Al llegar en ómnibus a la “particular” estación de ómnibus; digo “particular” porque fue una de las construcciones realizadas por el mismismo Eiffel (creador de la torre francesa que lleva su denominación) y que da un toque afrancesado a la ciudad de La Paz, sede de gobierno de Bolivia (donde hoy reside el Evo!).
Lo primero que realice en cuanto llegue, fue pegarle un tubazo “llamar por teléfono”a mi amiga Carla para decirle ¡Hola…llegue mas temprano!... y luego de darme las indicaciones de cómo llegar; caminar en medio de aquel domingo de carnaval donde la calle principal “Av. Prado” estaba repleta de personas; daban muchas ganas de meterse con mochila y todo a bailar junto a ellos; una combi (onda colectivo local) me acerca a una cuadra de aquel departamento en el cuarto piso y en el cual se aprecia impresionantes panorámicas de los barrios residenciales de la ciudad, el Alto y del cerro Illimani que con mas de 6000 metros su perfil dominante, su bruma y nieves eternas en el horizonte ha formado un emblema para la ciudad desde su fundación por el año 1548.
Allí me estaba esperando Carla; la hospitalidad que recibí ahí, fue como estar en mi casa, y durante mis días la pase muy bien, visitando junto a ella todos los atractivos con los cuales contaba la ciudad y alrededores; fue como mi guía y al estar con alguien del lugar, hace que comprendas y entiendas, mucho más de cerca todo.
Por la tarde, y luego de descansar un poco salimos a comer algo a un fast-food Jungla y por la noche a uno de los bares turísticamente hablando “Mongo” donde abundaban extranjeros… (todos extranjeros le digo …claro yo también lo era…que tonto ¿no?).
La mañana me levante hacia las 9 a.m. y luego de un buen desayuno nos encaminamos a recorrer esta ciudad boliviana. El primer punto fue el Parque “El Montículo”; el cual tuvimos que subir varias escaleras agotadoras y asi contemplar otra perspectiva de la ciudad. El Parque o Mirador del Montículo guarda en su memoria muchas leyendas de romanceros, reuniones juveniles, soledades y lecturas que tanto habitante guarda en sus recuerdos, la portada de cada disco de nuevo cantante y foto con cada nuevo auto publicitado (no se sorprendan con ver cantidad de “autos de lujo ”; pues es “zona libre de impuestos”), las suntuosas casas que poseen su historias aparte y de la cual cada morador las guarda celosamente para que los nuevos inquilinos no se asusten con los fantasmas que en muchas de ellas habitan. Las biografías que encierra este sitio o los pequeños espacios del Montículo no figuran en libros ni artículos y sólo se tienen como fuente la memoria oral de algunos de sus habitantes; por ejemplo “la Glorieta de C”. El taxi nos lleva luego de unos mates por el barrio residencial-comercial de Miraflores (ves muchas flores, chiste malo! …aunque cierto), es uno de los barrios más importantes de la ciudad; está separado por el Parque Central Urbano y unido al mismo por el Puente de las Américas; en el mismo se encuentran las universidades y los principales hospitales, incluida además la Facultad de Medicina o también el Estadio Hernando Siles donde se consagran los partidos de fútbol con una capacidad de 45.000 personas más los jugadores + técnico + aguateros + “otro chiste malo”…jajaja .
El Casco Viejo es el centro antiguo e histórico de la ciudad. En la actualidad alberga museos, hoteles, comercios y edificios importantes como la Alcaldía; el Banco Central de Bolivia y también la Plaza Murillo donde se aprecian los edificios del Palacio de Gobierno o Palacio Quemado (ya que lo tuvieron que construir luego de un incendio), el Congreso Nacional, Museo de Arte y la Catedral Metropolitana; la cuál no pude entrar porque se encontraba cerrada; este sector de la ciudad es uno de los más importantes escenarios de acontecimientos políticos del país y de historias macabras como el asesinato del presidente Villarroel (ahorcado en plena calle).
En la calle Calacho vimos los bancos y edificios de una interesante arquitectura; almorzamos en la casa del hermano de Carla donde me recibieron con unas costillitas de cerdo y patatas que eran una delicia gastronómica echas por su mama. Por la tarde visitamos la famosa Feria de las Alasitas, donde las cosas son chiquitas… es muy importante ya que la gente va allí y compra por ejemplo el auto, la casa, el diploma en miniatura esperando que durante el año se cumpla ese deseo de tenerlo en grande (me arrepiento de no haberme comprado el diploma!). Por la tarde dimos otras vueltas y regresamos a la casa. La vista nocturna de La Paz, es especial, y al estar rodeada de cerros con sus casas y apartamentos; las luces artificiales de esta da una impresión de que uno aunque llueva y truene… allí esta viendo estrellas.
El camino zigzagueante en un taxi a 200km p/h a la Zona Residencial Sur (donde tiene casa el presidente) y hacerlo de vuelta con tragos encima da ganas de pensarlo dos veces; no así el sitio que visitamos Bar “Pueblo Viejo”; que con una nostalgia en el alma recordaba mi memorable música argentina actual y vieja. (por demás recomendado el sitio) como así las delicatesen de nacho`s (unas papas fritas que con sus chiles y salsas hacían llorar de lo picante que estaban y allí mismo festejando también el cumpleaños de Carla con algún que otro baile y canto porque las canciones me las sabia a todas; Carla puede dar fe de ello.
La siguiente mañana del 5 de febrero luego de seguir de festejos por el cumpleaños me acompaño Carla a tomar el ómnibus hasta Fátima donde luego yo seguiría camino a la Ruta de la Muerte, pero previamente visitamos la calle de los artesanos, el museo de música, pudimos observar una representación de la pachamama (rito a la madre tierra) frente al arquitectónico Teatro Municipal y la fachada de la fastuosa Iglesia de San Francisco de un fiel estilo mestizo, creada entre XVI y XVIII y hoy llamado símbolo de reunión local; luego de unas vueltas, hacer honor a la que denominamos Universidad de la Rebaja del cual obtuve mi diploma luego de regatear y regatear (jaja), luego el camino me destinaría a seguir viaje hacia Coroico, pero esa… esa es otra historia y otro diario. Este es un diario además de viaje; de agradecimiento, por el tiempo que me dio Carla y su familia por los pagos de La Paz - Bolivia; de aquí mis saludos y agradeciendo la estancia y los buenos momentos que quedaran grabados en mi memoria. |
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