Encontré este maravilloso lugar por esas "coincidencias de la vida" que no son tan coincidencias.
Estaba saliendo de viaje por Suramérica y dejando todo: un trabajo, la familia, los amigos, toda una vida vacía que no me llenaba, un pais, una cultura, la arepa con queso de todas las mañanas y el bocadillo de postre al almuerzo. Soy de Medellín, pero vivía en Bogotá así que también dejé una nueva vida capitalina... con un buen sueldo. Dejé todo, cogí mis ahorros y me fuí. La garantía era que cuando se me acabara el dinero regresaría... pero el dinero se acabó y nunca regresé.
Estaba saliendo de viaje y mi mamá me hablo de Chamalú, me dijo que pasara por la comunidad que tenían en Cochabamba, Bolivia. Y bueno, viajando y preguntando nadie sabía nada de esta comunidad, es más, ya la había descartado de mi viaje; hasta que en Copacabana, al lado del lago Titicaca, conocí a una mujer que me dijo exactamente como llegar, que bus tomar, donde bajarme, hasta me hizo un mapa..... entonces pensé que debía pasar por esa comunidad, que por algo me había encontrado a esa mujer.... dos meses después llegué y me quedé.
Por que me quedé? por que es un lugar especial, donde me sentí totalmente identificada, donde me sentí comprendida, desde que crucé la puerta sentí que había llegado a mi casa, me impresionaron los jardines y las casas redondas, pero mas me impresiono la energía de este lugar, es otra cosa, es mágico. Me quedé también por la filosofía de este lugar que es descubrirse a uno mismo, curar sus heridas, despertar su potencial, tener un norte y no desperdiciar la vida, aprender a disfrutar la vida, desaprender tanta basura que nos han enseñado y que al final no te sirve para nada, solo para tener un cartón y ser frustrado.
En este lugar he aprendido a no preocuparme, a ocuparme de lo realmente importante, que es mi crecimiento. También a respetar a los demás, ya que es todo un reto vivir en comunidad, por que a la gente le cuesta compartir, ser solidaria, ayudar al otro sin pedir nada a cambio, solo por el placer de ayudar. He aprendido también a ser Reverente con la Madre Tierra, a escuchar los pájaros y a sentir las plantas, a nutrir mi alma con los colores y aromas de las flores, con los matices del cielo y los verdes de la montaña. Quisiera compartir este lugar con personas que realmente quieran crecer, pero crecer de verdad, crecer con los pies en la tierra, no hablando de mantras y acuchillando al otro por la espalda, no diciendo ser ecologista y el fin de semana perderse en el alcohol, no siendo vegetariano fumador.
Quiero gente coherente, que se ame a si mismo, al otro y a la naturaleza. Que quiera aprender a disfrutar y a ser libre. Aquí estamos con las puertas abiertas para que vengas a conocernos o a formar parte de la comunidad. Escríbeme si quieres tener mas información.
Marcela |
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