Todo viaje es indescriptible, a veces por lo extenso del camino o simplemente porque tantas emociones no pueden expresarse en pocas lineas y todo lo que digamos sera siempre poco.
Desde que tome la decisión de viajar descubriendo el mundo como el se mostraba a mi y no como yo queria verlo; las cosas tomaron un tinte, no diferente, sino el autentico sabor que producen los viajes. Creo que todos quienes hemos realizado un gran viaje sin nada preestablecido, sin estructuras a las cuales responder, tendremos siempre algo asi como un hechizo al que difícilmente podamos escapar: necesitaremos viajar nuevamente; volver a sentir esas sensaciones, como un enamorado que quiere perdurar eternamente en ese instante embriagante del amor y la pasion. Esto me paso desde ese primer viaje por Sudamerica.
Deje de lado el vértigo constante de la sociedad que nos absorbe casi hasta sin darnos cuenta, dejándonos a veces hasta faltos de identidad; donde pareciera que todos nuestros valores están dados por los demás y no que emanan desde nuestro interior. Entiendo que en los viajes mas que explorar el mundo ( que de hecho hacemos y disfrutamos) es la posibilidad de explorarnos interiormente. En lo personal debo decir que experimente esos cambios bruscos que se producen entre lo que uno cree que tiene y lo que realmente posee. He visto y disfrutado desde ese momento de un mundo, una naturaleza y unas gentes, como lo han dicho hace milenios las culturas ancestrales: todos conviven en un mismo lugar donde para la creación, nadie debería ser mas importante pues cada cosa que existe es en si misma la obra más maravillosa de la naturaleza.
Caminando un dia entre las montañas de la Patagonia, lo hacia rapido para poder llegar al destino, cuando me detengo a esperar a mi compañera, le digo “ te has retrasado”, ella con un brillo en sus ojos me dijo “ has visto como se abrazan las mariposas?...”. vaya que fue una enseñanza¡¡ a veces nos detenemos solo en cosas que creemos importantes cuando a cada momento en los ínfimos detalles tenemos una obra completa del universo. Muchas veces salimos pensando mas en lo que grandes filósofos han dicho acerca de la felicidad, de la vida, del mundo y de la naturaleza, comparando lo que vemos con lo que ellos han dicho, cuando lo mejor es ser siempre filosofo de nuestra propia vida. Asi fue como deje atrás esas estructuras y senti que mi memoria se había detenido sobre un extenso valle, a las orillas de un pálido arroyo, sin horizonte a lo lejos.
Había recorrido un camino lleno de laberintos, estrechos senderos de nunca acabar y abruptos limites, como si el lugar donde tierra y cielo se unen fuera el fin. Ya no fue para mi la noche algo tenebroso que se lleva el día sino que ambos se amaban en esa interminable obsesión, donde yo no los veía sino que ellos como en una extraña mirada absorvian gota a gota del manantial de mis latidos, generoso afluente del mar de mi corazon.
Todo ocurre sin prisa, no es cierta la ferocidad del relámpago, ni que la noche se queda con la belleza, no, no es cierto que el destino sea el circulo inmóvil de la duda o la certidumbre de la voz que nace en los origenes de ese sueño nocturno. Todo ocurre sin prisa hasta que una inquieta sonrisa del universo se mueve para despertar al alba, inmutable en su lentitud, gozoza de sentirse amada, sabia en su propio destello y en el aire secreto que la aleja de si. Algo maravilloso a terminado para que otra vida vuelva a destellar. No es acaso en el Alba donde el canto de los pájaros anuncian la muerte de los sueños?....
Este fue mi principio de vida desde que empece a viajar. Buscando descubrir algo siempre mas allá de la postal, no quise llenarme de fotografias de recuerdo sino de grandes imagens marcadas para siempre en mi interior; que de alguna manera afloran a cada momento; poder expresarla y ser absorvida por alguien es el mas lindo reconocimiento que puede tener un viajero. Me quedo siempre con imágenes de personas porque quizás en sus ojos haya muchas respuestas. La naturaleza habla por si misma y cada experiencia es única para cada viajero. No encontré en mi camino un lugar que no me haya gustado, quizás porque como dijo alguien: “el paisaje solo ofrece la mitad de la belleza, la otra mitad la pone, la mirada de quien la observa”.
