Paris una ciudad tan bella y llena de historias trágicas de su pasado con guerras como historias de grandes artistas. Estando en Paris me deleite viendo su arquitectura, sus monumentos, comiendo sus crepes, visitando sus museos y claro lo que siempre anhele su torre eiffel. Ciudad de gran turismo por donde pasas siempre tropiezas con turistas quienes se guían por mapas tan concentrados en su búsqueda que a veces olvidan mirar lo que tienen al frente de ellos, solo desean ver lo que sus libros y mapas turísticos les sugieren conocer.
Paris no es solo la ciudad del amor o la ciudad luz, es también una ciudad de grandes controversias como la otra Paris la cuál no encuentras en los libros turísticos ni dirección alguna en el mapa para llegar allá, solo con subir al metro pasando la estación anvers puedes llegar a un sector de inmigrantes en su mayoría de raza negra quienes intentan sobrevivir en una ciudad costosa como Paris, se les puede ver en algunas ocasiones vendiendo recuerdos de que alguna vez estuvieron en Paris a los turistas que pasean por las calles del centro, estos inmigrantes con cara de tristeza y de necesidad aguantan horas bajo la lluvia soportando el frió que congelan las almas solo para vender una pieza de imitación de torre eiffel a la cual solo le ganan unos cuantos centavos de euros.
Cada vez son más los inmigrantes que llegan a esta bella ciudad junto con los turistas que son miles de personas, es difícil hacer contacto con los verdaderos franceses que habitan parís, los cuales siempre escuche que serían arrogantes pero no fue así, cada vez me sorprendía más y más al ver que estaban listos para ayudar y siempre que necesite preguntar solo con algunas palabras en su idioma lograba obtener la información que quería y mucho más una sonrisa que al final me llenaba de ansias de seguir conociendo París. Pero continuemos con la vida de los inmigrantes, quienes saltan las registradoras de las estaciones del metro para así no pagar su ticket no sé si fue por la falta de dinero o por qué se convirtió en costumbre en su comunidad, pues en algunas estaciones donde en su mayoría eran inmigrantes hacer esto era tan normal como comprar un pan francés en la panadería mas cercana de la ciudad. Al ir al mercado de las pulgas que queda lejos de el centro pude apreciar un gran sector comercial sin glamour, sin arquitectura alguna que un turista deseará conocer, pero este París me encanto. Me sentía como si estuviera viajando por los mercados populares en Latinoamérica donde abundan las ventas ambulantes, gente humilde en busca de algo bueno pero al menor precio, aquí no hacia falta mapas pues como dije no existen, pero al recorrer todo el mercado puedes llegar a lugares que al final te desorientan y sentirte con necesidad de regresar al centro, pues encuentras gente que te atemoriza con solo pasar por tu lado.
El primer domingo de cada mes se puede visitar las grandes obras de los grandes maestros en los museos con entrada gratuita, lo cual es demasiado conveniente hablando que es una ciudad costosa y consumista, es fácil caminar el centro de parís los mapas son bastante sencillos logrando así llegar a los monumentos, calles o todo lugar turístico que desees conocer, solo basta con llevar unos buenos zapatos para caminar ya que para recorrer todos los sitios te puede llevar días o siempre existe la manera más simple el metro, el cual tiene estaciones en todo lugar, es muy fácil de acceder y de orientarse viajando en él. Así que si alguna vez viajas a parís no te conformes con lo que dicen en los libros de turismo o de viajes, camina un poco más lejos del centro para así conocer el parís que se construye hoy. |
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