Como en todos los viajes, uno va a lo desconocido. Por esto es importante hacer una investigación para saber donde ir, donde parar, precios y demás detalles útiles para los que optamos por no hacer una excursión común.
De esta manera conocí la página y me resultaron muy acertados los consejos y recomendaciones de los viajes.
Creo que es el deber de todos tratar de devolver esta gran ayuda contando las experiencias propias. Por esto, voy a contarles nuestro viaje por Perú.
Partimos del aeropuerto internacional de Ezeiza rumbo a Cusco, previa escala en Lima. Después de una noche durmiendo en los asientos del aeropuerto (que luego se transformarían en una costumbre), partimos hacia el cusco que queda aproximadamente a una hora de avión. Para nuestra sorpresa, el clima impediría nuestro descenso y provocaría el retorno a Lima. Primer dato importante a tener en cuenta: “la época de lluvias, es época de lluvias”. Nosotros no lo teníamos en cuenta, pero el clima había provocado que el aeropuerto permanezca cerrado por tercer día consecutivo. Mucho amontonamiento para las quejas, gente llorando por no poder lograr el cometido del viaje – conocer la ciudad pérdida de los Incas, ya que no le alcanzaban los días y debían regresar a sus países -, etc. En conclusión, un lindo día paseando por Lima y a rogar porque las lluvias y las nubes nos permitan aterrizar al día siguiente.
Llegamos. Un cielo azul nos recibía en Cusco. Es una ciudad muy hermosa a 3.500 metros de altura, rodeada de montañas y con mucha gente en las calles. El hotel al que fuimos, que recomendamos mucho por lo lindo y su cálida atención, se llama Chincana Wasi. (Calle Pumacurco n° 635. Número: (51-84) 223096 / 224523 chincanawasi@hotmail.com). La habitación cuesta U$S 25 la noche para 2 personas. Igualmente hay una gran oferta de lugares para hospedarse, pero hay que tener en cuenta que es muy importante tener agua caliente a la noche porque el frío se hace notar.
Con respecto a la comida, hay también una gran variedad. Los menús con entrada, plato y bebida en la plaza de armas salen unos 11 soles. Alejándose un poco, se come por 4 o 5 soles. También se puede optar por lugares más caros eligiendo platos a la carta.
El tren a Aguas Calientes cuesta U$S 96 ida y vuelta en el Backpaker. Para sacar los pasajes hay que ir a: Av. Pachacutec, Estación de Tren Wanchaq. (Lunes a viernes 7hs a 16hs - Sábado/Domingo/Feriados: 7hs a 12hs), pero recomiendo reservarlos primero por Internet. (se pueden pagar hasta 24 hs del viaje). www.perurail.com
Una vez en Aguas Calientes, pueblito que aloja a los visitantes del Machu Picchu, hay que sacar la entrada para el parque “antes” de subir a la montaña. Es muy importante esto porque arriba no la venden. También tener en cuenta que se debe abonar en soles (s/122), por lo que no recomiendo llevar otra moneda porque el tipo de cambio es menos favorable que en Cusco.
Nuestro alojamiento en Aguas Calientes fue en el hotel “Las rocas”. El precio por habitación doble con desayuno es de 30 dólares. El hotel no era tan bonito como el de Cusco, pero tenía lo necesario para pasar una noche confortable: agua caliente y una buena cama. (superlasrocas@mixmail.com)
Para subir hasta al machu picchu hay dos opciones: bus (6 dólares ida y 6 dólares la vuelta) o se puede optar por subir o bajar caminando.
La ciudad Inca es realmente impresionante. No voy a describirla porque no alcanzarían las palabras, pero si les recomiendo que se queden más de una día porque vale la pena. Subir el segundo día temprano al Wayna Picchu, porque tiene límite de capacidad, permite ver la mejor vista de la ciudadela.
La energía que tiene el lugar hace que no den ganas de retornar, o ya pensar en un futuro viaje para volver a esa ciudad tan increíble en medio de las montañas y con tanta historia. Se respira un ambiente de amistad y compañerismo con el resto de los viajantes. Es posible conocer a mucha gente y compartir todo tipo experiencias.
Una vez de regreso en Cusco disfrutamos de varias actividades: un partido de fútbol en el estadio del equipo local Cienciano, conocer el valle sagrado (obviamente que después de lo vivido en aguas calientes no hay comparación), pasear por los tantas callecitas y hermosos lugares que tiene esta preciosa ciudad.
Nuestro viaje continúa luego por Lima y las playas del norte de Perú (Máncora y Punta Sal), pero eso queda pendiente para otro relato dado lo extenso de este.
Espero resulte útil esta información para su propia experiencia. Suerte!
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