Precioso lugar es Gran Canaria, una de las ocho islas del archipiélago canario, junto a las costas africanas y a la sombra del imponente desierto saharaui. A estas tierras españolas llegué, proveniente de Colombia, con mi hija a empezar una nueva vida. Mi esposo es canario y con él vamos conociendo y disfrutando de estos paisajes, nuevos, distintos, cautivadores.
La isla tiene por capital la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Moderna, con un gran puerto, desarrollada, cosmopolita, muy poblada pero sin congestiones de gente, ni tráfico, el cual es muy ordenado. Cuenta con vias de comunicación rápidas y en excelentes condiciones.
Las Palmas de Gran Canaria tiene el encanto de brindarle al visitante todos los atractivos de la gran ciudad, tiendas, centros comerciales, restaurantes, museos, teatros, entrenimiento... y también playas preciosas, para disfrutar de un paseo, escuchando el sonido del mar y sorprendiéndote de la diversidad cultural que te rodea Vegueta es, junto con el barrio de Triana, la parte antigua de la ciudad. Un crisol de edificaciones centenarias, con estilos arquitectónicos variados pero sin perder la esencia de un viaje en el tiempo, un viaje a otro continente. Saltas de un rincón con el encanto de América, a otro europeo sin darte cuenta... sin saltar... Estilo colonial, neoclásico, gótico, modernista... Calles empedradas, bellas iglesias que, sin ser suntuosas o espectaculares, rebosan la belleza de la sobriedad colonial de paredes blancas y mucha piedra canterana aruquense. Calles largas a veces y estrechas siempre que serpentean entre regalo y regalo para la vista... la Plaza de Santa Ana con su catedral, el Parque San Telmo, tantos rincones... y el mar detrás. El mar omnipresente en cada parte de esta ciudad, te asomas y lo divisas, como el mismo cielo, azul. En el sur, de la Isla, se encuentra Maspalomas, un sector 100% turístico, con una presencia de visitantes del norte de Europa, que buscan las cálidas temperaturas, que jamás encontrarán en sus frías tierras invernales.
En Maspalomas se encuentra un paisaje de dunas precioso, novedoso para cualquier visitante. Un desierto en miniatura, como todo en esta isla, desembocando en una larga playa de arenas rubias. Al lado del mar, poniendo fin a las dunas está la charca, una pequeña laguna de agua salada y dulce, habitado por peces y aves migratorias y rodeado por un sendero que te permite apreciar la belleza de un verdadero oasis entre tanta aridez. Y aqui lo dejo por hoy....seguire contándoles mas de esta tierra. |
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