ducha rápida en el baño público del hotel y salir para la Terminal (4 soles el taxi).
A las 10 pm salió nuestro bus cumplidamente (9h de viaje), sin embargo, aunque habíamos comprado un tiquete de silla cama (VIP) en el primer piso, la verdad sólo era una silla reclinable… a veces te venden cosas que no son como las pintan… |
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