VIAJE A INGLATERRA EN AC CAP. VI REGION DE LOS LAGOS
“IBA SOLITARIO COMO UNA NUBE” Poema escrito por William Wordsworth en 1804 en Dove Cottage, Grasmere, Región de los Lagos.
Cuando leí este título al visitar su Casa Museo, sentí un escalofrío y pensé que jamás alguien podrá sintetizar tanto, tan evocador y tan poéticamente en seis simples palabras “I wandered lonely as a Cloud”
He encabezado el capítulo de hoy con la traducción de Gabriel Insausti encontrada en Internet, sin embargo, yo modestamente lo traduciría por “vagaba solitario como una nube” entiendo que “iba” indica un viaje con un destino y me atrevo a pensar que esta no era la intención del autor.
La visita a esta Casa Museo se la debo al Heritage Pass, ni remotamente iba a pasárseme por la cabeza visitar la casa de un poeta, por mucho que sea considerado por muchos ingleses “su mejor poeta”.
Cuando repasamos las posibles visitas con Heritage a la Región, la elección que me propuso mi Señora entre Dove Cottage y Beatrix Potter Gallery no tuvo color. Ya se me ha pasado la edad de los cuentos de conejitos, ratoncitos y cerditos. Sin embargo y lo siento, tampoco las poesías son santo de mi devoción.
Pero Ah! Amigos. Leer en el Museo éste título, fue casi como una revelación... corto aquí y dejo para ustedes, si son aficionados a escribir difícil lo fácil, que indaguen más sobre los trabajos del “Poeta de los Lagos” Después de esta larga y tal vez para algunos demasiado “sentimentalista” introducción, que espero sepan perdonarme, paso a darles unos trazos de la Región de los Lagos.
Ya que antes la he mencionado, empiezo dedicando unas líneas a Grasmere. Es una pequeña y hermosa población cercana al Lago de su mismo nombre. Cuando la visitamos y como no podía ser menos, una considerable cortina de lluvia descargaba sobre nosotros y tuvo la gentileza de acompañarnos durante todo el recorrido. Se dio la circunstancia de que aquél fin de semana celebraba lo que los ingleses llaman “Summer Fair” la Feria del Verano, y sin eufemismos, yo la llamaría “El barrizal del Verano” Se celebraba en un gran campo al aire libre, que estaba vallado y acondicionado con cerramientos para mostrar el ganado y maquinaria agrícola, es de suponer sobre la hierba. También dan acceso a otros campos adyacentes para parking. El que nosotros vimos tenía esta zona de parking bien poblada ya de coches, así que se evidenciaba que el mal tiempo o no es un obstáculo o bien se da por tristemente asumido.
Me hago cruces que la gente, tenga humor para subirse a la Noria, tirar al blanco, ver la Mujer Barbuda, pescar un patito de plástico, besar a la linda del pueblo por una libra, correr en una competición, comer un bocadillo, etc. etc. en medio de aquél ”lodazal”. Bueno, excepto beber una buena cerveza, que esto apetece a todos en cualquier circunstancia...
Tengo un CD en casa que contiene una preciosa canción de Easthope Martín y magistralmente cantada por Kiri te Kanawa titulada “Come to the Fair” su letra me ha cautivado desde hace mucho años, empieza así: “El sol ya resplandece dando la bienvenida al día Heigh-ho! Vengan a la Feria! El pueblo canta feliz y alegre Heigh-ho! Vengan a la Feria!...” ...sin comentarios!
Al pasar nosotros con la AC los policías que guardaban el acceso al recinto ferial, viendo a mi señora tomarles una foto no pudieron reprimir una socarrona sonrisa como diciendo... ya! y que le vamos a hacer... esto es Inglaterra!
Me entran dudas de si tal vez, soy demasiado severo en mis apreciaciones. Pero, reflexiono y me digo que si a pesar de éste condenado tiempo, Inglaterra es tan bella... es que puede con todo! Además, si no fuera por la lluvia, como habrían proliferado... estos prados tan verdes, estas casas tan sólidas y confortables, estos artistas, sabios y pensadores, estas flores tan maravillosas y como dice mi señora... estas adorables caritas de los niños tan limpias y sonrosadas! Y ahora permítanme que introduzca algo que escribí hace ya tiempo. Probablemente lo que cuento ya no existe actualmente, dado que el país ha adoptado la señalización Europea. Que pena que hayan desaparecido los abundantes letreros en calles ciegas, que rezaban “cul de sac” (literal). Pero la fina ironía del humor inglés, seguro que persiste!
En la Región de los Lagos y cerca del Hotel, había unas montañas, de las pocas “significativas” que hay en Inglaterra... la carretera ascendía suavemente a la parte más alta y unos metros antes de la cima, sabedores que los ingleses no están habituados a las montañas, pusieron un letrero que rezaba “Atención, bajada empinada... reduzcan a primera marcha!” si continuabas, justo dónde empezaba el declive, te encontrabas que prácticamente la carretera se despeñaba en una bajada terrorífica, pegándote un susto mayúsculo y justo entonces, te encontrabas otro letrero similar al anterior, con unas simples palabras... “eso... ya se lo advertimos!”