He contado lo que senti por Atacama y ese mar de arena lo vi unirse con el agua ahí en Iquique, donde el espectáculo es una de las grandes muestras de amor que da la naturaleza, la vida y la muerte abrazandose interminablemente, insaciablemente. Siguiendo ese camino vemos constantemente ese idilio, a veces desde las alturas vacias del desierto o… desde el pedestal que ofrece ese mar de arena.
Al llegar a la tierra de los Incas, todo vestigio de conocimiento que tenia se me hizo pedazos ante la indescriptible belleza de sus majestuosas obras, todo el camino a Machu pichu es una emoción a cada paso, lo que los equivocados conquistadores creyeron aplacar, habla desde la profundidad de la tierra, desde donde pertenece, no esta sobre ella, es parte de lo mismo. Hasta el sonido de los ríos parece hablar desde otra dimensión, la voz del pueblo que se fue. Machu Pichu es un viaje a otro mundo, un mundo que solo podemos entender desde nuestra conciencia. La maravilla que nos muestra es apenas un eslabón de tan vasto legado. Subir al Wainapichu es sentirse en el mismo cielo, algo que hemos separado de nuestra existencia y que ellos traían quizás a cada momento.
Unas cuantas preguntas brotan estando ahí, viendo como el afán de riqueza, el egoísmo y la vanidad se han llevado a estos ancestros pero aun podemos sonreír cuando notamos que sigue latiendo aun a lo lejos toda la estirpe incaica; porque no es el odio el destino de la especie, ni la sombra el trayecto inevitable a la destrucción; debemos beber aun, el agua fresca de los manantiales y echar los cabellos al rostro del instante del asombro. Amemos si la desventura de la noche cuando se agota en su intento de amanecer y veamos en su tristeza la razón de su existir. Y festejemos con alegría, la vida, el rumbo del cóndor y la inenarrable belleza de sus alas cuando se posan sobre la montaña. La luz del día es corta y hay que regresar, los incas lo sabían todo, en el camino de regreso mientras la noche nos envuelve en su calido aire, una multitud de luciérnagas acompañan nuestro descenso, como si en cada brillo, un saludo ancestral nos agradeciera la visita.
Subir estas magnificas alturas durante el día acompañado con mariposas al costado del camino, un aire calido que nos envuelve, la música del río a lo lejos, el condor de alas extendidas que nos guia des las alturas y el fresco aroma de la hierba como perfume de la senda, para culminar con el descenso junto a las luciérnagas, es un momento sublime que ni el mas delirante sueño de enamorados hubiera previsto. Asi es como disfrute las tierras incas, lugar al que siempre quiero volver; me gustaría contar todo lo que senti en vivencias y que cada viajero me acompañe en el camino.
Es posible que muchos piensen que ha sido un hermoso sueño concretado y de verdad es asi pero me gustaría que pueda ser un espejo de sus propios sueños y hasta el empujón final para partir. Nunca al viajar, ni antes ni ahora pienso en dinero antes de emprender un viaje, si nos basamos en el, nunca, absolutamente nunca podremos partir, pues siempre nos faltara algo a tener en cuenta “por las dudas”.
Cumplir nuestros sueños es una cuestión de convicciones, d e certezas por lo que queremos y no de dinero; salvo que tengamos mucho de el y entonces seamos simplemente : un turista, que tampoco esta mal pero en lo que a mi respecta no pienso guardar mis vivencias en el baúl de los recuerdos sino vivenciarlas dia a dia. No puedo detener en una imagen a la mirada inocente de los niños, de las sonrisas, de la vida misma. Latinoamérica es una imagen viva de lo que han plasmado los mas grandes artistas.
Es la América de Vallejo, de Botero, de García Marquez, de Diego Rivera, etc. Quien haya recorrido los mercados de México, no puede menos que sentirse dentro de una obra misma del genial Diego. O quien haya recorrido los inacabables mercados de Chicastenango no puede menos que sentir a las laboriosas manos indígenas en cada bordado, en cada punto, en cada tejido. Asi en cada porcion de esta maravillosa tierra. Esta ahí para que la descubramos y nos descubramos como parte de ella.
Parece una utopia, verdad? pero como dijo John Lennon: “puedes decir que soy un soñador, pero… no soy el único”. |
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