Pero bueno, volvamos al paisaje, en ésta Región de Cumbria se amontonan los más bellos lagos de Inglaterra, el mayor de ellos, Windermere que también es el mayor lago natural del País, tiene una línea de vapores que lo recorren de punta a punta. Diseminados por el lago hay 14 pequeñas islas repletas de espesa vegetación y fauna, supongo que ahí se inspiraría la cuenta-cuentos Potter. En mis tiempos por estas tierras, uno de los barcos era el original de la primera época. Era todo un espectáculo verle surcar las aguas con su larga chimenea y su inmaculada maquinaria funcionando a un ritmo pausado y eterno... bueno, es un decir. Lo cierto es que en éste viaje no lo avisté, pero apostaría que sigue igual.
Como mis recuerdos eran un poco confusos, pregunté a los lugareños cual, a su juicio, era el lago más bonito y coincidieron en Coniston. Mis recuerdos de éste Lago se remontan a las carreras que en él realizaba Donald Campbell con sus prototipos de lanchas rápidas, decían que había elegido éste lago porque sus aguas casi siempre estaban tranquilas, en efecto, ello se debe a que mide sólo 8 kilómetros de largo y al estar rodeado de montañas, entre ellas el Old Man de 2.627 ft. (801 metros) el viento raramente se presenta. Desgraciadamente falleció en accidente con su lancha Bluebird en 1967 al cabecear a más de 320 millas por hora (515 Kilómetros por hora), su cuerpo no pudo ser recuperado hasta el año 2001.
Si Grasmere tiene a su Wordsworth, Coniston tiene a John Ruskin 1819-1900 pintor, crítico, poeta y sobretodo escritor en prosa, de quién Leon Tolstoy calificó como la más importante figura de su época y de los pocos que escribían con el corazón.
La conexión de John Ruskin con la Región de los Lagos, es curiosa. Verán, su Padre era un adinerado tratante de vinos y socio de la Familia Domecq, le gustaba viajar con su familia y pasaron 3 semanas aquí, cuando John tenía 11 años de edad y el niño escribió el siguiente verso: “Cuando terminó la Cena, como seguía lloviendo, reflexionamos y concluimos que poco nos retenía. Así que ordenamos preparar el carruaje y sin entusiasmo, ordenamos que prepararan la peste de todo viajero –la cuenta-“ Dicen las crónicas que su avispado padre consiguió ver en estas líneas madera de poeta (No me negaran que la cosa tiene mérito). Y alentó al muchacho en las excelsas artes plumíferas.
El caso es que, mas tarde, el bueno de John se enamoró de la hija de Domecq, pero sus pretensiones se malograron y finalmente se casó en 1848 con Effie Gray hija de un amigo escocés de su padre. El matrimonio se rompió después de 6 años al huir Effie con el mejor amigo de John, el célebre pintor inglés Millais, para el que ella a la sazón, estaba posando. En 1856 Effie consiguió la anulación de su matrimonio con John y se casó con Millais. John que como crítico había defendido y admirado a su amigo Millais, se enfrascó en fugaces relaciones con muchachas jóvenes.
En 1871 compró “Brandwood” una propiedad con la mejor vista sobre el lago Coniston en dónde falleció, mentalmente trastocado, cuando contaba 80 años. Es de justicia citar al menos el título de una obra de Ruskin (entre más de 250) y he escogido “Pintores Modernos” 1843-1860 libro con el que reivindicó, contra corriente, la obra del magnífico y brumoso paisajista inglés Turner, entre otros.
Con todo esto no les he mencionado nuestra impresión del Lago Coniston. La carretera desciende suavemente haciendo eses por entre las montañas que la rodean ofreciéndonos unas vistas y coloridos cambiantes a medida que vas bajando. Nuevamente se echa en falta un espacio para detenerse y admirar con tranquilidad el precioso paisaje. Esto, los Noruegos lo tienen muy bien estudiado y en los puntos estratégicos han acondicionado unos aparcaderos, que son muy agradecidos. Aquí si te detienes, te la juegas pues de los ingleses, que conducen muy bien, no se puede decir que conduzcan despacio!
Después de seguir un buen trecho bordeando el lago, se llega a la población de Coniston, famosa antiguamente no por sus paisajes sino por sus minas de cobre, algunos restos de estas minas, todavía se pueden ver en el Valle del Cobre, más tarde se extrajo también pizarra y aún hoy en día, alguna mina sigue en explotación.
Como el tiempo seguía inestable decidimos al igual que Ruskin en sus tiempos mozos... que “poco nos retenía aquí” y enfilamos hacia el Norte. |
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